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14 MONTEJAQUE: ASOMADA AL ABISMO DEL HUNDIDERO

martes, 14 de julio de 2009

Montejaque tiene dos secretos y una historia fallida. Secretos que hablan de llanos impensables escondidos tras promontorios de rocas. Secretos que hablan de profundos accesos hundidos en el corazón de la tierra. Historias que cuéntan cómo la naturaleza vence al ser humano en su deseo de acotar un río entres sus manos. Montejaque y el misterio de sus cuatro letras P.O.E.M. Montejaque que en árabe se tradujo como "montaña perdida". Montejaque rodeado de Mures, Tavizna y Hacho. Montejaque de luchadores por la libertad. Montejaque de leyendas.

Donde Montejaque palpita

Abrazado por abruptas colinas de caliza. Montejaque extiende su red de calles desde la llanura hasta las primeras estribaciones rocosas. Laberinto de callejas que se quiebran una y otra vez... Conducimos hasta el corazón mismo del centro urbano, hasta la plaza de la Constitución, frente al ayuntamiento y junto a la iglesia. Desde este corazón neurálgico podremos ir andando casi a cualquier lugar. Montejaque es un lugar propicio para el turismo rural, nos lo demuestra la gran cantidad de establecimientos hoteleros de este tipo que se encuentran en el corazón del pueblo y en las inmediaciones. Turismo rural que combina a la perfección con el turismo activo, son numerosas las rutas, sendas, etc... que se pueden realizar en los alrededores. El dédalo de sus calles provoca sombras que cortan las paredes y un juego intenso de claroscuros hace que la sensación de quiebros sea aún mayor. Además, algunas de sus esquinas están acantonadas, no terminan de manera rectilínea, si no que muestran un bisel que las redondea hacia dentro de esta manera todo parece una juego de arcos inexistentes. Caminamos hacia la puerta de la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor. Su torre compite en altura con las montañas que rodean el pueblo. Se recorta sobre el azul del cielo con precisión quirúrgica, mientras que la cima que permenece, inalterable, a su lado parece un monton de rocas apiñadas una sobre otra de forma perfectamente irregular. Es una iglesia de grandes proporciones que ofrece uno de sus laterales como uno de los cuatro lados del rectángulo que forma la plaza, además, se une a una de las casas próximas a través de un arquerío de tres ojos. Su campanario se ribetea de amarillo y forma media docena de líneas de diferente grosor.

La guerrilla

Caminamos por el lateral donde se encuentra la puerta y al doblar la esquina nos encontramos con la Plazuela de los Voluntarios por la Libertad. Bajo una cruz, un panel cerámico cuenta algunas de sus historias "La Guerrilla: desde los lejanos tiempos de la rebelión morisca, estas tierras fueron testigo de la acción de muchos montejaqueños, deseosos de liberarse de toda clase de opresión, ya fuera religiosa, política o social. Nombres como los de Francisco de Quexí, José Aguilar o de aquellos otros que por aquí anduvieron: Omar Ben Hafsun, José Mª "El Tempranillo" o "Pasos Largos" resuenan aún en la memoria popular con claras connotaciones de coraje, valentía y generosidad. Unas veces lucharon contra los castellanos, otras contra los invasores franceses, contra las ideas absolutistas o, simplemente, mirando por la propia supervivencia. En época reciente, finalizada la guerra civil anduvo tirada por estas sierras una partida guerrillera capitaneada por Bernabé López Calle, claro exponente de la indomable voluntad de servicio a su legalidad y a sus propios ideales. Muchos fueron con él los que perdieron la vida en el monte empecinados como estaban en no reconocer la nueva realidad histórica en que se hallaba inmerso el país". Contamos aquí esto para mostrar el coraje de una población que ha sabido dominar el influjo de las montañas y hacer de este lugar entre el roquerío un hermoso sitio. Un ejemplo de este carácter montejaqueño está personificado en José de Aguilar que contituyó una guerrilla para luchar contra las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia. El 20 de octubre de 1810, José de Aguilar, con una tropa formada por 250 hombres conformaron una milicia popular capaz de derrotar a 600 soldados y 90 jinetes franceses en el puente del río Gaduares.

Entre sus calles

Caminamos por entre las calles y nos percatamos que muchas de las casas llevan nombre propio como Casa Niña Catalina, Casa del Abuelo, Casa Anita y Manolo, personificando así el contienente junto al contenido. Montejaque es un pueblo aseadísimo donde en el verano el calor aprieta sin concesiones. La piedra permenece siempre presente en el punto de fuga de las calles, se mire hacia donde se mire se ven el roquerío o sus estribaciones. Posee el municipio algunos rincones llenos de poesía y misterio ganados a la montaña, para ofrecer a las casas un patio mínimo a su cobijo. Parecen un ejemplo de complementareidad entre la construcción humana y la naturaleza. Su trazado, caótico, es propicio para sorpresas, regalos que nos ofrece su arquitectura popular de claras reminiscencias árabes. Observamos en nuestro paseo que el escudo del pueblo, situado en algunas de las casas y en cierto mobiliario urbano, incluye las letras P.O.E.M. Tras indagar descubrimos la historia del escudo que se adoptó en 1979 tras el estudio de algunos sellos de autentificación realizados en el siglo XIX. En ellos aparecia un castillo (que podrían hacer referencia al castillo de origen árabe que pudo dituarse en la cima del monte sobre cuya falda descansa el pueblo) acompañados de las letras P.O.E.M. Hasta el día de hoy no se ha resuelto a ciencia cierta el acertijo de este acronismo, auque tras una decisión en pleno municipal a 12 de mayo de 1987 popularmente se traduce como "Populorum Omnium Excelsior Montejaque" cuyo significado es "Montejaque el más ilustre de todos los pueblos". Aún se está a la espera de saber su significado exacto. Envueltos en este misterio abandonamos el centro para dirigirnos hasta el Lavadero de la Fuente Vieja.

El Lavadero de la Fuente Vieja

El Lavadero se sitúa casi a la entrada del centro urbano y fue punto de reunión de mujeres desde tiempos inmemoriales. La ausencia de agua corriente en las casas obligaba a las mujeres de la familia a transportar la ropa sucia hasta este lavadero donde asearla para un nuevo uso. Allí se departía, se charlaba, se cantaba y se trabajaba duro. El jabón que se utilizaba era completamente narural y se realizaba de manera manual en las casas con el aceite usado. La fuente vieja fue habilitada para su uso exclusivo como lavadero municipal allá por 1845, ya que las mujeres tendían la ropa al sol alrededor de la fuente nueva, una más próxima al pueblo, que con el crecimiento del mismo hizo que la ropa tendida molestara a sus vecinos. Así se colocó la placa que aún se conserva que dice "Se proibe lavar bajo la multa de una peseta. Año de 1870". El Lavadero de la Fuente Vieja es ahora un pequeño museo inaugurado recientemente. Salimos del pueblo con un sólo objetivo: el abismo del Hundidero.

Camino del abismo y la historia de la presa fallida

Antes de llegar al centro urbano tomamos la carretera de Algodonales-Sevilla, un tramo de muchas curvas que en apenas 10 minutos nos lleva hasta el acceso al complejo hídrico Hundidero-Gato, un abismo que se hunde en la tierra hasta llegar al vecino pueblo de Benaoján, desembocando en la llamada Cueva del Gato. Está bien indicado. Se llega a una explanada y se puede bajar caminando desde allí. Una pista comunica esa explanada con la presa y la bajada hacia el tajo, pero es necesario comprobar si hay ya coches aparcados pàra no atorar el camino. Antes de continuar resulta obligado contar una historia. A principios del siglo XX, se gestó la idea de construir una presa en el río Gaduares, justo antes de su desaparición por la sima del Hundidero con la intención de crear una fuente permanente de energía electrica. Tras diversos estudios y acondicionamientos de carreteras la presa se construyó aprovechando las estribaciones del tajo del Hundidero, una auténtica herida abierta en el campo que desciende hasta la apertura del sistema de Hundidero-Gato. Pero el aliviadero de la presa nunca llegó a funcionar. La presa nunca se llenó. Las dos llenadas más grandes registradas fueron las de 1941 y 1947. ¿Cuál era la causa? Los ingenieros que construyeron la presa no tuvieron en cuenta las filtraciones. El agua acumulada en el embalse se filtraba gracias a la porosidad de las rocas y hacía que el río siguiera alimentándose más abajo. Un fallo de previsión que dejó como testigo inmutable e impresionante el sistema de muros de contención de una presa vacía. Aún con todo, los ingenieros no cejaron en su empeño y pusieron otro ingenuo plan en marcha: impermeablizar la entrada al sistema hídrico del Hundidero Gato, es decir, intentar impermeabilizar una sima de 5 killómetros de largo. Así, en 1929 se dispusieron dos cuadrillas de 10 hombres cada una que entrarían a la vez por El Hundidero y su desembocadura en la Cueva del Gato para inspeccionar la cavidad hasta entonces nunca atravesada. Las dos cuadrillas, armadas con lámparas de carburo, escalas de cuerda y barcazas construidas con bidones vacíos tardaron 30 días en recorrerla. Se encontraron en el centro de la cueva, localizándose a base de voces. Relataron, tras encontrarse y salir de aquel sistema de cuevas, las bellezas que encontraron en su interior. Era una sima de extrañas formas, elaboradas por el paso del agua a través de los siglos, una maravilla geológica que se ha convertido con el paso de los años en uno de los atractivos más destacados para los amantes de la espeleología. En septiembre de 1929 quedó concluida la obra del camino interior de la cueva. Pero el agua, pese al intento de taponamiento de las grietas siempre buscaba nuevos recorridos para escapar. La Guerra Civil terminó con la idea de continuar con este proyecto faraónico y hoy día es paraíso de aventureros y espeleólogos. Las personas que han transitado esta enorme cañería natural cuentan cómo aún se observan indicios de aquellos trabajos infructuosos. Escaleras de madera derruidas, algunos puentes y diversos restos de actividad humana. El fracaso fue evidente, y ahora sólo queda ese monumento de la petulancia del ser humano y de la victoria de la naturaleza.

El Hundidero: sobrecogedor

Con esta historia sabida, se hace aún más impresionante el descenso hasta la boca de El Hundidero. Hemos dejado el coche aparcado en una pequeña explanada al inicio de la bajada. Conviene ir documentado ya que la zona es de alto valor ecológico y no es raro que agentes del SEPRONA se encuentren por los alrededores. Solicitar la documentación sólo es una trámite de chequeo para saber quién es la persona que circula por este paraje. Desde aquí ya vemos la presa fallida. Su acceso está cerrado por lógica precaución. Comenzamos el descenso por unas escaleras de piedra. Es un camino empinado que luego hay que volver a subir. Una gruesa maroma de acero recubierta de plástico hace las veces de barandilla. Aún no vemos el fondo, sólo descendemos por el serprenteante camino dirección al tajo del Hundidero. Al llegar a un tramo las escaleras se empinan aún más y se puede ver la parte superior de la boca del Hundidero, como una herida abierta de manera transversal en la pared de roca. Estar aquí abajo es sobrecogedor. Ahora mismo estamos en el fondo de lo que pudo ser camino del aliviadero de la presa. Contemplar las moles de piedra que se yerguen a nuestro alrededor, impone. Sólo se oye el eco sordo de algunas chicharras, amortiguado por las paredes. No podemos dejar de mirar hacia arriba. Continuamos por el sendero, perfectamente marcado, hasta la entrada del Hundidero. No se ve en su totalidad hasta dar una curva oculta por unos matorrales. Ahí está. Una boca que parece gritar, una herida sobre la pared. En el fondo, justo antes de la entrada un pozo nos saluda. Su brocal es alto y hay que apoyarse sobre una piedra para asomarse a un ojo oscuro, negro y del que no se puede ver el fondo. Unos pasos más y allí estamos. Nos enmudece. Sólo podemos mirar y mirar. Escuchamos el ulular de un búho. Sentados en la entrada de esta sima, en silencio, apoyamos la espalda en el brocal del pozo y nos percatamos de lo frágil que resulta el ser humano. Es imponente, pavoroso y conmovedor. Conmovedor. Imponente. Pavoroso.

Consejos útiles y enlaces de interés

Consejos útiles: No descender hasta el Hundidero en las horas centrales del día, es una camino mo muy largo, pero sí muy empinado que luego hay que volver a subir y aunque no tiene ninguna dificultad sí es cierto que cuesta un tanto. Llevar agua y calzado cómodo.
Otras visitas: Se puede llegar hasta los Llanos de Líbar, una soprendente llanura plantada de cereal y situada entre montañas.
El Hundidero: Son numerosas las páginas web que hablan del sistema Hundidero gato. Vayan aquí sólo algunois enlaces Junta de Andalucía, el enlace a un vídeo de Planetaventura, la posibilidad de realizar la ruta con Pangea Aventura, la página de la Federación Andaluza de Espeleología o el Sistema Hundidero-Gato.
Enlaces útiles: La página web municipal de Montejaque, y como referencia la web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos a Montejaque.ya vamos visitando nada menos que catorce pueblos.Esto marcha..

Nekane dijo...

Impactante.
Voy de la sorpresa al asombro y me quedo muda(creo que tengo hasta la boca abierta).
Acrónimos,misterios,guerrillas,roquerío protector,naturaleza sabia de inegración en el paisaje y otra vez naturaleza sabia que no se deja amilanar por los intentos humanos de doblegarla (Diría: a mi me la van a dar éstos con una presita).
Me imagino los intentos de 1929 como una película.
Lo de El Hundidero me sobrecoge y me da vértigo sólo con mirar pero tiene que ser única la sensación al llegar abajo.
Una cosa que me parece curiosísima(o es el efecto de la foto)es esa especie de sensación de cierta redondez que dan las calles del pueblo.
Pueblos sabios y bellísimos todos estos.
Israel:¡Cómo lo cuentas!
Un abrazo.

antonia dijo...

Que bonito!!!

Jon Mikel y mentxu dijo...

Estamos por aquí.Ya hemos visitado Frigiliana y Genalguacín.Expectativas colmadas.Hoy toca playa.Ya seguiremos contando.Agur y un abrazo

MELCHOR dijo...

La sensación de redondez de las calles no es tal sensación, es real. Montejaque se asienta sobre la montaña como los sillares de un anfiteatro cuyo escenario es la plaza.He vivido en Montejaque toda mi vida, crucé el complejo Hundidero-Gato en 1970 y realmente es sorprendente, pero aún lo es mas con la narración de Israel.

Israel Olivera dijo...

Melchor:
Hundidero-Gato en 1970, hace falta arrestos para hacerlos. La verdad es que la formación sísmica y orogrfáfica es impresionante!! Y es cierto, las dos fotografías contrapuestas son un juego `para aumentar la sensación curvilínea, pero ¡¡tienen esa curva de verdad!!

Israel Olivera dijo...

Jon Mikel y Mentxu:
Ya sabéis dónde encontrarnos... Ojén es buen destino turístico...

Mentxu dijo...

Acabamos de visitar Benaoján con la cueva de La Pileta.Toda una sorpresa.
Otro día o dos de playa y seguimos.Gracias por ofrecernos Ojén.Es casi seguro que también lo visitaremos.Vamos con unos amigos a los que les está pareciendo un tesoro este viaje.Lo estamos disfrutando de forma especial,gracias a ti,Israel.
Un abrazo.Agur.

Israel Olivera dijo...

Hola Mentxu!!

Si por fin pasáis por Ojén no tenéis más que decirnos la hora y el día y el sitio (la plaza de la iglesia, por ejemplo) e intentaremos concertar una cita a ciegas!!

Saludos

Anónimo dijo...

Mi abuelo fue uno de los que descubrió el interior de la cueva del gato, hecho en falta más información al respecto. No vivo en Andalucía, y mi abuelo murió.