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21 ESTEPONA: EL REFLEJO DEL MAR EN LA HISTORIA

martes, 1 de septiembre de 2009

Parece Estepona siempre iluminada por el fulgor azul del Mediterráneo. Ese resplandor índigo entra en brutal contraste con el rojo parduzco de Sierra Bermeja. Así se encuentra Estepona, atrapada entre el mar y la montaña, emboscada sabiamente en una cinta de tierra que se deja mojar la punta de los pies con el frescor del mar y airear su cabellera con la serranía. Convive con ambas desde tiempo inmemorial, así lo atestiguan sus vestigios prehistóricos y fenicios y romanos y siempre árabes. Estepona de arenales extensos, Estepona que antes de "Estebunna" y "Alextebuna" fue otra, la que conocieron los marineros de Fenicia, los comerciantes de Roma por otro nombre... Estepona que conserva aún el particular sabor de la Málaga auténtica en sus calles más antiguas. Así luce Estepona, entre un pasado excelso y un presente vivificante. No resistiremos la tentación de mojar nuestros pies en sus aguas colmadas de historia.

Organización

Optamos por visitar en primer término la Oficina de Turismo donde nos proveerán de información más detallada y un plano completo y actualizado de la ciudad. La oficina principal se encuentra en el centro, frente al paseo marítimo y es rápidamente identificable. Vayan aquí los datos completos para que no haya equivocación posible: Tel.952 80 20 02 - Fax 952 79 21 81 - Avda. San Lorenzo nº1, 29680 Estepona y mail turismo@estepona.es. Estacionamos el coche muy próximo a la misma oficina tras dar una o dos vueltas. Si no se encuentra aquí aparcamiento, hay un parking público en las inmediaciones. Tras charlar amigablemente con la responsable del centro optamos por el siguiente plan. Caminaremos dirección oeste por el paseo marítimo hasta llegar a la plaza de toros donde se ubican cuatro de los museos municipales. Se encuentra a unos 800 metros y 20 minutos andando pausadamente. Regresaremos por el mismo camino para realizar una ruta por el casco urbano que nos han propuesto desde la oficina de turismo. Otro de los lugares a visitar en Estepona es el Centro de Corominas, un centro de interpretación prehistórica que se puede visitar con cita previa, para ello hay que llamar y preguntar por Victoria Infante: 654.711.715. o escribir al mail info@acudeestepona.com.

Comenzamos

Se extienden larga y morosamente las playas de Estepona abrazando todo el litoral. 21 kilómetros de arenales que dan lugar a 17 playas. La Rada, El Padrón, Bahía Dorada, Punta de la Plata, Guadalobón... Los esteponeros y visitantes se solazan tumbados sobre la arena parda mientras el sol refulge sobre el espejo del mar. Los perfiles de algunas sombrillas, las palabras del juego infantil, la mirada de la mujer al horizonte... conforman un refugio de sol templado y mar cálido en el que zambullirse... Una suave brisa nos acompaña en el caminar por el Paseo Marítimo. Numerosos chiringuitos salpican la arena ofertando sus menús a base de pescaíto frito. Huelen ya las maderas de brasa preparadas para los primeros espetos de sardinas, aroma de estío y tan propio, único y personal de la costa malagueña.

Los "volaores"

Caminando llegamos hasta el Puerto de Estepona y a su faro que bordeamos para acceder hasta la Avda. del Carmen y llegar así hasta la plaza de toros. Antes, en el puerto, hemos paseado por la cara que da a la playa, allí, colgados a secar encontramos numerosos peces. "Se venden volaores" rezan algunos carteles. Algunos hombres, sentados en el interior de las lonjas esperan la llegada del comprador o del visitante. Esperan, conversan, una mujer hace encaje de bolillos. En la primera de las lonjas conocemos a Francisco Parrado, un hombre mayor, curtido, de rostro afable y manos rudas. Pegamos la hebra un rato y en la charla nos cuenta que estos son peces de temporada, que son peces de paso y que sólo se capturan durante el mes de agosto. Cada pieza se vende a dos euros y dice Parrado que son un bocado exquisito, nada que ver con el atún, mucho mejor que éste. Allí, sobre unas cuerdas y sobre unos carritos los "volaores" dejan que el sol los seque, que los transforme en mojama tierna, en manjar, extienden sus aletas en forma de ala, como desplegando toda su aerodinámica... Nos despedimos así de Parrado que tras la primera desconfianza descubrió una sonrisa y de ahí a una buena explicación. Anotado en la agenda. En agosto, en Estepona, en el puerto: "volaores".

La Plaza de Toros de Estepona y sus cuatro museos

Tiene la plaza de toros esteponera una particularidad, singularidad de coso taurino asimétrico en el que prima lo elíptico sobre la redondez. Acostumbrado como está el ojo a ver plazas de toros perfectamente redondas en sus gradas, la de Estepona sorprende por la desigualdad de sus gradas, por asimetría que las hace ascender y descender. El arquitecto Juan Mora Urbano la ideó en 1972 y así fu construida. Paredes encaladas al sol, blanco purísimo recortado contra el azul del cielo. Rotunda y redonda y desigual, así surge ante nosotros la Plaza de Toros de Estepona, como un círculo imperfecto junto al mar. Y dentro, un tesoro en forma de museos. Para entrar en los museos municipales nos situamos de espaldas al mar, a la carretera y tomamos la dirección de la izquierda, es la fórmula más rápida. Si se quiere visitar el exterior de la plaza, podemos tomar el camino de la derecha, con algo más de vuelta, pero con más arte. Los horarios de los museos municipales son de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 18:30 horas. El teléfono de contacto es 952.807.148.
El personal de los museos nos atiende con agrado, nos explica, nos cuenta, nos detalla y acompaña un trecho. Comenzamos por el Museo Taurino, una suerte de panteón fotográfico dedicado a las más grandes figuras del toreo. Es una magnífica colección fotográfica con instantáneas de Manolete, Paquirri, Joselito, José Tomás, El Cordobés o Enrique Ponce. Además en sus salas también se exhiben algunos trajes de luces de otros maestros. Sorprende la presencia de algunos trofeos, orejas y rabos, entregados a los matadores en su encuentro con los astados como por ejemplo el rabo del toro "Ofendido" concedido a Antonio Bienvenida en 1949. El interior de la plaza también se puede visitar, incluso pisar el albero para sentir un pinchazo de cierto temor en las entrañas. Lo abandonamos rápido para continuar nuestra visita. Accedemos al Museo Paleontológico y allí nos saludo un morlaco mayor, desde luego, que un toro, es la réplica a escala 1:1 del esqueleto de un dinosaurio que nos mira desde sus cuencas vacías. Numerosas vitrinas nos muestran una gran cantidad de fósiles y es que este museo tiene la particularidad de que sus piezas han sido extraídas en su mayoría en Estepona. Está especializado en el periodo del plioceno, hasta tal punto que algunos expertos europeos llegan hasta la ciudad esteponera para documentar sus trabajos sobre el mismo. Dentro, otras dos réplicas de enormes esqueleto nos hacen pesar en la inevitable Jurassic Park. Se nos llama la atención sobre un colmillo, de muy considerable tamaño, perteneciente a un carchodon, un tatarabuelo del tiburón que le sobrepasaría en envergadura en más de diez veces. Continuamos en el pasado, algo más reciente que nos ofrece el Museo Etnográfico. Perfectamente conservado, organizado con esmero y distribuido por actividades. Se pueden observar los instrumentos necesarios para el trabajo tanto en tierra como en mar. Así se pude contemplar una barca de pesca tradicional, una decena de maquetas de diferentes barcos, redes, nasas, áncoras, remos, bicheros... Un completo surtido de artes marinas. El campo está representado por las diferentes estaciones de la cosecha como la trilla o la recolección con un incontable catálogo de herramientas. Un arado, un pequeño tractor, una carreta... También hay útiles de la vida cotidiana como vasijas, balanzas romanas, tinajas, capazos de esparto e incluso la reconstrucción de una antigua cocina. Por último pasamos al Museo de Imagen y Sonido Luis García Berlanga. Pesa más en este el valor de las curiosidades en forma de afiches, carteles, firmas y autógrafos, reproducciones de caretas y trajes, cintas de casete y un enorme proyector antiguo que nos recuerda a aquella fantástica Cinema Paradiso. Hay un catálogo de cámaras de vídeo antiguas con algunos ejemplos de súper 8, cámaras de fotografías, etc... Otro de los valores de este museo son algunos instrumentos musicales firmados por artistas como Scorpions o Bonnie Tyler... Ahítos y satisfechos de cultura museística, optamos, dada la hora que es por ocuparnos de la cultura gastronómica. Preguntamos al personal. Sin duda, La Escollera. Allá vamos.

Comida en La Escollera

Al venir hacia la plaza de toros ya lo habíamos visto, pasado frente al restaurante que ya había llamado nuestra atención. Se sitúa en el puerto pesquero (que no en el deportivo) y, preguntando, no faltará alguien que lo indique. Se accede al local a través del bar, dedicado a las tapas y al picoteo o, directamente, desde la playa. El comedor es una terraza lonja literalmente, a pie de playa. Nos ofrecen un surtido infinito de mariscos y pescados. es un restaurante familiar frecuentado por algunos extranjeros conocedores y por esteponeros habituales que ya saben el nombre de la troupe de camareros. Bullicio, lío, voces altas, no es un restaurante tranquilo, pero sí profundamente auténtico en el que se entremezclan propios y extraños. Nos atienden y sueltan la retahíla del menú.... Boquerones, chopitos, concha fina, calamares, salmonetes, bogavantes, cigalas plancha, ensalada, ensalada de pulpo, dorada... Optamos por: una jarra de cerveza con gaseosa, 6 €; dos botellas de agua pequeñas, 2,20 €; gambas plancha, 13 €; calamares, 10 €; sardinas en adobo, 8 €; dos cafés con hielo, 2, 40 € y dos cubiertos. Total 43 €. Las raciones son generosas, abundantes, el pescaíto está recién hecho y ¡¡quema!! así, cuidado. Las sardinas fritas en adobo son todo un prodigio culinario. Satisfechos y algo somnolientos decidimos caminar un trecho de vuelta para bajar la comida, ir al centro e iniciar la ruta propuesta por la oficina de turismo.

Ruta turística

La brisa del paseo marítimo nos anima, vencemos la pereza sestera postcomida y caminamos con garbo. En las playas disfrutan los bañistas, vuelan las cometas en el aire prístino, rompen las olas contra la arena, dos jóvenes juegan a las palas, un nadador se pierde en el horizonte... Llegamos a la Avda. de España y en el primer cruce importante, tomamos el acceso de la izquierda hasta llegar a la calle Carmen Sevilla, entrada privilegiada a la Plaza de las Flores. Arropadas por una fuente, las flores que dan nombre a la plaza tiñen de color los arriates, rojos y violetas sobre las paredes blancas. Las fragancias, frescas, recorren todos los rincones y puede ser éste un buen lugar donde sentarse a reposar. Desde la misma plaza parte la calle Raphael, que luego será calle Castillo y que debemos seguir para visitar las ruinas del que fuera Castillo de San Luis, una fortaleza mandada construir por los Reyes Católicos a finales del siglo XVI y que tuvo como fin reforzar las defensas de la ciudad. Por una estrecha calle, el pasaje Francisco Delmo, se accede a la parte trasera del edificio, del que, gracias a unas escaleras de caracol, se puede tener una mejor visión del mismo. El pasaje Francisco Delmo comparte el castillo de san Luis con el Mercado Municipal de Abastos. Se mezclan en esta estrecha calle los olores del pescado, de las frutas y verduras, de la carne.... Salimos a la luz del sol hasta la plaza Casa Cañada que nos ofrece el murmullo delicado de una fuente. Un hombre se sienta en un banco al cobijo de la sombra. Subimos por la calle Viento hasta el ayuntamiento, después y, tras él, tomamos la calle Caravaca. Nos sumergimos en la parte más antigua de Estepona que aún conserva la esencia de sus raíces agrícolas y pesqueras. En el conjunto de sus calles estrechas se pueden observar algunas casas de cierto abolengo. Visitamos la plaza del Reloj, donde se erige la torre del mismo nombre. La Torre del Reloj, inhiesta de beige y salmón sobre el cielo azul. Es esta una plaza tranquila, reposada, con un quiosco de música y un gran conífera enfrentados. Hoy permanece silenciosa, pero podemos imaginar perfectamente el bullicio de los días lectivos cuando comience el curso escolar. Y es que ahora, siglo XXI, la Torre del Reloj, alminar de reminiscencia árabe, suntuosa torre de aviso a la oración, forma parte del Colegio de Educación Infantil y Primaria Simón Fernández. Desde aquí partimos camino a la iglesia por la calle Santa Ana y la calle Blas Ortega. Llegamos hasta la plaza de San Francisco, donde el campanario de la Iglesia Virgen de los Remedios impone su altura, su prestancia, su presencia. La portada del templo es delicada, sutil, casi volátil, alargada, parece querer elevarse y estirarse para tocar el cielo. Por contra, el interior es contundente, recargado en imágenes y en altares con una curiosa balconada que se asoma a la nave central, los dinteles de las columnas, dorados, una gran lámpara de pedrería, mármoles de color grana... Se está fresco.

Despedida, al mar

Caminamos hacia el mar, cruzamos la calle Real, una de las arterias principales de Estepona, donde se juntan bares, restaurantes, comercios... Nos acercamos a un pequeño quiosco para comprar la postal preceptiva que enviamos a 1.000 kilómetros de distancia, a un hombre de 89 años que sabemos la espera con anhelo. Sentados en un banco la escribimos y la echamos a un buzón. Cruzamos la Avda. España, cruzamos el paseo marítimo, saltamos a la arena, nos desprendemos de la mochila, de las gafas de sol, de la gorra, de la camiseta, del pantalón, de las deportivas, de los calcetines... y corremos hacia el mar. El agua está fresca. Y deliciosa.

Consejos turísticos y enlaces de interés y otras visitas

Consejos útiles: Para visitar el complejo arqueológico de Corominas conviene llamar con suficiente antelación. En los museos municipales nos han comentado que merece la pena, que ha sido reconstruido de maravilla y que es uno de los lugares a visitar en Estepona. El teléfono al que hay que llamar es 654.711.715 y hay que preguntar por Victoria Infante, como se nos indica en un comentario, también se puede solicitar información a través del siguiente mail info@acudeestepona.com. La entrada cuesta 3 € para grupos menores de 10 personas y 2 € para grupos mayores de diez personas. Tomamos nota.
Otras visitas: Si se quiere complementar la visita a Estepona con la naturaleza y la fauna, el lugar es el parque Selwo Aventura. Un centro natural con una década de existencia que se ha convertido en uno de los parques de animales en semilibertad más importantes de Europa. Elefantes, tigres, jirafas, leones, osos, exhibición de aves rapaces... etc. Si el visitante lo desea también se puede pernoctar en el interior. Teléfono de información y reservas: 902 19.04.82. Otro de los lugares a visitar es el Parque de San Isidro o de Los Pedregales, un centro de esparcimiento totalmente equipado ideal para pasar el día con la familia en contacto con la naturaleza. El parque cuenta con diversas infraestructuras como zona de acampada, servicios, bar-restaurante, barbacoas, fuentes, parque infantil, un lago artificial, etc... Pero sin duda la estrella natural de Estepona son Los Reales de Sierra Bermeja, un balcón sobre el Mediterráneo, único por su flora (precisamente aquí se descubrió la endémica especie de pinsapo) y con unas características geológicas muy especiales. Estepona comparte Los Reales de Sierra Bermeja con los municipios de Casares y Genalguacil. Para ver información más detallada se puede visitar el siguiente link de este mismo blog: 12. Genalguacil: Museo Habitado. Por último, Estepona, mirando al mar, tiene en su término municipal hasta siete torres almenaras. Torres que servían de vigía y aviso en el caso de ataques de piratas norteafricanos o turcos. En distinto estado de conservación, las torres almenaras de Estepona son del siglo XV.
Enlaces de interés: tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol. También acudimos a la web muncipal de Estepona que ofrece información turísitica muy detallada. Valga como referencia ilustrativa la página de Estepona Imágenes, donde se ofrece al internauta muchísima información gráfica del municipio.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.

03 BENALMÁDENA: EL MAR Y EL HORIZONTE

martes, 28 de abril de 2009

Benalmádena, otero privilegiado sobre el mar, atalaya que mira de tú a tú al Mediterráneo. Nombre de sonoridad árabe, Benalmádena. Ciudad que humedece sus pies en el mar y calienta su cuerpo sobre la arena de playa. Benalmádena por descubrir sus calles intrincadas, por disfrutar de la algarabía de sus puertos bulliciosos, por divisar África en el horizonte. Benalmádena que es pueblo, que es costa, que es un arroyo de dulce miel. Benalmádena para revisitarse. Benalmádena para ser descubierta.

La información. Planificación de una visita en tres partes.

Benalmádena se une y se parte en un trío de distintas personalidades. Por un lado Benalmádena Pueblo, génesis primera de lo que hoy en día es y que concentra en él la antigüedad reposada, las calles blancas, el espíritu de la Andalucía antigua. Por otro lado, Benalmádena Costa, el desahogo hacia el mar, el placer de los sentidos, las playas, el Mediterráneo, el ocio especializado, la amplísima oferta turística. Por último, Arroyo de la Miel, con su parque inmenso, pulmón verde costasoleño, bucólico lugar de esparcimiento, con el teleférico que puede llevarte hasta la cumbre de Calamorro, y con el que fuera primer parque de atracciones costasoleño, el Tívoli World. Así se divide y une Benalmádena, y para poder visitarlo todo planeamos el siguiente itinerario que en un tramo hubimos de cambiar por causas ajenas a nuestra voluntad. Benalmádena Pueblo - Arroyo de la Miel - Benalmádena Costa, este es el trayecto que seguimos y con el que logramos disfrutar de Benalmádena en toda su plenitud.

Inicio: Cómo llegar a Benalmádena Pueblo

Si se viene desde Marbella o Cádiz por la A7 tomar el primer desvío en el que nos indique Benalmádena, sin apellidos detrás, Benalmádena. Está pasado Fuengirola, a la altura del Higuerón. Si se viene desde Málaga o Granada, tomar la salida 217 de la A7, pasado el cable del teleférico y ya en descenso hacia Fuengirola. La idea de comenzar aquí la ruta es que se realiza un trazado sencillo y lineal en el coche que nos permite guiarnos con muchísima facilidad por los tres núcleos de la población. En esta salida 217, seguimos las indicaciones de Benalmádena Pueblo. Lo primero que nos encontramos es...

La Estupa Budista

Es una inmensa terraza abalconada hacia el Mediterráneo, sobre la que sopla una brisa cargada de aromas de sales marinas. Sobre ella, la Estupa Budista. Una colosal construcción de blanco puro que mira al mar y que con su cúpula dorada se asemeja a un faro espiritual sobre la costa, tres mástiles con estelas budistas ondean al viento produciendo un sonido al flamear que casi parece una oración de mantra nepalí. El interior de la estupa, profusamente decorada con vivas pinturas sobre las paredes. Destila sosiego, serenidad. No en vano, incluye una sala de meditación de más de cien metros cuadrados. Resulta llamativa esta construcción sobre el Mare Nostrum, curiosa. En la parte inferior del templo se puede visitar una exposición sobre el mundo budista y la espiritualidad que subyace en su sentido de la vida. La entrada a la exposición, 2 euros. Tal y como nos señalan las indicaciones procedemos a embebernos de las energías budistas, dando una vuelta completa a la estupa en el sentido de las agujas del reloj para que se cumplan nuestros deseos. Pues así, cargados de renovadas energías espirituales nos vamos en busca de asuntos más terrenales.

Camino a Benalmádena Pueblo y el Museo de Arte Precolombino

Montamos en el coche y continuamos siguiendo las indicaciones, visibles, abundantes, sin posibilidad de pérdida. En apenas 2 minutos hemos llegado al centro urbano. ¿Dónde aparcar? Benalmádena Pueblo se puede recorrer caminando sin ningún problema, así que lo mejor es estacionar en un parking público gratuito al que se accede tras pasar un semáforo doble frente al ayuntamiento y continuando las indicaciones. Espacioso, céntrico y con sitio de sobra para aparcar. Desde unas escaleras accedemos a la calle principal, la Avda. Juan Peralta, tomamos dirección izquierda hacia el centro. Ya destila Benalmádena Pueblo esa esencia del tipismo andaluz, con sus calles estrechas trufadas de flores coloridas, ventanas de forja y paredes blancas. Primera visita, y casi de bruces, nos encontramos con el Museo de Arte Precolombino Felipe Orlando. Entrada gratuita. Combinación perfecta entre la antigüedad de las piezas expuestas y la moderna propuesta del museo. Es excelente, con unas piezas espectaculares por su delicadeza y finura, procedentes de México, Perú, Nicaragua, Colombia y Ecuador. Vasijas, pequeñas esculturas, aperos de aseo personal, instrumentos musicales como silbatos y ocarinas. Un recorrido extenso y apasionante por la historia de la América Precolombina que llegó hasta Benalmádena de la mano de D. Felipe Orlando García-Murciano, un ciudadano mexicano que tomó esta ciudad como lugar de adopción y que decidió donar su casa (que ahora alberga el museo) y su colección privada para que fuera disfrutada por vecinos y visitantes. Completamente recomendable. En la planta sótano también se muestran piezas arqueológicas halladas en Benalmádena y que conforman un completo mapa histórico del pasado del municipio. En el museo nos proveemos de mapas para Pueblo y Costa que nos resultarán de mucha utilidad. Salimos de nuevo a la calle principal y, de ahí, siguiendo las indicaciones de la persona que nos atendió en el museo, a la calle Real.

Las calles, la Niña, la Fonda, todo cerca y próximo

La calle Real es una de esas arterias empedradas, de casas bajas, paredes blancas y forja en las ventanas. Una invitación a un paseo tranquilo por calles tranquilas, sin ajetreos, con el tráfago de las cosas de casa. El casco histórico de Benalmádena es un dédalo de calles por las que perderse a voluntad. Salirse de la ruta calle Real - Plaza España - calle Santo Domingo - Plaza de Santo Domingo es encontrarse con un dédalo intrincado en el que los benalmadenses, realizan su vida cotidiana, del día a día. Los aromas de las primeras comidas, la ropa tendida en los patios, las miradas cómplices de los vecinos asomados a las ventanas todo se conjuga para que el visitantes se encuentre bien, a gusto. Regresamos a la ruta. En la calle Real, frente al número 2, hay un estanco donde adquirir sellos (0,32 céntimos franqueo para España) y postales (0,25 céntimos) para el recuerdo del viaje. Más adelante hay un buzón donde poder echar la carta. Bifurcación, dejamos calle Álamos a la izquierda y continuamos de frente. Llegamos a la Plaza de España, donde se encuentra uno de los símbolos de Benalmádena: La Niña de Benalmádena, una escultura tallada en bronce que forma parte de la fuente situada en la Plaza de España. Desde aquí enfilamos la calle Santo Domingo, en la que se encuentra el edificio de La Fonda, rehabilitado por el insigne arquitecto César Manrique y que ofrece la particularidad de albergar el Restaurante de la Escuela de Hostelería de Benalmádena, donde, de lunes a viernes, se puede comer ante una buena carta. El edificio, con una portada en la que se aprecia uno de los diseños del canario encierra un patio repleto de flores y un comedor situado en una terraza impresionante con vistas al mar.

Plaza de Sto. Domingo de Guzmán

Llegamos a uno de los lugares más bellos de nuestra visita, la Plaza de Santo Domingo de Guzmán. Un auténtico baluarte sobre la costa desde el que se divisa una excelente panorámica de la Costa del Sol. Azotada por la brisa del mar, en el centro de este promontorio se encuentra la iglesia del santo que, entre palmeras parece extraída de una estampa de la Cuba colonial. En torno al templo se sitúan los Jardines del Muro, una balconada repleta de sombras, árboles, perfumes y constante trinar de pájaros. Lugar idóneo para sentarse, leer un rato, reposar o escribir la postal que tenemos pendiente de enviar. Todo tranquilidad. Los Jardines del Muro también están diseñados por César Manrique y en ellos se percibe de manera constante la mirada del mar, su presencia inminente y una intensa fragancia de pinos. Por cierto, por un euro pueden usar uno de los clásicos tomavistas que hay sobre los miradores y regalarse una vista extensísima de la costa. Desde los jardines, se divisa nuestro próximo objetivo: el surrealista Castillo de Colomares.

El Castillo de Colomares

Desde la Plaza de Sto. Domingo se puede bajar hasta la Avda. del Chorrillo que lleva al castillo gracias a un ascensor gratuito. El camino, andando, llevará unos veinte minutos. Nosotros optamos por el coche, aún queda mucha visita por delante. Desandamos la calle Sto. Domingo y hacemos un alto en la plaza donde hay un buzón al que echar la postal ya escrita. Caminamos de nuevo hasta nuestro vehículo, escasos 5 minutos. Todo está muy cerca en Benalmádena Pueblo. Montados en el coche accedemos a la Avda. Juan Peralta, tomamos el camino a la derecha y descendemos por la Avda. del Chorrillo hasta el Castillo de Colomares. Antes de llegar a la entrada del monumento hay una explanada de tierra donde dejar estacionado el vehículo. La presencia del mar es constante, permanente, siempre visible. El Castillo de Colomares, 2 euros de entrada a su exterior, es una incógnita, una construcción extraída de un mal sueño de Gaudí, una construcción ajena a todo lo que le rodea y con el encanto kitsch de lo que no se sabe muy bien si encandila o rechaza. De cúpulas retorcidas que escapan hacia el cielo, reza su guía que es un homenaje al descubrimiento de América. Terrazas con forma de carabelas y naos, balcones como mascarones de proa, puertas abigarradas. Surrealista, curioso y grotesco. Para gustos.

Hacia Arroyo de la Miel y el Tívoli World y el Teleférico

Regresamos por la misma carretera por la que hemos venido, ascendemos hasta Benalmádena Pueblo y seguimos las indicaciones que nos llevan hasta Arroyo de la Miel. Dejamos a la izquierda la plaza de toros, continuamos. Está todo perfectamente indicado y si no, siempre podemos guiarnos por los cables del teleférico. Llegamos al centro del núcleo poblacional, se ven perfectamente tanto los anuncios del Tívoli World como del teleférico. En la misma plaza del Tívoli varios hombres vestidos con chalecos reflectantes naranjas nos indican donde aparcar de manera gratuita. Nombrar el Tívoli en la Costa del Sol es acariciar la memoria de muchos niños y niñas costasoleños. Sólo hace falta tararear las primeras estrofas de aquella publicidad de los ochenta... "pa-pa-pararara-ra pará.... Tívoli.. junto al mar en la Costa del Sol, allí te espera Tívoli...." Es el primer parque de atracciones que hubo en la zona, abierto desde 1973, y ofrece actuaciones, cacharritos, teatros, una montaña rusa, restauración, un sinfín de posibilidades. La entrada, sin atracciones mecánicas cuesta 6 euros por persona, si el visitante mide menos de un metro... ¡¡Entra gratis!! y... hay un medidor en la entrada. El Tívoli es la primera de las ofertas turísticas para toda la familia que presenta el municipio. Es esta una de las señas de identidad de Arroyo de la Miel y Benalmádena Costa. Junto con Selwo Marina y Sea Life ofrecen un conjunto de centros de ocio idóneos para acudir con los más pequeños. Idóneos, y muy recomendables.
Frente a la entrada inconfundible del Tívoli, nuestro objetivo, una de las actividades que más nos apetece disfrutar en esta mañana: El Teleférico que nos llevará a la cima de Calamorro. Nuestra idea original era coger la cabina y disfrutar del paisaje impresionante que se observa desde la cima donde hay un centro de aves rapaces, exhibiciones de cetrería a la una de la tarde y la posibilidad, en la noche, de disfrutar en la zona de observación astronómica. Vemos el teleférico en movimiento, agitado ligeramente por las que esta mañana eran brisas de viento y ahora son rachas... Leemos uno de los carteles... "Horario/Timetable: Opening/apertura, 10:00. Cierre / closing: 19:00. Exhibición de rapaces/ Prey birds Exhibition 13:00. Todos los horarios están sujetos a las condiciones meteorológicas. The exhibition displays depends on the rights conditions of weather". Nos tememos lo peor. El chico que nos atiende en la taquilla nos dice que la pareja que acaba de subir es la última, el teleférico va a permanecer cerrado a causa del fuerte viento, que lo hay. - ¿Y esta tarde?. - Depende del viento. Resignados decidimos variar nuestros planes, ir a comer y regresar después para ver si está abierto.

La comida: Los Mellizos

Los Mellizos es un emporio gastronómico que nació de un humilde local de venta de pescado frito y seco y que se transformó con el paso de los años en un centro de venta al por mayor y después en un restaurante. En aquella lonja, mientras los compradores esperaban se comenzó a ofrecerles comidas. De ese primer paso a hoy, un instante. Una pescadería al por mayor que se convirtió en restaurante y que ahora posee cuatro centros del buen comer marinero. Nos decantamos por el más próximo. No entra dentro de las rutas turísticas habituales, ya que se encuentra en el Polígono Industrial de la ciudad, pero está muy próximo a la explanada del Tívoli. Hasta el fondo, a la izquierda y allí, preguntar. Todo el mundo sabe dónde está. ¿Por qué Los Mellizos? Las recomendaciones personales son siempre las mejores. Es una nave amplia, con los productos que se cocinan expuestos al público en una barra coloridísima y de aspecto delicioso y con un lustre fresquísimo. Una legión de camareros (cuento hasta once a la vista) atiende a los visitantes e intuimos que dentro de algo más de una hora estará a rebosar (ahora es la una y media de la tarde). La carta, impresionante y con todo a la vista, muestra carabineros, frituras, ensaladas, arroces, pescados a la sal, conchas finas, coquinas, búsanos (en Cádiz, cañaíllas), parrilladas de marisco para dos... Demasiadas tentaciones... Muchas tentaciones... Optamos por un menú medio con un capricho y algo de todo. Ensalada malagueña: 5,80 euros; gambas cocidas: 14'80 euros; fritura malagueña (- Mejor para uno. - Nos advierte el camarero. Con razón, pues lleva salmonetes, calamares, adobo, pijota y boquerones): 13, 40 euros; tres cervezas: 1'80 euros cada una; un refresco de cola: 1,70 euros; dos botellines de agua: 1,40 euros cada una; y un café solo: 1, 50 euros. No es barato, tampoco caro, pero las raciones son abundantes y el pescado fresquísimo. Casi nos parecemos a ese personaje que creó Andrea Camilleri, Salvo Montalbano, y que degusta los placeres del pescado como si le fuera la vida en ello. La comida, estupenda, un lujo.
Regresamos al teleférico. Le vemos parado, las cabinas se mecen acompasadas por el viento. Cerrado. Lo intentaremos... Más tarde, si nos da tiempo.

El Parque de la Paloma y Selwo Marina

Desde allí, no hay ningún problema para llegar al Parque de la Paloma. Bien indicado y frente a Selwo Marina es complicado perderse. Aún con todo, vayan aquí las indicaciones. Desde la Plaza del Tívoli, bajar por la avenida del mismo nombre, se cruza la Avda. de la Estación y se baja por la Avda. de Béjar, cuando llegamos a la C/ Boulevard, podemos estacionar el coche, hay aparcamientos suficientes. Tendremos enfrente el Auditorio del Parque de la Paloma y a la derecha, la entrada a Selwo Marina. Un conjunto el de estos dos centros de ocio y esparcimiento que hacen la combinación perfecta para pasar una buena tarde. En Selwo Marina se encuentra el primer pingüinario de hielo de Andalucía. En la página web se encuentran todos los datos de tarifas, descuentos y horarios, subrayar que la entrada para adultos es de 17 euros y la de niños de 3 a 7 años y senior de 13 euros. En Selwo Marina, además de pingüinos se pueden ver exhibiciones de delfines y leones marinos además de visitar sus diferentes salas con fauna de sudamérica. Frente a la entrada del recinto se encuentra el Parque de la Paloma, al que han dado en llamar pulmón de la Costa del Sol. Es un paque enorme, de colinas suaves, con sombras, bancos y todo una suerte de mobiliario urbano sobre el que sentarse y descansar. Mejor aún tumbarse en su inmensidad de jardines. Perfecto para echar una siesta, acudir con niños (hay dos estupendas zonas de juegos), o simplemente relajarse un rato antes de continuar la visita. El Parque de la Paloma en sí ofrece también una oferta atractiva. Un peculiar jardín de cactus (parecen recién extraídos del far west), el propio auditorio, la moderna biblioteca municipal, su lago artificial y sus recintos de animales con cabras, avestruces, etc... Una de las curiosidades del parque radica en que campan a sus anchas y en total libertad gallos y gallinas cacareantes, cisnes cerca de la biblioteca, tortugas... Pasean entre y con los visitantes bajo letreros de estricta observancia que indican "Por favor, no alimentar a los animales". Desde las suaves colinas del parque se divisa el mar azul que espejea y llama como las sirenas. Es nuestro próximo destino. De verdad, es un buen consejo disfrutar un rato tumbados sobre la hierba, sobre todo con niños, lo van a pasar en grande. La entrada al Parque de la Paloma es, al tratarse de un parque público, gratuita. Los horarios son en verano de 09:00h a 23:00h y en invierno de 09:00h a 22:00h. Las noches de verano, momentos antes de cerrar, deben ser de un profundo goce.

Plan de tarde: Benalmádena Costa, el mar.

Desde el Parque de La Paloma descendemos por la Avda. de Rocío Jurado. En ese tramo y antes de llegar a las playas hay (no en temporada alta) algunos sitios para aparcar. Será bueno dejar el coche ahí y caminar hasta la Avda. Antonio Machado, arteria principal pegada al paseo marítimo. Así hacemos. El Mediterráno, hoy encrespado, nos recibe rebelde, verde y acunante. Borregos de espuma coronan las olas y perfilan el mar de espumosas líneas blancas. El plan es visitar el Castillo de Bil-Bil, pasear al borde de las playas de Santa Ana y Malapesquera, para llegar hasta la dársena de poniente, donde se encuentra Puerto Marina, galardonado como uno de los mejores centros náuticos del mundo y el segundo más grande y populoso del Mediterráneo.

El Castillo de Bil-Bil y el paseo al borde del mar

El Castillo de Bil-Bil, de incendiado color rojo es un contraste perfecto sobre el rotundo azul del cielo, al igual que el arrullo de sus fuentes con las olas del mar. Pese a que el edificio es moderno, de principios del Siglo XX, destila esencia nazarí y no resulta difícil imaginar una villa similar en ese mismo lugar hace más de 700 años. El Castillo de Bil-Bil se utiliza como instalación cultural, donde se realizan exposiciones, conferencias, etc. Asomados a los cristales vemos su interior espléndido de yeserías y rotundamente blanco. Vemos una mesa, un micrófono, varias sillas. Todo fino y elegante. Recurrimos a la documentación. Es el edificio público donde más bodas civiles se celebran en toda la provincia de Málaga. No es de extrañar, el entorno es impactante, el edificio, un privilegio para los sentidos. Desde allí, se observa nuestro objetivo final. Al fondo, tras la última curva de la Playa de Malapesquera se intuye Puerto Marina. Por delante un paseo marítimo de grato caminar en el que hay numerosos restaurantes al borde del mar. Pescados, paellas, espetos de sardinas, todo un glosario de alimentos para degustar y a precios... razonables... El paseo resulta muy agradable. La gente camina a nuestro alrededor, en silencio o más bulliciosos, niños, alguna bicicleta. En la Playa de Santa Ana, los últimos bañistas de la tarde apuran el tiempo entre el oleaje. Griterío de jóvenes disfrutando. Cabe destacar, y esto ya es gusto estrictamente personal, los mosaicos que, por tramos, adornan el paseo. Curiosos y, algunos de ellos, hasta delicados. En algo menos de 30 minutos de paseo tranquilo, llegamos hasta una de las torres vigia que blasonan todo el litoral mediterráneo, Torrebermeja. Puerta de entrada para la dársena de Poniente y, con ella a Puerto Marina.

Puerto Marina

Lo impactante y curioso de Puerto Marina es que se asemeja a una Venecia moderna. Parte de sus pantalanes se sitúan en el interior del puerto, bajo las casas y desde ellas, los propietarios pueden descender directamente a sus embarcaciones. Aquí y allá aparecen puentes pintados de oscuro granate que comunican una parte y otra del interior del puerto deportivo. Bajo las viviendas, una oferta amplísima de restaurantes, heladería, tiendas de todo tipo... Las gentes pasean, observan los yates y barcos, los catamaranes y, mientras, se toman un helado. Puerto Marina ofrece una de las ofertas de ocio más destacadas de la Costa del Sol. En su parte situada más al este conviven los restuarntes de comida rápida con pubs y discotecas en una zona que, en la noche, se convierte en uno de los más destacados lugares del ocio nocturno costasoleño. Ofertas de todo y para todos. Gustos mil podrán ser cubiertos en esta zona del puerto. Parece incombustible. Durante el día es posible contratar un paseo en barco o en catamarán, sencillo por 10 euros la hora o 20 euros las dos horas. Empresas ofrecen un paseo más completo con avistamiento de fauna marina autóctona y de medio día a precios algo más elevados, pero, siempre competitivos. Pasear por Puerto Marina es pasear por medio mundo. Turistas de todas las procedencias y nacionalidades se dan cita en este área de ocio amplísima que dispone de parking público de pago que, intuimos, estará atestado en las noches de temporada alta. Próximo a la Capitanía Marítima se encuentra atracado el Willow, una reproducción de un vapor similar a los que aparecían en las novelas de Mark Twain y recorrían el Mississipi. Así mismo también se puede contratar un pasaje en ferry hasta Fuengirola por 13 euros los adultos y 8 euros los niños, ida y vuelta. Un tanto abrumados ante tan amplia oferta decidimos, con el sol caído, caminar hacia el paseo marítimo, de regreso al coche. Oteamos la cima de Calamorro. Las cabinas del teleférico continúan paradas. En fin. Otro día será, siempre una buena disculpa para regresar a los lugares que visitamos.
En la punta que une la Playa de Malapesquera y la la Playa de Santa Ana nos sentamos. Un helado de nata y avellana, grande, dos bolas, 4 euros. Otro helado de turrón y nata, también grande, también dos bolas, también 4 euros. Nos lo tomamos despacio, tenemos mucho tiempo por delante para saborearlo. Mientras, vemos como la caida del sol de la tarde incendia aún más las paredes rojas del Castillo de Bil-Bil. Sólo se respira mar, salitre, arena. Y helado.

Recomendaciones y enlaces de interés

Con niños: Benalmádena Costa ofrece unas posibilidades riquísimas para viajar con niños. El Tívoli World, Selwo Marina y el Sea Life son tres centros importantes de ocio. El Parque de la Paloma ofrece otras posibilidades de contacto con la naturaleza en el corazón de una gran ciudad. Según los intereses de los más pequeños conviene comprobar los contenidos de los tres parques que varían un tanto según la temporada.
Comer en Benalmádena: Optamos por Los Mellizos por recomendación personal. La oferta gastronómica de comida internacional en la ciudad es muy muy amplia, puedes encontar pizzerias, hamburgueserías, restaurantes italianos y chinos, etc, prácticamente en todos las zonas de interés. La oferta de comida tradicional a base de pescados a la brasa, fritos y paellas, también es muy amplia.
Sol y Playa: Benalmádena cuenta con 15 playas, todas ellas urbanas y perfectamente equipadas: Playa de Arroyo de la Miel, Playa de Arroyo Hondo, Playa de Bil Bil, Playa de Carvajal, Playa de Fuente de la Salud, Playa de La Perla o de La Morera, Playa de La Viborilla, Playa de Las Yucas, Playa de Malapesquera, Playa de Santa Ana, Playa de Tajo de la Soga, Playa de Torrebermeja, Playa de Torremuelle, Playa de Torrequebrada y Playa de Torrevigía.
Recomendación turística: Benalmádena Pueblo es tranquilísimo y ofrece unas vistas impresionantes sobre la Costa del Sol. El Museo de Arte Precolombino es una delicia y perfectamente recomendable. El camino desde el Parque de la Paloma hasta Puerto Marina se puede realizar andando. Es un trayecto largo, pero casi todo recto, nos llevará una hora, aproximadamente.
Enlaces de interés: la página web del Ayuntamiento de Benalmádena es muy completa, ofrece links directos con todos los puntos de interés y páginas web de los lugares destacados que las tengan, además de una amplísima galería multimedia. La web de referencia es la del Patronato de Turismo de la Costa del Sol que amalgama un buen resumen de interés turístico benalmadense.

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