Bajo el influjo de Ronda, entre campos de cereal y picos calizos que sobresalen aquí y allá como auténticos hitos de piedra, ahí está Benaoján. En las llanuras de esta meseta se podría trazar un mapa imaginario uniendo sus cumbres, una red de cimas, un sostén que amparara los campos de olivos, los cortijos y haciendas, los terrenos de cultivo. Establecen estas cimas un horizonte de tonos grises y dejan, con su rotundidad, constancia de su presencia milenaria. Testigos del rumor del hombre por estas tierras, de su pasado prehistórico, árabe, visigótico, bandolero, guerrillero, maqui, agrícola.... Las cimas son las que han hecho a los serranos como son, y han marcado sus vidas cotidianas y su historia. Hacia ellas nos dirigimos. Se observan, entre el cereal, los manchones amarillos de los campos de girasoles que pintan y dan color sobreimpresos al horizonte calizo. Hemos dejado atrás Ronda y hemos puesto rumbo a los peñascos situados al oeste, cuyas laderas permanecen alfombradas de campos verdes y jaras. Las lomas ascienden y descienden en un vaivén permanente. El camino discurre paralelo a la vía férrea que une Bobadilla con Algeciras que apuntamos para un próximo recorrido en tren.
En el parking de entrada a la Cueva hay un restaurante, bar, casa rural para aquellos que dispongan de tiempo o deseen quedarse a dormir frente a la boca de la cueva. No se podía llamar de otra manera: Hotel Cueva del Gato.
Salimos a la carretera y continuamos dirección Benaoján. Entramos en el Parque Natural Sierra de Grazalema e inmediatamente después cruzamos el río Guadiaro. Dejamos a la izquierda la entrada a Benaoján estación y, tras una curva, nos encontramos en el centro urbano.
La Cueva de la Pileta, uno de nuestros objetivos de este viaje, cierra por la mañana a las 13:00 horas, así que optamos por visitarla primero y después acudir al centro urbano en el que perdernos. La carretera de acceso a la cueva circunvalando el municipio (a 4,5 kilómetros) está cortada, así que hemos de atravesar las angostísimas calles del pueblo para, según indicaciones de los benaojanos, poder acceder a la carretera que nos llevará hasta la cueva. Pasada la Plaza de la Constitución y un poco más adelante del bar Eel Tajillo se encuentra la "temida cuesta", una estrecha y empinada calle en zig zag que el coche sube a duras penas en primera. Un intento fallido, dos intentos fallidos, al tercer intento... también fallamos. Un vecino se ofrece voluntario para echarnos una mano. Se monta en el coche y sube el tramo más empinado. Desde allí todo es más sencillo. Una vez en la carretera llegamos sin pérdida hasta el parking de la Cueva de la Pileta.
El acceso y la historia de la Cueva de la Pileta
La historia de su descubrimiento es una historia de delicadeza y honda sabiduría popular. Era el año 1905, José Bullón, agricultor de la zona, decidió hurgar en el interior de la gruta para buscar guano, el excremento de los murciélagos que se utilizaba como combustible y abono para las tierras. Atado a una soga salvó unos treinta metros de desnivel hasta llegar al fondo. Allí se encontró con algunos guijarros que los lugareños tiraban para comprobar la profundidad de aquella sima que a principios del siglo XX era conocida como de Las Grajas. Inspeccionando los alrededores y en casi una completa oscuridad descubrió restos cerámicos y óseos apiñados. Eso no había llegado hasta allí por casualidad. Se internó algo más en la cueva y en una de sus paredes descubrió trazos de pintura negra que formaban algunas imágenes. Allí habían vivido seres humanos. Días más tarde regresó a la cueva, sus imágenes y su descubrimiento no le permitían dormir. Por el día trabajaba en el campo, en la noche, después de cenar subía hasta la sima y excavaba unos escaloncitos para hacerla practicable. A su regreso, detallaba a su mujer y a sus hijos los nuevos descubrimientos: más pinturas, más cavidades, más bóvedas enormes, más formaciones rocosas, más "retratos". En 1909, José comenzó a enseñar a algunos vecinos el descubrimiento de este nuevo mundo bajo tierra. La historia se propagó como el fuego. Muchas noches, José hubo de montar guardia para que nadie se llevará los tesoros prehistóricos allí encontrados. En la primavera de 1909, el ornitólogo Willoughby Verner visitó la cueva y quedó fascinado. Regresó acompañado de dos prehistoriadores Hugo Obermaier y Henri Breuill. Tras su repaso científico , en 1912 Henri Breuill le dijo a José Bullón "No permitas que nada dañe la cueva. Sus pinturas son un tesoro que no tiene precio", hasta hoy, En el año 2005 La Pileta cumplió 100 años. La familia Bullón sigue al frente de la misma. La cueva se encuentra en perfecto estado de conservación y algunas de sus pinturas son sobrecogedoras. El 25 de abril de 1924 la Cueva de La Pileta fue declarada Monumento Nacional. La información referente a la historia de la Cueva de la Pileta está extraida del libro "Cueva de la Pileta: acontecimientos históricos más importantes sobre La Pileta y la Familioa Bullón (1905 - 2005)". Libro que se puede adquirir a la salida de la sima por el módico precio de 10 euros.
La Cueva de la Pileta
Una hora más tarde, salimos con la sensación de ser, realmente, unos privilegiados. La Cueva es hermosa, grandiosa y preciosista. La naturaleza la ha dotado de unas formas y colores portentosos y el ser humano de unas pinturas rupestres que hacen volar la imaginación. Calendarios, animales, hombres, flechas... y dos figuras especiales: el pez y un ícaro. No narraremos aquí qué es La Pileta. Sólo diremos que es una visita imprescindible, que constituye un patrimonio único y que sobrecoge pensar que allí mismo, en un lugar prácticamente inalterado, hace 20.000 años, el antepasado de los serranos actuales vivió, durmió, se relacionó y cosntituyó una sociedad que le permitió soñar con hombres que volaban y pintar sobre las paredes peces que se encontraban a distancias imposibles. La luz del día nos ciega y, desde la altura de la boca de entrada a la cueva sólo se puede reflexionar acerca de quiénes somos y de dónde venimos. La familia Bullón ha hecho aquí un trabajo de conservación excelente. No en vano, una de sus frases es "Sal de ella con la seguridad de que cuando vuelvas la encontrarás tal cual está". Ante el respeto y por la prohibición de sacar fotografías, vayan aquí estos dos vídeos donde se recogen imágenes de su interior. El primero es la formación geológica de la cueva y el segundo de las pinturas rupestres.
En el pueblo
Los bartolitos de El Tajillo
Enlaces útiles y consejos
La Cueva de la Pileta: Es muy recomndable visitar su página web (www.cuevadelapileta.com), donde se detalla la historia, el arte rupestre de su interior, se adjuntan fotografías y vídeos. Recordamos aquí los horarios de visitas que son de 10:00h a 13:00 y de 16:00 a 18:00. Una recomendación personal para la visita es llevar calzado cómodo y, al ser posible, anti-resbalones, ya que el interior de la Pileta es muy húmedo y en el suelo hay cierta pátina que puede ayudarnos a resbalar. Recomendable es también el libro antes citado, donde se detalla la que consideramos historia apasionante de su hallazgo y conservación.
La Cueva del Gato: Hay empresas como Pangea Active Nature que organizan excursiones semiprofesionales al interior de la cueva por 68 euros. Aviso para temerarios, la Cueva del Gato tiene su principal peligro en las crecidas imprevistas del río Gaduares.
Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.
4 comentarios:
De sorpresa en sorpresa.
Además de frescor,paisaje,gastronomía y bellísimo pueblo UNAS CUEVAS .Me he quedado sin palabras con las cuevas de La Pileta.He pillado para mi unas estalactitas a las que voy a llamar alas de ángel.Pinturas rupestres.De todo.
la belleza y la historia(Y hasta la prehistoria siempre es bienvenida).
Sigue dejándonos "de piedra",Israel.
Un abrazo.
Mu bonito!, Inra.
Cuando pasen los calores, me lo pido pá septiembre.
Antoño
Los lugares parecen elegidos por su belleza pero tu forma de contarlo,especialmente las introducciones son sublimes (ya sabes que soy de los números uno de tus seguidores y seguidoras).
Un abrazo,isra.
Ojén también es un maravilloso pueblo malagueño en el que hoy comienza un Festival de tres días de duración.OJEANDO 2009.
Música y fiesta a tope.YA QUE YO NO PUEDO IR OS ANIMO A TODOS.
Por allí,seguro,encontrareis a Israel,el autor de este blog.
Saludos a todos los viajeros y viajeras.
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