Salitre, perfumes de mar entre espumas blancas. Salitre y aromas marineros. Rincón de la Victoria vive entre las barriadas de casas bajas de los pescadores que aún se afanan en sus redes cuando hay mala mar y los alojamientos turísticos que pusieron en el mapa internacional este municipio. Pero Rincón destila salitre, olores de mar antiguo, esencias mediterráneas en sus barcas varadas, en sus playas de arena oscura, largas, hasta el horizonte, en sus torres vigía, en su cielo fundido con la lámina de agua. Tan es así, que uno de sus mayores tesoros, la cueva del mismo nombre, Cueva del Tesoro, resulta ser también de origen marino. Conviven en Rincón las ancestrales muestras del marino antiguo y las idas y venidas del turista moderno. Rincón huele a salitre y a espuma de mar, blanca.Quizá confunda Rincón de la Victoria al visitante puntual. El viajero debe mirar más allá, descubrir precisamente sus rincones, sus esencias. Observar las casas bajas, humildes, de los pescadores, saborear los productos del mar como si fuera la primera vez, pasear entre los muros de la Fortaleza de Bezmiliana caminar, despacio con los pies sobre la arena, sintiendo la presencia húmeda del Mediterráneo bajo sus plantas. Es Rincón de la Victoria un pueblo antiguo y moderno a un tiempo, conviven las amplias avenidas concurridas con los callejones de las barriadas pesqueras. Reside ahí su riqueza y su encanto. Y más allá de todo ello, el perfil sinuoso de sus playas…
La fortaleza de BezmilianaHemos estacionado en la avenida principal de Rincón. Una calle larga que discurre paralela a la línea de playa y que comunica el centro urbano con la Cala de Vélez. Si hemos llegado desde la autopista, el acceso nos llevará hasta un desvío. Izquierda, la fortaleza. Derecha, la Cueva del Tesoro. Tomamos camino hacia la izquierda y estacionamos en el primer lugar que encontramos libre. La fortaleza es un edificio imponente, retirado del mar unos cincuenta metros, frente a ella, las casas bajas de pescadores. Imaginamos el poder armado de la misma en tiempos de la guerra con británicos. Pese a no ser un edificio de grandes
dimensiones, queda más que patente su funcionalidad. Además, su presencia se ve reforzada por las torres del Cantal y Benagalbón. Fue construida en el año 1766 y respondía tras la toma de Gibraltar por parte de las tropas británicas. Es un edificio severo, de líneas rectas, que sólo se dulcifica en las torres que ocupan sus ángulos. Impone. En el año 1992 se reformuló el concepto de su utilidad y lo que fuera una construcción bélica se transformó en un espacio lúdico y cultural. Ahora, sus paredes arenosas se abren
al arte y a las exposiciones. Nos gusta la luz que se tamiza a través de sus ventanas, lo tiño todo de un color terroso claro. Los cuadros que penden de sus paredes, arte moderno, actual, conviven a la perfección con su pasado antiguo. La fortaleza está dividida en dos salas. La primera de ellas parece destinada a las caballerizas, la segunda resulta ser el espacio destinado a la vivienda, con el hogar de una gran chimenea de piedra en uno de sus laterales. Las puertas de este espacio se abren a un pequeño porche con techo de madera. Recorremos su interior y también su perímetro, con tranquilidad. Nos sentimos cómodos con el tono cálido de la luz y los colores. Nos quedaríamos, pero debemos continuar la visita.
El mar, las playas
Salimos al paseo marítimo y descubrimos el mar ante nuestros ojos, un mar de febrero, de tonos algo más oscuros, igualmente magnético. El paseo está concurrido, las gentes caminan y hacen jogging y pasean por una calzada habilitada para las bicicletas, algunos también patinan. Un grupo camina sobre la arena húmeda, hundiendo los pies en el agua fresca de este invierno primaveral. Las jábegas reposan sobre la playa, panza arriba, descansando de sus afanes de pesca. La Cala, Rincón, Torre, los Rubios…. Nombres de las playas principales de Rincón de la Victoria, unos arenales de arena oscura y seria. La Cala del Moral, la más occidental de todas ellas, con una extensión de casi kilómetro un y medio, muy transitada en la época estival y de arena gravosa. Tiene un paseo marítimo que se
extiende por todo el litoral. Este arenal se separa del resto por obra y arte del promontorio del Cantal, un cabo que se hunde en las aguas del Mediterráneo y sobre el que se sitúa la torre vigía del mismo nombre. Tras El Cantal, la playa de Rincón, de 3'6 km de longitud y situada en el centro urbano. Perfectamente accesible desde su paseo marítimo y de un alto grado de ocupación en los meses de verano. Más orientales son las playas de Torre de Benagalbón, con 700 metros de longitud y que aún conserva cierto aire agreste. de situada en la zona central del núcleo urbano. Es igualmente accesible desde un paseo marítimo. Tiene arena oscura y un grado de ocupación alto. A continuación, hacia el este, se extiende sobre unos 700 m la playa de Torre de Benagalbón, semiurbana de arena oscura y con un grado de ocupación medio y, por último, la playa de Los Rubios, con una
longitud de algo más de un kilómetro e igualmente de arena oscura. Tienen las playas los días de invierno soleado un encanto especial, una luz brillante y efímera que tiñe la lámina de agua de matices verdosos y oscursos. El reflejo del mar se rompe con las espumas que forma el oleaje. El sonido de la solas nos acompaña en nuestro caminar. Vemos como un hombre mayor, sentado de cara al paseo marítimo se afana sobre unas redes, cosiéndolas con mimo, ajeno al trasiego de deportistas mañaneros y visitantes. Teje y cose y repara sus artes de pesca el pescador. En nuestro paseo observamos las llamadas, exclamaciones de las bondades gastronómicas de esta tierra. Pescaíto frito, boquerones vitorianos (así, sin la preceptiva “c”), arroces a banda, vemos las barcas transformadas en hornos braseros para el espeto de sardinas, aún frías en la mañana. Caminamos, tocamos la arena, paseamos. Antes de llegar al promontorio de El Cantal abandonamos el mar para, hacia la derecha, sumergirnos en la urbe rinconera.
La iglesia de la VictoriaSi el mar era la tranquilidad, el centro urbano de Rincón es el movimiento, el trajín, el trasiego de los quehaceres cotidianos, las compras, el ajetreo de una ciudad viva en invierno y vivísima en verano. Escuchamos sones de trompetas y vemos una pequeña banda desfilar en ensayos de Semana Santa. Es alegre y bulliciosa Rincón de la Victoria, animada. En este tramo de ciudad, han desaparecido las casas bajas de pescadores y se han erigido los edificios que albergaban las segundas residencias de los
malagueños, de los visitantes nacionales e internacionales. Y es que Rincón de la Victoria ha sido durante muchos años lugar de segunda residencia para muchos habitantes de la capital de la provincia y de los pueblos del interior. Junto a la calle principal se abre una plaza y de ella emerge la iglesia de la Victoria. Es un templo moderno, construido en el siglo XX al gusto de la arquitectura andaluza. Tres arcos se abren en su portada que da paso a unos soportales cubiertos que preceden a la entrada. En su
flanco más occidental, una torre campanario despega hacia el cielo. El interior resulta moderno como el exterior y, nada más entrar en el templo, a la izquierda, alberga una imagen de la Virgen del Carmen del siglo XVII. La plaza en la que se asienta el edificio está concurrida, dos o tres bares y cafeterías a sus lados sirven desayunos, cafés, tostadas, pitufos, molletes. Un grupo de niños se asolea mientras juega al fútbol con una pelota verde. Los padres miran cómo corretean.
La Cueva del Tesoro y el Parque Arqueológico del MediterráneoPreguntamos por la Cueva del Tesoro, sabemos que está relativamente cerca pero no sabemos cuánto. Una mujer joven nos dice que cojamos el coche y un hombre mayor nos dice que se puede ir andando, pero que es un buen trecho. Optamos por recoger el coche y llegar, después de la visita a la cueva, a la Cala de Vélez.
Regresamos los pasos andados, nos desviamos hacia el paseo marítimo y caminamos al borde de la playa hasta llegar al lugar donde hemos estacionado el vehículo, casi frente a la fortaleza de Bezmiliana.
El acceso hacia la Cueva del Tesoro se realiza desde el promontorio de El Cantal. Situada, precisamente sobre éste, la cueva hunde sus raíces marinas en lo más profundo de la tierra. Es una de las tres cuevas marinas del mundo visitables y la única en Europa. La apodan la Hija del Mar y razón no les falta como descubriremos más tarde. Antes de entrar en la Cueva preguntamos por los horarios de visita, que siempre tienen que ser guiadas. Por la mañana a las 10:45, 11:30, 12:15 y 13:00 (último pase). Por la tarde a las 15:45, 16:30 y 17:15 (último pase). Los precios de la visita son 4,65€ para los adultos (entre los 15 y los 64 años), 2,15 para los niños (hasta los 14 años) y 2,75 para la tercera edad (mayores de 65 años). Faltan aún veinte minutos para nuestra visita, así que nos acercamos hasta el inmediato parque Arqueológico del Mediterráneo. Tiene una extensión de 90.000
metros cuadrado y además de servir como zona de esparcimiento se pretende que sirva como elemento de divulgación científica, para ello en su construcción se ha recuperado la superficie geomorfológica original, así como la vegetación mediterránea autóctona. Una serie de caminos elaborados en roca natural guían al visitante en su recorrido, además, se puede disfrutar de una réplica a escala 1.1 de la parte de la Cueva de la Victoria en la que se han hallado pinturas rupestres, así como diversas indicaciones y
paneles informativos sobre la misma. Lo recorremos, nos sentamos en uno de sus bancos, miramos el mar, dejamos que el sol nos temple la piel hasta que llega la hora de la visita. Formamos un grupo de algo más de veinte personas.
Nos gustan las leyendas y la Cueva del Tesoro tiene la suya propia. Se llamaba Tasufin Ibn Alí, siglo XII. Antes de dejar Rincón de la Victoria el emperador almorávide escondió un gran tesoro en las cavidades de esta cueva marina. Monedas, collares, joyas… Siguiendo los ecos de esta leyenda, Manuel Laza Palacios se sumergió en las profundidades para intentar encontrarlo. Y lo hizo. En todos los años de investigación descubrió 6 monedas de oro, más concretamente, 6 dinares de oro. Nada más. A cambio ofreció al mundo otro tesoro muy distinto, la propia cueva. Entramos nos sumergimos. La Cueva del Tesoro es muy distinta a otras que hemos visto, prácticamente no hay estalactitas ni estalagmitas y las formas blancas y redondeadas, repletas de oquedades, son las que predominan. Se dibujan en sus paredes formas fantasmagóricas, ojos que nos miran… Y nos acompaña en la visita el permanente susurro del agua. Son seis las salas que pueden visitarse. La Sala de la Virgen, con una imagen de la misma alumbrada por una candelaria. La Sala de Marco Craso, donde se cuenta se refugió el general en el año 88 A.C. durante los ocho meses que duró su persecución por parte de Mario y Cinna. La Sala del Águila y la Sala Noctiluca, donde puede apreciarse una forma rocosa que dibujaría la figura de esta diosa paleocristiana en el interior de la cueva, la Sala del Volcán, en cuyo interior se aprecia un considerable aumento de la temperatura y de la humedad y la Sala de los Lagos, donde el agua predomina por encima de cualquier otro elemento. Disfrutamos la visita, imaginamos las expediciones de Manuel Laza en aquellos años cincuenta, los primeros años de su descubrimiento, las escalas de madera, las lámparas de carburo. Con esta imagen aún fresca en la mente salimos, de nuevo, poco a poco, a la luz del día.
La CalaDesde el promontorio del Cantal, tomamos dirección este para llegar hasta la Cala. Estacionamos en el primer aparcamiento que vemos y paseamos. Nos asomamos de nuevo al mar, a su paseo marítimo y se repiten las imágenes de paseantes. Algunos chiringuitos y restaurantes próximos a la playa comienzan a preparar las brasas para los espetos y llegan hasta nosotros sus perfumes. Cala adentro, descubrimos la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Es un templo de grandes
proporciones, con una
destacada torre campanario d ela que asoman cuatro balcones, está rematada en tejado de azulejo azul y blanco. Junto a la torre, la portada del templo, con un rosetón ciclópeo situado sobre la puerta principal. Sus paredes están pintadas de blanco, rematadas en color salmón claro. Una gran plaza le sirve de antesala, unos niños juegan, una pareja descansa, a la sombra en uno de sus bancos. Llega la hora de la comida y no nos decidimos por ninguno de los restaurantes, así que decidimos tapear en sus barras y probar, así los famosos boquerones vitorianos… Fritos (agrupados sabiamente en ramilletes unidos por su cola), abiertos y al limón, en vinagre… Todas las especialidades nos resultan deliciosas. Acompañamos nuestra degustación gastronómica con refrescos y alguna cerveza. Son algo más pequeños que los usuales, pero especialmente sabrosos. Los precios son más que razonables y las raciones no sobrepasan en ninguno de los casos los 10 euros.
Despedida
Nos atrevemos, hundimos los pies en el agua, fría aún. Nos reconforta, nos reconstituye. Con los pies mojados nos sentamos en la arena y contemplamos el mar ante nosotros. Esa lámina de agua que sirvió y sirve para el ir y venir de culturas, de gentes. El Mediterráneo que hunde sus brazos hasta el interior de la tierra en este Rincón, capaz de moldear sus entrañas hasta formar una cueva única. Nos llega a la mente la imagen de ese pescador que tejía sus redes, las jábegas varadas en la arena de la playa, los preparativos de esos barcos dispuestos a zarpar para capturar todos esos otros tesoros plateados en forma de boquerón.
Otras informaciones y enlaces de interés
Museo de las Artes Populares: El Museo de las Artes Populares de Rincón de la Victoria es uno de esos hallazgos que nos remiten al pasado más reciente. Entre sus paredes se encuentra la reproducción de una casa labriega con dormitorio, cocina y salón y una multiplicidad de enseres, herramientas, útiles y aperos de labranza tradicionales. Gran parte de las piezas que se exhiben en este museo etnográfico han sido donadas por los habitantes de Rincón de la Victoria.
Virgen del Carmen: La Feria de Rincón de la Victoria tiene lugar en torno al 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, fecha en que se procesiona por mar a la Virgen, acompañada de numerosas barcas, y luego la imagen es sacada del mar a hombros de marineros quienes la pasean por las calles del pueblo concentrando a mucha gente, tanto rinconera como foránea. Durante estas fiestas se celebran las tradicionales regatas de jábegas, tradicional embarcación de origen fenicio típica de las costas malagueñas (información extraída de la web municipal).
Concurso de Verdiales: En la segunda quincena de septiembre se celebra en Benagalbón el ya famoso "Concurso tradicional de verdiales", que concentra en sus calles a más de doce grupos (llamadas pandas) del estilo "montes", interpretando este precioso cante y baile máximo exponente del folklore malagueño (información extraída de la web municipal).
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Rincón de la Victoria.
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99 RINCÓN DE LA VICTORIA: EL PERFUME DEL SALITRE
martes, 1 de marzo de 2011
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Etiquetas: Axarquía, benagalbón, boquerones vitorianos, la cala, Málaga, playas, Rincón de la Victoria
64 MANILVA: DEL MAR Y SUS VIDES
martes, 29 de junio de 2010
Manilva mira al mar, de tú a tú, desde sus campos verdes de vides y viñas. Mira de tú a tú a su pasado antiguo como antiguo es el Mediterráneo. Manilva que bebe de sus caldos desde antaño, que disfruta de su moscatel, de sus frutas coloridas. Manilva que vigila el Mare Nostrum desde su atalaya y deja lamerse los pies en Sabinillas. Manilva de banderas azules picadas en sus playas, de arenales extensos y blancos, de aguas límpidas y cristalinas. Manilva se bebe el mar desde su cerro otero y lo contempla y lo vigila y lo mima como si fuera suyo.
Desde la Costa, por abajo, o desde la autopista, por arriba
A Manilva se puede acceder desde la N-340, la carretera junto al mar, más concurrida, y también desde la AP-7, la autopista de peaje. Si optamos por la primera, habremos de dejar a la izquierda San Luis de Sabinillas y ascender hasta el núcleo urbano de Manilva. Si decidimos escoger la segunda de las posibilidades habremos de pagar 4,10 euros en un peaje y 1, 40 euros en otro, pero accederemos, directamente al pueblo. Hemos optado por esta última para visitar el centro y descender luego hasta Sabinillas, Puerto de la Duquesa, el Castillo y la torre de Churerra hacia oriente.
En ManilvaOptamos por tomar "Dirección Iglesia de Sta. Ana" hacia la derecha. Conducimos entre las calles manilveñas hasta visualizar el templo. Estacionamos en la calle Pozo del Rey. Nos pertrechamos con la cámara de fotos, la gorra y el bloc de notas. Nos dirigimos por la calle Nobel hasta llegar al templo. Pero antes debe contarse que la localidad de Manilva se sitúa en un altozano natural conocido desde tiempos inmemoriales como Loma de los Mártires, apenas a tres
kilómetros del mar Mediterráneo. Un privilegiado otero que permite vislumbrar un horizonte de verdes intensos y azules brumosos, conformados por el reclamo visual de las vides y el imán cristalino del mar. Cuando las calles huyen hacia el horizonte quedan enmarcadas por los viñedos, por las montañas de la casareña Sierra de Crestellina, por el mar, por los cultivos de cereales y hortalizas... Caminamos hasta la portada del templo y nos sorprende el color oscuro de la edificación, de ladrillo visto. Es una parroquia de considerables dimensiones, con una portada colosal coronada por una torre campanario cuadrada. Los dinteles y marcos están pintados en grana. La puerta se haya configurada por tres arcos bajos de medio punto. A la izquierda de la iglesia de Santa Ana, el
cementerio municipal, a la derecha una plaza con nombre lorquiano, la plaza Romance de la Luna. Tomamos la calle Iglesia hacia arriba. Se nos abren algunas puertas que dejan entrever su interior fresco y umbrío. Las macetas penden de los balcones y sus colores pintas los muros de las calles. Llegamos así hasta la calle principal, Doctor Álvarez Leiva, una pequeña avenida arbolada en la que encontramos hacia la derecha el ayuntamiento manilveño y hacia la izquierda la salida hasta el inicio de la circunvalación de Pedreta. Llegamos hasta ella y paseamos con tranquilidad asomados al balcón natural que la circunvalación forma sobre la vega y la sierra. Regresamos al coche.
Las viñas y "Frutas Pascual e Hijos"Descendiendo desde Manilva hacia San Luis de Sabinillas paramos en "Frutas Pascual e Hijos", un clásico manilveño, parada obligada si se quieren adquirir pasas, mosto, vino dulce, moscatel, etc... Ojo, porque se sitúa en una curva cerrada y hay que tener precaución a la hora de estacionar. Es un sitio de esos con solera en la cual se aprietan turistas y manilveños por igual. Frutas deliciosas, quesos artesanos, frutos secos y, al fondo, las tinajas y botellas
de vino de Manilva, dulce y evocador, perfecto para tomar frío como postre o para cocinar carnes... También hay botes y tarros de cristal con pasas y uvas en aguardiente. No podemos resistir la tentación y compramos 1/4 de queso curado, una bolsa de pasas, una bolsa de almendras y una botella pequeña de vino. Total: 16 euros. Las cepas y las viñas se encuentran al borde mismo de la carretera entre Manilva y San Luis de Sabinillas. Se
adentran en las calles primeras, en las pedanías haciendo honor a su historia pasada y presenta, más aún al eslogan que luce el ayuntamiento "Manilva: un racimo de sensaciones". Así la página web del ayuntamiento señala que: "Entre 1515 y 1520 el duque de Arcos, señor del Condado de Casares, concedió las primeras tierras para viñas en lo que en aquellos tiempos eran los antiguos pagos de Manilva. A mediados de dicho siglo el viñedo se había extendido por muchas de sus lomas ocupando la mayor parte de las tierras aptas para este cultivo. Desde esos años la viña tuvo una gran expansión, llegando a los momentos de más esplendor durante el siglo XVII y una gran parte del siglo XVIII, debido sobre todo al comercio de vinos y aguardientes con comerciantes catalanes". No hemos catado el vino del siglo XVIII pero sí el del XXI y podemos dar cuenta fehaciente de que es de primera calidad. Las viñas han estado presentes en la vida de Manilva hasta el punto de celebrar en el mes de septiembre la Feria de la Vendimia que tiene como seña de identidad más característica la pisa de la uva, que sirve para extraer el primer vino mosto del año, que seguidamente es ofrecido a visitantes y amigos para su degustación.
San Luis de Sabinillas y las playas de ManilvaDescendemos hasta la orilla del mar. San Luis de Sabinillas era el antiguo barrio de pescadores, esencia que no ha perdido aún ya que se pueden contemplar las barcas sobre la arena, esperando que llegue el momento de salir a faenar. Estacionamos en la calle Marqués de Larios, una paralela al paseo marítimo. Se encuentra tan próxima al mar que el aire se ha llenado de perfumes de salitre y arena de manera instantánea.
Llegan también los aromas a brasa y a espeto, tan particulares de la costa malagueña. Comenzamos nuestro recorrido desde la Parroquia de San Luis de Sabinillas, un modesto edificio de ladrillo visto, de rojos oscuros, y de moderna construcción. Accedemos al paseo marítimo y nos preparamos para caminar. Ya nos hemos puesto la crema protectora, las gafas de sol, una gorra con visera... y en la mochila llevamos dos trajes de baño y una
toalla para cuando lleguen las tentaciones de sumergirse en el agua, poder caer en ellas con comodidad. Manilva posee ocho
kilómetros de playas. Nosotros caminaremos, como mínimo, desde la de Sabinillas hasta la de la Duquesa, unos treinta minutos a paso ligero, donde se encuentra ubicado el fortín, pasando por el Puerto Deportivo. Las aguas de sus playas son cristalinas y dotadas de todos los equipamientos que les han llevado a obtener en
repetidas ocasiones el prestigioso galardón de la Bandera Azul europea. Son arenales extensos con su particular y única personalidad. Desde las calas de la playa de la Cullera conformadas por rocas y acantilados bajos. La playa de la Duquesa es el espejo contrario, es un arenal alegre y bullicioso, donde se concentra la mayor actividad manilveña. La playa de Sabinillas se sitúa frente al casco urbano de Manilva y es la más concurrida de todas ellas. Cuenta con todos los servicios de ocio, seguridad, higiene y limpieza y también ha sido distinguida en reiteradas ocasiones con la Bandera Azul de la Unión Europea. En la propia playa no es raro encontrar coquinas, conchas finas o navajas. Suspiran los arenales al contacto con el mar, reverbera el sol sobre el agua, espejea en límpidos azules que refulgen sobre el cuerpo de los bañistas. Una decena de barcas reposan sobre la arena mientras otras, varadas, cumplen con el ritual malagueño de convertirse en cuna de brasas para los espetos de sardinas. Perfumes malagueños de cenizas y mar y sal y arena y sol y...
El Puerto de la DuquesaCaminando llegamos hasta el Puerto de la Duquesa, un Puerto Deportivo cerrado con las casas a pie de pantalán y que en su extensión recoge todos los sabores del mundo, tal es la cantidad de restaurantes internacionales que se encuentran junto a los barcos atracados. El Puerto de la Duquesa es un complejo náutico y deportivo que alberga en sus instalaciones amarres y atraques y toda una amplia oferta de ocio que combina las expediciones marinas para observar la avifauna acuática, los servicios hosteleros de más alto nivel o la posibilidad de practicar deportes náuticos de todos tipo, desde los más arriesgados a los más templados y tranquilos. Puerto de la Duquesa es uno de los centros de ocio más destacados dentro de la Costa del Sol y ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de todos los servicios junto al mar.
El Fortín de Sabinillas o Castillo de la DuquesaContinuamos camino hacia oriente. Manilva es el último pueblo de Málaga y linda con la provincia de Cádiz. Hemos rodeado el Puerto de la Duquesa para dirigirnos hasta el Fortín de Sabinillas, una construcción que, en la actualidad, sirve como tenencia de alcaldía y como Museo Arqueológico del Municipio. "Los objetos expuestos provienen en su totalidad del yacimiento arqueológico romano del “Entorno del Castillo de la Duquesa” que presenta
una cronología que abarca desde finales del siglo I d.C. hasta inicios del V d.C. Se exhibe una colección de Cerámica común romana, ajuar funerario, adornos personales. Se exhiben también anzuelos, utensilios de la vida cotidiana, monedas etc, según subraya la página web del ayuntamiento. El edificio se levantó sobre unas antiguas ruinas romanas en el año 1767 con la intención de convertirse en una atalaya defensiva contra los ataques de los piratas berberiscos. Es una construcción imponente, sólida, sin concesiones a la belleza delicada, de sólidos muros y rugientes cañones en su entrada. Imaginamos a aquellas huestes de soldados escrutando el horizonte entre los cañaverales, entre el agua de las marismas próximas al fuerte. Miran como una vela se hincha y deshincha en el horizonte, pergeñando si aquel esquife será enemigo o aliado. Miran, observan los soldados el horizonte.
La comida El paseo, largo, el aroma a espetos y a brasas, la luz del sol y el perfume del mar nos han abierto el
apetito. Frente al fortín de Sabinillas hay un chiringuito que responde al nombre de "Andrés y maría", así que decidimos disfrutar de buen "pescaíto" al borde del mar. Es un chiringuito concurrido, con parroquianos "de siempre" y turistas nacionales y extranjeros. Siempre bullicio, platos que van y que vienen, cartas completas con pescados plancha, "pescaíto" frito, mariscos... Hoy nos vamos a dar un pequeño homenaje, ahí va: Navajas, 8 euros; boquerones, 9 euros; tomate picado, 3 euros; 2 cervezas, dos botellines de agua pequeñas, 1 refresco de cola; y los reyes de la casa, gambones plancha, 14 euros. Total: 40, 20 euros. Hemos sorbido, bebido y requetechupado los gambones que saben a mar fresco y a sal gorda, están deliciosos, los boquerones están fritos de muy delicada manera, las navajas deliciosas... Aromas que no se olvidan...
Despedida
Hace calor, los manilveños y visitantes se recuestan sobre la arena, buscando el calor intenso del sol. Los niños juegan y construyen castillos que destruyen que vuelven a construir y que vuelven a destruir. Los adolescentes charlan y escuchan música en sus ipods. Las madres y padres pasean por la orilla, mojándose los pies sedientos. Las abuelas y los abuelos reposan sobre las sillas, al abrigo íntimo de las sombrillas. No podemos resistir la tentación del mar que nos llama con su poderoso influjo... Toalla naranja al suelo, bañador granate para uno, bañador fucsia para otro... Dejamos que el mar caliente la piel y con determinación nos dirigimos al agua, un paso y otro y otro y otro y otro...
Enlaces de interés y consejos útiles
Senderismo: al estar Manilva situado entre el mar y la montaña son muchas las rutas que parten desde distintos puntos del municipio y que llevan al visitante no sólo a disfrutar del ya de por sí rico paisaje, sino también a descubrir parte de la historia del municipio. En el siguiente enlace se pueden encontrar al menos cuatro recorridos muy distintos entre sí: las Rutas deMiraflores, las Cuestas del Molino, el Canuto y el Paseo Paralelo al litoral.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web, permanentemente actualizada, del ayuntamiento de Manilva.
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Etiquetas: Costa del Sol, gambones, Málaga, Manilva, mosto, navajas, pescañito frito, playas, uva moscatel, vides, viñas
53 FUENGIROLA: DE CARA AL MAR...
martes, 13 de abril de 2010
Cuenta la leyenda que en tiempos árabes, en las noches de luna nueva, cuando el cielo aparece oscuro y cerrado, tachonado sólo por el parpadeo de las estrellas, un astrónomo ascendía hasta la torre más alta del castillo fuengiroleño. Desde allí dirige su rudimentario telescopio hacia la Constelación de Argos y escrutaba el devenir del firmamento con la paciencia del erudito. Una de esas noches, desde esa torre de piedra divisó un parpadeo azulado, un titilar discreto, un temblor en el cielo. Ante sus ojos apareció la pequeña estrella Sohail. Alborozado comentó el hallazgo al emir y desde aquel instante, aquella población de pescadores que los fenicios habían llamado Suel, pasó a llamarse Sohail y con este nombre permaneció durante casi ochocientos años. Luego llegaron los marineros genoveses y el nombre cambió, pero esa es otra historia que contaremos más adelante.
La llegadaHoy es un día ventoso, el mar riza sus espumas y agita la arena de las playas. Fuengirola, ciudad abierta al mar reclama el abrazo del viento y permite que la brisa marina, de intensos perfumes a salitre y a marisma, recorra las calles, casa rincón, con un ulular de querencias antiguas que antes ya escucharon los fenicios y los romanos y los visigodos y los árabes y los cristianos... Es un día peculiar, un día en el que se alborota la vida y los
viandantes se sonríen ante la brisa de sales y soles. Fuengirola es una ciudad de pequeño tamaño y abierta al visitante. Sus diez kilómetros cuadrados escasos contrastan con sus ocho kilómetros de playa, lo que nos permite concluir que la ciudad fuengiroleña es alargada y espigada. El ayuntamiento ha puesto en marcha un sistema de aparcamiento de rotación para facilitar la movilidad de vehículos del que conviene conocer los precios y horarios. De lunes a viernes de 9:30-14:00 y de 16:30-21:00; los sábados de 9:30 a 14:00; y los domingos y festivos es gratis. Los precios son 0,40€ - 30 minutos (mínimo); 0,85€ - 1 hora; 2€ - 2 horas; 3, 15 - 3 horas (máximo). Estacionamos cerca del puerto marítimo y deportivo y cumplimos con nuestros deberes recaudatorios calculando el máximo tiempo que vamos a estar en la ciudad, añadiéndole un poco más y sabiendo que por la tarde es gratuito. Iniciamos la visita.
El Puerto de FuengirolaLo decimos, hoy es un día especial. Las habitualmente tranquilas aguas del Mediterráneo parecen haberse enfurecido y la naturaleza nos muestra un espectáculo poco usual en estos pagos. Así en el Puerto de Fuengirola observamos el espectáculo inusitado e hipnótico de las olas batiendo sobre el espigón exterior del mismo. Salpican las espumas blancas y hasta nosotros llegan las gotas mínimas del mar pulverizado. Las drizas golpean los mástiles de las embarcaciones, componiendo una sinfonía siempre inconclusa. El Puerto de Fuengirola se ha ganado, literalmente, al mar. Tiene forma rectangular, protegido por un gran muro exterior que hace las veces de espigón. Hacia levante se sitúa el Puerto Deportivo, en el centro y hacia poniente, el Puerto Pesquero. En el carril
central de el varadero, que divide en dos las instalaciones portuarias se encuentran las nasas, redes y diversas artes de pesca. Hoy los barcos permanecen atracados, amarrados a puerto. Podemos imaginar en este mismo lugar, terciado el siglo XV, a los marineros genoveses faenando en estas aguas. Portaban unas embarcaciones a las que llamaban girolas y de ahí que llamaran al puerto de donde procedían Fuente de las Girolas. Las
palabras fueron deformándose por el uso hasta formar el vocablo Fuengirola por el que todos conocemos a la ciudad. Otro dato más acerca de los nombres es el de boliches. Así se llamaban a los peces menudos, pequeños, y de ahí recibió el nombre el barrio fuengiroleño de Santa Fe de Los Boliches. Los barcos de pesca reposan atracados en el dique, unos contra otros, apretados, cabeceando proa y popa, como un caballo asustado dispuesto a lanzarse a la carrera. Sta. Gema, Hermanos Sánchez, Maricarmen, Los Galdeanos, Emilio Pomaire... son algunos de sus nombres. Asimismo, todos ellos poseen alguna referencia a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y que se celebra en el mes de julio con gran expectación en la localidad. Aparecen así algunas estampas,
cuadros, dibujos... Quizá como los antiguos romanos llevaban referencias al dios del mar, Neptuno. Ya en el Puerto Deportivo se reparten los pantalanes de las embarcaciones de recreo y con ellas un amplio catálogo de bares, restaurantes, pubs, etc... En el mismo puerto se ofertan diversas posibilidades para disfrutar del mar como paseos en barco, paseos con avistamiento de peces y aves, pesca deportiva, y para los más osados también algunos deportes más adrenalíticos... Por su parte, el Club Náutico de Fuengirola (www.clubnauticofuengirola.com) posee una escuela de vela en la que poder desarrollar cursos de optimist, raqueros, windsurf y minicruceros, etc... Las ofertas y precios son muy variadas y en la propia página web del ayuntamiento podrán encontrar una amplia oferta.
El paseo marítimoContrasta el mar con los afilados edificios que se mantienen enhiestos, como auténticos farallones, rompeolas, acantilados, edificados a base de técnica por el hombre. Caminamos hacia poniente, dirección al Castillo de Sohail. Caminamos por el Paseo Marítimo, uno de los más largos y mejor equipados de Europa. Tiene, en su totalidad, ocho kilómetros de recorrido y forma un auténtico espectáculo de gentes y colores y olores y sabores
al borde, constante, del mar. La oferta hotelera (cerca de 12.000 camas) se asoma a las playas fuengiroleñas, todas ellas consagradas con la Bandera Azul que otorga la Unión Europea por la calidad de sus aguas, arenas y servicios. Los restaurantes centran la oferta de comida internacional de todo tipo, gusto y color, y los chiringuitos de la playa centran oferta más autóctona con pescaíto frito, arroces excelentes pescados a la sal. Hoy baten las olas y los arenales se mantienen incólumes ante la bravía contumacia del mar. Los paseantes nos miramos y sonreímos ante el espectáculo y dejamos que las gotas atomizadas nos salpiquen el rostro. Caminamos con deleite, con despacio, con tranquilidad, disfrutando de cada paso. La distancia, aunque larga, es perfectamente salvable.
Hay bancos por doquier y
distracciones varias, además se realiza todo el tiempo por un trazado recto, sin cuestas... Es muy recomendable dejarse llevar por la distancia. De cuando en cuando descendemos hasta la arena. El mar ruge y el agua aún está fresca, pero se agradece. Continuamos. Aún en estos días ventosos, el Paseo Marítimo de Fuengirola proporciona una caminata de carácter excepcional. Los amantes de la bicicleta o de los patines también tienen la oportunidad de disfrutar, ya que a todo lo largo del paseo se halla habilitado un perfectamente señalizado carril bici. Llegan hasta nosotros los perfumes de los espetos, de las brasas, que se confunden con los del mar y los de la arena y el salitre en una combinación única, casi marca registrada del litoral malagueño.
El Castillo Sohail y su parqueCaminando llegamos hasta la pasarela que cubre el río Fuengirola y que con sus tirantes ya se ha convertido en icono de la localidad. El Castillo Sohail se sitúa en lo alto de un promontorio, oteando el mar en la lejanía. Grupos de jóvenes se solazan sobre la arena, acompañados por el permanente sonido del mar. Para ascender hasta el Castillo existen dos posibilidades. La primera de ellas, es continuar por el paseo, bordear el cerro del castillo y llegar hasta
la fortificación a través del parque que se extiende a sus pies. La segunda se encuentra después de cruzar la pasarela, caminar hacia la derecha, junto al río, y allí se observará una entrada que indica Parque del Castillo. Nosotros optamos por ascender por el camino del paseo y descender por el camino junto a la pasarela. El castillo se encuentra rodeado de un extenso parque donde poder tumbarse sobre la hierba a descansar y reposar un tiempo sobre
alguna de sus terrazas. En el mismo se hayan las excavaciones arqueológicas de unas serie de tumbas fenicias y de la que, probablemente, fue ciudad romana de Sual. Al castillo se accede por la puerta trasera del edificio, así que si el visitante sube y se encuentra la puerta principal cerrada sólo tiene que rodear la fortificación. La entradas para adultos cuestan 3 euros y para niños 2 euros. Está abierto de lunes a domingo con horario
ininterrumpido de 10:00 horas a 19:45 horas.
Nos encontramos, en el interior, con una boda. El novio y la novia se fotografían en el interior, en las almenas, en la puerta... El Castillo Sohail ha sido construido y destruido en varias ocasiones, originariamente edificado por los fenicios (junto a una fábrica de salazones) lo utilizaron también los romanos y los árabes, y se usó como bastión defensivo en la Guerra de la Independencia contra los franceses. En la actualidad, está reconstruido y se utiliza para la celebración de diferentes eventos sociales y culturales, entre ellos, el mercado medieval que reúne a numeroso público en su celebración a mediados de agosto y en el que se desarrollan talleres de diversa índole, se incluyen puestos artesanos, gastronómicos, etc... En el que pretende ser un auténtico viaje al pasado. Desde el Castillo Sohail se tienen unas vistas espléndidas del Mediterráneo, hacia levante, el núcleo de Fuengirola, con Mijas pueblo al fondo. Hacia poniente, el Mediterráneo en todo su esplendor... Pasemos por las almenas del castillo, nos fotografiamos junto a los cañones, nos sentamos, contemplamos el Mare Nostrum, respiramos el aire salitroso que nos trae la brisa...
La comidaAún nos quedan por visitar vario lugares destacados de Fuengirola, pero las horas se nos han echado encima y optamos por hacer una parada para comer. En el Paseo Marítimo hemos visto un restaurante-chiringuito donde ponían pescados a la sal, así que no lo pesamos más. Se llama Rte. Bar Playa Antonio y ofrecen una amplia oferta de pescaíto frito, de pescados a la sal, mariscos, arroces etc. Optamos por compartir, así que pedimos 2 botellines de agua,
1/3 cerveza, 1 ensalada de pimientos (6
euros), 1 gambas al pil-pil (7,80 euros), 1 cazón en adobo (6,80 euros), 1 dorada a la sal mediana (22,26 euros), 1 helado. Total: 51, 44 euros. El pescado a la sal (en este caso dorada, pero podría haber sido lubina o besugo, etc...) te lo muestran en la mesa antes de prepararlo (tiene buena pinta) y lo hacen en el momento. Degustamos los aperitivos, charlamos entre el sol y la sombra. El restaurante está casi lleno. A la hora de servir el pescado a la sal, Rafael, el camarero, nos muestra sobre un cajón de madera la costra que lo envuelve. Allí mismo quita la sal que lo recubre, despieza el pescado y nos lo presenta en la mesa. Está muy bueno, también la conversación. Lo degustamos con deleite y tomamos fuerzas para continuar la caminata.
Más FuengirolaHemos optado por caminar y en Fuengirola, con un poco de brío, se puede llegar andando a todos los lugares. El paseo entre sus calles o al borde del mar siempre resulta estimulante. Si se viaja con niños, visitar el Parque de Poniente es ineludible. Es una zona próxima al castillo Sohail equipada con diferentes juegos infantiles que han adquirido la forma de barcos, galeones, carabelas... El suelo tiene aspecto ondulado y es de color azul,
asemejándose al mar. También hay un chiringuito con aspecto de faro en el que poder tomar un refresco. Desde el Parque de Poniente, por la Avenida Condes de San Isidro se llega hasta el Parque del Norte, donde se ubica el ayuntamiento. Junto al ayuntamiento podemos hallar el Museo de Historia de la Ciudad, que encontramos cerrado pese a que en un prospecto se nos indica que está abierto de lunes a domingo en horario de mañana y tarde. En la puerta se nos indica que el horario ha cambiado, ahora la apertura del museo es de martes a sábado de 11:00 a 13:00 horas. Otra vez será. Detrás del ayuntamiento de la localidad, en la avenida Camilo José Cela, se encuentra otro de los activos turísticos de Fuengirola, su zoo. Aunque es conocido como Zoo de Fuengirola, en el mes de marzo de 2010 cambió su nombre a Bioparc Fuengirola. Como
indica su página web "Bioparc Fuengirola abandera un nuevo modelo de zoo basado en el respeto a la naturaleza y la preservación de sus especies, un modelo que ya se ha convertido en referente a nivel europeo. Hablar de Bioparc Fuengirola es referirse a un concepto diferente de zoo. Un parque zoológico en el que los animales conviven en una recreación de su hábitat natural que favorece su desarrollo a todos los niveles. Visitarlo es adentrarse en un auténtico documental sobre los más profundos bosques tropicales". Dentro de sus actividades organizan una única en Europa: las visitas nocturnas guiadas. En su página se pueden encontrar todos los servicios que se ofrecen, los diferentes hábitats, las especies que lo habitan, etc... El precio de la entrada es de 15,90 euros para los adultos y 10, 40 para niños y pensionistas. n grupos mayores de 25 se realiza un descuento. Las entradas se pueden adquirir en las taquillas del Bioparc, en hoteles y en agencias de viajes. El parque abre todos los días del año desde las diez de la mañana. Es, sin duda, una oportunidad excepcional para conocer la flore y fauna dentro de una hábitat abierto y controlado.
DespedidaNos dirigimos, de nuevo, hacia el Paseo Marítimo. Caminamos despacio, sintiendo ya entre las callejas más antiguas de la ciudad el perfume del salitre en el viento. Se abren la playa y el mar ante nuestros ojos. Descendemos hasta la arena, nos descalzamos y nos sentamos. Dejamos que el Mediterráneo nos inunde con sus esencias, con sus olores y sus sabores, con el salitre sobre la piel. Sonreíamos y dejamos que el sol vaya cayendo por poniente.
Información turística y enlaces de interés
La agenda de actividades de Fuengirola es apretada, pero hay dos eventos que nos inexcusables. Uno de ellos las fiestas en honor a la Virgen del Rosario y otro La Feria Internacional de los Pueblos.La Feria Internacional de los Pueblos: Se celebra entre los meses de abril y mayo desde 1994, es un evento consolidado en la Costa del Sol y hasta él se acercan miles de visitantes todos los años. Tal y como reza la página web municipal: "La vuelta al mundo en cuatro días se hace posible visitando este evento. Música contagiosa e interactiva, tocada por grupos auténticos, desplazados expresamente desde sus lugares de origen. Platos deliciosos preparados con todo el sabor y color que nos transportan, a través del paladar, a comunidades y países distantes. Bebidas exóticas, sabores intensos propios de cada cultura. Exposición y venta de productos típicos...". (Nota: Fotografía extraída de la página web del Ayuntamiento de Fuengirola)
La feria y fiestas de la Virgen del Rosario: Se celebran entre el 6 y el 22 de octubre en honor a la patrona de Fuengirola y alcaldesa perpetua, Nuestra Señora la Virgen del Rosario. El evento se desarrolla en el recinto ferial fuengiroleño y el tipismo andaluz es una constante que va más allá para transformarse en una realidad. Gastronomía tradicional, comidas y bebidas típicas, cante y baile y música son sus características principales.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Fuengirola. A ella hay que añadir la ya citada del Bioparc y la web personal y de servicios Un Sol de Ciudad .
Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.
Publicado por Israel Olivera en 0:01 7 comentarios
Etiquetas: bandera azul, boliches, Costa del Sol, espeto pescaíto, fenicios, Fuengirola, Málaga, paseo marítimo, pescado a la sal, pescaíto, playas, puerto deportivo, puerto pesquero