Villanueva del Rosario que antes fue El Saucejo o Puebla del Saucedo. Rosario que aún luce en su escudo dos de aquellos árboles que antes le dieron nombre. Saucedeños que responden a este gentilicio propio que el tiempo y la historia no ha podido borrar del habla popular. Villanueva del Rosario de montañas y de valles, de olivos verdes y trigos dorados, de fuentes viejas y de nacimientos, de ermitas al sol y de zaguanes umbríos. Villanueva del Rosario, nueva y reinventada, con la personalidad de saberse igual y de saberse distinta, con el poso añejo de ser cruce de caminos, frontera natural, paso obligado de caminantes, de centurias romanas, de reyes cristianos y de emires granadinos. El Saucejo todo lo vio al cobijo de sus sierras. Villanueva del Rosario.
Una aproximación
Atravesamos los Montes de Málaga en el estío adormecido de la mañana. Es pronto y aprieta ya el calor con sus 27ºC. Lucen las montañas su manto pardo veraniego, destacándose aún más sobre la hierba amarilla la frondosidad verde de los olivos. La piel aterciopelada del cereal que amarillea brilla bajo el sol en sus ondulaciones, como un mar dorado. Al dejar atrás los montes se yerguen ante nuestra mirada la imponentes sierras del Jobo y Camarolos, como una fortaleza
natural que se eleva hacia el cielo azul entre los olivos. La pincelada blanca del caserío que forma Villanueva del Rosario se pinta sobre este paisaje como un paisaje de contrastes. Las alpacas de cereal descansan, apretadas, sobre los campos, formando construcciones imposibles. Los tractores roturan la tierra como si de enormes insectos metálicos se trataran, traquetean y levantan una nube de polvo amarillento que se desvanece hasta desaparecer.
Llegada
Seguimos dirección centro urbano y estacionamos en la plaza de Andalucía, límite que marca la división entre la parte más antigua y la más moderna del municipio. Gorra, líquido abundante (aunque no faltan las fuentes en el municipio saucedeño), protección solar, cámara de fotos réflex, una compacta para la documentación, bloc de notas y lapicero, gafas de sol, calzado cómodo... El kit completo. La plaza de Andalucía es una plaza fresca, equipada con bancos de forja a la sombra de unos enormes castaños de indias. Desde este punto tomamos la calle Adoquines, a la derecha, dirección a la iglesia del Rosario.
La iglesia
Nos cruzamos con el pasaje de Los Escalones, a la derecha, que comunica la calle Adoquines con la calle Luis Molina. El aspecto externo de las casas se asemeja a las que ya hemos visto en la comarca de Antequera y en esta de Nororma (Comarca Nororiental de Málaga). Zaguanes abiertos a la calle y que son presagio de un patio fresco y umbrío, alicatados con losetas de colores vivos, azules, verdes, amarillos; las ventanas y balcones de negra forja; las puertas grandes de madera, algunas de ellas historiadas... Cuando la mirada se escapa fuera de las calles se top
a con las moles graníticas de las sierras, en áspero contraste con las ondulaciones suaves de los campos sembrados. En nuestro camino, al llegar a la pescadería El Faro, frente al estanco, giramos a la izquierda para visitar la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, situada en la plaza de la Constitución, un rincón fresco, a dos alturas, con bancos de forja y frondosa arboleda en la que refugiarnos, a la sombra, del sol pertinaz. No olvidar la fuente, de caño exiguo pero más que suficiente para calmar la sed. La iglesia,
de moderna construcción, ha sabido guardar los cánones estéticos más clásicos, sin estridencias, con una portada blanca con rosetón en el centro y espadaña, de la que penden dos campanas, a la izquierda. El interior sorprende, ya que posee un muy rico altar mayor, muy ornamentado. A los laterales de la única nave del templo, ocho templetes nos muestran las imágenes de diferentes santos. Salimos.
Los pasajes
Continuamos adelante por la calle Adoquines hasta una bifurcación a la derecha (calle Virgen del Rocío) que nos conducirá hasta la plaza de España, donde se ubica el ayuntamiento. Es una plaza de gran tamaño, con algunas construcciones típicas y un pequeño kiosco de helados. Bajamos por la calle Carneros y tomamos, a la derecha, el pasaje de los Arcos. Es una forma curiosa la que han ideado en Villanueva del Rosario para comunicar unas calles paralelas con otras. Existen los dos pasajes ya mencionados (el de los Escalones y el de Los Arcos) que no son otra cosa que una calleja empedrada, con escalones largos, que permite acortar recorridos cotidianos.
La ermita y el mirador
Regresamos la coche estacionado en la plaza de Andalucía. Queremos ir hasta la ermita de la Virgen del Rosario y, tras preguntar a dos o tres saucedeños nos han aconsejado recurrir al coche. No está lejos, apenas a dos kilómetros, pero el sol ya aprieta un tanto. Para ellos bajamos hasta la entrada del pueblo, tras una curva y allí se nos indica la dirección de la ermita y de la zona recreativa Llano del Hondonero. Serpenteamos por algunas calles del municipio hasta llegar a Fuente Vieja. Centro de reunión de jóvenes y mayores al amor de una gran fuente de piedra. El camino hacia la ermita discurre paralelo a un valle colmado de olivos apretados. Nos dirige
hacia las montañas, cortadas a cincel por un artista extravagante, sin sentido aparente. La zona donde se sitúa la ermita recibe el nombre de Fuente Vieja Hondonero y ofrece un mirador de toda la comarca, donde priman los olivos y campos de cereal cercados por las montañas. La sierra de Camarolos se encuentra muy próxima al mirador, dada su situación privilegiada se cree habitada desde tiempos del paleolítico, no en vano se han encontrado pinturas rupestres
en algunas de sus oquedades. En las faldas del mirador
se encuentra el nacimiento del río Cerezo que en Villanueva del Rosario se conoce tradicionalmente como "El Chorro". En este paraje los saudedeños celebran el 25 de abril una romería popular en honor a San Marcos. La ermita de La Virgen del Rosario se recorta contra la sierra del Jobo, coronada por el pico Chamizo. Compite su pináculo con el de las montañas y su blancura, inmaculada, rivaliza con el verde frondoso de los olivares. Es un edifcio de muy reciente construcción, se levantó en 1997 vista la necesidad de tener un lugar donde realizar los oficios religiosos en la romería que se celebra en la primera semana de agosto. Su edificación fue posible gracias a la colaboración desinteresada de sus fieles y de diferentes instituciones. Contemplamos, desde aquí, las casas de Villanueva recortadas contra los campos.
Despedida
El paraje es silencioso, las sierras, los olivos, el verde y el azul del cielo se funden. Cantan algunas chicharras, se escucha un ladrido lejano. Nos sentamos al borde del mirador y contemplamos la vega anchurosa que se extiende ante nosotros. Es este un paisaje sin igual, donde se mezcla la suavidad con la agresividad en el paisaje o el cereal y los olivos en los campos sin que resulte disonante. Crece su belleza en el contraste, se complementa. Nuestra mirada se pierde más allá, donde confluye el horizonte dorado del campo y el azul intenso del cielo...
Enlaces de interés y consejos útiles
Arqueología: Como apunta la página web municipal: "La historia de Villanueva del Rosario se remonta a la Prehistoria. Ya en esa época hubo numerosos asentamientos en estas tierras, pero estas gentes no permanecían aquí por largos periodos de tiempo, sino que eran nómadas. El yacimiento arqueológico más antiguo del Alto Valle del Guadalhorce está situado en el Ventorro del cojo, en los Llanos de Salinas, y corresponde al Paleolítico inferior. En la cueva del “Malnombre” (Sierra de los Camarolos) se han encontrado vestigios de pinturas rupestres. La época romana fue una de las más importantes en este territorio. Debido a los numerosos cerros que existen, considerados puntos estratégicos, se asentaron varias civilizaciones romanas a lo largo de todo el término municipal. Una de ellas es la “Ciudad de Ulisi”, en el Peñón de Solís. Con la llegada de los visigodos terminó la época romana y comenzó una nueva etapa. También la época visigoda fue muy importante para la historia de Villanueva del Rosario. Se han encontrado numerosas necrópolis visigodas en el término municipal. Existe gran número de vestigios visigodos como hebillas, anillos, vasijas, etc. Algunas de las necrópolis encontradas son: la Calerilla, Repiso, la Rabia y el Picacho".
Senderismo: Villanueva del Rosario ofrece para el turista activo grandes posibilidades para el disfrute. Desde su página web, el ayuntamiento muestra, detalladas, cinco rutas interesantes desde el punto de vista histórico, natural ecológico y paisajístico: Rutas senderistas Villanueva del Rosario.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Cosat del Sol, la página web municipal de Villanueva del Rosario y de la Asociación Para el Desarrollo Rural de la Comarca Nororiental de Málaga.
Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.
66 VILLANUEVA DEL ROSARIO: PAISAJE DE CONTRASTES
martes, 13 de julio de 2010
Publicado por Israel Olivera en 0:01 2 comentarios
Etiquetas: Cosat del Sol, Málaga, Montes de Málaga, Nororma, romanos, Sierra, Villanueva del Rosario, Virgen del Rosario, visigodos
30 JIMERA DE LÍBAR: CORAZÓN SERRANO
martes, 3 de noviembre de 2009
Late en el corazón de la Serranía de Ronda. Late. Late arriscada sobre un cerro. Late al cobijo de las montañas, como otero privilegiado sobre el valle del Guadiaro. Laten sus muros de piedra, sus tajos sobre los arroyos, las encinas, los alcornoques, los olivos de los que se sustentan. Late Jimera de Líbar con un latido rítmico, constante y apasionado. Y con su orgullo de pueblo a dos aguas, de altozano y de llanura, mira de tú a tú al Guadiaro.
Aproximación y llegadaCualquiera de los caminos por los que se accede a Jimera, ya sea desde Cortes de la Frontera, desde Benaoján o desde Atajate son de una extraordinaria belleza. Entre ellos existe una línea invisible que los comunica y que destila esencia serrana. Pueblos de frío poderoso en invierno, de apretados colores ocres en otoño, de apabullante florecida en primavera y de veranos de altas calorías. Los tres primeros viven del agua del Guadiaro, al que se asoman sin complejos, así como a la vía férrea que comunica Bobadilla con Algeciras, que les atraviesa como una gran cicatriz de progreso y comunicación. Este hecho ferroviario les dota de cierto aire fronterizo y todos ellos tienen, además de su núcleo urbano, una pedanía o barriada que se denomina "Estación de Benaoján" o "Estación de Cortes de la Frontera". Jimera de Líbar también posee su barriada pegada a las vías del ferrocarril, pero también a una antigua Cañada Real y a la espléndida ribera del Guadiaro. Nuestra intención es visitar primero el centro urbano, situado al abrigo de un roquerío, para terminar a orillas de este río de pies gaditanos y corazón malagueño.
El centro urbanoSeñorea el blanco en las paredes de Jimera, pero muchas construcciones también dejan la piedra a la vista, como queriendo mimetizarse con el entorno. Y es que el municipio está rodeado de montañas, sus calles empedradas con losas... Hemos aparcado en la Avda. de las Fuerzas Armadas, una de las calles principales, casi de circunvalación, que se emboca desde la izquierda. Comenzamos a caminar hacia arriba hasta encontrarnos con el Colegio Rural
Valle del Guadiaro y
tomamos a la derecha la que será calle más horizontal de Jimera, la calle Mártires de Igueriben. Esta calle en forma de río en la que confluyen el resto de callejas afluentes tiene su historia, la historia de Los Inocentes: "Los Mártires de Igueriben fueron notorios soldados jimeranos que murieron en la guerra de África allá por los años 20. El 28 de diciembre de cada año era costumbre en Jimera el que los jóvenes que ese año entraban en quintas celebraran una gran comilona a costa del vecindario. Para ello, el Alcalde les entregaba ese día la vara de mando y las llaves de la cárcel. Los quintos, disfrazados y con las caras pintadas, se lanzaban a la calle y a quien apresaban debía pagar un rescate o, de lo contrario, acababa con sus huesos en la cárcel". Así reza un mosaico situado en esta calle.
Son bajas, achaparradas las casas, de una o dos alturas y sobrias y recias en su construcción, de ventanas pequeñas y muros gruesos para combatir los calores del estío y los rigores del invierno. Caminamos. En la calle Fontana, a la izquierda, se sitúa el Ayuntamiento de la localidad, al que acudimos para recabar información acerca de los lugares a visitar en Jimera. Nos ofrecen un buen plano y nos dan el nombre de una par de sitios donde desayunar o almorzar. Descendemos, de nuevo, hasta la calle Mártires para continuar la visita. Nos asaltan perfumes intensos de ollas y pucheros, aromas a tocino de migas, a calderetas, a comidas serranas. Las calles, apretadas, parecen abrazarnos. Nos sorprenden algunas tonadas de flamenco cantadas en vivo un poco más allá. Llegamos
al final de la calle y nos sorprende, a la
derecha, la entrada que da paso a la plaza y a la iglesia, un curioso soportal que une dos viviendas. Es una construcción insólita y curiosa que soporta sobre sus tres columnas un balcón, terraza y vivienda en su parte superior. Accedemos a través de este paso a la plaza de la Virgen de la Salud, pequeña, rectangular, acogedora y de un sorprendente plano horizontal entre las cuestas de Jimera. Se vive este espacio como centro neurálgico, hoy atravesado por el bullanguerío del mercadillo semanal (miércoles). La iglesia es un monumento imponente en un pueblo de estas dimensiones, rectangular, sobria en sus laterales, más recargada en su frontal donde exhibe una figura de la virgen que le da nombre. Blanca, rematada de albero en sus dinteles y esquinas. Luce espadaña con dos campanas y un pequeño balcón sobre su puerta principal.
Paseamos por las calles de Jimera. Intrincadas y sinuosas sirven algunas de ellas como un hilo de Teseo que nos lleva a la calle Mártires de nuevo. Leemos algunas placas que dan nombre propio a los hogares como Casa Rita, Casa Cecilio, Casa de la Abuela, la Casa de Paquita.... Tiene un encanto particular este pueblo de gente afable y conversadora.
Nos adentramos en el hotel-restaurante Inz-Almaraz. Pedimos un mollete mixto (enorme, para dos) y dos cafés con leche. Se ha reinaugurado recientemente, hace escasamente un mes, y ofrece en su interior un aire tradicional y artesano, con buena chimenea y techos de madera. Qué pausado el vivir, qué sosiego cuando, en la vida cotidiana, el mayor de los sobresaltos es este mercadillo de los miércoles que nos hemos encontrado. Tras el desayuno, caminamos de nuevo por la calle Fontana hasta su confluencia con calle Alta, de donde parte el camino hasta la Cruz de Ventura, desde la que se nos han prometido unas vistas inmejorables. Es un camino de piedra, riguroso para corazones sensibles (por los grados de subida). Ascendemos, descansamos, tiramos un par de fotos, nos extasiamos ante la intensidad azul del cielo, disfrutamos de la vista del valle del Guadiaro y, una vez recuperados, descendemos por la calle Alta, cruzamos la plaza, tomamos calle Baja, nos detenemos en un pozo ornamental que hay al comienzo de la vía y caminamos hasta la fuente. Un paseo en el que las montañas están siempre presentes y donde, al cobijo de la sombra, se percibe cierto fresco. Pensamos en la calidez del interior de las casas en la época invernal y en que Jimera sería un buen lugar para ser visitado, bien abrigados, en esa época.
Bebemos agua, nos refrescamos y tomamos dirección al coche para visitar la estación.
La EstaciónPara acceder a la estación, dejamos a la izquierda el camino que nos lleva hasta Cortes de la Frontera, cruzamos las vías del tren, conducimos entre diez y veinte metros entre callejas y estacionamos el coche. Casas apretadas en torno a la
estación de tren, algunas de ellas antiguas, fronterizas, pasajeras... Otras, por contra, más modernas, más señoriales. Parece el barrio de la Estación destinado a recibir a gente el fin de semana, en época vacacional. El frescor que proporciona el río es, desde luego, tentador.
En este instante nos encontramos en la Cañada Real de Algeciras, un paso tradicional de ganado que histórica y legalmente ha de estar abierto siempre al público. Es un lugar fantástico que discurre entre el río Guadiaro y las vías del tren Bobadilla - Algeciras. Fresco, umbrío y perfecto para realizar senderismo, apenas tiene ascensiones y transcurre siempre amenizado por el murmullo del Guadiaro. Sauces llorones, plantaciones frutales... Si caminamos hacia la izquierda podríamos llegar hasta Cortes de la Frontera en tres horas y cuarenta minutos. Si caminamos hacia el lado contrario llegaríamos a Benaoján en tres horas y diez minutos. Si decidimos regresar hasta el centro urbano de Jimera serían 20 minutos. Caminamos dirección Cortes de la Frontera. Apenas a un kilómetro se encuentra el centro de La Llana, equipado con algunas bancadas de madera y mesas. En los años ochenta y noventa este lugar cobró mucho auge gracias a la presencia de una campamento scout que llenaba las riberas del Guadiaro de niños y de niñas. En la actualidad, los scouts se han sustituido por campistas que disfrutan de la zona pernoctando en alguno de los dos campings que hay en las inmediaciones. Nos cuentan que el Guadiaro es un río navegable en hasta ochocientos metros en este tramo y que se oferta la posibilidad de recorrerlo en canoa. Dejamos volar la imaginación.
Despedida
Y continuamos caminando. No sabemos si llegaremos hasta Cortes de la Frontera, pero sólo el espectáculo que ofrece el valle del Guadiaro merece el esfuerzo. Así que continuamos y caminamos y caminamos y caminamos con la esperanza de ver el tren de Bobadilla-Algeciras sacudiendo las malezas a nuestro paso.
Información y enlaces de interés
Turismo rural y campings: En la página web del Ayuntamiento de Jimera aparece una numerosa oferta de turismo rural que incluye varias casas, hoteles y alojamientos rurales, así como el contacto de dos de los campings existentes en el municipio.
Senderismo: La existencia de la Cañada Real de Algeciras permite que el recorrido que conecta Jimera con Cortes de la Frontera y Benaoján sea relativamente sencillo y muy gratificante de realizar dada su proximidad al Guadiaro y su frescura.
Enlaces: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Jimera de Líbar.
Este blog queda abierto a todas las sugerencias de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta a todas las opciones. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.
Publicado por Israel Olivera en 0:01 2 comentarios
Etiquetas: campings, Cañada Real, estación, Guadiaro, Jimera de Líbar, Ronda, senderismo, Sierra, turismo rural