Algaidas que es una de estas Villas Nuevas. Villanueva de Algaidas. Segregada de Archidona, moderna aceptación de su independencia, de su particularidad como municipio. Algaidas que fue cuna del maestro Berrocal, Miguel Berrocal, nombre propio de la escultura internacional en el siglo XX. Algaidas, cuyo nombre desciende del árabe y que tiene eco de matorral y de monte bajo. Villanueva de Algaidas, de origen conventual y ascético. Algaidas de olivos y olivos y olivos y olivos, de aceite dorada que la ha transformado en el mayor productor de este oro líquido en toda la provincia de Málaga. Villanueva de Algaidas, Algaidas, villa nueva.
La lejanía, de olivos
Los olivos callados, silenciosos, aprietan sus sarmientos necesarios contra la tierra, conformando un mar boscoso de verdes plateados. Las ondulaciones de los cerros colmados no permiten ver la tierra rojiza, de colores intensos, que palpita bajo nuestros pies. Aquí y allá se observa la polvareda que tractores y maquinaria levantan en su tránsito por los caminos y las pistas. Se levantan como insectos metálicos las torres donde se almacena el cereal y la aceituna, plantaciones para el tratamiento del aceite que se asemejan a bases lunares sobre un mar verde. El aire se colma de ese olor fuerte y ligeramente dulzón que desprende el prensado de la oliva, un perfume que nos habla de potentes industrias aceiteras, de refinos de oliva, de dorados y untuosos líquidos. Se levantan la calima y el polvo suspendido en el aire más allá del horizonte, haciendo que todo el paisaje tenga un aire irreal, onírico, de sueños en la lejanía.
Situación
Seguimos dirección centro urbano para encontrarnos con un trazado lineal pero que esconde algunas revueltas en el interior de sus calles. Tomamos calle Málaga y calle Córdoba, donde estacionamos. Villanueva de Algaidas y su vecina Villanueva de Tapia se encuentran prácticamente en la frontera de la provincia malagueña, compartiendo lindes con Córdoba, así que estacionar en la intersección de estas dos calles es como reproducir a escala reducida una realidad más amplia. Contemplamos en seguida las casas de amplios zaguanes, de patios umbríos que se dejan entrever tras las gruesas puertas de madera. Colegimos que los inviernos resultarán recios en esta comarca nororiental de la provincia, inviernos de rocío y de helada, de temperaturas mínimas en la madrugada y en la primera mañana que irán ascendiendo según ascienda el sol. Las casas, algunas de fachada señorial, tienen un máximo de dos alturas, muchas de ellas con una tercera altura que responde a un desván, a un altillo que en tiempos pretéritos se utilizaba como almacén de grano familiar y que en la actualidad ha perdido su uso. Las ventanas y puertas enrejadas con forja negra. Las sombras de las casas se proyectan unas sobre otras, permitiéndonos permanecer de manera permanente al abrigo de la sombra, que nos alivia del sol impenitente que ya acucia en lo alto.
Origen y parroquia
Si en otros lugares la gestación de una población se producía en torno a una fortaleza de defensa, a una torre o un castillo, Villanueva de Algaidas comenzó su andadura moderna al arropo de un conventos franciscano. Tan es así que en el centro urbano, los edificios religiosos se reducen en la actualidad a una iglesia de moderna construcción y relativamente humilde. Como apunta el Patronato de Turismo de la Costa del Sol en su página web, dicho convento franciscano “aglutinó en sus alrededores varios incipientes núcleos que, con el tiempo, requirieron de una organización que necesariamente debía canalizar
una casa consistorial que arbitrara los intereses de esos núcleos dispersos en lo que entonces se llamaba la Rinconá. A poco más de un kilómetro del actual casco urbano se ubicaba el núcleo de la primera villa, lugar que hoy se conoce con el nombre de La Atalaya, amén de otros barrios que fueron surgiendo junto a las zonas más propicias para un determinado tipo de cultivo. La Atalaya, la Rinconá, Zamarra, Albaicín y Parrilla son algunos de esos barrios que acabaron por conformar el actual pueblo de Villanueva de Algaidas, cuyo Ayuntamiento quedó constituido en 1843, después de segregarse de Archidona”. Asi pues, dirigimos nuestros pasos hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación que comenzó a construirse en el año 1904 y se terminó en 1907. Su portada es sencilla, de blanco inmaculado con ribetes de amarillo albero, que culmina en una sencilla espadaña de un solo ojo del que pende una campana. Posee una sola nave y su fachada fue reconstruida parcialmente en el siglo XX. La puerta de la sacristía pertenece al antiguo convento franciscano. El templo está integrado entre las casas de la misma calle como si se tratara de un edificio más. En su fachada luce dos leyendas que dicen “Dichosos los que trabajan por la paz fruto de la justicia” y “Que tu palabra, Señor, cambie mi vida”. Es un templo breve, pequeño, pero activo en el culto, dado el programa de misas y actividades dado el programa que podemos leer colocado en su tablón de anuncios.
Miguel Berrocal, escultor
Desandamos los pasos andados, al caminar por las calles nos topamos con un hombre que canta una copla en voz baja apoyado en el quicio de su puerta. Vemos algunas casas solemnes, de cierta trascendencia, y que podríamos situar en el siglo XVIII. Las persianas de madera se desenrollan y protegen del sol el interior de las casas, sirviendo de alivio al permitir pasar las delicadas corrientes de aire. Caminamos hasta la plaza Miguel Berrocal, centro neurálgico de VVAA de Algaidas y recuerdo al que fuera
una de los más destacados escultores del siglo XX, cuya obra rebasó las inmediaciones del municipio y de la provincia para convertirse en patrimonio internacional. La página web Escultura Urbana ofrece un breve semblante del artista: “Miguel Ortiz Berrocal, Miguel Berrocal, para el mundo artístico, nace el 28 de septiembre de 1933 en Villanueva de Algaidas, provincia de Málaga. Se traslada en 1949 a Madrid, donde cursa un año en la Facultad de Ciencias Exactas, para su ingreso en la Escuela de Arquitectura. Abandona sus recién iniciados estudios de arquitectura para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y, posteriormente y como alumno de Ángel Ferrant, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Becado por el Gobiernos francés, reside en París, donde traba amistad con Giacometti, Cárdenas y Picasso en Cannes. En una primera etapa, e influido por la obra de Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, Berrocal realiza piezas en hierro forjado hasta que, a principios de los años sesenta comienza a realizar sus conocidas esculturas "desmontables", que tanta fama de darían. Son obra de pequeño formato realizadas en materiales nobles, pero gracias a su conocimiento sobre nuevos materiales como el kevlar o la fibra de carbono, Berrocal comienza a realizar obra de gran formato. Reside en las ciudades italianas de Roma y Verona hasta su retorno definitivo a Villanueva de Algaidas, donde fallece el 1 de junio de 2006”. La página web oficial Berrocal.net ofrece una extensa información de la vida u obra del autor, así como una muestra de su amplio catálogo artístico.
El convento y la iglesia rupestre
Regresamos al lugar donde hemos estacionado el coche con la intención de visitar el origen de Villanueva de Algaidas. Descendemos pro la calle Córdoba hasta una intersección, tomamos la vía de la izquierda sobre la que se nos indica “La Atalaya”, núcleo poblacional posible origen de Villanueva. En el camino encontraremos los restos del convento franciscano. El recinto está vallado y cerrado, pero desde el exterior se pueden apreciar y ver las formas perfectamente definidas del edificio.
Además cuenta con un panel informativo en el que se detalla la historia, origen y construcción del convento. De lo que fuera este magnífico templo tan sólo quedan sus ruinas en las que se puede apreciar la nave de la iglesia y parte de la estructura de los que fuera residencia de los monjes franciscanos. El convento fue inaugurado en 1566 por el primer Duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, convirtiéndose en referente religioso de los pobladores de la zona. Los avatares históricos llevaron a su abandono, lo que ha ocasionado el derrumbe de parte de su estructura. Como curiosidad, señalar que los monjes franciscanos que lo habitaron vivían, en parte, de la venta de madera que extraían de las encinas próximas a la Armada Española. Junto a los restos del convento se encuentra la que fuera antigua ermita rupestre. Datada en el siglo IX, dio cobijo al culto del grupo de mozárabes, cristianos resistentes a la dominación árabe. Se trata de pequeñas cuevas excavadas en la roca, con una nave central con bóveda de cañón. Junto a ellas hay pequeñas salas laterales. Estas ermitas indican que en esta zona debió haber una importante población cristiana.
Despedida
Atrás dejamos los restos de este resplandeciente pasado para zambullirnos en el resplandeciente presente de olivos verdes, donde el gris plateado de sus copas se mece con la cálida brisa del estío. Se pierde el coche entre las curvas, carretera sinuosa, y se sumerge en el olivar, confundiéndose con la tierra rojiza, con el verde ceniciento, con el gris plateado. Somos también aceite.
Enlaces de interés
Miguel Berrocal: Sin duda, la página web oficial del artista Berrocal.net nos ayudará a tener un mejor conocimiento de la trayectoria internacional de este escultor que se codeó con los grandes nombres del arte en el siglo XX llegando a formar parte de ellos. Escogió además Berrocal su localidad natal de Villanueva de Algaidas para pasar sus últimos días, dejando atrás Verona para contemplar los olivos terrenos de su patria chica.
Senderismo: Por Villlanueva de Algaidas, lindante al convento franciscaso discurre el sendero de Gran Recorrido 7 – E4. El GR-7 es un Sendero de Gran Recorrido que parte de Andorra al estrecho de Gibraltar. Como sendero de gran recorrido está balizado con señales rojas y blancas. Se trata del primer sendero de gran recorrido que se señalizó en España (se inició en el 1974); tiene un recorrido que sigue el levante peninsular desde una situación retirada de la costa. Forma parte del sendero europeo E-4 (Tarifa-España); después de cruzar Francia y Andorra (en los dos países también tiene la referencia de GR 7), entra en Cataluña por La Farga de Moles, cruza esta comunidad y continúa por la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía hasta llegar al cabo de Tarifa, cerca de Algeciras, donde acaba su recorrido y en su día se encontrará con el GR-92.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Villanueva de Algaidas.
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72 VILLANUEVA DE ALGAIDAS: HORIZONTE DE OLIVAR
martes, 24 de agosto de 2010
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Etiquetas: aceite, aceituna, Berrocal, escultor Berrocal, Málaga, Miguel Berrocal, olivares, olivos, Villanueva de Algaidas
67 ALFARNATE: EN LA LLANURA IMPOSIBLE
martes, 20 de julio de 2010
Es como un mar en arbolada, un mar embebido de tormentas, con las olas erizadas tratando de llegar al cielo. Hete aquí que en este paisaje las olas son montañas, picos tallados por las erosiones de los tiempos, macizos esculpidos por la naturaleza indómita. Cerros que son picos, lomas que son cimas sin contemplaciones. Los olivos, las encinas, el cereal viven en este vaivén continuo que parece vaya a moverse con ferocidad en cualquier
momento. La carretera desde Casabermeja y Colmenar corre sinuosa entre estas ondulaciones del terreno y a cada curva nos ofrece un matiz nuevo del paisaje. Conducimos despacio, paramos, tiramos una foto o dos o, simplemente, contemplamos los distintos horizontes amarillos, grises, verdes, en contraste con el color azul del cielo. Escuchamos las chicharras, atronadoras por momentos, el trino de los pájaros que nos sobrevuelan, el tintineo de las esquilas de los rebaños de cabras que dormitan a la sombra. Un pastor sentado sobre una roca, sombrero de paja sobre la cabeza, cayado en la mano, una flor que sobresale de su boca. Contemplamos con él el paisaje indómito, miramos donde él mira. Roquedales, tajos, picos...
La llanura imposible
Y tras la abrupta llegada, el llano imposible. Enclavado en un valle natural, rodeado de
cereales, encontramos Alfarnate. Se abre al abrigo del arroyo Palancar una vereda frondosa y fresca, florida, y sobre esta vereda, Alfarnate. Un oasis de peculiar hermosura, de sosegado vivir, de gentes amables. Sólo abrir las puertas del coche y ya se escucha el trino de los pájaros, ya se siente el frescor perfumado que asciende de los árboles y del arroyo. Estacionamos a la vera del río y nos proponemos seguir la ruta que nos ofrece el callejero que aparece en la página web del ayuntamiento de Alfarnate y que se puede descargar (nos lo hemos descargado) en formato pdf. Antes de comenzar la visita nos situamos. Preguntamos a dos hombres que se sientan sobre un banco, el mejor gps posible: - Esperad majos que me ponga las gafas que si no, no veo nada-, nos dice. - Mirad, estamos aquí, esta de ahí, a la derecha es la calle Mozos, debéis tomar la siguiente, que es un callejón estrecho y luego subir por aquí y luego por allí hasta llegar a ese sitio... Les agradecemos la charla y los consejos y nos ponemos en marcha.
Del callejón de Aljofar hasta el Santo Cristo
Tomamos el callejón Aljofar, una calleja estrecha que corresponde a su nombre de ecos islámicos con una decoración netamente árabe, con dos arcos apuntados y una escalinata de piedra en la que, curiosamente, aparece grabada la estrella judía de David. Dejamos la calle Cruz a la derecha y tomamos la calle Gadea. Si bien en la arquitectura de Alfarnate no abundan las grandes casonas, todo el pueblo posee un encanto relajado de paredes encaladas y ventanas con reja de forja, acompañadas de floridas macetas.. Doblamos a la derecha por la calle Pósito hasta llegar a la plaza de la Constitución, presidida por una fuente y por la sede del ayuntamiento de Alfarnate, edificio a tener en cuenta, ya que es una obra de finales del siglo XVI. "Se levanta sobre una planta
noble que descansa sobre soportes con arcos de medio punto en el piso bajo, cuya sala de la izquierda tiene el subsuelo totalmente hueco. El edificio consta de dos plantas restauradas, la planta baja está dedicada a servicios administrativos y a las dependencias de la policía local. En la segunda planta, además de encontrar los despachos de las áreas de gobierno, se encuentra el archivo histórico, el salón de plenos y una sala de conferencias", así
nos lo explica la web municipal. Desde la plaza, que tiempo
antaño se utilizó para albergar corridas de toros, tomamos la calle Comandante Frías para introducirnos, primera a la izquierda, por el estrecho callejón Fortuna que nos llevará hasta un paseo de piedra. Ascendemos hasta un pequeño mirador repleto de árboles de sombra fresca. El paisaje es muy hermoso. Frente a nosotros, el caserío de Alfarnate presidido por una de esas montañas que crecen y crecen; a la izquierda, la torre campanario de la iglesia de Santa Ana, que se recorta contra los campos de cereal dorado que
crecen en una extensa vega sólo limitada por un nuevo macizo montañoso. Nos recreamos con la vista. Continuamos el paseo hasta llegar al Sto. Cristo, un pequeño calvario de blancura inmaculada, rematado por tres cruces y en cuyo interior se halla una imagen del Cristo de Medinaceli, el cual acuden a visitar los creyentes el primer viernes de marzo. Así mismo, este altar es la última parada del antiguo viacrucis existente en la localidad. Está situado en la zona urbana más elevada de Alfarnate y su privilegiada posición os permite hacernos una idea de la situación orográfica del municipio. Se encuentra ubicado en un insólito valle rodeado de montañas, una placidez en medio de los abruptos tajos. Destaca el color amarillo intenso de los campos, rematados por el verde de algunos olivos y que termina en el gris de los picachos más recios. El paseo de piedra discurre entre una arbolada, en un ambiente de absoluta tranquilidad, apacible y umbrío, relajado. Nos sentamos un tanto, cerramos los ojos y olemos los perfumes que emana el paisaje.
Hasta la iglesia de Santa Ana y la ermita de la Virgen de Monsalud
Descendemos. Hasta nosotros llegan los trinos de los pájaros, algunos ladridos lejanos, un gallo cantando... Bajamos hasta la calle Comandante Frías atravesando, de nuevo el callejón Fortuna y giramos a la izquierda a la búsqueda de la plaza Victoriano Frías para tomar la calle Horno a la derecha y llegar hasta la plaza de la Iglesia, lugar donde se ubica el templo dedicado a Santa Ana. Posee la belleza de las construcciones sencillas, ya
que se trata de un edificio de sólida prestancia y blanco como la cal. "Se levanta sobre una planta salón con tres naves separadas por pilares cuadrangulares sobre los que descansan arcos de medio punto. En el exterior destaca la torre mudéjar de tres cuerpos, con machón central y cuerpo de campanas con seis vanos, en los pies del evangelio. El edificio data del siglo XVI, en la construcción destaca que los tejados están formados por madera
natural, soportados sobre vigas de madera de roble. Destacar que durante la Guerra Civil todas las imágenes de la iglesia fueron quemadas y la iglesia se utilizó como cuartel general del bando republicano. También cabe destacar que una de las campanas que formaban los sonidos de la iglesia fue llevada a la ciudad de Sevilla donde está instalada en la Giralda", sorprendente... La plaza que se encuentra delante del portal del templo acoge a
lo largo del año la celebración de diferentes fiestas y ferias, siendo las más destacadas las fiestas patronales que se llevan a cabo en el mes de septiembre. Aprovechamos para reposar un tanto la caminata, nos sentamos, a la buena sombra, en uno de los bancos que nos ofrece la plaza. Tras el relax, que nos permite disfrutar del ambiente sosegado y la paz tranquila de Alfarnate en sus quehaceres cotidianos, tomamos la calle Secretaria y con ella paseamos por el lateral izquierdo de la iglesia hasta llegar a la calle Mediodía, que recorremos para coger la calle Río Palancar a la izquierda. Llegamos así hasta la plaza del Puente, un espacio abierto en el que un grupo de hombres charlan sentados en un banco a la vera fresca del río. Rezuma Alfarnate amabilidad, amabilidad que se traduce en buena temperatura, mirada generosa de sus paisanos, paisajes delicados, caminar reposado, sonidos sin estridencias... Cruzamos el puente y ascendemos por la calle Ermita hasta el templo. Lo primero que nos sorprende es su construcción. Es la primera vez en nuestro viaje por la provincia de Málaga que encontramos una ermita con soportales, una entrada cubierta por una artesonado de madera que protege la puerta con un pequeño patio enrejado previo. "Esta ermita está situada en el Barrio o zona alta del pueblo Se puede decir que ermita y pueblo nacieron a la vez. Es una edificación religiosa del siglo XVI soportales que descansan sobre pilastras unidas por arcos de medio punto", al igual que la iglesia, la ermita sufrió diferentes destrozos y saqueos durante la guerra civil.
La antigua Venta de Alfarnate
Descendemos por el callejón De la Ermita y la calle Robles hasta el cauce del río Palancar. Los vecinos y vecinas de Alfarnate ufanos, se afanan en sus compras, en sus paseos, en sus trajines... Se agradece la sombra que emana desde el río, fresca y deliciosa. Cruzamos uno de sus puentes y regresamos al coche. Salimos de Alfarnate por el mismo camino por el que hemos venido. Ya hemos visto la venta a la llegada, pero hemos decidido
dejarla para después. Esta Antigua Venta de Alfarnate tiene una historia propia, ya que, ubicada en un cruce de caminos que comunicaba la costa malagueña con el interior granadino, por aquí pasaron reyes y bandoleros. La página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol detalla su historia y uno de sus platos más típicos: "Se trata de un establecimiento hostelero construido a finales del siglo XVII y que, con las naturales reformas, continúa funcionando como tal. Si antes era paso obligado de los viajeros que se desplazaban desde la costa oriental malagueña a la provincia de Granada, ahora lo es para los buenos gurmets que desean saborear los mejores platos típicos de la zona. Por este singular establecimiento han pasado celebridades de muy distintos ámbitos. Basta recordar que
antaño fue visitada por el rey Alfonso XIII o los famosos bandoleros ‘El Tempranillo y Luis Candelas. En los últimos años es habitual centro de reunión de escritores y artistas plásticos. La oferta gastronómica de la Antigua Venta de Alfarnate es muy amplia, pero quien va allí expresamente lo hace para degustar uno de sus platos más famosos: los ‘huevos a lo bestia’, un plato único integrado por huevos fritos, migas, pimientos fritos, lomo en manteca, chorizo y, para que no falte de nada, una guarnición de verduras", aún es pronto para nosotros, pero en otoño nos espera una oferta gastronómica que no podremos rechazar... ¡Huevos a lo bestia (12 euros, recomendable para dos personas y un aperitivo)!!
Despedida
Aún mantenemos la mente y el cuerpo abrigados por la sombra de los árboles que crecen a la vera del río. Una sensación de placer fresco y delicado recorre nuestra espalda, como un masaje de querencias naturales. Nos sentamos en uno de los bancos, cerramos los ojos y sólo podemos sentir sobre nuestra piel la caricia umbría de la sombra y escuchar el trinar suave de los pájaros... Nos dejamos llevar, nos quedamos...
Enlaces de interés y consejos útiles
Turismo rural y senderismo: En Alfarnate ambas cosas van dadas de la mano. La oferta de alojamientos de tipo rural es muy amplia, con diferentes casas de diferente capacidad y diferentes precios. En la página web municipal (muy completa) se puede encontrar un amplio listado. De la misma forma, y también en la web municipal, los viajeros interesados pueden descargarse un documento en pdf con las rutas senderistas más interesantes, además de un plano callejero con los puntos naturales de interés.
Día de la Cereza: Con el auge del cultivo de cerezos en Alfarnate y
debido a la gran calidad de este producto, desde 2006 se celebra un día dedicado a este producto donde los visitantes pueden adquirir y degustar este fruto. La jornada se desarrolla desde las 11.00 de la mañana y hasta la tarde, más de 20 stand componen la Feria de muestras donde se pueden adquirir además de cerezas, otros productos de la localidad, como pan, dulces, hortalizas o aceite. Por su parte, el Ayuntamiento de la localidad da a degustar casi 1600 kg de cerezas, además de comida típica de la localidad. Durante la jornada amén de poder adquirir productos de la localidad, el visitante puede disfrutar de un día de fiesta, en el que el baile, los fandangos animan la jornada. Conjuntamente al Día de la Cereza, se han instituido unos premios, con los que el Ayuntamiento galardona a las entidades y personas que colaboran tanto con la fiesta como con la localidad.
Ruta del aceite y de los montes: Alfarnate constituye junto con Alfarnatejo, Periana, Riogordo, Colmenar, Alcaucín y La Viñuela la Ruta del Aceite y de los Montes.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la muy práctica y completa web municipal de Alfarnate y la página de Axarquía Costa del Sol.
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Etiquetas: Alfarnate, Axarquía, cereza, Día de la Cereza, encinas, garbanzo, Málaga, olivos, senderismo, tranquilidad, turismo rural, Venta de Alfarnate
59 MOLLINA: PATRIA DEL VINO DE MÁLAGA
martes, 25 de mayo de 2010
Meseta y campiña, olivo y cereal. Y vides, vides verdes de cepas recias y robustas que se enrocan en la tierra rojiza con la fortaleza de saberse centenarias. Cepas bajas, asidas al terruño con raíz profunda. No en vano son sus caldos de calidad reconocida y contrastada, obteniendo propia Denominación de Origen. Así aparece Mollina, pincelada blanca sobre el horizonte verde. Se asoma cuando la mirada se adentra en la campiña antequerana, dejando atrás los Montes de Málaga, a la derecha el Peñón de Los Enamorados, "El Indio", y se intuye entre la bruma su caserío blanco y alargado. Mollina.
La llegada
Seguimos la indicaciones de "Centro Ciudad" y "Ayuntamiento". Estacionamos en una calle próxima a la iglesia. El horizonte de Mollina se abre al cielo azul intenso. Sus calles, pese a la su solemne rectitud, seña de identidad de los municipios de esta comarca, se vencen unas sobre otras, formando un complejo dédalo, más aún cuando nos acercamos al centro histórico y dejamos atrás las urbanizaciones periurbanas. Tras el templo de Nuestra Señora de la Oliva hallamos el centro Guadalinfo de Mollina que hace las veces de Punto de Información Turística. Amablemente nos ofrecen un plano guía, un callejero, y algunas indicaciones básicas, por ejemplo cómo se va al Castellum de Santillán o dónde queda el Convento de la Ascensión. Nos posicionamos. Los elementos arquitectónicos de la localidad se encuentran muy próximos entre sí, casi frente por frente.
Nuestra Señora de la Oliva
La parroquia de Nuestra Señora de la Oliva, sita en la plaza de la Constitución, es una edificio ciertamente imponente. Sobre su portada se eleva una amplia espadaña coronada por tres campanas con hasta cuatro tejadillos superpuestos. Albero sobre blanco en sus dinteles. La sombra que proyecta la espadaña sobre la calle parece querer conquistar terreno y superficie para el edificio. Es una iglesia construida en el siglo XVII y reconstruida en el siglo XVIII. El interior es majestuoso y solemne, formado por tres naves y techo artesonado de madera. El altar mayor, de oscuro mármol grana, alberga en su camarín principal una delicada imagen de la Virgen de la Oliva. Y entra aquí una de las curiosidades de 
Mollina, ya que en principio la iglesia estaba dedicada al culto de San Cayetano. En el siglo XVII, Mollina tenía en su haber ser la zona con mayor producción de olivos de toda la comarca, llegándose a denominar Pago de los Olivos, y provocando que el hasta entonces venerada San Cayetano perdiera pujanza frente la actual Virgen de la Oliva. En la nave izquierda del templo, una gran cruz de madera preside la inmaculada pared blanca. Los arcos de medio punto que separan las tres naves están decorados en sus columnas centrales por otros tantos cuadros de los diferentes apóstoles. Tras prender las preceptivas velas, salimos.
La plaza y el convento
Aún estamos en primavera, pero ya aprieta el calor del primer verano. Los hombres mayores se refugian en las sombras de los árboles. Nos refrescamos en una fuente de la plaza. Se agradece. La arquitectura de las casas no traiciona a las que hemos visto en otros municipios próximos como Alameda, Campillos o Humilladero. Amplios zaguanes que permiten entrever umbríos patios interiores, ventanas con reja de forja negra, puertas de madera, algunas de ellas historiadas con profusión y detalle. Llevamos sentados un tanto en uno de los bancos de la plaza de la Constitución. Se escuchan charlas afables, comentarios futboleros más o menos apasionados, cotilleos de vecindario... Frente a nosotros se encuentra el Convento de la Ascensión, construido en el siglo XVIII y que aglutinó en torno a él el trazado urbano de Mollina. Queda del Convento un gran muro coronado por cuatro pivotes, y una gran puerta de madera, barroca, con una hermosa arcada de piedra realizando las labores de dintel. Y así se adaptan las calles a su suave entorno. Regresamos al coche. Visitamos el Castellum de Santillán.
El Castellum de Santillán
Para visitar este monumento romano hemos de caminar 4 kilómetros o hacerlos a pie. Es recomendable esta segunda opción, ya que el camino, por carretera es muy transitado por diferentes vehículos. Para llegar hay que tomar dirección Alameda, internándose en un mar de olivos por una senda sinuosa, de suaves curvas que nos descubre a derecha e izquierda las plantaciones de vides, el cereal, cebada, recogido, las amapolas salpicando de rojos los campos... Tras una curva algo más pronunciada se encuentra el área recreativa de Santillán, tomamos el primer desvío a la derecha, donde se halla el bar, y lo circunda
mos por una pista de
tierra hasta que una valla nos impide avanzar más. A diez metros, se encuentran las ruinas del Castellum de Santillán. La página web del Patronato de Turismo apunta lo siguiente: "Ocupa una extensión de 1.400 metros cuadrados donde se pueden distinguir construcciones correspondientes a dos fases. La primera, de los siglos I y II d.C, corresponde a un grupo de estancias articuladas en torno a dos grandes habitaciones rectangulares. La villa –porque se trata de una villa romana- era la vivienda de una familia que sin duda pertenecía a la clase dominante. La segunda fase o segundo nivel, del siglo III d.C., se construyó sobre la arquitectura anterior y con la idea de defenderse de posibles ataques, por lo que el recinto, de 24,5 metros de lado, quedó amurallado y se construyeron torres en cada una de las esquinas". Regresamos a la zona de esparcimiento que hoy visita una excursión de escolares provenientes de Málaga. Además de las usuales bancadas de madera, mesas y modernas parrillas, en torno a este núcleo lúdico se encuentra la ermita de la Virgen de la Oliva, de reciente construcción (2008).
Despedida
Realizamos un leve paseo y descubrimos que al otro lado de la carretera, un bosquete compuesto por hileras de sauces ofrece una grata y formidable sombra que juega al despiste con los guiños del sol que se asoma y se esconde de manera permanente. Nos dejamos arrullar por el rumor de las hojas y nos tumbamos, muellemente, sobre la fresca hierba.
Enlaces de interés y otros datos turísticos
El vino: Mollina ofrece cerca del 80% de la producción del vino con Denominación de Origen Málaga, y como tal productor, celebra una fiesta en torno a sus caldos denominada Feria de la Vendimia la segunda semana de septiembre. La Feria de la Vendimia tiene un especial significado en este pueblo, que produce unos excelentes caldos. Se celebra el segundo fin de semana de septiembre en la plaza de Atenas, donde se degustan en una macrocata las distintas clases de vino de la tierra con Denominación de Origen Málaga y Sierras de Málaga donde se incluyen los vinos de Tierras de Mollina. El origen de la Feria de la Vendimia se remonta a los años 60 e inicialmente se denominaba Feria del Barrio Alto, por celebrarse en la zona de Mollina del mismo nombre. Con el auge de los productos de la vid las celebraciones se extendieron a todo el municipio, pasándose la fiesta a denominarse Feria de la Vendimia en el año 1987. El programa festivo se complementa con el certamen poético “Mollina, color de vino”, que celebró en 2008 su décima edición.
Chacina: El clima seco y frío del invierno propicia que las tierras de Mollina sean propicias para la curación de excelentes embutidos artesanales. No perder ojo a alguna de las tiendas del centro donde se nos ofrecen, a buenos precios, embutidos y chacinas artesanos.
CEULAJ: No olvidar que Mollina se transforma varias veces al año en centro neurálgico de la actividad juvenil de la provincia de Málaga y de Andalucía, ya que en su término Municipal acoge el CEULAJ, el Centro Eurolatinoamericano de Juventud, que realiza a lo largo de los doce meses distintos encuentros culturales, sociales, asociativos, etc... En la página web de Instituto Andaluz de la Juventud se encuentra toda la información referente al CEUAJ.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Mollina.
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Etiquetas: Antequera, Feria de la Vendimia, Málaga, Mollina, olivos, vides, Vinos de Málaga
51 CANILLAS DE ALBAIDA: BLANCO SOBRE BLANCO
martes, 30 de marzo de 2010
Albaida. Blanco. Inmaculado. Albaida en árabe se traduce como blanco, inmaculado. Se asemeja así Canillas de Albaida a una pincelada sutil que pinta de manera transversal la ladera de una colina. Blanco. Albaida. Inmaculado. Su caserío se arracima sobre sí mismo, se estrechan sus calles, se vigorizan sus cuestas. Inmaculado. Blanco Albaida. Del que sólo sobresale, enhiesta, la torre de la iglesia, como un faro y aviso para navegante serranos, único edificio que se manifiesta distinto a nuestra mirada, ocre, oscuro, de ladrillo visto. Canillas de Albaida. Blanco. Inmaculado.
Canillas de Albaida: sobre una laderaAparece tras una curva, oculta a las miradas inquietas de los viajeros ahora y de los antiguos enemigos antes, cuando las revueltas moriscas y la reconquista a sangre que propiciaron los Reyes Católicos. Y más que aposentada parece abarrancada sobre la ladera de un cerro, como si los cimientos de sus casas se unieran a él de manera inextricable, imposibles de desenredar. La sensación se acrecienta más aún cuando nos vamos acercando, buscando un lugar donde estacionar, en la parte más baja del municipio, con el trazado laberíntico sobre nosotros. Los desniveles de las callejas se salvan con una arquitectura abrupta e imaginativa que dota a su estructura urbana de un carácter recio, con fuertes contrastes. Así nos encontramos muros fuertemente asolados, donde el sol se ensaña y refulge con intensidad blanquísima y esquinas donde duerme, fresca, la sombra. Serpentean las calles hacia arriba, buscando la verticalidad. Sus casas son blanquísimas y repelladas una y otra vez, refulgen ante el sol de mediodía. Albaida. Blanco. Inmaculado.
El laberintoEl consejo de perderse es en Canillas una obviedad. Nos enfrentamos a un dédalo de calles que se retuerce sobre sí mismo una y otra vez. Nuestra intención es ascender hasta la ermita de Santa Ana, situada en la parte más alta del pueblo y, en el camino, encontrar la iglesia y el callejón de Araceli a la subida y la fuente y el antiguo lavadero a la bajada para visitar, después y fuera del centro urbano, la ermita de San Antón y el puente romano. Los primeros pasos son resueltos para transformarse, minutos
después, en vacilantes. Callejones cortos, plazuelas y plazoletas, rincones, pendientes pronunciadísimas. Estamos perfectamente perdidos, y encantados en esta pérdida que nos permite descubrir las esencias del pueblo, las calles vestidas de tiestos, arriates y macetas con tal profusión que llegan, en ocasiones a ocultar las paredes. Nos refugiamos a la sombra de los alares, bajo el abrazo de un limonero repleto de frutos amarillos y poderosamente olorosos. Caminamos, nos perdemos, nos reencontramos, preguntamos, paseamos, descubrimos. Este es el influjo poderoso de los viajes, de las visitas, el descubrimiento de lugares insospechados, de rincones secretos. Llegamos así hasta la plaza de Nuestra Señora del Rosario.
La plaza y el callejón de AraceliSi hablábamos de profusión de flores y de calles verticales, en la plaza obtenemos un remanso de paz horizontal y un catálogo de arriates y macetas que cubren la práctica totalidad de los balcones que se asoman a la misma. Una línea de sombra parte el trazado de la plaza en dos, en sombra oscura y puro blanquísimo. La iglesia de Nuestra Señora del Rosario preside uno de los laterales de la plaza y resulta curioso que la
torre que corona el
templo no pueda verse desde esta ubicación por situarse justo en el lado contrario de la edificación. La puerta de la iglesia está abierta. Entramos. Nos sorprende de inmediato que la planta sea cuadrangular, es prácticamente una cuadrado perfecto. Está compuesta por tres naves, todas ellas cubiertas de artesonado de madera. El altar de apariencia sencilla está compuesto por cuatro columnas de estilo romano con un capitel triangular que apenas sobresalen del fondo. Pintado con tonos pastel, preside el conjunto la figura de la patrona de la localidad. En la entrada, a la derecha, dos imágenes femeninas parecen casi levitar por situarse sobre dos
pequeñas hornacinas y cubrir con sus mantos a estas. Un crucifijo con la figura de Jesucristo encabeza este trío de figuras. Salimos, de nuevo al fulgor de la calle y, tras preguntar, subimos un trecho por la calle Hornos para girar, inmediatamente, a la derecha. Vemos el siguiente nombre: Araceli. Tiene fama merecida este callejón. Es estrecho y es relativamente largo. Mide apenas ochenta centímetros de ancho por diez metros de largo. La sensación de encajonamiento sorprende y se siente cuando los hombros apenas rozan las paredes que lo conforman. Fotos. Fotos personales con las manos extendidas tocando cada lado de sus muros, etc... Seguimos nuestro ascenso. Poco a poco, sin prisa, despacio. El sol aprieta. Nos paramos, contemplamos las casas, el paisaje. Continuamos.
La ermita de Santa Ana y el descenso hasta el lavaderoEspejean las paredes blancas, reverberan al sol. Llegamos. Los montes que rodean Canillas y la vecina Cómpeta están rodeados de vides y olivos. Suben y bajan, ascienden y descienden las colinas como una marea verde e inmóvil. No en vano nos encontramos en las estribaciones de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama. Dentro del Parque natural que las conforman. Llegamos así hasta la ermita de Santa Ana. El edificio es sobrio, antiguo, encalado y poderosamente atractivo. Un pequeño soportal cubre la entrada Y la disposición de la propia ermita la convierte en un mirador natural. Hacia el norte descubrimos el auténtico poderío de las sierras, las
laderas que descienden de manera abrupta hasta el fondo de los valles donde resuena la cadencia vigorosa del agua. las estribaciones de Sierra Almijara son, desde aquí, una realidad palpable, constatable, impresionante. Un mosaico sobre una de las paredes del pequeño templo nos indica que data de los primeros años del siglo XVI y que está catalogada como Monumento Histórico Andaluz. Su enclave natural nos ofrece un paisaje abrumador. Al noroeste, el pico de la Maroma, el más alto de
Málaga, al noreste la que podría ser provincia de Granada, bajo nuestros pies el dédalo enredado de las calles de Canillas. Y, al sur, el mar. Nos sentamos aquí un rato, recorremos las paredes d ela ermita, reposamos, descansamos, tomamos un tanto de agua. Disfrutamos. Tras el reparador respiro nos ponemos de nuevo en marcha. Descendemos por entre las callejas en un sinuoso recorrido que nos lleva por la Casa de las Marmotas, por callejas empinadísimas, por requiebros y recodos floreados, por tramos
cortos de bajada, por calles transversales que nos cortan el paso. Preguntamos. Por aquí, luego allí a la derecha, después, tras un callejón, a la izquierda, tras la casa blanca de ventanas azules a la derecha otra vez, luego un poco más hacia abajo, a la izquierda y otra vez a la izquierda. Imposible. Intentamos seguir las indicaciones que de tan buena fe nos ofrecen pero nos hemos confundido en el segundo "a la izquierda". De pronto, ante nosotros, y tras una esquina aparece una hermosa fuente de tres caños poderosos y que se sitúa frente al antiguo lavadero. Dejamos la mochila en el suelo, las gafas de sol sobre una repisa, la cámara junto a las gafas, nos remangamos y sumergimos el rostro en el torrente de agua fresca y poderosa, vigorosa y reconstituyente. Nos mojamos también los brazos y dejamos que el sol nos seque al aire. Visitamos el antiguo lavadero que en la actualidad ha perdido su función primigenia y que se ve repleto de enormes maceta con plantas de todo tipo y color. Seguimos camino hacia abajo.
La ermita de San Antón y el puente romanoJusto en el lugar en el que hemos estacionado el coche una indicación señala la dirección hacia el puente romano. Se encuentra en el antiguo carril de Árchez, construido sobre el río Turvilla. Se puede acceder andando por el carril de San Antón, también desde la calle Axarquía, es un descenso relativamente suave que se va acrecentando y que luego habrá que hacer a la inversa. También se puede acceder hasta las proximidades en coche. En el camino se sitúa la ermita de San Antón, desde la que se tiene una buena
perspectiva del caserío canillero. A su entrada un placa de cerámica nos cuenta que es una "sencilla construcción del siglo XVII, de una sola nave rectangular, cuberita con armadura de madera con tirantes de lazo. En el exterior, señalar su acceso de arco de medio punto con alfiz resaltado, apoyado en pilastras y espadaña de un solo hueco. Destacar en su interior el retablo de madera policromada, obra de fines del siglo XVIII y estilo rococó. La hornacina está ocupada por una imagen del patrón". Seguimos el camino de descenso hasta llegar al río Turvilla donde nos espera el sencillo puente romano, de un solo ojo y de sencilla construcción. Se puede acceder por el otro lado, desde un camino de piedra con balaustrada de madera. Frescor...
Despedida
Quizá la imagen del mar, desde la ermita de Santa Ana, el reposo tras el largo paseo en ascenso, la impresionante orografía de Sierra Almijara a nuestra espalda, el sonido lejano del agua vigorosa entre los barrancos, la brisa suave del viento que lega del Mediterráneo, el verdor intenso de las vides y de los olivos sobre las colinas, la tranquilidad del silencio de la tarde primera... Canillas. Blanco. Inmaculado. Albaida.
Enlaces de interés y consejos útiles
Fábrica de la luz: Desde la ermita de Santa Ana parte un camino transitable en coche hasta la Fábrica de la Luz, una zona de esparcimiento y acampada perfectamente equipada: Mesas con bancos, barbacoas, fuente pública, duchas, fregadero, servicios, aparcamiento, plazas para tiendas. Se encuentra a 4 kilómetros, aproximadamente del centro urbano. esta zona recreativa se sitúa dentro del Parque Natural de Sierras Tejeda, Almijara y Alhama. Más información en el teléfono: 951.040.058.Senderismo: Desde la Fábrica de la Luz parten numerosas rutas senderistas dentro del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Toda la información sobre el Parque Natural se puede encontrar pinchando AQUÍ.
Ruta del Sol y del Vino: Junto con Algarrobo, Sayalonga, Cómpeta, Torrox, Nerja y Frigiliana, Canillas de Albaida forma parte de la Ruta del Sol y del Vino de la Axarquía.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la web municipal de Canillas de Albaida, la web personal Canillasdealbaida.com y la web Axarquía Costa del Sol.
Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.
Publicado por Israel Olivera en 0:01 2 comentarios
Etiquetas: Axarquía, Canillas de Albaida, ermita, iglesia, Málaga, olivos, Parque Natural, puente romano, Sierra Almijara, vides