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42 ARENAS: PASADO MUDÉJAR TRAS LOS ALMENDROS

martes, 26 de enero de 2010

Los almendros ya están en flor, tiñen de blanco y lila las laderas de las colinas, el rey puede verlos desde las alturas. Se aferra a las almenas de la fortaleza de Bentomiz esperando que lleguen las huestes cristianas con las que ha firmado un pacto. El rey escucha el eco de los muecines llamando a la oración desde el alminar de Daimalos y desde el de Arenas. Los almendros están en flor y algunas de estas flores se elevan al aire mecidas por la brisa. El rey mira el mar y ve la borrosa silueta de África, el camino por el que un día llegaron a estas tierras sus antepasados, su vista se pierde el horizonte. Esta fortaleza antes íbera y después fenicia y después griega y después romana y ahora árabe y en el futuro próximo cristiana permite otear la Axarquía, la tierra fértil de limones, naranjos, vides, almendros... El rey piensa en ello y mira, de nuevo, a Daimalos y a Arenas. Suspira y se retira a sus aposentos. Su tiempo ha pasado.

Aproximaciones

El camino que une el Mediterráneo con Arenas una vez dejado atrás Vélez Málaga parece arrancado a la ladera de la montaña. Se retrepa sobre los barrancos como un levadizo imaginario e insinúa el paisaje que muestra y esconde a partes iguales. Tan pronto observamos una recia montaña como la plateada lámina del mar. En su trazado, en varias de sus más pronunciadas curvas, se alojan varias balconadas equipadas con bancos de madera en los que reposar y contemplar las excelencias de este abrupto paisaje axárquico. Se observan almendros en las faldas de los cerros, algunos de ellos extrañamente floridos, como perdidos jirones de niebla blanca... Llegamos al centro urbano de Arenas, donde nos saludan el ayuntamiento y tres cónicas piedras de moler. Estacionamos algo más adelante, en una zona habilitada y al amparo de una pequeña plazuela con arcadas de piedra. Con la visita a Arenas completamos la Ruta Mudéjar de la Axarquía, compuesta, además de por el municipio arenero, por Canillas de Aceituno, Sedella, Salares y Árchez y que tienen en común junto con su trazado urbanístico y parte de su historia, la existencia de un elemento diferenciador que remite inmediatamente a esta cultura que pobló Andalucía, tales son los casos de minaretes, fuentes, adarves, etc... Pero que además todos ellos mantienen una esencia que ha permanecido prácticamente inalterable durante el paso de los siglos, perviviendo en sus entrañas, en sus rincones, como un poso de legado histórico que se destapa en cada nueva visita.

Inicios

Subimos, caminando, hacia el centro del pueblo y en seguida encontramos referencia en forma de panel de uno de los eventos más destacados de Arenas: la Feria de la Mula. A mediados del mes de octubre el municipio lleva a cabo esta celebración que tiene como principal objetivo rendir homenaje a tan tozudo animal que ha acompañado a los areneros desde tiempos inmemoriales en los trabajos del campo y dar a conocer sus virtudes a las nuevas generaciones y a los visitantes. Durante la feria se realizan diversas exhibiciones como herraje, trilla, arte de arriar, carga de cuarterones, carreras, etc., todo ello acompañado de música de verdiales y degustaciones gastronómicas, entre las que se incluyen las migas arrieras, un plato contundente que aliviaba a los agricultores de los rigores del campo. Nos adentramos hacia el corazón de Arenas por la calle Farola y por la calle Fuente. A nuestra izquierda y derecha se abren escalones que llevan a pequeñas plazas, paredes repletas de arriates floridos, tiestos y macetas... Nos dejamos guiar a ciegas por su entramado de callejas, recogido y retorcido sobre sí mismo, formando cortos y escarpados tramos rematados en plazuelas minúsculas. Caminamos despacio, sin prisa, así como el pueblo lo requiere, dejándonos llevar hasta desembocar en una hermosísima plaza presidida por la iglesia de Santa Catalina.

El que fuera alminar quemado en un bautizo

La plaza responde al curioso nombre de Valle, donde una sorprendente fuente en forma de farola nos permite el refresco. Sosiego y tranquilidad en Arenas, sólo roto por los sonidos de la vida cotidiana. La parroquia de Santa Catalina ha sufrido, los paños que configuran sus muros han catado el amor excesivo del fuego. Y es que, según cuenta una placa informativa situada sobre una de sus paredes... El templo fue consagrado en 1505 y se construyó sobre la antigua base de una mezquita de la que destacaba el alto alminar. La noche del 13 al 14 de noviembre de 1926 una vela queda encendida tras la celebración de un bautizo. La llama prende el altar mayor y al altar le sigue la techumbre. La iglesia se consumió entre el fuego devorador. Entre los años 1941 y 1944 el templo se reconstruyó y lo único que había quedado en pie, la torre alminar, tuvo que ser desmochada por el peligro que suponía su posible desprendimiento. En el año 2005 la parroquia celebró su quinto centenario. Es una edificación sencilla, su entrada, situada a la izquierda de la plaza Valle es muy sobria, apenas dos imágenes, de San Sebastián y de Santa Catalina, guardan la entrada, y una recia puerta en la que se puede leer "Yo soy la luz del mundo".

El laberinto hacia el Barrio Alto

Desde la plaza Valle hacia la parte más alta del pueblo se sucede un laberinto de calles complejísimo conformado, en un principio, por cuestas y esquinas que desembocan en la entrada a varias casas, vestigio de los antiguos adarves. Optamos por perdernos y hallar el alma secreta de Arenas. En la calle Rinconcillo encontramos dos tramos de escaleras que nos llevan a una plazuela muy pequeña de la que deriva el nombre de la calle. Dos mujeres charlan sentadas en el banco de hierro que se encuentra frente a sus casas. Saludamos, comentamos, tiramos un par de fotos. - Espera un poco que me quite el mandil por los menos-, nos dice una de ellas. - Así se ha llamado, siempre, el Rinconcillo, y bien se ve por qué, ¿no?-, nos comenta la otra. Las dejamos allí, departiendo, y tomamos la dirección de la calle Iglesia que nos conduce hasta el Barrio Alto donde una hermosa casa restaurada en intenso blanco y azul preside el conjunto de una plaza a cuyos pies se sitúa una fuente. Arenas asciende hacia lo alto a tramos, a bancadas. Cada cierto tiempo se abre una insinuación de plaza que no llega a serlo, equipada con bancos de hierro forjado en los que algunas vecinas reposan la mañana. Desde el Barrio Alto observamos frente a frente las ruinas del castillo de Bentomiz sobre el cerro del mismo nombre. El rey zirí de Granada, Abd Allah, ya nombra el castillo en sus memorias escritas en el siglo XI. De aquella antigua fortaleza que rivalizó con la de Comares y Zalía quedan aún algunos restos, almenas, murallas y calabozos, pero lo que le otorga una especial relevancia son las vistas y su importancia geoestratégica, ya que desde su cima se observa una impresionante panorámica de la Axarquía y de la Costa del Sol Oriental. Preguntamos cómo acceder hasta el lugar. Tenemos que tomar la carretera de la pedanía de Daimalos y seguir las indicaciones que señalan "Castillo de Bentomiz" apenas a medio kilómetro del centro urbano de Arenas. Tomamos nota. Mientras, continuamos nuestro paseo por las calles areneras, descubriendo a cada instante nuevos secretos, plazas y casas de antiguo abolengo, vamos camino del descenso por la calle Risco hasta dirigirnos al lugar donde hemos estacionado el coche.

Daimalos su alminar y la fuente del amor

Seguimos por la calle Carretera hasta salir del casco urbano en dirección a la pedanía de Daimalos, donde vamos a descubrir un par de interesantes joyas. Como se nos había indicado encontramos a la derecha el primer acceso al castillo de Bentomiz, pero continuamos porque nos han señalado que es mejor acceder por la segunda indicación. Es una carretera de pista en buen estado en la que nos sumergimos sin dilación. Cien, doscientos, trescientos metros más tarde optamos por darnos la vuelta y es que las lluvias previas a las fechas navideñas y las de los últimos fines de semana han deteriorado bastante la pista y, conduciendo un utilitario, no queremos arriesgarnos a embarrancar. Lo intentamos un par de veces, pero regresamos, apuntando en nuestro calendario una de esas visitas imprescindibles a realizar en otro momento. Retomamos la carretera y continuamos en dirección a Daimalos. Todas las laderas están trufadas de almendros, algunos de ellos, diseminados aquí y allá, se encuentran en flor. Imaginamos el espectáculo que tienen que ofrecer estas laderas en primavera vistas desde la altura del castillo de Bentomiz. Estacionamos en la plaza San Antón y aunque la iglesia y el alminar se ven desde la misma, optamos por seguir las indicaciones que señalan "Alminar del siglo XVII". Subimos por la empinada calle Antonio Ruiz Urbano, tomamos a la izquierda la calle Coro y llegamos a la base del alminar, agregado a la parroquia de la Concepción. Es un alminar enhiesto cuyo campanario apunta al cielo y cuya figura se recorta a la perfección sobre los cerros y colinas. Según reza la placa explicativa "el alminar de Daimalos es uno de los más antiguos de España, construyéndose en el siglo XIII, anterior a los alminares de Árchez, Corumbela y Salares, y hermano gemelo del que existía en el pueblo de Arenas". La Junta de Andalucía lo declaró Bien de Interés Cultural en 2004. Daimalos es una pedanía de una tranquilidad absorbente y nos dejamos llevar por su tempo. Nos regala estampas de una belleza recia, sobria, con una esencia de rico pasado. Preguntamos a una vecina por la antigua fuente árabe. Nos acompaña un trecho y nos pone en el camino. La fuente responde al sugerente nombre de Fuente Perdida y en su placa informativa se puede leer la siguiente información: "Fuente árabe. Dinastía merinita. Siglo XII. Esta usted ante una fuente de origen árabe y que ya era citada en los libros de Apeos de Daimalos del año 1561 (...). Existe la leyenda entre los vecinos que el agua de esta fuente tiene propiedades milagrosas, así que quien bebe agua y está soltero se casa en breve, y quien está casado concibe un hijo. Igualmente las aguas aumentan el vigor sexual". Todo forma parte de la leyenda, pero quién sabe.

Despedida

Regresamos por el camino andado, disfrutando de las vistas y del tiempo detenido. Observamos el alminar, las ruinas del castillo de Bentomiz allí arriba, las calles empedradas, los adelantados almendros en flor, los paseros sobre la tierra húmeda... Respiramos profundamente y nos dejamos llevar...

Consejos útiles y enlaces de interés

La Feria de la Mula: Es uno de los eventos más destacados dentro de los que se organizan en Arenas. Se celebra a mediados del mes de octubre y reúne en cada edición a más de tres mil visitantes. Es una feria única, que permite al viajero disfrutar de las artes antiguas en primera persona, observar al detalle el trabajo que se realizaba con las mulas en los tiempos de los arrieros y descubrir cómo se trabajaba el campo en un pasado no tan remoto.
Senderimo: Una buena opción, y perfectamente señalizada, para los visitantes más andariegos es ascender hasta el castillo de Bentomiz por la pista que lo une con el pueblo de Arenas. Es una ascensión constante y relativamente dura, pero con un trazado nada severo para los pies. Llevar agua y un buen bocadillo para disfrutar del panorama que se nos ofrece desde el cerro de la Axarquía y de la Costa del Sol Oriental es una opción muy saludable.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol en la que se ofrece información detallada acerca del municipio, datos de interés, visitas destacadas, gastronomía, historia y leyendas.

Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.

7 comentarios:

Nekane dijo...

Espéndida escena que deja correr la imaginación en la introducción.
SE me ha quedado grabado lo de LA TARNQUILIDAD ABSORBENTE en Daimalos.
habrá que personsrse allí cuando el estrés nos persiga.
Fotos maravillosas.
Un abrazo,Israel

Anónimo dijo...

Cada martes me gusta más lo que cuentas y cómo lo cuentas.

Bego dijo...

Parece mentira, los almendros en flor¡ Que clima más suave! mientras en Madrid nevando.

Los Castaños dijo...

Hola Israel

Me encanta tus cuentas! Espero que te importa pero he anadido un enlace a mi pagina de Facebook (Los Castanos) y mi pagina web loscastanos.com.

La proxima vez de vienes por aqui tienes que tocar a mi puerta!

Diana

Anónimo dijo...

¡Qué paz! ¡Qué cielo!¡Qué contrastes! ¡Que belleza!
¡Qué fotos tan esmeradas! ¡Qué genialmente contado!

¡A disfrutar!
Un abrazo.

Juana dijo...

¡Uy que bieeen! ya sobrepasamos las 41000 visitas.
Adelante viajeros y viajeras.
Aupa,Isra.

Anónimo dijo...

Buenas tardes. Soy de Arenas y me ha encantado tu relato. La Plaza Valle se llama así en honor de José Valle, que fue un alcalde del pueblo a principios del siglo XX. Creo que fue el responsable de traer el agua a la localidad.
Te recomiendo que vayas a Bentomiz y que veas la Semana Santa del pueblo. Un saludo.