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45 CÁRTAMA: UN BALCÓN SOBRE EL GUADALHORCE

martes, 16 de febrero de 2010

Respondía Cártama al nombre de Cartha cuando los fenicios. Cartha que significaba "Ciudad Oculta" y en esta mañana de nieblas y lluvias de invierno bien parecemos escuchar los ecos de ese nombre en nuestros oídos. La Ermita de la Virgen de los Remedios, situada a 300 metros de altura, permanece oculta bajo la densa niebla. Los paños de las murallas pertenecientes al antiguo castillo parecen construidos de algodón. Todo le confiere un aire místico, volátil, etéreo a esta ciudad que nos abre las puertas al Valle del Guadalhorce.

El engaño de Cártama

Engaña Cártama al viajero, porque pese a sus edificios de nueva construcción que hablan de progreso, late en su centro urbano un corazón antiguo de callejas retorcidas y pasados ricos en historia. Con cada latido parece Cártama extenderse desde la antigüedad hacia el mundo moderno y cuanto más te adentras en ella, más denso y lleno de matices se troca el aire, como si el espejo de su pasado hubiera dejado allí una huella indeleble. Mientras conducimos hacia su interior casi parece que descubrimos un nuevo círculo concéntrico a cada paso, así abandonamos los edificios de arquitectura moderna y las calles trazadas con limpieza de bisturí, para pasar al siguiente círculo donde las calles se retuercen y los edificios cobran poso de antigüedad. Estacionamos en la plaza del pueblo, junto a la iglesia de San Pedro Apóstol. Desde aquí parece Cártama estar perpetuamente observada por la ermita de la Virgen de los Remedios, que contempla el paisaje y el paisanaje desde un claro abierto en las alturas. La puerta de entrada al templo está abierta. Es esta una iglesia encargada construir por los Reyes Católicos en el siglo XVI sobre la base de una antigua mezquita, perviven hasta la actualidad algunos elementos mudéjares que denotan su pasado remoto. Como apunta el panel explicativo adyacente: "Consta de tres naves separadas por arcos apuntados sobre pilares rectangulares: una central, cubierta con armadura de madera, y la capilla del altar mayor que alberga una imagen de Cristo Crucificado de comienzos del siglo XX". El interior es de apariencia sencilla, los bordes de las columnas rematados con algunos detalles y un altar sobrio y simple en el que destaca la ya mencionada imagen de Jesús Crucificado. Asimismo, conviene hacer notar la complejidad del artesonado sobre el altar mayor, que confecciona una red insólita de maderamen entrecruzado sobre el que destacan las figuras florales. La iglesia permanece en silencio, roto por el murmullo de una mujer que reza en la parte trasera de la izquierda. Encendemos la preceptiva vela y observamos el lugar en el que se hallaba la feligresa. Una pequeña sala parece albergar lo que es un pequeño lugar de entierro, diferentes nichos dispuestos a izquierda y derecha muestran los nombres de las familias que los sustentan. Salimos y nos dirigimos hacia la parte alta del pueblo. Antes, hacemos una parada. Junto a la iglesia y anexo a una tienda de ultramarinos hay un portal particular cuyo zaguán permanece abierto. En ese espacio reducido, la dueña ha incluido un pequeño mostrador donde vende, además de postales de la Virgen de los Remedios, escapularios, rosarios, rosarios de dedo, fotografías y diferentes recuerdos religiosos. Adquirimos la ya acostumbrada postal y la escribimos allí mismo, sobre el mostrador, mientras charlamos con la dueña. Preferimos escribirla aquí, ya que el día, lluvioso, podría estropearla, además hay un buzón en la misma plaza. El caserío de Cártama va ascendiendo hacia las sierras sobre cuyas laderas se asienta y en cada ocasión en la que volvemos la vista atrás intuimos una mayor porción del Valle del Guadalhorce, de la Hoya de Málaga trufada de frutales. En estos días de lluvias, con el brumoso horizonte, adquieren Cártama y el valle cierto aire de secretismo. Quizá aquí encontrara inspiración José González Marín, juglar moderno, rapsoda y repentizador, improvisador nato cuya poesía y cantares se encontraron entre los primeros lugares de esta pródiga tierra. Nació y murió en Cártama, entre los años 1889 y 1956, se codeó con estrellas internacionales y fue amigo de poetas destacados como Rafael Alberti y Salvador Rueda. En su haber, además de su historia como artista, tiene una medalla de honor de Isabel la Católica, concedida tras salvar la imagen de la Virgen de los Remedios de de la quema en plena guerra civil. El anecdotario relativo de González Marín es extenso y variado y se puede consultar en el siguiente enlace: "El juglar olvidado". Desde la plaza del pueblo, donde ya hemos visitado la iglesia de San Pedro Apóstol, ascendemos hasta el Pilar Alto, una antigua fuente datada en el año 1872 y restaurada en 1976. Pese a que el letrero indica que el agua no es potable, una vecina se acerca con una garrafa de cinco litros que llena con celeridad. -Pero, ¿no se van a poner enfermos? En ese cartel indica Agua No Potable-, preguntamos. - Pues hijos, yo llevo bebiendo de aquí toda la vida y nunca me he puesto mala-, nos contesta. Callamos, ya se sabe que la experiencia es un grado y que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

La ermita de la Virgen de los Remedios

Detrás de la Fuente del Pilar Alto se encuentra el camino de ascenso a la ermita de la Virgen de los Remedios y el castillo. Sólo se puede acceder caminando, aunque luego descubriremos cierto truco. El camino está empedrado y a cada tanto se afianza sobre escalones para reducir la pendiente. Es un buen trecho y hay que estar animado para subir, pero las vistas recompensan y es más el esfuerzo mental que el físico. La subida se acompaña de unas losas informativas que cuentan la historia de los abencerrajes, un periplo de amores y amistades entre moros y cristianos en tiempos de guerra y que se salda con honor, gallardía y palabra dada. Cada cierto tiempo paramos y contemplamos el paisaje que se intuye tras la neblina que ha ido levantando a lo largo de la mañana. Llegamos, despacio y con tranquilidad, hasta lo alto. La recompensa se traduce en un horizonte inigualable. El valle del Guadalhorce se abre a nuestros pies. No es un día despejado así que intuimos las vistas reales que podríamos tener. Lo pintamos en nuestra memoria con Málaga a la derecha, hacia el sur; Álora y Pizarra de frente, hacia el este; Casarabonela y las primeras estribaciones de Sierra de las Nieves a la izquierda, hacia el norte. Hoy es todo neblinas y brumas. Entramos en la ermita, pequeña y recargada, en cuyo altar luce una pequeña imagen de la Virgen de los Remedios. A la izquierda de la entrada, numerosas ofrendas y peticiones de los devotos en forma de recuerdos personales, escapularios, rosarios, cruces y numerosas fotografías, algunas más modernas, otras, más antiguas. Observamos las caras y nos percatamos de la juventud de muchos ellos. Un escalofrío nos recorre la espalda. Dentro de la sacristía escuchamos conversaciones, dos hombres mayores y un tercero algo más joven charlan, hablan de precios y de pedidos, de velas y de imágenes. Prudentemente salimos de la iglesia, nos pertrechamos bajo el paraguas y tomamos el camino hacia el castillo. No tiene pérdida, apenas a la entrada de la ermita un panel indica la dirección. Es un camino de losas de piedra protegido por una balaustrada de madera y que rodea la montaña sobre la que se asienta la edificación. 200 metros, indica. El castillo en sí no se puede visitar, se encuentra en pleno proceso de restauración, pero este camino nos permite hacernos una idea de la importancia que tuvo. Sus dimensiones son muy importantes y se halla encaramado sobre una colina , utilizando el roquedal que lo rodea como defensa natural. Se mantienen en pie un par de torres y varios paños de la muralla interior, así como otros tantos de la exterior. Cuando terminamos el recorrido observamos el "truco" para subir hasta la ermita sin tener que utilizar la pronunciada cuesta que la conecta con el centro del pueblo. En la parte de atrás del castillo, dos caminos rurales transitables en coche conducen hasta el corazón de Cártama, una desciende entre almendros en flor, el otro entre casas apiñadas. Si llegamos por detrás y estacionamos el coche ahí, podemos evitarnos la gran cuesta principal. Eso sí, nos perderíamos el paisaje hasta llegar a lo alto de la ermita.

Despedida

De regreso nos sentamos al cobijo de un árbol. Llueve, la tierra está húmeda y despide olores primarios, de intensidad, antiguos. Ante nosotros se extiende el Valle del Guadalhorce y casi podemos intuir la sonrisa de los trabajadores del campo que miran al cielo con gratitud ante esta lluvia que hará florecer los frutos de sus huertos y cultivos. Nos subimos los cuellos de la chamarra y sacudimos el gorro del impermeable. Podríamos disfrutar de este horizonte toda la mañana.

Enlaces de interés y consejos útiles

Los diseminados: Cártama se configura, además de por su centro urbano, por los núcleos diseminados de Estación de Cártama (el más importante en población y que tuvo su origen en la estación ferroviaria construida en 1865), el Sexmo, Doña Ana, la Aljaima y la Sierra de Gibralgalia.
Los restos romanos: Prueba del paso de distintas civilizaciones por las tierras del término municipal son los restos hallados en varios emplazamientos. Aún se pueden observar los antiguos arcos de un acueducto romano o una Cruz del Humilladero que data de 1752 y donde aparece un censo de población de aquella ápoca. La planta originaria de la iglesia de San Pedro es de origen árabe y la torre, aunque reconstruida en 1834, se asienta sobre un antiguo alminar. Ejemplos del cruce de caminos que ha sido, y es, Cártama.
Gatronomía: Destacan las sopas cachorreñas y las tortas cartameñas además de un amplio surtido de embutidos elaborados de manera tradicional.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Cártama.

Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.

5 comentarios:

Nekane dijo...

Ya voy por la mitad del camino de la ermita de la Virgen de los Remedios.Os contaré lo que veo al final...
Un martes más abro los ojos y pienso en el viaje que me espera hoy.
Un abrazo,Israel

Anónimo dijo...

TODO DIVINO,ISRA.
BESOS.

reimon dijo...

repentizador! nunca antes había oído esa palabra... me gusta la palabra y más me ha gustado su significado.
Qué bien! qué gusto da leerte!

Anónimo dijo...

su patrona la santisima virgen de los remedios viva la virgen de cartama.

Anónimo dijo...

hola soy lola,me gustaria tener mas fotos de cartama, pero de la epoca de los años sesenta como la calle de enmedio, el teatro gonzalez marin,el mercado que habia en la calle de enmedio por ejemplo, pues soy de aqui, y me gustan las fotos antiguas por favor si alguien las tienes me gustaria tener una copia muchas gracias un saludo