RSS
Mostrando entradas con la etiqueta árabe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta árabe. Mostrar todas las entradas

17 IZNATE: LAS GENTES DE LA UVA MOSCATEL

martes, 4 de agosto de 2009


Iznate de uvas, de pasas, de moscateles. Iznate de calles erizadas, de empedrados, de rincones ambiguos. Iznate de cuestas, de arribas y abajos. Iznate de gentes afables. Iznate axárquica hasta la médula. Iznate de historias y de Historia. Iznate para recorrerse, para perderse, para encontrarse. Iznate moro, moruno, mozárabe, árabe, morisco. Iznate de trazado imposible. Iznate de los Iznateños. Iznate para los viajeros. Iznate.


Llegada y desayuno

Abalconado sobre una ladera incipiente, Iznate se abre a un paisaje abrumador. Una extensa vaguada plagada de colinas y valles que tiene como remate en el horizonte más próximo el Pico Chamizo en la Sierra de Camorolos, la cima de la Maroma en Sierra Tejeda o el Navachica, techo de la Sierra de Almijara. Todo a la vista son plantaciones de vides más o menos apretadas, paseros y pequeños cortijos blancos salpicando la tierra parda. Si llegamos desde la costa observaremos un gran cartel de bienvenida que señala Iznate, es preferible continuar adelante por la carretera en descenso y seguir las indicaciones próximas que nos llevarán hasta el centro del pueblo, una plaza alargada, un pequeño anfiteatro, un espacio de reposo con bancos y jardines y el ayuntamiento nos reciben. Estacionamos aquí el vehículo y nos preparamos para caminar. Encontramos en seguida una indicación que nos señala la dirección de la iglesia y, a su vez, nos adentra en un auténtico y quedradísimo laberinto de calles. Para aplacar los rigores del verano estamos viajando un tanto más temprano, así que hemos sustituido los aperitivos contundentes por los desayunos desahogados. Los desayunos malagueños poseen la contundencia necesaria para afrontar una buena mañana de viaje y la variedad justa para que haya para todos los gustos. Optamos por una bar repleto de gente, justo al inicio de las estrecheces iznateñas y tomamos 2 sombras, 1 pitufo mixto y 1 pitufo bacon/queso, 4, 20 euros. Advertir que el pitufo más parecía una viena, así que su contundencia nos ayudó a subir y bajar las cuestas que ahora relataremos.

Inicio del paseo y algunas curiosidades

Resulta Iznate uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Málaga con una extensión de 7, 5 kilómetros cuadrados, y a su vez en el siglo XVI era uno de los municipios de mayor producción de uva. Con estos dos parámetros imaginamos lo que podemos encontrar, un centro urbano apretado, arracimado sobre la loma de una pronunciada colina y rodeado a su vez de los perfumes de la uva moscatel. Su pasado delata su presente y así, las calles se rompen y se quiebran y ascienden y descienden sin orden aparente, haciendo que las sorpresas sean mayúsculas aquí y allá. Así se delata su tiempo pretérito árabe. Fue en aquella época donde Iznate gozó de un privilegio que en 2009 podemos ver habitual, era el derecho de behetría, una suerte de elecciones democráticas donde los habitantes del municipio elegían a sus dirigentes. No ocurrió así después de la ocupación castellana, donde se impuso a un único regidor a golpe de decreto real. Se confronta Iznate con Parauta por el lugar de nacimiento del rebelde Omar Ben Hafsún que puso en jaque el emirato de Córdoba con sus constantes revueltas y rebeliones en la Serranía de Ronda y en la Sierra de las Nieves. La balanza parece inclinarse hacia uno de los dos municipios, pero no serán estos escritos los que siembren la discordia intermunicipal.
Y es dejar atrás la plaza y comenzar el juego de equívocos en las calles, las rampas y ascensiones, las cuestas y descensos, los quebrados, recodos, esquinas... Y todo tiestos y flores iluminando las paredes, un perfume de jazmines que mueve el aire denso. En apenas 50 metros y siguiendo la calle Vélez y calle Málaga, llegamos a la plaza de la Virgen, donde se ubica la iglesia parroquial de San Gregorio. Un remanso llano entre las calles erizadas. Es el centro desde el que parten hasta seis callejas.

La Iglesia Parroquial de San Gregorio y la Fuente de Palsonada

Sorprende la Iglesia Parroquial en su aparente sencillez que nos remite a las escuelas italianas de arquitectura. No en vano, está considerarda de estilo toscano. La portada pintada en colores crema la hace muy distinta. En este mismo frente aparecen 2 imágenes y un escudo, perteneciente a San Gregorio VII Papa, sin alambicadas columnas ni exageradas filigranas. En el interior según reza la página web del ayuntamiento de Iznate "podemos ver tres capillas en el lado del Evangelio con obras de cierto valor, como un óleo de San Francisco de Paula atribuido a escuela de Rivera de incalculable valor y una Inmaculada en madera policromada del siglo XVII". Desde la plaza de la Virgen apenas se puede ver la torre campanario del templo que parece escondida tras la nave central. El viajero puede sentarse al refugio de la sombra en algunos de los bancos que salpican la plaza, si no es suficiente, también puede refrescarse en la Fuente de Palsonada, que con sus dos piezas de grifería y un pequeño escudo forman parte de la arquitectura municipal.

Los rincones secretos

Posee Iznate innumerables rincones secretos que el viajero debe descubrir perdiéndose entre sus calles. Recomendamos calzado cómodo, algo de agua, un sombrero o gorro para cubrirse del sol y ganas de conversar. Es el mejor viaje de todos, perderse, callejear, descubrir. Cuando las callejas se abren fugazmente dan paso al paisaje de viñedos, olivos y huertos. Todo el suelo está empedrado y las esquinas, aquí y allá son el final de una calle o el comienzo de otra, o un recodo sin continuidad, o un patio sin salida. Cuando parece que los quebrados han cesado, siempre aparece uno más. Algunas casas poseen sus propios patios frontales que sirven de desahogo a las casas apretadas y que aparecen decoradas con arriates, pequeños árboles, plantas, flores y tiestos. Merece la pena encaramarse a sus empinadas cuestas para encontrar la esencia primordial del pueblo. Tienen los izteños un carácter afable, con ganas de conversar y esto hace siempre las visitas más placenteras. Comprobamos la paciencia de las mujeres subiendo despacio las cuestas cargadas con las bolsas de la compra, paso a paso. Las puertas abiertas de la casas permiten que el aire entre y despeje y airee y refresque el interior. También se aprecian algunas grandes casonas de aspecto señorial, ahora abandonadas. Ofrecen sabia sombra las calles estrechas donde reposar el sol de mediodía. Iznate a nuestros pies, con su puzzle de calles y su combinación de cuestas.

Despedida

- Hombre, se han olvidado ustedes el abrigo y la bufanda.- A lo que los viajeros responden con 37ºC de temperatura sobre sus cabezas....
- Las llevamos en el zurrón, por si refresca.
- Jajaja, menos mal, temía que pasaran frío.- Más risas.
- Oigan, cuando llueve ¿cómo bajan por aquí? .- Preguntamos ante la visión de una empinadísima cuesta.
- Con mucho cuidado, o.... de culo.- Risas.
Y así continuamos un rato, charlando sobre la vida cotidiana, preguntando, contando, escuchando y, sobre todo, riendo.

Consejos útiles y enlaces de interés

Recomendación turística: Caminar sin planos y perderse. El regalo que Iznate ofrece al viajero reside en el paseo lento por sus calles y en la charla de sus vecinos. Pertrecharse con calzado cómodo, una gorra o sombrero en el tiempo de calor y algo de agua.
La Fiesta de la Uva Moscatel: El primer día de agosto Iznate celebra la Fiesta de la Uva Moscatel, un reconocimiento a este producto que ha sido básico en la economía iznateña y, también, a todos los vecinos y vecinas que de sus tareas han participado. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial.
Enlaces útiles: Como referencia, la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, muy completa la página web municipal www.iznate.es y como genéricas para la comarca Portal Axarquía, Mancomunidad de Municipios de la Axarquía.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.

16 GUARO: DE ACEITES Y LUNAS MORAS

martes, 28 de julio de 2009

Guaro entre aceites. Guaro de olivas tiernas. Guaro de caminantes y condados. Guaro entre las nieves, la blanca, los valles y el horizonte de montañas. Guaro que mira de tú a tú a la luna mora, moruna, árabe, luna de ojos negros, prendada de candiles su mirar. Guaro de caminar estimulante y placentero. Guaro de rincones secretos, modestos, hermosos. Las calles floreadas de Guaro, su aroma antiguo de historias vividas. Guaro devota de San Miguel, santo osado y cazador de demonios. Guaro, encrucijada de caminos.

La aproximación

En la mañana suenan las chicharras agazapadas entre los árboles. Es como un trinar insistente, el anuncio de los rigurosos calores del verano que a su vez nos remite inmediatamente a lo más festivo y colorista de la estación estival. Las chicharras se encaraman a los olivos que pueblan las colinas inmediatas a Guaro. Suaves lomas aquí y allá y la villa y condado que resbala sobre una de ellas. Aquí, desde lo más alto contemplamos un inusitado horizonte en el que se asoma la Sierra de las Nieves hacia el Sur y el este, el Valle del Guadalhorce hacia el norte y los montes de Málaga hacia el oeste. Parece el epicentro de tantas cosas, Guaro, centro de paso de viajeros hacia las cimas serranas, guarecido de las vistas indiscretas tras su farallón de colinas, municipio espinado de olivos que esconden un intrincado dédalo de calles antiguas de sabor auténtico, tradicional, pura esencia malagueña.

Llegada y desayuno

Seguimos las indicaciones de centro urbano y nos acoge una avenida de palmeras, Avenida de Andalucía, que nos lleva hasta le corazón del pueblo. Tras una plaza, las calles se estrechan, así que barruntamos que la mejor opción resulta estacionar en esta misma avenida y caminar apenas 200 metros hasta ese laberinto de calles quebradas. Esta mañana es madrugadora y mostrar las excelencias de los desayunos malagueños es una opción de lujuria gastronómica que se pierde entre molletes, pitufos, tostadas, rebanadas, vienas, mixtos, bacon, tomate, aceite, ajo, sobrasada, paté y, cómo no, los cafés de la tierra y su especial nomenclatura de nubes, sombras, cortos, mitades.... Hoy toca un sombra, un zumo de naranja y dos pitufos, uno mixto y otro con tomate y aceite. Total: 4, 40 euros.

Hacia el núcleo urbano y el Centro Municipal Cultural Al-andalus

Tras recuperar el aliento perdido con el madrugón iniciamos nuestra visita. Accedemos a la avenida y ya intuímos por las vistas de sus calles laterales el intrincado y quebradizo trazado sobre el que se asienta Guaro. Algunas casas lucen patios enrejados y repletos de flores mostrando su mejor rostro a la calle. Antes de acceder al laberinto guareño nos encontramos con con el Centro Municipal Cultural Al-Andalus, el Museo Etnográfico, una torre de estilo mozárabe cuya construcción responde, tal cual reza un panel explicativo, a la tipología de almazara del siglo XIX. En su interior, además de encontrar toda una suerte de folletos explicativos, mapas, listados de alojamientos y documentación acerca de la Sierra de las Nieves, en su piso superior podemos acceder a un auténtico recorrido por el pasado y presente aceitero de la población. De este modo comprobamos un antiguo molino de aceite perfectamente conservado en el que todas sus partes, diferenciadas, se encuentran en exacto estado de revista. Las prensas, las muelas de piedra, los sistemas hidraúlicos y de correajes que permitían ejercer la presión necesaria para obtener el primer aceite de la oliva. Si se solicita se puede verlo funcionar con ese sonido particular como de ronroneo animal que hace al desplazar sus piezas. Este Centro Municipal se utiliza como sala de exposiciones y punto de encuentro para eventos. En esta ocasión de sus paredes colgaban una serie de fotografías de la flora y fauna de Sierra de las Nieves, un completo catálogo de especies florales, insectos y plantas que se pueden encontrar en esta Reserva de la Biosfera, galardonada en 2008 con el Premio EDEN de la Unión Europea a la Excelencia Turística donde primaba la conservación del patrimonio intangible. Es recomendable su visita, instructiva y pedagógica. Además, la profusión de folletos y documentos ayuda a una mejor visita de Guaro y de su entorno. Salimos de esta torre aceitera para adentranos ya en las callejas del municipio.

Callejeamos. Museo del Aceite de Marmolejo

Todo se estrecha. Como succionado por una fueza centrífuga dirigida hacia el centro del pueblo. Así nos adentramos en el laberinto de calles a través de la Avda. de Andalucía. La calle permite el paso de vehículos en dos direcciones, pero el consejo para los visitantes es dejar el automóvil fuera. Las puertas de madera, recogidas, guardan frescos patios en su interior. Secretos umbríos bajo el rumor de las fuentes. Caminamos, en un recodo más amplio nos encontramos con un pilón dedicado a San Isidro, patrón de labradores y venerado también en Guaro por la preeminencia de su economía agrícola. Continuamos el paseo hasta desembocar en la plaza donde se recoge el ayuntamiento, unos cuantos bancos de forja negra y una fuente que refresca con su murmullo toda la plaza. En el camino hemos encontrado un estanco, donde adquirir sellos, en el Centro Municipal Cultural Al-Andalus hemos escogido una postal. A la sombra de la fuente redactamos unas líneas y aprovechamos la presencia próxima de un buzón para introducir nuestra misiva. El próximo objetivo que queremos visitar el Museo de Aceite de Marmolejo. Un antiguo caserón aceitero perfectamente recuperado y restaurado por la familia Marmolejo y que incluye incluso un patio de trojes. Antiguamente se encontraba en las afueras del munipio, pero el crecimiento de Guaro lo ha ido absorbiendo y ya forma parte del casco urbano. Para llegar hasta él hemos continuado por la plaza del ayuntamiento hacia la calle Dr. Millán Peña, para tomar la calle Parras y descender hasta encontrarnos con su entrada. La visita al Museo, al ser de carácter privado, está sujeta a la disponibilidad de los dueños. Durante el Festival de la Luna Mora, que se celebra la primera semana de septiembre, el museo permanece abierto. Regresamos por el camino realizado y llegamos de nuevo a la plaza, desde la cual accederemos a la Iglesia parroquial de san Miguel.

La Iglesia de San Miguel

Ascendemos por la calle Pósito en busca de la iglesia. Las calles se estrechan y se funden unas con otras. Apenas a 20 metros de recorrido nos encontramos con un talud blanco, una pared de altura considerable sobre el que se asienta la plaza de la Iglesia y su parroquia. Accedemos. La parroquia está presidida por una imagen de San Miguel, imponente, venciendo a Lucifer. Ante tal imagen de batalla épica, el viajero no puede más que documentarse para conocer la historia de este santo, incluido dentro de los siete arcángeles y que fue denominado como jefe de la milicia celestial. "... es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno. La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego". El San Miguel representado en el altar del templo de Guaro tiene un aspecto más beatífico que guerrero, pero del mismo modo posa su pie sobre el demonio vencido y luce coraza de lucha y espadón en mano. La Iglesia de Guaro es sencilla, de una sola nave y cuenta su historia que fue construida en 1.505, siendo sus últimas reformas correspodientes al año 1996-1997. Unas mujeres se afanan en su interior para renovar las flores y airear los mantos. -Es que mañana hay boda-, nos dicen. Salimos a la plaza y continuamos caminando por su lateral derecho. Nos perdemos entre sus callejas endulzadas por el penetrante aroma a flores. Ascendemos y descendemos, encontrando rincones insólitos a cada paso. Se escuchan las voces de la vida cotidiana, el trinar de algunos pájaros y el aletear de una asustada bandada de palomas. Nos sorprenden el nombre de algunas calles como "Calle Una Acera" que hacen nombre propio del nombre usual que los guareños las han dado siempre. Algunas fuentes salpican las paredes aquí y allá, refrescando el calor que desprende el sol de mediodía. Precisamente para combatirlo, las puertas permanecen abiertas, cubiertas sólo con una ligera cortina para preservar su intimidad interior, pero que permite dejar el aire correr. Las plazuelas diminutas, como antesalas de los propios hogares están plagadas de tiestos y de flores.

La Luna Mora

Destacar que estas mismas calles que recorremos durante una semana en el mes de septiembre se transforman. Se apagan sus luces con la llegada de la noche y a cambio se encienden quinqués y velas que iluminan todo el casco urbano del munipio. Es el Festival de la Luna Mora, una actividad que ya lleva doce ediciones tras de sí y que conjuga el embrujo de contemplar el pueblo iluminado a la luz de las velas con un ambiente medieval donde priman los puestos artesanos, las representaciones teatrales y cuentacuentos, la gastronomía de tintes árabes y las actuaciones musicales. Posee este festival de los sentidos una magia de armonías perfectas que conjuga el trazado particular de Guaro con la cálida iluminación no eléctrica. Ceca de 20.000 velas todo lo encienden para recibir a artistas de primer orden que delietan al público con su fusión de música andaluza y árabe. Todo se acompaña de talleres, proyecciones, conferencias, narradores, pasacalles, exposiciones, etc. Es, sin duda, una oportunidad para visitar Guaro con otra luz, con otra mirada puesta sobre sus calles.

Despedida

Dejamos atrás el centro urbano y siguiendo el camino del polideportivo llegamos a la ermita de la cruz del Puerto, una construcción sencilla del siglo XVIII, aparejada con unos bancos y una fuente a la que es tradición llegar en romería. Desde la misma se tiene una visión completa del pueblo de Guaro, aferrado a la loma que sustenta su trazado. Si miramos en dirección contraria contemplaremos las estribaciones más altas de la Sierra de las Nieves, un conjunto de picos y cimas blancos de calizas que nos remiten a su nombre directamente. Nos sentamos tras refrescarnos y sin querer imitamos la postura que muchos guareños adoptaron en tiempos más difíciles cuando, camino de otras provincias, esperaban aquí el transporte que les llevara lejos de los contornos de su pueblo.

Consejos y enlaces útiles

Aparcamiento: No intentar llegar al centro del municipio con el coche. Dejando el vehículo en la Avda. de Andalucía, el núcleo se encuentra a escasos 200 metros.
El Aceite: El Centro Municipal Cultural Al-Ándalus posee la virtud de mostrarnos en funcionamiento una de las esencias vivas de Guaro, la fabricación de aceite. este modelo de molino antiguo se puede comparar con los más modernos instalados en la Sociedad Cooperativa Olivarera de Guaro, El Molino de Guaro, donde se puede adquirir aceite de oliva virgen extra de una altísima calidad. El Molino de Guaro se sitúa en Crta. de Guaro a Coín, km. 1 y su teléfono es Tlf. 952 11 29 76 . También puede realizarse compra on-line a través de su página web.
Enlaces útiles: Como referencia tomamos la página del Patronato de Turismo de la Costa del sol occidental y la web municipal del Ayuntamiento de Guaro.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.

14 MONTEJAQUE: ASOMADA AL ABISMO DEL HUNDIDERO

martes, 14 de julio de 2009

Montejaque tiene dos secretos y una historia fallida. Secretos que hablan de llanos impensables escondidos tras promontorios de rocas. Secretos que hablan de profundos accesos hundidos en el corazón de la tierra. Historias que cuéntan cómo la naturaleza vence al ser humano en su deseo de acotar un río entres sus manos. Montejaque y el misterio de sus cuatro letras P.O.E.M. Montejaque que en árabe se tradujo como "montaña perdida". Montejaque rodeado de Mures, Tavizna y Hacho. Montejaque de luchadores por la libertad. Montejaque de leyendas.

Donde Montejaque palpita

Abrazado por abruptas colinas de caliza. Montejaque extiende su red de calles desde la llanura hasta las primeras estribaciones rocosas. Laberinto de callejas que se quiebran una y otra vez... Conducimos hasta el corazón mismo del centro urbano, hasta la plaza de la Constitución, frente al ayuntamiento y junto a la iglesia. Desde este corazón neurálgico podremos ir andando casi a cualquier lugar. Montejaque es un lugar propicio para el turismo rural, nos lo demuestra la gran cantidad de establecimientos hoteleros de este tipo que se encuentran en el corazón del pueblo y en las inmediaciones. Turismo rural que combina a la perfección con el turismo activo, son numerosas las rutas, sendas, etc... que se pueden realizar en los alrededores. El dédalo de sus calles provoca sombras que cortan las paredes y un juego intenso de claroscuros hace que la sensación de quiebros sea aún mayor. Además, algunas de sus esquinas están acantonadas, no terminan de manera rectilínea, si no que muestran un bisel que las redondea hacia dentro de esta manera todo parece una juego de arcos inexistentes. Caminamos hacia la puerta de la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor. Su torre compite en altura con las montañas que rodean el pueblo. Se recorta sobre el azul del cielo con precisión quirúrgica, mientras que la cima que permenece, inalterable, a su lado parece un monton de rocas apiñadas una sobre otra de forma perfectamente irregular. Es una iglesia de grandes proporciones que ofrece uno de sus laterales como uno de los cuatro lados del rectángulo que forma la plaza, además, se une a una de las casas próximas a través de un arquerío de tres ojos. Su campanario se ribetea de amarillo y forma media docena de líneas de diferente grosor.

La guerrilla

Caminamos por el lateral donde se encuentra la puerta y al doblar la esquina nos encontramos con la Plazuela de los Voluntarios por la Libertad. Bajo una cruz, un panel cerámico cuenta algunas de sus historias "La Guerrilla: desde los lejanos tiempos de la rebelión morisca, estas tierras fueron testigo de la acción de muchos montejaqueños, deseosos de liberarse de toda clase de opresión, ya fuera religiosa, política o social. Nombres como los de Francisco de Quexí, José Aguilar o de aquellos otros que por aquí anduvieron: Omar Ben Hafsun, José Mª "El Tempranillo" o "Pasos Largos" resuenan aún en la memoria popular con claras connotaciones de coraje, valentía y generosidad. Unas veces lucharon contra los castellanos, otras contra los invasores franceses, contra las ideas absolutistas o, simplemente, mirando por la propia supervivencia. En época reciente, finalizada la guerra civil anduvo tirada por estas sierras una partida guerrillera capitaneada por Bernabé López Calle, claro exponente de la indomable voluntad de servicio a su legalidad y a sus propios ideales. Muchos fueron con él los que perdieron la vida en el monte empecinados como estaban en no reconocer la nueva realidad histórica en que se hallaba inmerso el país". Contamos aquí esto para mostrar el coraje de una población que ha sabido dominar el influjo de las montañas y hacer de este lugar entre el roquerío un hermoso sitio. Un ejemplo de este carácter montejaqueño está personificado en José de Aguilar que contituyó una guerrilla para luchar contra las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia. El 20 de octubre de 1810, José de Aguilar, con una tropa formada por 250 hombres conformaron una milicia popular capaz de derrotar a 600 soldados y 90 jinetes franceses en el puente del río Gaduares.

Entre sus calles

Caminamos por entre las calles y nos percatamos que muchas de las casas llevan nombre propio como Casa Niña Catalina, Casa del Abuelo, Casa Anita y Manolo, personificando así el contienente junto al contenido. Montejaque es un pueblo aseadísimo donde en el verano el calor aprieta sin concesiones. La piedra permenece siempre presente en el punto de fuga de las calles, se mire hacia donde se mire se ven el roquerío o sus estribaciones. Posee el municipio algunos rincones llenos de poesía y misterio ganados a la montaña, para ofrecer a las casas un patio mínimo a su cobijo. Parecen un ejemplo de complementareidad entre la construcción humana y la naturaleza. Su trazado, caótico, es propicio para sorpresas, regalos que nos ofrece su arquitectura popular de claras reminiscencias árabes. Observamos en nuestro paseo que el escudo del pueblo, situado en algunas de las casas y en cierto mobiliario urbano, incluye las letras P.O.E.M. Tras indagar descubrimos la historia del escudo que se adoptó en 1979 tras el estudio de algunos sellos de autentificación realizados en el siglo XIX. En ellos aparecia un castillo (que podrían hacer referencia al castillo de origen árabe que pudo dituarse en la cima del monte sobre cuya falda descansa el pueblo) acompañados de las letras P.O.E.M. Hasta el día de hoy no se ha resuelto a ciencia cierta el acertijo de este acronismo, auque tras una decisión en pleno municipal a 12 de mayo de 1987 popularmente se traduce como "Populorum Omnium Excelsior Montejaque" cuyo significado es "Montejaque el más ilustre de todos los pueblos". Aún se está a la espera de saber su significado exacto. Envueltos en este misterio abandonamos el centro para dirigirnos hasta el Lavadero de la Fuente Vieja.

El Lavadero de la Fuente Vieja

El Lavadero se sitúa casi a la entrada del centro urbano y fue punto de reunión de mujeres desde tiempos inmemoriales. La ausencia de agua corriente en las casas obligaba a las mujeres de la familia a transportar la ropa sucia hasta este lavadero donde asearla para un nuevo uso. Allí se departía, se charlaba, se cantaba y se trabajaba duro. El jabón que se utilizaba era completamente narural y se realizaba de manera manual en las casas con el aceite usado. La fuente vieja fue habilitada para su uso exclusivo como lavadero municipal allá por 1845, ya que las mujeres tendían la ropa al sol alrededor de la fuente nueva, una más próxima al pueblo, que con el crecimiento del mismo hizo que la ropa tendida molestara a sus vecinos. Así se colocó la placa que aún se conserva que dice "Se proibe lavar bajo la multa de una peseta. Año de 1870". El Lavadero de la Fuente Vieja es ahora un pequeño museo inaugurado recientemente. Salimos del pueblo con un sólo objetivo: el abismo del Hundidero.

Camino del abismo y la historia de la presa fallida

Antes de llegar al centro urbano tomamos la carretera de Algodonales-Sevilla, un tramo de muchas curvas que en apenas 10 minutos nos lleva hasta el acceso al complejo hídrico Hundidero-Gato, un abismo que se hunde en la tierra hasta llegar al vecino pueblo de Benaoján, desembocando en la llamada Cueva del Gato. Está bien indicado. Se llega a una explanada y se puede bajar caminando desde allí. Una pista comunica esa explanada con la presa y la bajada hacia el tajo, pero es necesario comprobar si hay ya coches aparcados pàra no atorar el camino. Antes de continuar resulta obligado contar una historia. A principios del siglo XX, se gestó la idea de construir una presa en el río Gaduares, justo antes de su desaparición por la sima del Hundidero con la intención de crear una fuente permanente de energía electrica. Tras diversos estudios y acondicionamientos de carreteras la presa se construyó aprovechando las estribaciones del tajo del Hundidero, una auténtica herida abierta en el campo que desciende hasta la apertura del sistema de Hundidero-Gato. Pero el aliviadero de la presa nunca llegó a funcionar. La presa nunca se llenó. Las dos llenadas más grandes registradas fueron las de 1941 y 1947. ¿Cuál era la causa? Los ingenieros que construyeron la presa no tuvieron en cuenta las filtraciones. El agua acumulada en el embalse se filtraba gracias a la porosidad de las rocas y hacía que el río siguiera alimentándose más abajo. Un fallo de previsión que dejó como testigo inmutable e impresionante el sistema de muros de contención de una presa vacía. Aún con todo, los ingenieros no cejaron en su empeño y pusieron otro ingenuo plan en marcha: impermeablizar la entrada al sistema hídrico del Hundidero Gato, es decir, intentar impermeabilizar una sima de 5 killómetros de largo. Así, en 1929 se dispusieron dos cuadrillas de 10 hombres cada una que entrarían a la vez por El Hundidero y su desembocadura en la Cueva del Gato para inspeccionar la cavidad hasta entonces nunca atravesada. Las dos cuadrillas, armadas con lámparas de carburo, escalas de cuerda y barcazas construidas con bidones vacíos tardaron 30 días en recorrerla. Se encontraron en el centro de la cueva, localizándose a base de voces. Relataron, tras encontrarse y salir de aquel sistema de cuevas, las bellezas que encontraron en su interior. Era una sima de extrañas formas, elaboradas por el paso del agua a través de los siglos, una maravilla geológica que se ha convertido con el paso de los años en uno de los atractivos más destacados para los amantes de la espeleología. En septiembre de 1929 quedó concluida la obra del camino interior de la cueva. Pero el agua, pese al intento de taponamiento de las grietas siempre buscaba nuevos recorridos para escapar. La Guerra Civil terminó con la idea de continuar con este proyecto faraónico y hoy día es paraíso de aventureros y espeleólogos. Las personas que han transitado esta enorme cañería natural cuentan cómo aún se observan indicios de aquellos trabajos infructuosos. Escaleras de madera derruidas, algunos puentes y diversos restos de actividad humana. El fracaso fue evidente, y ahora sólo queda ese monumento de la petulancia del ser humano y de la victoria de la naturaleza.

El Hundidero: sobrecogedor

Con esta historia sabida, se hace aún más impresionante el descenso hasta la boca de El Hundidero. Hemos dejado el coche aparcado en una pequeña explanada al inicio de la bajada. Conviene ir documentado ya que la zona es de alto valor ecológico y no es raro que agentes del SEPRONA se encuentren por los alrededores. Solicitar la documentación sólo es una trámite de chequeo para saber quién es la persona que circula por este paraje. Desde aquí ya vemos la presa fallida. Su acceso está cerrado por lógica precaución. Comenzamos el descenso por unas escaleras de piedra. Es un camino empinado que luego hay que volver a subir. Una gruesa maroma de acero recubierta de plástico hace las veces de barandilla. Aún no vemos el fondo, sólo descendemos por el serprenteante camino dirección al tajo del Hundidero. Al llegar a un tramo las escaleras se empinan aún más y se puede ver la parte superior de la boca del Hundidero, como una herida abierta de manera transversal en la pared de roca. Estar aquí abajo es sobrecogedor. Ahora mismo estamos en el fondo de lo que pudo ser camino del aliviadero de la presa. Contemplar las moles de piedra que se yerguen a nuestro alrededor, impone. Sólo se oye el eco sordo de algunas chicharras, amortiguado por las paredes. No podemos dejar de mirar hacia arriba. Continuamos por el sendero, perfectamente marcado, hasta la entrada del Hundidero. No se ve en su totalidad hasta dar una curva oculta por unos matorrales. Ahí está. Una boca que parece gritar, una herida sobre la pared. En el fondo, justo antes de la entrada un pozo nos saluda. Su brocal es alto y hay que apoyarse sobre una piedra para asomarse a un ojo oscuro, negro y del que no se puede ver el fondo. Unos pasos más y allí estamos. Nos enmudece. Sólo podemos mirar y mirar. Escuchamos el ulular de un búho. Sentados en la entrada de esta sima, en silencio, apoyamos la espalda en el brocal del pozo y nos percatamos de lo frágil que resulta el ser humano. Es imponente, pavoroso y conmovedor. Conmovedor. Imponente. Pavoroso.

Consejos útiles y enlaces de interés

Consejos útiles: No descender hasta el Hundidero en las horas centrales del día, es una camino mo muy largo, pero sí muy empinado que luego hay que volver a subir y aunque no tiene ninguna dificultad sí es cierto que cuesta un tanto. Llevar agua y calzado cómodo.
Otras visitas: Se puede llegar hasta los Llanos de Líbar, una soprendente llanura plantada de cereal y situada entre montañas.
El Hundidero: Son numerosas las páginas web que hablan del sistema Hundidero gato. Vayan aquí sólo algunois enlaces Junta de Andalucía, el enlace a un vídeo de Planetaventura, la posibilidad de realizar la ruta con Pangea Aventura, la página de la Federación Andaluza de Espeleología o el Sistema Hundidero-Gato.
Enlaces útiles: La página web municipal de Montejaque, y como referencia la web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.