Manilva mira al mar, de tú a tú, desde sus campos verdes de vides y viñas. Mira de tú a tú a su pasado antiguo como antiguo es el Mediterráneo. Manilva que bebe de sus caldos desde antaño, que disfruta de su moscatel, de sus frutas coloridas. Manilva que vigila el Mare Nostrum desde su atalaya y deja lamerse los pies en Sabinillas. Manilva de banderas azules picadas en sus playas, de arenales extensos y blancos, de aguas límpidas y cristalinas. Manilva se bebe el mar desde su cerro otero y lo contempla y lo vigila y lo mima como si fuera suyo.
Desde la Costa, por abajo, o desde la autopista, por arriba
A Manilva se puede acceder desde la N-340, la carretera junto al mar, más concurrida, y también desde la AP-7, la autopista de peaje. Si optamos por la primera, habremos de dejar a la izquierda San Luis de Sabinillas y ascender hasta el núcleo urbano de Manilva. Si decidimos escoger la segunda de las posibilidades habremos de pagar 4,10 euros en un peaje y 1, 40 euros en otro, pero accederemos, directamente al pueblo. Hemos optado por esta última para visitar el centro y descender luego hasta Sabinillas, Puerto de la Duquesa, el Castillo y la torre de Churerra hacia oriente.
En ManilvaOptamos por tomar "Dirección Iglesia de Sta. Ana" hacia la derecha. Conducimos entre las calles manilveñas hasta visualizar el templo. Estacionamos en la calle Pozo del Rey. Nos pertrechamos con la cámara de fotos, la gorra y el bloc de notas. Nos dirigimos por la calle Nobel hasta llegar al templo. Pero antes debe contarse que la localidad de Manilva se sitúa en un altozano natural conocido desde tiempos inmemoriales como Loma de los Mártires, apenas a tres
kilómetros del mar Mediterráneo. Un privilegiado otero que permite vislumbrar un horizonte de verdes intensos y azules brumosos, conformados por el reclamo visual de las vides y el imán cristalino del mar. Cuando las calles huyen hacia el horizonte quedan enmarcadas por los viñedos, por las montañas de la casareña Sierra de Crestellina, por el mar, por los cultivos de cereales y hortalizas... Caminamos hasta la portada del templo y nos sorprende el color oscuro de la edificación, de ladrillo visto. Es una parroquia de considerables dimensiones, con una portada colosal coronada por una torre campanario cuadrada. Los dinteles y marcos están pintados en grana. La puerta se haya configurada por tres arcos bajos de medio punto. A la izquierda de la iglesia de Santa Ana, el
cementerio municipal, a la derecha una plaza con nombre lorquiano, la plaza Romance de la Luna. Tomamos la calle Iglesia hacia arriba. Se nos abren algunas puertas que dejan entrever su interior fresco y umbrío. Las macetas penden de los balcones y sus colores pintas los muros de las calles. Llegamos así hasta la calle principal, Doctor Álvarez Leiva, una pequeña avenida arbolada en la que encontramos hacia la derecha el ayuntamiento manilveño y hacia la izquierda la salida hasta el inicio de la circunvalación de Pedreta. Llegamos hasta ella y paseamos con tranquilidad asomados al balcón natural que la circunvalación forma sobre la vega y la sierra. Regresamos al coche.
Las viñas y "Frutas Pascual e Hijos"Descendiendo desde Manilva hacia San Luis de Sabinillas paramos en "Frutas Pascual e Hijos", un clásico manilveño, parada obligada si se quieren adquirir pasas, mosto, vino dulce, moscatel, etc... Ojo, porque se sitúa en una curva cerrada y hay que tener precaución a la hora de estacionar. Es un sitio de esos con solera en la cual se aprietan turistas y manilveños por igual. Frutas deliciosas, quesos artesanos, frutos secos y, al fondo, las tinajas y botellas
de vino de Manilva, dulce y evocador, perfecto para tomar frío como postre o para cocinar carnes... También hay botes y tarros de cristal con pasas y uvas en aguardiente. No podemos resistir la tentación y compramos 1/4 de queso curado, una bolsa de pasas, una bolsa de almendras y una botella pequeña de vino. Total: 16 euros. Las cepas y las viñas se encuentran al borde mismo de la carretera entre Manilva y San Luis de Sabinillas. Se
adentran en las calles primeras, en las pedanías haciendo honor a su historia pasada y presenta, más aún al eslogan que luce el ayuntamiento "Manilva: un racimo de sensaciones". Así la página web del ayuntamiento señala que: "Entre 1515 y 1520 el duque de Arcos, señor del Condado de Casares, concedió las primeras tierras para viñas en lo que en aquellos tiempos eran los antiguos pagos de Manilva. A mediados de dicho siglo el viñedo se había extendido por muchas de sus lomas ocupando la mayor parte de las tierras aptas para este cultivo. Desde esos años la viña tuvo una gran expansión, llegando a los momentos de más esplendor durante el siglo XVII y una gran parte del siglo XVIII, debido sobre todo al comercio de vinos y aguardientes con comerciantes catalanes". No hemos catado el vino del siglo XVIII pero sí el del XXI y podemos dar cuenta fehaciente de que es de primera calidad. Las viñas han estado presentes en la vida de Manilva hasta el punto de celebrar en el mes de septiembre la Feria de la Vendimia que tiene como seña de identidad más característica la pisa de la uva, que sirve para extraer el primer vino mosto del año, que seguidamente es ofrecido a visitantes y amigos para su degustación.
San Luis de Sabinillas y las playas de ManilvaDescendemos hasta la orilla del mar. San Luis de Sabinillas era el antiguo barrio de pescadores, esencia que no ha perdido aún ya que se pueden contemplar las barcas sobre la arena, esperando que llegue el momento de salir a faenar. Estacionamos en la calle Marqués de Larios, una paralela al paseo marítimo. Se encuentra tan próxima al mar que el aire se ha llenado de perfumes de salitre y arena de manera instantánea.
Llegan también los aromas a brasa y a espeto, tan particulares de la costa malagueña. Comenzamos nuestro recorrido desde la Parroquia de San Luis de Sabinillas, un modesto edificio de ladrillo visto, de rojos oscuros, y de moderna construcción. Accedemos al paseo marítimo y nos preparamos para caminar. Ya nos hemos puesto la crema protectora, las gafas de sol, una gorra con visera... y en la mochila llevamos dos trajes de baño y una
toalla para cuando lleguen las tentaciones de sumergirse en el agua, poder caer en ellas con comodidad. Manilva posee ocho
kilómetros de playas. Nosotros caminaremos, como mínimo, desde la de Sabinillas hasta la de la Duquesa, unos treinta minutos a paso ligero, donde se encuentra ubicado el fortín, pasando por el Puerto Deportivo. Las aguas de sus playas son cristalinas y dotadas de todos los equipamientos que les han llevado a obtener en
repetidas ocasiones el prestigioso galardón de la Bandera Azul europea. Son arenales extensos con su particular y única personalidad. Desde las calas de la playa de la Cullera conformadas por rocas y acantilados bajos. La playa de la Duquesa es el espejo contrario, es un arenal alegre y bullicioso, donde se concentra la mayor actividad manilveña. La playa de Sabinillas se sitúa frente al casco urbano de Manilva y es la más concurrida de todas ellas. Cuenta con todos los servicios de ocio, seguridad, higiene y limpieza y también ha sido distinguida en reiteradas ocasiones con la Bandera Azul de la Unión Europea. En la propia playa no es raro encontrar coquinas, conchas finas o navajas. Suspiran los arenales al contacto con el mar, reverbera el sol sobre el agua, espejea en límpidos azules que refulgen sobre el cuerpo de los bañistas. Una decena de barcas reposan sobre la arena mientras otras, varadas, cumplen con el ritual malagueño de convertirse en cuna de brasas para los espetos de sardinas. Perfumes malagueños de cenizas y mar y sal y arena y sol y...
El Puerto de la DuquesaCaminando llegamos hasta el Puerto de la Duquesa, un Puerto Deportivo cerrado con las casas a pie de pantalán y que en su extensión recoge todos los sabores del mundo, tal es la cantidad de restaurantes internacionales que se encuentran junto a los barcos atracados. El Puerto de la Duquesa es un complejo náutico y deportivo que alberga en sus instalaciones amarres y atraques y toda una amplia oferta de ocio que combina las expediciones marinas para observar la avifauna acuática, los servicios hosteleros de más alto nivel o la posibilidad de practicar deportes náuticos de todos tipo, desde los más arriesgados a los más templados y tranquilos. Puerto de la Duquesa es uno de los centros de ocio más destacados dentro de la Costa del Sol y ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de todos los servicios junto al mar.
El Fortín de Sabinillas o Castillo de la DuquesaContinuamos camino hacia oriente. Manilva es el último pueblo de Málaga y linda con la provincia de Cádiz. Hemos rodeado el Puerto de la Duquesa para dirigirnos hasta el Fortín de Sabinillas, una construcción que, en la actualidad, sirve como tenencia de alcaldía y como Museo Arqueológico del Municipio. "Los objetos expuestos provienen en su totalidad del yacimiento arqueológico romano del “Entorno del Castillo de la Duquesa” que presenta
una cronología que abarca desde finales del siglo I d.C. hasta inicios del V d.C. Se exhibe una colección de Cerámica común romana, ajuar funerario, adornos personales. Se exhiben también anzuelos, utensilios de la vida cotidiana, monedas etc, según subraya la página web del ayuntamiento. El edificio se levantó sobre unas antiguas ruinas romanas en el año 1767 con la intención de convertirse en una atalaya defensiva contra los ataques de los piratas berberiscos. Es una construcción imponente, sólida, sin concesiones a la belleza delicada, de sólidos muros y rugientes cañones en su entrada. Imaginamos a aquellas huestes de soldados escrutando el horizonte entre los cañaverales, entre el agua de las marismas próximas al fuerte. Miran como una vela se hincha y deshincha en el horizonte, pergeñando si aquel esquife será enemigo o aliado. Miran, observan los soldados el horizonte.
La comida El paseo, largo, el aroma a espetos y a brasas, la luz del sol y el perfume del mar nos han abierto el
apetito. Frente al fortín de Sabinillas hay un chiringuito que responde al nombre de "Andrés y maría", así que decidimos disfrutar de buen "pescaíto" al borde del mar. Es un chiringuito concurrido, con parroquianos "de siempre" y turistas nacionales y extranjeros. Siempre bullicio, platos que van y que vienen, cartas completas con pescados plancha, "pescaíto" frito, mariscos... Hoy nos vamos a dar un pequeño homenaje, ahí va: Navajas, 8 euros; boquerones, 9 euros; tomate picado, 3 euros; 2 cervezas, dos botellines de agua pequeñas, 1 refresco de cola; y los reyes de la casa, gambones plancha, 14 euros. Total: 40, 20 euros. Hemos sorbido, bebido y requetechupado los gambones que saben a mar fresco y a sal gorda, están deliciosos, los boquerones están fritos de muy delicada manera, las navajas deliciosas... Aromas que no se olvidan...
Despedida
Hace calor, los manilveños y visitantes se recuestan sobre la arena, buscando el calor intenso del sol. Los niños juegan y construyen castillos que destruyen que vuelven a construir y que vuelven a destruir. Los adolescentes charlan y escuchan música en sus ipods. Las madres y padres pasean por la orilla, mojándose los pies sedientos. Las abuelas y los abuelos reposan sobre las sillas, al abrigo íntimo de las sombrillas. No podemos resistir la tentación del mar que nos llama con su poderoso influjo... Toalla naranja al suelo, bañador granate para uno, bañador fucsia para otro... Dejamos que el mar caliente la piel y con determinación nos dirigimos al agua, un paso y otro y otro y otro y otro...
Enlaces de interés y consejos útiles
Senderismo: al estar Manilva situado entre el mar y la montaña son muchas las rutas que parten desde distintos puntos del municipio y que llevan al visitante no sólo a disfrutar del ya de por sí rico paisaje, sino también a descubrir parte de la historia del municipio. En el siguiente enlace se pueden encontrar al menos cuatro recorridos muy distintos entre sí: las Rutas deMiraflores, las Cuestas del Molino, el Canuto y el Paseo Paralelo al litoral.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web, permanentemente actualizada, del ayuntamiento de Manilva.
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64 MANILVA: DEL MAR Y SUS VIDES
martes, 29 de junio de 2010
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Etiquetas: Costa del Sol, gambones, Málaga, Manilva, mosto, navajas, pescañito frito, playas, uva moscatel, vides, viñas
59 MOLLINA: PATRIA DEL VINO DE MÁLAGA
martes, 25 de mayo de 2010
Meseta y campiña, olivo y cereal. Y vides, vides verdes de cepas recias y robustas que se enrocan en la tierra rojiza con la fortaleza de saberse centenarias. Cepas bajas, asidas al terruño con raíz profunda. No en vano son sus caldos de calidad reconocida y contrastada, obteniendo propia Denominación de Origen. Así aparece Mollina, pincelada blanca sobre el horizonte verde. Se asoma cuando la mirada se adentra en la campiña antequerana, dejando atrás los Montes de Málaga, a la derecha el Peñón de Los Enamorados, "El Indio", y se intuye entre la bruma su caserío blanco y alargado. Mollina.
La llegadaSeguimos la indicaciones de "Centro Ciudad" y "Ayuntamiento". Estacionamos en una calle próxima a la iglesia. El horizonte de Mollina se abre al cielo azul intenso. Sus calles, pese a la su solemne rectitud, seña de identidad de los municipios de esta comarca, se vencen unas sobre otras, formando un complejo dédalo, más aún cuando nos acercamos al centro histórico y dejamos atrás las urbanizaciones periurbanas. Tras el templo de Nuestra Señora de la Oliva hallamos el centro Guadalinfo de Mollina que hace las veces de Punto de Información Turística. Amablemente nos ofrecen un plano guía, un callejero, y algunas indicaciones básicas, por ejemplo cómo se va al Castellum de Santillán o dónde queda el Convento de la Ascensión. Nos posicionamos. Los elementos arquitectónicos de la localidad se encuentran muy próximos entre sí, casi frente por frente.
Nuestra Señora de la OlivaLa parroquia de Nuestra Señora de la Oliva, sita en la plaza de la Constitución, es una edificio ciertamente imponente. Sobre su portada se eleva una amplia espadaña coronada por tres campanas con hasta cuatro tejadillos superpuestos. Albero sobre blanco en sus dinteles. La sombra que proyecta la espadaña sobre la calle parece querer conquistar terreno y superficie para el edificio. Es una iglesia construida en el siglo XVII y reconstruida en el siglo XVIII. El interior es majestuoso y solemne, formado por tres naves y techo artesonado de madera. El altar mayor, de oscuro mármol grana, alberga en su camarín principal una delicada imagen de la Virgen de la Oliva. Y entra aquí una de las curiosidades de
Mollina, ya que en principio la iglesia estaba dedicada al culto de San Cayetano. En el siglo XVII, Mollina tenía en su haber ser la zona con mayor producción de olivos de toda la comarca, llegándose a denominar Pago de los Olivos, y provocando que el hasta entonces venerada San Cayetano perdiera pujanza frente la actual Virgen de la Oliva. En la nave izquierda del templo, una gran cruz de madera preside la inmaculada pared blanca. Los arcos de medio punto que separan las tres naves están decorados en sus columnas centrales por otros tantos cuadros de los diferentes apóstoles. Tras prender las preceptivas velas, salimos.
La plaza y el conventoAún estamos en primavera, pero ya aprieta el calor del primer verano. Los hombres mayores se refugian en las sombras de los árboles. Nos refrescamos en una fuente de la plaza. Se agradece. La arquitectura de las casas no traiciona a las que hemos visto en otros municipios próximos como Alameda, Campillos o Humilladero. Amplios zaguanes que permiten entrever umbríos patios interiores, ventanas con reja de forja negra, puertas de madera, algunas de ellas historiadas con profusión y detalle. Llevamos sentados un tanto en uno de los bancos de la plaza de la Constitución. Se escuchan charlas afables, comentarios futboleros más o menos apasionados, cotilleos de vecindario... Frente a nosotros se encuentra el Convento de la Ascensión, construido en el siglo XVIII y que aglutinó en torno a él el trazado urbano de Mollina. Queda del Convento un gran muro coronado por cuatro pivotes, y una gran puerta de madera, barroca, con una hermosa arcada de piedra realizando las labores de dintel. Y así se adaptan las calles a su suave entorno. Regresamos al coche. Visitamos el Castellum de Santillán.
El Castellum de SantillánPara visitar este monumento romano hemos de caminar 4 kilómetros o hacerlos a pie. Es recomendable esta segunda opción, ya que el camino, por carretera es muy transitado por diferentes vehículos. Para llegar hay que tomar dirección Alameda, internándose en un mar de olivos por una senda sinuosa, de suaves curvas que nos descubre a derecha e izquierda las plantaciones de vides, el cereal, cebada, recogido, las amapolas salpicando de rojos los campos... Tras una curva algo más pronunciada se encuentra el área recreativa de Santillán, tomamos el primer desvío a la derecha, donde se halla el bar, y lo circunda
mos por una pista de
tierra hasta que una valla nos impide avanzar más. A diez metros, se encuentran las ruinas del Castellum de Santillán. La página web del Patronato de Turismo apunta lo siguiente: "Ocupa una extensión de 1.400 metros cuadrados donde se pueden distinguir construcciones correspondientes a dos fases. La primera, de los siglos I y II d.C, corresponde a un grupo de estancias articuladas en torno a dos grandes habitaciones rectangulares. La villa –porque se trata de una villa romana- era la vivienda de una familia que sin duda pertenecía a la clase dominante. La segunda fase o segundo nivel, del siglo III d.C., se construyó sobre la arquitectura anterior y con la idea de defenderse de posibles ataques, por lo que el recinto, de 24,5 metros de lado, quedó amurallado y se construyeron torres en cada una de las esquinas". Regresamos a la zona de esparcimiento que hoy visita una excursión de escolares provenientes de Málaga. Además de las usuales bancadas de madera, mesas y modernas parrillas, en torno a este núcleo lúdico se encuentra la ermita de la Virgen de la Oliva, de reciente construcción (2008).
DespedidaRealizamos un leve paseo y descubrimos que al otro lado de la carretera, un bosquete compuesto por hileras de sauces ofrece una grata y formidable sombra que juega al despiste con los guiños del sol que se asoma y se esconde de manera permanente. Nos dejamos arrullar por el rumor de las hojas y nos tumbamos, muellemente, sobre la fresca hierba.
Enlaces de interés y otros datos turísticosEl vino: Mollina ofrece cerca del 80% de la producción del vino con Denominación de Origen Málaga, y como tal productor, celebra una fiesta en torno a sus caldos denominada Feria de la Vendimia la segunda semana de septiembre. La Feria de la Vendimia tiene un especial significado en este pueblo, que produce unos excelentes caldos. Se celebra el segundo fin de semana de septiembre en la plaza de Atenas, donde se degustan en una macrocata las distintas clases de vino de la tierra con Denominación de Origen Málaga y Sierras de Málaga donde se incluyen los vinos de Tierras de Mollina. El origen de la Feria de la Vendimia se remonta a los años 60 e inicialmente se denominaba Feria del Barrio Alto, por celebrarse en la zona de Mollina del mismo nombre. Con el auge de los productos de la vid las celebraciones se extendieron a todo el municipio, pasándose la fiesta a denominarse Feria de la Vendimia en el año 1987. El programa festivo se complementa con el certamen poético “Mollina, color de vino”, que celebró en 2008 su décima edición.
Chacina: El clima seco y frío del invierno propicia que las tierras de Mollina sean propicias para la curación de excelentes embutidos artesanales. No perder ojo a alguna de las tiendas del centro donde se nos ofrecen, a buenos precios, embutidos y chacinas artesanos.
CEULAJ: No olvidar que Mollina se transforma varias veces al año en centro neurálgico de la actividad juvenil de la provincia de Málaga y de Andalucía, ya que en su término Municipal acoge el CEULAJ, el Centro Eurolatinoamericano de Juventud, que realiza a lo largo de los doce meses distintos encuentros culturales, sociales, asociativos, etc... En la página web de Instituto Andaluz de la Juventud se encuentra toda la información referente al CEUAJ.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Mollina.
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Etiquetas: Antequera, Feria de la Vendimia, Málaga, Mollina, olivos, vides, Vinos de Málaga
51 CANILLAS DE ALBAIDA: BLANCO SOBRE BLANCO
martes, 30 de marzo de 2010
Albaida. Blanco. Inmaculado. Albaida en árabe se traduce como blanco, inmaculado. Se asemeja así Canillas de Albaida a una pincelada sutil que pinta de manera transversal la ladera de una colina. Blanco. Albaida. Inmaculado. Su caserío se arracima sobre sí mismo, se estrechan sus calles, se vigorizan sus cuestas. Inmaculado. Blanco Albaida. Del que sólo sobresale, enhiesta, la torre de la iglesia, como un faro y aviso para navegante serranos, único edificio que se manifiesta distinto a nuestra mirada, ocre, oscuro, de ladrillo visto. Canillas de Albaida. Blanco. Inmaculado.
Canillas de Albaida: sobre una laderaAparece tras una curva, oculta a las miradas inquietas de los viajeros ahora y de los antiguos enemigos antes, cuando las revueltas moriscas y la reconquista a sangre que propiciaron los Reyes Católicos. Y más que aposentada parece abarrancada sobre la ladera de un cerro, como si los cimientos de sus casas se unieran a él de manera inextricable, imposibles de desenredar. La sensación se acrecienta más aún cuando nos vamos acercando, buscando un lugar donde estacionar, en la parte más baja del municipio, con el trazado laberíntico sobre nosotros. Los desniveles de las callejas se salvan con una arquitectura abrupta e imaginativa que dota a su estructura urbana de un carácter recio, con fuertes contrastes. Así nos encontramos muros fuertemente asolados, donde el sol se ensaña y refulge con intensidad blanquísima y esquinas donde duerme, fresca, la sombra. Serpentean las calles hacia arriba, buscando la verticalidad. Sus casas son blanquísimas y repelladas una y otra vez, refulgen ante el sol de mediodía. Albaida. Blanco. Inmaculado.
El laberintoEl consejo de perderse es en Canillas una obviedad. Nos enfrentamos a un dédalo de calles que se retuerce sobre sí mismo una y otra vez. Nuestra intención es ascender hasta la ermita de Santa Ana, situada en la parte más alta del pueblo y, en el camino, encontrar la iglesia y el callejón de Araceli a la subida y la fuente y el antiguo lavadero a la bajada para visitar, después y fuera del centro urbano, la ermita de San Antón y el puente romano. Los primeros pasos son resueltos para transformarse, minutos
después, en vacilantes. Callejones cortos, plazuelas y plazoletas, rincones, pendientes pronunciadísimas. Estamos perfectamente perdidos, y encantados en esta pérdida que nos permite descubrir las esencias del pueblo, las calles vestidas de tiestos, arriates y macetas con tal profusión que llegan, en ocasiones a ocultar las paredes. Nos refugiamos a la sombra de los alares, bajo el abrazo de un limonero repleto de frutos amarillos y poderosamente olorosos. Caminamos, nos perdemos, nos reencontramos, preguntamos, paseamos, descubrimos. Este es el influjo poderoso de los viajes, de las visitas, el descubrimiento de lugares insospechados, de rincones secretos. Llegamos así hasta la plaza de Nuestra Señora del Rosario.
La plaza y el callejón de AraceliSi hablábamos de profusión de flores y de calles verticales, en la plaza obtenemos un remanso de paz horizontal y un catálogo de arriates y macetas que cubren la práctica totalidad de los balcones que se asoman a la misma. Una línea de sombra parte el trazado de la plaza en dos, en sombra oscura y puro blanquísimo. La iglesia de Nuestra Señora del Rosario preside uno de los laterales de la plaza y resulta curioso que la
torre que corona el
templo no pueda verse desde esta ubicación por situarse justo en el lado contrario de la edificación. La puerta de la iglesia está abierta. Entramos. Nos sorprende de inmediato que la planta sea cuadrangular, es prácticamente una cuadrado perfecto. Está compuesta por tres naves, todas ellas cubiertas de artesonado de madera. El altar de apariencia sencilla está compuesto por cuatro columnas de estilo romano con un capitel triangular que apenas sobresalen del fondo. Pintado con tonos pastel, preside el conjunto la figura de la patrona de la localidad. En la entrada, a la derecha, dos imágenes femeninas parecen casi levitar por situarse sobre dos
pequeñas hornacinas y cubrir con sus mantos a estas. Un crucifijo con la figura de Jesucristo encabeza este trío de figuras. Salimos, de nuevo al fulgor de la calle y, tras preguntar, subimos un trecho por la calle Hornos para girar, inmediatamente, a la derecha. Vemos el siguiente nombre: Araceli. Tiene fama merecida este callejón. Es estrecho y es relativamente largo. Mide apenas ochenta centímetros de ancho por diez metros de largo. La sensación de encajonamiento sorprende y se siente cuando los hombros apenas rozan las paredes que lo conforman. Fotos. Fotos personales con las manos extendidas tocando cada lado de sus muros, etc... Seguimos nuestro ascenso. Poco a poco, sin prisa, despacio. El sol aprieta. Nos paramos, contemplamos las casas, el paisaje. Continuamos.
La ermita de Santa Ana y el descenso hasta el lavaderoEspejean las paredes blancas, reverberan al sol. Llegamos. Los montes que rodean Canillas y la vecina Cómpeta están rodeados de vides y olivos. Suben y bajan, ascienden y descienden las colinas como una marea verde e inmóvil. No en vano nos encontramos en las estribaciones de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama. Dentro del Parque natural que las conforman. Llegamos así hasta la ermita de Santa Ana. El edificio es sobrio, antiguo, encalado y poderosamente atractivo. Un pequeño soportal cubre la entrada Y la disposición de la propia ermita la convierte en un mirador natural. Hacia el norte descubrimos el auténtico poderío de las sierras, las
laderas que descienden de manera abrupta hasta el fondo de los valles donde resuena la cadencia vigorosa del agua. las estribaciones de Sierra Almijara son, desde aquí, una realidad palpable, constatable, impresionante. Un mosaico sobre una de las paredes del pequeño templo nos indica que data de los primeros años del siglo XVI y que está catalogada como Monumento Histórico Andaluz. Su enclave natural nos ofrece un paisaje abrumador. Al noroeste, el pico de la Maroma, el más alto de
Málaga, al noreste la que podría ser provincia de Granada, bajo nuestros pies el dédalo enredado de las calles de Canillas. Y, al sur, el mar. Nos sentamos aquí un rato, recorremos las paredes d ela ermita, reposamos, descansamos, tomamos un tanto de agua. Disfrutamos. Tras el reparador respiro nos ponemos de nuevo en marcha. Descendemos por entre las callejas en un sinuoso recorrido que nos lleva por la Casa de las Marmotas, por callejas empinadísimas, por requiebros y recodos floreados, por tramos
cortos de bajada, por calles transversales que nos cortan el paso. Preguntamos. Por aquí, luego allí a la derecha, después, tras un callejón, a la izquierda, tras la casa blanca de ventanas azules a la derecha otra vez, luego un poco más hacia abajo, a la izquierda y otra vez a la izquierda. Imposible. Intentamos seguir las indicaciones que de tan buena fe nos ofrecen pero nos hemos confundido en el segundo "a la izquierda". De pronto, ante nosotros, y tras una esquina aparece una hermosa fuente de tres caños poderosos y que se sitúa frente al antiguo lavadero. Dejamos la mochila en el suelo, las gafas de sol sobre una repisa, la cámara junto a las gafas, nos remangamos y sumergimos el rostro en el torrente de agua fresca y poderosa, vigorosa y reconstituyente. Nos mojamos también los brazos y dejamos que el sol nos seque al aire. Visitamos el antiguo lavadero que en la actualidad ha perdido su función primigenia y que se ve repleto de enormes maceta con plantas de todo tipo y color. Seguimos camino hacia abajo.
La ermita de San Antón y el puente romanoJusto en el lugar en el que hemos estacionado el coche una indicación señala la dirección hacia el puente romano. Se encuentra en el antiguo carril de Árchez, construido sobre el río Turvilla. Se puede acceder andando por el carril de San Antón, también desde la calle Axarquía, es un descenso relativamente suave que se va acrecentando y que luego habrá que hacer a la inversa. También se puede acceder hasta las proximidades en coche. En el camino se sitúa la ermita de San Antón, desde la que se tiene una buena
perspectiva del caserío canillero. A su entrada un placa de cerámica nos cuenta que es una "sencilla construcción del siglo XVII, de una sola nave rectangular, cuberita con armadura de madera con tirantes de lazo. En el exterior, señalar su acceso de arco de medio punto con alfiz resaltado, apoyado en pilastras y espadaña de un solo hueco. Destacar en su interior el retablo de madera policromada, obra de fines del siglo XVIII y estilo rococó. La hornacina está ocupada por una imagen del patrón". Seguimos el camino de descenso hasta llegar al río Turvilla donde nos espera el sencillo puente romano, de un solo ojo y de sencilla construcción. Se puede acceder por el otro lado, desde un camino de piedra con balaustrada de madera. Frescor...
Despedida
Quizá la imagen del mar, desde la ermita de Santa Ana, el reposo tras el largo paseo en ascenso, la impresionante orografía de Sierra Almijara a nuestra espalda, el sonido lejano del agua vigorosa entre los barrancos, la brisa suave del viento que lega del Mediterráneo, el verdor intenso de las vides y de los olivos sobre las colinas, la tranquilidad del silencio de la tarde primera... Canillas. Blanco. Inmaculado. Albaida.
Enlaces de interés y consejos útiles
Fábrica de la luz: Desde la ermita de Santa Ana parte un camino transitable en coche hasta la Fábrica de la Luz, una zona de esparcimiento y acampada perfectamente equipada: Mesas con bancos, barbacoas, fuente pública, duchas, fregadero, servicios, aparcamiento, plazas para tiendas. Se encuentra a 4 kilómetros, aproximadamente del centro urbano. esta zona recreativa se sitúa dentro del Parque Natural de Sierras Tejeda, Almijara y Alhama. Más información en el teléfono: 951.040.058.Senderismo: Desde la Fábrica de la Luz parten numerosas rutas senderistas dentro del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Toda la información sobre el Parque Natural se puede encontrar pinchando AQUÍ.
Ruta del Sol y del Vino: Junto con Algarrobo, Sayalonga, Cómpeta, Torrox, Nerja y Frigiliana, Canillas de Albaida forma parte de la Ruta del Sol y del Vino de la Axarquía.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la web municipal de Canillas de Albaida, la web personal Canillasdealbaida.com y la web Axarquía Costa del Sol.
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Publicado por Israel Olivera en 0:01 2 comentarios
Etiquetas: Axarquía, Canillas de Albaida, ermita, iglesia, Málaga, olivos, Parque Natural, puente romano, Sierra Almijara, vides