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79 ALHAURÍN DE LA TORRE: NARANJAS ENTRE LAURELES

martes, 12 de octubre de 2010

Un leve velo de bruma, jirones deslavazados, se extiende sobre el Valle del Guadalhorce. Hace fresco en la mañana, fresco que intensifica los aromas gracias a la humedad última de la noche. Así, huele generosamente a tierra, a pino, a frutales, nos llega un leve extracto de cítricos. Culmina en esta amplia vega el valle fecundo que Alhaurín de la Torre parece vigilar desde un altozano. El ambiente resulta fragante e intenso, fértil. No resulta de extrañar que ya los fenicios y turdetanos se instalaran en estas tierras explotando sus minas de oro y plata; y los romanos, que le dieron el nombre de Lauro Vetus (laurel viejo), y donde dicen las crónicas que fue el lugar en el que los seguidores de Julio César dieron caza a Cneo Pompeyo; y los árabes después, que llamaron a este municipio con el nombre que llega hasta nuestros días. En la historia moderna, Alhaurín de la Torre también vivió un episodio destacado para la provincia de Málaga y para España. Tal y como nos cuenta la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol “La Casa Refugio de Torrijos es el lugar donde el general José María de Torrijos se refugió al llegar a Alhaurín de la Torre en su huida de las tropas de Fernando VII, contra el que se había sublevado en 1831 en su intento de restituir la Constitución de 1812. El general y sus hombres buscaron cobijo en la finca llamada Hacienda de la Alquería, propiedad del Conde de Mollina (actual Torrealquería), donde fueron apresados. Poco después, Torrijos y sus leales fueron fusilados en las playas de San Andrés de la capital malagueña. Un obelisco erigido en la plaza de la Merced recuerda estos hechos.”

Aproximación

Seguimos las indicaciones que nos señalan “Centro Ciudad”, y así estacionamos en las cercanías de la plaza de la policía local, muy próximo al monumento de la torre señera que representa el nombre de la localidad, junto al que fuera en otros tiempos “Centro Rural de Higiene y Casa del Médico”. Salir del coche y que nos asalte un profundo e intenso perfume de jazmines es todo uno. Aroma poderosamente evocador, profundo, intenso, dulce. Alhaurín de la Torre es un pueblo grande, con cerca de 36.000 habitantes, cuajado de urbanizaciones periféricas que se han ido asentando en torno a sus barriadas y pedanías en un proceso creciente y continuado desde los años setenta. Es un municipio moderno, pero de antigua historia y rico pasado.

El parque, las hermandades y la iglesia

Descendemos, desde la plaza en la que nos ubicamos, por la calle Álamos hasta cruzar la Avda. España y la calle Juan Carlos Primero y llegar a la plaza de San Sebastián. Cruce de Caminos que nos llevará, desde la izquierda, hasta la ermita del Alamillo y a la derecha hasta la iglesia de San Sebastián. Tomamos la calle Málaga situada a la derecha. Es una calle peatonal trufada de diversos comercios en ambos lados. Tranquila y serena en esta hora de la mañana. Llegamos hasta la plaza del Conde, desde la que se vislumbra la iglesia de San Sebastián, pero en lugar de seguir adelante, descendemos a través de un arco hasta el Parque Municipal. Un frondoso espacio público equipado con un pequeño quiosco, juegos para niños, bancos, una fuente, cipreses, rosales, pacíficos, álamos, ficus, etc. y con una cascada de agua que desemboca en un estanque. Escuchamos el ronroneo de un gato, el arrullo de las palomas. Es un lugar fresco, agradable. Desde el parque tomamos dirección calle de la Mezquita, para ver las portadas de las dos principales casas hermandad de las cofradías de Alhaurín. La Semana Santa cobra especiales características en Alhaurín de la Torre. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2001, en ella se revive cada año la rivalidad de dos de las tres cofradías locales: la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, los Moraos, que se procesiona el Jueves Santo, y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, los Verdes, que sale el Viernes Santo. Ambas hermandades tienen su casa en esta misma calle. Las dejamos atrás y ascendemos por el pasaje Félix Revello de Toro, hasta la calle Cantarranas, para girar a la derecha y llegar a la plaza de la Concepción, lugar en el que se encuentra la iglesia de San Sebastián. Es un edificio moderno, de corte muy sobrio, aspecto cuadrangular en su concepción estética y con una particularidad, no tiene torre campanario. A cambio, su fachada principal luce en sus laterales dos espadañas de tres ojos. De una de ellas penden tres campanas e incluye un reloj. Este diseño arquitectónico dota al templo de cierto aire singular. La portada es neoclásica, con el perfecto dibujo de varias columnas y capitel triangular sobre ellas. Los colores, blanco inmaculado y suave albero. El edificio primigenio fue construido en el siglo XVII, pero tras su destrucción en un terremoto se reconstruyó en el siglo XIX casi en su totalidad.

Hasta la ermita del Alamillo por el Portón

Regresamos hasta la plaza de San Sebastián por la calle Málaga. Alhaurín comienza a desperezarse y algunos de sus habitantes desayunan café y tostadas o molletes o pitufos en las terrazas. Tomamos la peatonal calle Ermita, una calle estrecha, empedrada, compuesta por casas bajas de tan solo planta y piso. Llegamos hasta la plaza Santa Ana, lugar donde se ubica la biblioteca municipal. Subimos por la calle Real hasta cruzarnos con la avenida Juan Carlos Primero. Tenemos un trecho hasta la ermita de El Alamillo y caminamos con deleite en la mañana fresca y perfumada de cítricos. Llegamos hasta la Finca El Portón, un frondoso jardín con un amplio auditorio rehabilitado. A finales del siglo XIX la finca El Portón fue cedida por Mr. Robinson al Ayuntamiento de Alhaurín con la finalidad de que su uso se proyectase para el desarrollo de actividades de carácter socio-cultural. La finca El Portón ofrece un entorno natural magnífico, ideal para el desarrollo de acontecimientos relacionados con la música, la danza y las artes plásticas. En este espacio tienen lugar una serie de actos permanentes como son los encuentros de bandas, el Festival Internacional de Folclore, el Ciclo de Jazz, el Cine de Verano o la elección de la Reina de las Fiestas de la Feria de San Juan. En la finca se ubica el Auditorio Municipal. Como curiosidad, la finca también se utiliza para realizar bodas. Para ello, las personas interesadas deberán realizar, además del trámite judicial, una previa reserva en el teléfono 952 41 71 64 o personándose en la Secretaría municipal en horario de 9:00 a 13:30 h. El camino hacia la ermita del Alamillo nos transporta junto a los primeros limoneros y naranjos. El municipio se abre al campo y nos deja entrever la Hoya de Málaga. Perfumes de otoño nos llegan sin sonrojo. Pasamos frente a la Hacienda del Cura desde donde, al fondo, podemos observar la ermita. Es un paseo tranquilo, acunado por el trino de los pájaros, algún ladrido en la distancia, el cacareo de un grupo de gallinas. Llegamos. El edificio, construido en 1875 y donde se venera a San Francisco de Paula, es sobrio y sencillo, delicado y etéreo. Parece surgir de entre los limoneros y los naranjos como una aparición. Nos sentamos en su entrada, descansando y permitiendo que el frescor húmedo de esta mañana de otoño nos cubra.

Despedida

El vergel que se extiende a los pies de Alhaurín constituye un auténtico paraíso para el cultivo de los cítricos y los árboles subtropicales. Densas hileras de naranjos y mandarinos y limoneros y aguacates y algunos mangos se alinean en parajes frondosos domesticados por el ser humano. Imaginamos un paseo entre ellos, quizá en primavera, con la explosión del azahar, o ahora, en otoño, cuando las ramas ya comienzan a tomar tonalidades amarillas y naranjas en forma de pequeños frutos, como tesoros en un mar de intensos verdes. Aspiramos el aroma de tierra húmeda, de cítrico intenso y sentimos porqué el Guadalhorce fue lugar propicio para los fenicios y los turdetanos y los romanos y los árabes y los cristianos y los malagueños y los visitantes y, ahora, en este momento, también para nosotros.

Consejos y enlaces de interés

Festival Flamenco Torre del Cante: El sábado anterior a San Juan se celebra el Festival Flamenco Torre del Cante en el campo de fútbol municipal. Éste es uno de los principales festivales de flamenco no sólo de la provincia de Málaga sino de toda Andalucía, y en él se dan cita los más destacados artistas.
Gala de Folclore Internacional: En septiembre tiene lugar la Gala de Folclore Tradicional Raíces, en la que exponentes de música tradicional de todo el país acuden hasta Alhaurín para realizar una muestra de su arte y su particular manera de entenderlo y expresarlo.
Portón del Jazz: Otra de las citas ineludibles con Alhaurín de la Torre es el festival Portón del Jazz. Durante los viernes del mes de julio, se puede escuchar en el auditorio alhaurino una muestra de la mejor música de jazz de la actualidad. Portón del Jazz inició su andadura en el año 1997.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Alhaurín de la Torre.

Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.

31 BENAMARGOSA: A LA SOMBRA DE LOS FRUTALES

martes, 10 de noviembre de 2009

Ibn Beithar contempla, agachado, las hileras de naranjos. Lleva una de sus manos a la tierra, coge un puñado y lo huele. Ibn Beithar sonríe. Se levanta despacio y comienza a caminar entre los árboles achaparrados de cuyas ramas penden los frutos anaranjados. El ambiente es denso, espeso, y un aroma casi sólido permanece detenido un instante y luego desaparece. Ibn Beithar se mesa la barba mientras pasea, con su mano derecha roza las hojas de los naranjos y recuerda. Rememora el tiempo, hace ya casi un lustro, en el que decidió plantar en estas tierras de Ben Ha-Maruxa los cítricos por primera vez, los hizo traer de muy lejos, de muy lejos, allende los mares. Está a punto de recoger la primera cosecha y cree que va a ser buena. Ibn Beithar sonríe de nuevo, y se pierde entre las hileras de naranjos.


La aproximación y el recuerdo del batycate

El camino que une Vélez con Benamargosa es un vergel. Un auténtico edén moderno, cuyos árboles rebosan de modernos frutos tropicales y clásicos cítricos como las naranjas y los limones. Son explotaciones agrícolas apretadas, cuidadas y profusas, verdes. Atravesamos la tranquila pedanía de Triana, perfumada por los aromas de los frutales. Entre ellos vemos algunos paseros, poco habituales en esta zona de la Axarquía que se ha dado en llamar "Ruta del sol y del aguacate" y que incluye, además de Benamargosa, los municipios de Rincón de la Victoria, Macharaviaya, Vélez-Málaga, Benamocarra e Iznate. Si los valles tienen una densa población de frutales, no así las laderas y cimas de las lomas que los encajonan y que aparecen prácticamente despejados de cultivos. Un kilómetro antes de llegar al centro urbano nos saludan los aguacates, producto típico de Benamargosa y que da nombre al ya afamado batycate, un batido elaborado a base de aguacate, azúcar, canela en polvo, leche y plátano, todo ello añadido en proporciones desconocidas y cuyas cantidades los benamargoseños no quieren que sean reveladas... Atravesamos el pueblo y, a la izquierda, una señal nos indica zona de aparcamiento. Giramos y estacionamos.
La visita: hacia arriba por los Jardines de San Sebastián y hacia abajo por las calles Ermita y Real

En lugar de caminar sobre nuestros pasos, lo hacemos hacia adelante con la intención de visitar el cauce del río Benamargosa, ahora seco, sobre el que se tiende el Puente de los Diez Ojos, un puente bajo, sostenido por las diez arcadas, u ojos, que le dan nombre. Este puente que parte casi del corazón mismo de Benamargosa comunica la población con la vecina Cútar, entre otras. Resulta sorprendente contemplar esta obra de ingeniería, sólida y robusta, sobre un cauce pluvial completamente seco. Asomados a una balaustrada vemos a un hombre caminar sobre el lecho y cruzar el río sin agua hacia unos cañaverales. Pasamos también nosotros bajo él con la superstición de pensar que una riada de agua podría venir en cualquier momento y arrastrarnos. Es superchería, no raciocinio. Comprobado, porque aquí estamos. Cruzando bajo el puente y llegamos a un parque que presumimos muy poblado en los meses estivales, cuando el sol aprieta, ya que sus árboles y su pequeña avenida techada junto al río le dotan de cierto aire umbrío y fresco. Una fuente jalona el centro de este jardín y el agua borbotea en su cazoleta. Salimos y caminamos junto al puente hasta cruzar, por la izquierda, la carretera. Allí observamos un panel informativo en el que se indica: Fuente de El Pilar, Barrio de los Pechuelos, Barrio de la Solana y Jardines de San Sebastián. Dirigimos hacia allí nuestros pasos. La primera construcción que nos encontramos, se puede rodear caminando, pero en la actualidad se encuentra en plena rehabilitación, son los Arcos de la Huerta, una obra de ingeniería hídrica que servía para canalizar el agua por los diferentes huertos que rodeaban la población. Queda en pie una buena lámina de muro y uno de los arcos que le da nombre. Las construcciones antiguas y modernas se dan la mano, se entrelazan y configuran un cinturón alrededor del centro urbano. Al inicio de la calle Pilar nos encontramos con su fuente, conformada por tres arcos de ladrillo visto, tres caños de agua y dos paneles cerámicos a los lados que representan coloridos motivos florales. Seguimos caminando. A nuestra derecha discurren las calles que llevan al corazón de Benamargosa, a nuestra izquierda se sitúan, sobre un altozano, el barrio de los Pechuelos, conformado por calles estrechas y enredadas, escaleras que suben y crean descansillos atestados de macetas y flores, cuestas cortas pero de importante gradación; y el barrio de la Solana, que algo menos arisco que el anterior tiene características muy similares. Si accedemos a algunas de sus calles podremos observar los cultivos de cítricos y frutas tropicales, el lecho del río, las casas apretadas de Benamargosa, las empinadas cuestas que descienden desde los jardines de San Sebastián hasta la iglesia, la configuración total de este municipio. Los jardines que preceden a la entrada de muchas cosas lucen en esos pequeños patios exteriores un naranjo o un limonero, haciéndose eco inevitable de los cultivos más populares de estas tierras. Seguimos caminando hasta los Jardines de San Sebastián, situados en la parte más elevada del municipio y que poseen una buena sombra y una serie de cómodos bancos donde reposar y contemplar, enfrente, el Barrio de la Solana. Los jardines están integrados en el casco urbano y se delimitan gracias a una serie de muretes de piedra que se asemejan a las murallas de un castillo. Subimos unas escaleras y cruzamos un angosto pasadizo a través del cual desembocamos en el inicio, a la izquierda, de la calle Ermita por la que descendemos. Las calles son estrechas, las casas muy apretadas, las cuestas importantes. Caminamos hasta que la calle Ermita se transforma en calle Real. Nos adentramos a izquierda y derecha, siempre volviendo al canal principal. Nos cruzamos con vecinas y vecinos atareados en sus labores cotidianas, saludan, amables. Escuchamos ladrar a un perro. Un grupo de niños juega a lo que presuponemos es "el escondite". Es un paseo tranquilo y amable con le que llegamos a una plazuela donde se ubica la biblioteca municipal, presidida por una refrescante fuente y la oficina de correos. Continuamos el descenso hasta desembocar en una anchura de la calle y a la parte trasera de la iglesia de la Encarnación. Entramos y nos encontramos con un templo con carácter que no se presagiaba desde el exterior. Tiene el techo formado por un artesonado de madera oscura, tres naves sustentadas por columnas casi ojivales sustentadas en basamento de ladrillo visto. El altar es sencillo, y contrasta con un coro de tonos caoba situado sobre la entrada principal. Nos llama la atención una de las hornacinas situadas a la derecha, en ella descansa una solitaria y humilde cruz de madera flanqueada por dos candelabros y que despide cierto aroma de misterio. Salimos de la iglesia y caminamos en torno a ella para descubrir que en la parte opuesta a la puerta por la que hemos entrado un gran arco-puente comunica el interior del templo con una casa colindante. Sacamos un par de fotografías a esta curiosa construcción. Deambulamos durante un rato más por las calles benamargoseñas constatando que es la patria de cítricos y aguacates en cada rincón. Vemos incluso a dos niños jugar al fútbol con un limón enorme al que dan patadas hasta despanzurrarlo, tiñiendo el tibio ambiente otoñal de una perfume intensísimo y delicioso. Se nos abre el apetito. En la confluencia de las calles y justo en la entrada a la zona de aparcamientos encontramos la Fonda Restaurante Los Pepes. Pedimos un zumo de melocotón, una cerveza sin alcohol, una tapa de ensaladilla rusa y una tapa de ensalada malagueña. 3 euros. Charlamos un rato mientras vemos la vida benamargoseña pasar y nos preguntamos cómo sabrá el batycate.
Despedida
Ibn Beithar camina por la orilla del río Ben Ha-Maruxa. Observa las hileras de limoneros. Mira el río e idea la posibilidad de acercar el agua desde su cauce hasta el interior de las huertas. Extrae de su zurrón un papiro y dibuja uno o dos garabatos. Camina hacia el centro del pueblo, aprieta el papiro en sus manos. Y Sonríe.
Enlaces útiles y consejos de interés
Gastronomía: Ya se ha hablado del batycate, ese batido cuyas proporciones exactas los benamargoseños no quieren desvelar, y que es muy popular en la celebración de la Feria del Campo en el mes de abril, pero no del zoque, una especie de ensalada muy fresca que se prepara "como entremés o de acompañamiento de cualquier tipo de platos, se realiza con una variedad cítrica denominada "limón de pera", es un plato refrescante y de sabor particular. Se elabora con limón "pera", ajos, pimiento, pimienta molida, aceite, migajas de pan, vinagre y sal" (receta extraída de la página web municipal).
Enlaces de interés: tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Benamargosa.
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