Se abraza Sayalonga a sí misma gracias a sus callejas, que se extienden sobre el centro urbano y se cierran unas sobre otras, recogiendo en su regazo un pueblo blanco e inmaculado. Un municipio de aromas esenciales y profundos, de tranquilas sonoridades, que se amolda a la orografía de un barranco, adaptando sus desniveles y sus casas cúbicas a las querencias del terreno. Sayalonga, nombre sanguino y delicado, a fruto tropical, a conjunciones latinas que nos hablan de antiguas sayas largas. Es un misterio el origen de su nombre, la raíz que lo sustenta, su génesis. Más se hablaba en las crónicas musulmanas y cristianas de su anejo, Corumbela que de ella, de la desaparecida Batarxis incluso. Pero ahí está, aparecida tras una curva pronunciada como un fantasma inmaculado, como un jirón de niebla en el otoño, con sus penachos de nubes blancas provenientes de las chimeneas agitándose en el cielo cual banderolas.
Sayalonga.
Una aproximaciónSayalonga se configura como el acceso hacia el interior de la Axarquía desde Torrox, Nerja, Algarrobo o Frigiliana, los municipios costeros más orientales de la provincia de Málaga. Abre un nuevo mundo plagado de barrancos, de tajos ganados a las laderas de las montañas por los que ahora circulan las carreteras y sus coches y en el pasado fueron las trochas de arrieros, carros y caballos. Los pueblos blancos de la Axarquía que se asientan
sobre el abrupto terreno, formando algunas de las más destacadas estampas de la provincia. Pequeñas poblaciones como Salares, Sedella, Canillas de Albaida o Árchez hunden sus raíces en estos terrenos desde tiempo inmemorial. Algunas más grandes como Cómpeta forman cabeza de una comarca en la que se entrecruzan, para gozo del viajero, las rutas del mudéjar y del sol y del vino. Una zona para visitar a conciencia y con tranquilidad, sin prisas, para admirar sus rincones insólitos, sus trazados urbanos imposibles, sus joyas en forma de alminar, de antiguas mezquitas, de plazuelas secretas de patios precedidos de adarves. Pertenece Sayalonga a la ruta del sol y del vino, pero bien podría pertenecer también a la del mudéjar, gracias al alminar que se conserva en el anejo de Corumbela.
Inicio del recorridoLlegamos a Sayalonga desde Algarrobo y obviamos la primera indicación de parking, para llegar algo más arriba en su trazado y aparcar en la parte superior del municipio en un estacionamiento en batería habilitado en una cuesta. En nuestro recorrido ya hemos comprobado la estructura del municipio, adaptada al terreno y aferrada a él. Nos pertrechamos e iniciamos el descenso hacia el centro. Sayalonga posee una página web municipal que facilita muchísimo la visita al viajero. En la misma se especifican los monumentos a visitar y los horarios, se detallan las diversas historias que pueblan sus calles y se puede descargar un callejero en formato pdf completamente actualizado, útil y legible. Aún con todo, las indicaciones en forma de paneles y losetas que aparecen en sus paredes y fachadas casi nos van a hacer obviar el documento que ya nos habíamos impreso.
La iglesia, la ermita y la AlcuzaSeguimos las indicaciones hasta la amplia plaza de Rafael Alcoba. Dos niños juegan con una pelota, un
grupo de mayores charla a la querencia del cálido sol de otoño. Junto a la plaza se encuentra el ayuntamiento y desde allí nos adentramos en el laberinto de calles en una visita que, para nuestra sorpresa, realizamos de una manera muy sencilla. En las placas de las calles se puede observar el nombre de la misma y sobre ella, un níspero. Esta fruta es uno de los importantes activos de Sayalonga, tan es así que el primer domingo del mes de mayo se celebra el “Día del
níspero” fiesta declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Una jornada en la que se pueden degustar estos productos y sus diferentes variantes gastronómicas. Apenas a veinte metros de la puerta del ayuntamiento nos encontramos con la portada d ela iglesia de Santa Catalina, a su vera, la ermita de San Cayetano y frente a ellas el estrechísimo callejón de la Alcuza. Tanto la ermita como la iglesia son de una sencillez apabullante. Blanco exterior, de formas puras, puerta enrejada la ermita, puerta de madera la iglesia. Sobre el techado de esta última, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita destaca su torre campanario octogonal. Del mismo periodo data la ermita, construida en los tiempos de cohabitación entre cristianos y musulmanes. En su interior se encuentra la imagen e San Cayetano, una escultura del siglo XVIII de gran valor artístico. Frente a ellas, el callejón de la Alcuza, vocablo que proviene del árabe y que significa embudo. “Callejón de la Alcuza. Con una anchura de 56 centímetros en uno de sus extremos, este callejón es el más estrecho de la comarca de la Axarquía”, reza una placa en su entrada. Y estrecho, es. Una persona de talla normal roza con los hombros los laterales que lo conforman. Callejón que entra en competición de estrecheces con el “Callejón de Araceli” en la vecina Canillas de Albaida. Hasta aquí regresaremos más tarde para, a través del Callejón de San Cayetano, llegar al Cementerio Redondo de Sayalonga. Antes, un visita a sus miradores.
El mirador de MoralesContinuamos camino adelante por la senda que nos marcan las placas informativas hacia el Museo Morisco. Llegamos a una bifurcación. A la izquierda al museo, a la derecha al mirador de Morales. Optamos por esta segunda opción. Abrumador es el calificativo que ha de situarse tras el paisaje que se observa desde el mirador de Morales. A la derecha vemos los vaivenes de los montes, cimas y barrancos axárquicos. Sobre ellos parece flotar el anejo de Corumbela con su torre alminar despuntando. Más allá el Parque Natural de las Sierras Tejeda y Almijara, despuntando sobre ellas, la cumbre más alta de la provincia de Málaga, la Maroma, con su cima cubierta de un manto de nieve pulquérrima. Junto a Corumbela, en segundo plano, las fincas y cortijos de Cómpeta y Canillas de Albaida,
aunque no se llegan a distinguir los núcleos de población principales. Abajo, en el valle, junto al río se puede intuir Árchez. Nos sentamos en los bancos y dejamos que el fresco de la mañana nos inunde. Bancales de frutales, naranos con sus frutos, limoneros. Se oyen algunos ladridos lejanos. Las columnas de humo de las chimeneas ascienden hacia el cielo, desmadejándose. El mirador posee un panel explicativo en el que se cuenta que: “Esta calle recibe el nombre de Morales porque en esta zona era donde se encontraba una amplia plantación de morales (…) Estos morales se dedicaban a la cría del gusano de seda, exportándose esta seda desde un embarcadero que había en Torre del Mar a numerosos países europeos como Holanda, Inglaterra e Italia. Tal era la cantidad y la calidad de la producción que ésta era una de las zonas más prósperas del Reino de Granada”.
El Museo MoriscoRegresamos el camino recorrido hasta la bifurcación y tomamos la dirección d ela derecha hasta llegar al Museo Morisco de Sayalonga. “La elección de su emplazamiento viene derivada de motivos históricos. El edificio, propiedad del Ayuntamiento, ha tenido varias funciones a lo largo de la historia pues ha servido de escuela, de Ayuntamiento, ha sido taller de artesanía de adelfas... Actualmente sirve de museo tras una remodelación del edificio que ha permitido restaurar su estructura manteniendo en lo posible su configuración original y permitiendo crear un lugar que combina los nuevos adelantos con un estilo rústico, lo que ofrece una imagen de gran belleza. Así, el edificio en sí mismo ofrece una riqueza visual, mostrando arcos de herradura, puertas de gran belleza talladas a mano, paredes que emulan riqueza morisca y colores que impresiona al visitante. Su
variedad, su multifuncionalidad y su contenido conforman un edificio muestra de la riqueza cultural de Sayalonga ofreciendo a sus visitantes información sobre cualquier aspecto relacionado con el patrimonio, la cultura y la historia. El edificio cuenta además con todos los avances tecnológicos desde medios audiovisuales, hilo musical... para facilitar cualquier acto que tenga lugar en el punto con ello pretende ser un centro cultural con amplias funciones y con muchas cosas que ofrecer al público”.
El Cementerio RedondoDesde allí regresamos hasta la plaza de la Constitución, donde se ubican la iglesia y la ermita y tras ella nos ponemos en camino del Cementerio Redondo de Sayalonga. Es curioso, curioso y, efectivamente, redondo. Los muros exteriores del cementerio forma un círculo imperfecto (en realidad es octogonal), ante ellos, los nichos con forma abovedada que nos hacen recordar, un tanto, a los del camposanto de Casabermeja. Estos son más sencillos, quizá más toscos es su
acabado, pero igualmente destacados y curiosos. Los nichos abovedados se superponen unos sobre otros y le dan al cementerio cierto aire de panal, de colmena. Son tres o cuatro las hileras superpuestas de manera irregular. La creencia popular atribuye esta forma de enterramiento al deseo de los sayalonguinos de no ser enterrados dándose la espalda unos a otros. En la actualidad, la parte central del cementerio se encuentra ocupada por nichos de corte más convencional. El camposanto de Sayalonga es uno de los lugares más visitados de toda la comarca de la Axarquía, llegando a recibir más de 3.00o al año. Junto a la puerta de entrada, a la izquierda se encuentra el Centro de Interpretación del cementerio. Recorremos sus callejas y sobrecoge el silencio, la estructura, el encerramiento. Contrasta su blanquísimo color con el azul del cielo. Antes de dejar Sayalonga camino de Corumbela, vamos a parar en el mirador del cementerio, desde el que se puede tener una visión perfecta de su redondez.
Corumbela“La paloma blanca”, así la calificaron los romanos y de ahí proviene su nombre. Corumbela es una pedanía, un anejo de población con no más de 300 habitantes situado a unos siete kilómetros del núcleo principal. Se sitúa en un altozano y parra llegar hasta allí desde Sayalonga hay que seguir el recorrido por la carretera de Cómpeta, desviarse en el acceso a Árchez y desde allí seguir las indicaciones hacia Corumbela. Es una carretera estrecha y plagada de curvas, pero la llegada merece la pena. Por las vistas y por su magnífico
alminar. Tenemos querencia en El Color Azul del Cielo por estas torres, normalmente adosadas a las iglesias y que en el pasado fueron las torres de las mezquitas en las que el muecín llamaba a la oración, como las que hemos visto en Salares o en el propio Árchez magníficamente conservadas. La de Corumbela se halla anexa a la iglesia de San Pedro y responde al canon de estructura en fábrica de ladrillo visto. En este caso no se encuentra muy historiada, pero esta sencillez es la que le dota de gran belleza. El templo es una construcción sencilla, de fachada blanca rematados sus doseles en color
grana intenso. Desde Corumbela, otero privilegiado, se puede observar el Mare Nostrum, el caserío de Sayalonga, Canillas de Albaida y Cómpeta. Es una pedanía recogida y aislada, tranquila, plena de sosiegos y con un buen par de restaurantes donde comer.
Despedida
Imaginamos cómo teje la seda el gusano en el mirador de la calle Morales. Teje la fina materia prima que se transformará en delicada prensa para la corte de los reyes nazaríes. Viajará a Nápoles y a Venecia, al reino de Granada, a Roma y a Flandes. Viajará al lejano Oriente, a la Provenza francesa. Viajará. Nos sentamos en uno de los bancos de forja negra, contemplamos el paisaje. Llegan hasta nosotros los aromas de la brasa de naranjo, de los pucheros y ollas de otoño. Miramos allá Corumbela, como paloma blanca que es, a punto de alzar el vuelo. Todo es quietud y silencio. Imaginamos, imaginamos como el gusano de seda teje la fina materia prima que se transformará en delicada prenda.
Fiestas, gastronomía y enlaces de interés
Día del Níspero: “Se celebra el primer Domingo de Mayo en plena temporada de recogida del níspero, cuando el fruto está maduro y en todo su esplendor. En este importante día de celebración, también se dan a conocer los productos típicos y derivados del níspero como la mermelada dulce de níspero o el licor de níspero; y los productos típicos del lugar como el vino del terreno. Igualmente se hace entrega de los galardones del níspero a nivel andaluz, comarcal, y local. A lo largo de toda la jornada hay degustación gratuita de vino, nísperos y mermelada; y se venden y exponen los productos de los numerosos cursos que se imparten el pueblo a lo largo del año”, como apunta la web municipal. En cada edición se entrega el Níspero de Oro a todas aquellas personas e instituciones de relevancia que han dado en promulgar los intereses de Sayalonga.
Sopas cachorreñas: “Sin lugar a dudas es uno de los platos más peculiares con los que cuenta la gastronomía de la localidad. Según se dice este plato tiene su origen en Sayalonga popularizándose a continuación en la gastronomía de la Axarquía. Ingredientes: 2 ó 3 dientes de ajo, 1 Cucharada de aceite de oliva, 1 pimiento verde, pan a rebanadas, agua, vinagre (al gusto), sal., 1 huevo por persona. Preparación: Se pone el agua a hervir, cuando ya hierve se le echa el pimiento verde, su ajo machacado, su “mijita” de sal, y su cucharada de aceite. Cuando ya está cocido, se le echa un huevo por persona y se cuaja y se aparta en los platos con su pan picado y su vinagre”, así lo indica la página web de Sayalonga..
Enlaces: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la completísima página web municipal de Sayalonga.
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87 SAYALONGA: AROMAS DE SEDA Y NÍSPERO
martes, 7 de diciembre de 2010
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Etiquetas: alminar, Axarquía, cementerio redondo, corumbela, día del níspero, La Maroma, Málaga, mudéjar, Sayalonga, Sierra Almijara
42 ARENAS: PASADO MUDÉJAR TRAS LOS ALMENDROS
martes, 26 de enero de 2010
Los almendros ya están en flor, tiñen de blanco y lila las laderas de las colinas, el rey puede verlos desde las alturas. Se aferra a las almenas de la fortaleza de Bentomiz esperando que lleguen las huestes cristianas con las que ha firmado un pacto. El rey escucha el eco de los muecines llamando a la oración desde el alminar de Daimalos y desde el de Arenas. Los almendros están en flor y algunas de estas flores se elevan al aire mecidas por la brisa. El rey mira el mar y ve la borrosa silueta de África, el camino por el que un día llegaron a estas tierras sus antepasados, su vista se pierde el horizonte. Esta fortaleza antes íbera y después fenicia y después griega y después romana y ahora árabe y en el futuro próximo cristiana permite otear la Axarquía, la tierra fértil de limones, naranjos, vides, almendros... El rey piensa en ello y mira, de nuevo, a Daimalos y a Arenas. Suspira y se retira a sus aposentos. Su tiempo ha pasado.
Aproximaciones
El camino que une el Mediterráneo con Arenas una vez dejado atrás Vélez Málaga parece arrancado a la ladera de la montaña. Se retrepa sobre los barrancos como un levadizo imaginario e insinúa el paisaje que muestra y esconde a partes iguales. Tan pronto observamos una recia montaña como la plateada lámina del mar. En su trazado, en varias de sus más pronunciadas curvas, se alojan varias balconadas equipadas con bancos de madera en los que reposar y contemplar las excelencias de este abrupto paisaje axárquico. Se observan almendros en las faldas de los cerros, algunos de ellos extrañamente floridos, como perdidos jirones de niebla blanca... Llegamos al centro urbano de Arenas, donde nos saludan el ayuntamiento y tres cónicas piedras de moler. Estacionamos algo más adelante, en una zona habilitada y al amparo de una pequeña plazuela con arcadas de piedra. Con la visita a Arenas completamos la Ruta Mudéjar de la Axarquía, compuesta, además de por el municipio arenero, por Canillas de Aceituno, Sedella, Salares y Árchez y que tienen en común junto con su trazado urbanístico y parte de su historia, la existencia de un elemento diferenciador que remite inmediatamente a esta cultura que pobló Andalucía, tales son los casos de minaretes, fuentes, adarves, etc... Pero que además todos ellos mantienen una esencia que ha permanecido prácticamente inalterable durante el paso de los siglos, perviviendo en sus entrañas, en sus rincones, como un poso de legado histórico que se destapa en cada nueva visita.
IniciosSubimos, caminando, hacia el centro del pueblo y en seguida encontramos referencia en forma de panel de uno de los eventos más destacados de Arenas: la Feria de la Mula. A mediados del mes de octubre el municipio lleva a cabo esta celebración que tiene como principal objetivo rendir homenaje a tan tozudo animal que ha acompañado a los areneros desde tiempos inmemoriales en los trabajos del campo y dar a conocer sus virtudes a las nuevas generaciones y
a los visitantes. Durante la feria se realizan
diversas exhibiciones como herraje, trilla, arte de arriar, carga de cuarterones, carreras, etc., todo ello acompañado de música de verdiales y degustaciones gastronómicas, entre las que se incluyen las migas arrieras, un plato contundente que aliviaba a los agricultores de los rigores del campo. Nos adentramos hacia el corazón de Arenas por la calle Farola y por la calle Fuente. A nuestra izquierda y derecha se abren escalones que llevan a pequeñas plazas, paredes repletas de arriates floridos, tiestos y macetas... Nos dejamos guiar a ciegas por su entramado de callejas, recogido y retorcido sobre sí mismo, formando cortos y escarpados tramos rematados en plazuelas minúsculas. Caminamos despacio, sin prisa, así como el pueblo lo requiere, dejándonos llevar hasta desembocar en una hermosísima plaza presidida por la iglesia de Santa Catalina.
El que fuera alminar quemado en un bautizoLa plaza responde al curioso nombre de Valle, donde una sorprendente fuente en forma de farola nos permite el refresco. Sosiego y tranquilidad en Arenas, sólo roto por los sonidos de la vida cotidiana. La parroquia de Santa Catalina ha sufrido, los paños que configuran sus muros han catado el amor excesivo del fuego. Y es que, según cuenta una placa informativa situada sobre una de sus paredes... El templo fue consagrado en 1505 y se construyó sobre la antigua base de una
mezquita de la que destacaba el alto alminar. La noche del 13 al 14 de noviembre de 1926 una vela queda encendida tras la celebración de un bautizo. La llama prende el altar mayor y al altar le sigue la techumbre. La iglesia se consumió entre el fuego devorador. Entre los años 1941 y 1944 el templo se reconstruyó y lo único que había quedado en pie, la torre alminar, tuvo que ser desmochada por el peligro que suponía su posible desprendimiento. En el año 2005 la parroquia celebró su quinto centenario. Es una edificación sencilla, su entrada, situada a la izquierda de la plaza Valle es muy sobria, apenas dos imágenes, de San Sebastián y de Santa Catalina, guardan la entrada, y una recia puerta en la que se puede leer "Yo soy la luz del mundo".
El laberinto hacia el Barrio AltoDesde la plaza Valle hacia la parte más alta del pueblo se sucede un laberinto de calles complejísimo conformado, en un principio, por cuestas y esquinas que desembocan en la entrada a varias casas, vestigio de los antiguos adarves. Optamos por perdernos y hallar el alma secreta de Arenas. En la calle Rinconcillo encontramos dos tramos de escaleras que nos llevan a una plazuela muy pequeña de la que deriva el nombre de la calle. Dos mujeres charlan sentadas en el banco de hierro que se encuentra frente a
sus casas. Saludamos, comentamos, tiramos un par de fotos. - Espera un poco que me quite el mandil por los menos-, nos dice una de ellas. - Así se ha llamado, siempre, el Rinconcillo, y bien se ve por qué, ¿no?-, nos comenta la otra. Las dejamos allí, departiendo, y tomamos la dirección de la calle Iglesia que nos conduce hasta el Barrio Alto donde una hermosa casa restaurada en intenso blanco y azul preside el conjunto de una plaza a cuyos pies se sitúa una fuente. Arenas asciende hacia lo alto a tramos, a
bancadas. Cada cierto tiempo se abre una insinuación de plaza que no llega a serlo, equipada con bancos de hierro forjado en los que algunas vecinas reposan la mañana. Desde el Barrio Alto observamos frente a frente las ruinas del castillo de Bentomiz sobre el cerro del mismo nombre. El rey zirí de Granada, Abd Allah, ya nombra el castillo en sus memorias escritas en el siglo XI. De aquella antigua fortaleza que rivalizó con la de Comares y Zalía quedan aún algunos restos, almenas, murallas y calabozos, pero lo que le otorga una especial relevancia son las vistas y su importancia geoestratégica, ya que desde su cima se observa una impresionante panorámica de la Axarquía y de la Costa del Sol Oriental. Preguntamos cómo acceder hasta el lugar. Tenemos que tomar la carretera de la pedanía de Daimalos y seguir las indicaciones que señalan "Castillo de Bentomiz" apenas a medio kilómetro del centro urbano de Arenas. Tomamos nota. Mientras, continuamos nuestro paseo por las calles areneras, descubriendo a cada instante nuevos secretos, plazas y casas de antiguo abolengo, vamos camino del descenso por la calle Risco hasta dirigirnos al lugar donde hemos estacionado el coche.
Daimalos su alminar y la fuente del amorSeguimos por la calle Carretera hasta salir del casco urbano en dirección a la pedanía de Daimalos, donde vamos a descubrir un par de interesantes joyas. Como se nos había indicado encontramos a la derecha el primer acceso al castillo de Bentomiz, pero continuamos porque nos han señalado que es mejor acceder por la segunda indicación. Es una carretera de pista en buen estado en la que nos sumergimos sin dilación. Cien, doscientos, trescientos metros más tarde optamos por darnos la vuelta y es que las lluvias previas a las fechas navideñas y las de los últimos fines de semana han deteriorado bastante la pista y, conduciendo un
utilitario, no queremos arriesgarnos a embarrancar. Lo intentamos un par de veces, pero regresamos, apuntando en nuestro calendario una de esas visitas imprescindibles a realizar en otro momento. Retomamos la carretera y continuamos en dirección a Daimalos. Todas las laderas están trufadas de almendros, algunos de ellos, diseminados aquí y allá, se encuentran en flor. Imaginamos el espectáculo que tienen que ofrecer estas laderas en primavera vistas desde la altura del castillo de Bentomiz.
Estacionamos en la plaza San Antón y aunque la iglesia y el alminar se ven desde la misma, optamos por seguir las indicaciones que señalan "Alminar del siglo XVII". Subimos por la empinada calle Antonio Ruiz Urbano, tomamos a la izquierda la calle Coro y llegamos a la base del alminar, agregado a la parroquia de la Concepción. Es un alminar enhiesto cuyo campanario apunta al cielo y cuya figura se recorta a la perfección sobre los cerros y colinas. Según reza la placa explicativa "el alminar de Daimalos es
uno de los más antiguos de España, construyéndose en el siglo XIII, anterior a los alminares de Árchez, Corumbela y Salares, y hermano gemelo del que existía en el pueblo de Arenas". La Junta de Andalucía lo declaró Bien de Interés Cultural en 2004. Daimalos es una pedanía de una tranquilidad absorbente y nos dejamos llevar por su tempo. Nos regala estampas de una belleza recia, sobria, con una esencia de rico pasado. Preguntamos a una vecina por la antigua fuente árabe. Nos acompaña un trecho y nos pone en el camino. La fuente responde al sugerente nombre de Fuente Perdida y en su placa
informativa se puede leer la siguiente información: "Fuente árabe. Dinastía merinita. Siglo XII. Esta usted ante una fuente de origen árabe y que ya era citada en los libros de Apeos de Daimalos del año 1561 (...). Existe la leyenda entre los vecinos que el agua de esta fuente tiene propiedades milagrosas, así que quien bebe agua y está soltero se casa en breve, y quien está casado concibe un hijo. Igualmente las aguas aumentan el vigor sexual". Todo forma parte de la leyenda, pero quién sabe.
Despedida
Regresamos por el camino andado, disfrutando de las vistas y del tiempo detenido. Observamos el alminar, las ruinas del castillo de Bentomiz allí arriba, las calles empedradas, los adelantados almendros en flor, los paseros sobre la tierra húmeda... Respiramos profundamente y nos dejamos llevar...
Consejos útiles y enlaces de interés
La Feria de la Mula: Es uno de los eventos más destacados dentro de los que se organizan en Arenas. Se celebra a mediados del mes de octubre y reúne en cada edición a más de tres mil visitantes. Es una feria única, que permite al viajero disfrutar de las artes antiguas en primera persona, observar al detalle el trabajo que se realizaba con las mulas en los tiempos de los arrieros y descubrir cómo se trabajaba el campo en un pasado no tan remoto.
Senderimo: Una buena opción, y perfectamente señalizada, para los visitantes más andariegos es ascender hasta el castillo de Bentomiz por la pista que lo une con el pueblo de Arenas. Es una ascensión constante y relativamente dura, pero con un trazado nada severo para los pies. Llevar agua y un buen bocadillo para disfrutar del panorama que se nos ofrece desde el cerro de la Axarquía y de la Costa del Sol Oriental es una opción muy saludable.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol en la que se ofrece información detallada acerca del municipio, datos de interés, visitas destacadas, gastronomía, historia y leyendas.
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39 SALARES: EL SECRETO REVELADO
martes, 5 de enero de 2010
El muecín llama a la oración y Salares despierta de su letargo noctámbulo. Ese Salares, este Salares, aquel Salares, puño apretado, racimo de casas asomadas a los barrancos. Salares de jardines secretos, de alminares que apuntan enhiestos al cielo, de rincones ocultos, de sabores pasados. Salares de querencias antiguas y triunfos presentes. Salares de perfumes mudéjares, de aromas delicados, de cuestas agostadas. Salares que fue la romana Salaria Bastitanorum. Salares también fenicia y griega y cartaginesa y hondamente musulmana. Salares de rebeliones y de revueltas moriscas, de héroes y de villanos. Salares de molinos y almadrabas, y eras y caleras devoradas por el pasado. Salares cayendo sobre la ladera. Salares aleteando sobre el paso del tiempo. Salares descubierto.
El descubrimientoLos 4,5 kilómetros que separan Salares de Sedella siguen, como si de un patrón se tratara, los perfiles de los abruptos barrancos que las rodean. Los cortes en la montaña se pronuncian al máximo y se asemejan a heridas primitivas, como si la orografía se hubiera conjurado para impedir revelar los secretos que alberga esta comarca, protegerla, en el pasado, de las miradas inquisitorias de otros. Esta particularidad ofrece al viajero actual la posibilidad de buscar su esencia entre los riscos y los tajos, descubrir estos pueblos como una sutil pincelada blanca sobre las laderas de las montañas, a la sombra de las sierra de Tejeda o Almijara, o bajo el cerro rotundo de La Maroma. Disfrutar con su aparición súbita tras una curva cerrada o un sinuoso trazado de la carretera. Forma parte de su idiosincrasia, de su personalidad, de su austero encanto.
Salares reveladoObservamos Salares y nos sobrecoge su perfil. El pueblo se embarranca, literalmente, sobre un corte en la montaña, se deja caer por su ladera hasta el fondo del valle. Aparcamos en la parte más alta del municipio y descendemos por un entramado de calles empinadísimas que se recortan a cada instante. Muy pronto nos encontramos con una de las pequeñas losetas decoradas que marcan las estaciones penitenciales del Vía Crucis. Y es que en Salares se vive uno de los días grandes de Semana Santa de una
forma, cuando menos, curiosa. El Domingo de Resurrección, la imagen de la Virgen de los Dolores es portada exclusivamente por mujeres y se procesiona en la parte alta del pueblo, mientras que la imagen de Niño Resucitado es portada de manera exclusiva por hombres y procesionada por la parte baja del pueblo. Ambas secciones procesionales llegan hasta las puertas del cementerio, donde se produce el definitivo encuentro. Las paredes de sus calles muestran un grosor de contundencia que abriga de los fríos invernales y aísla de los calores estivales. Es este pueblo el que posee las cuestas más pronunciadas de todos los que hemos
visitado hasta el momento. Las calles, adoquinadas, parecen derrumbarse hacia la parte baja sin ningún tipo de orden establecido. Salares posee una belleza inusitada, su arquitectura vive aún aposentada sobre firmes cimientos musulmanes. Los arcos y los adarves, las casas de paredes blanquísimas, su estructura quebrada, todas estas construcciones son testigos de esta afirmación. Algunas de las edificaciones de la calle Castillejo parecen extraídas de un belén casero. Llegamos enseguida a la pequeña plaza donde se encuentra la puerta de entrada a la parroquia de Santa A
na, cuya torre alminar, recortada contra el cielo plomizo y gris se muestra en toda su grandeza. Alminar que en el año 1979 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. Antes de la plaza, y situado justamente a nuestra espalda se halla la Casa Torreón, una vivienda peculiar y blanquísima cuya estructura en semicircunferencia nos habla de otros usos pasados más batalladores que los atribuibles a una simple morada. Descendemos por la calle del ayuntamiento y justo sobre él encontramos un lugar secreto y hermosísimo.
Se manifiesta el jardín secretoUna puerta de madera situada en la base del alminar da paso a una pequeña estancia, un callejón corto que se asemeja a una habitación, equipada con chimenea y donde se ubicaba el antiguo acceso a la torre alminar. Esta estancia abre un dintel que se asoma a un reducido patio con dos bancadas de madera y algunas macetas, construido al abrigo de las paredes de la iglesia, el alminar y lo que parecen restos amurallados de un antiguo castillo. La perspectiva que nos ofrece desde aquí la torre mudéjar es impresionante. Nos sentamos un rato. Con la cabeza hacia atrás observamos el cielo, la torre, las primeras estribaciones de la montaña, el
aliento de la sierra. Nada se oye, excepto el ronroneo cálido de unos gatos. Nos dejamos llevar por las ensoñaciones y casi podemos escuchar el canto del muecín. Desde el propio patio desciende una hilera de escaleras que, protegidas por una muralla, nos conducen hasta la parte trasera del ayuntamiento. Continuamos nuestro descenso. Conserva Salares la sustancia última del pueblo añejo, de sabor a tradición antigua. Las casas de piedra nos conducen por sus caminos secretos allá donde Salares quiere. Poco interviene nuestra voluntad en este paseo. Vagabundeamos por entre sus rincones, esperando
asomar en cada esquina una recta figura ataviada con chilaba y turbante. Nombres sugerentes como Rincón de las Maravillas o Casa Escondida hacen que los estereotipos vayan más allá de lo cuestionable para transformarse en una realidad de hermoso trazado. Quizá una muestra de la convivencia entre el pasado y el presente, entre lo musulmán y lo cristiano sean en este siglo XXI las ya comentadas losetas que marcan el Vía Crucis. Muchas de ellas sobre la imagen más netamente cristiana, que representa una de las estaciones penitenciales, se encuentra otra loseta de menor tamaño con caracteres y dibujos netamente
árabes. Muchas de las casas aún conservan su estructura de piedra sobre piedra posteriormente encalada y encalada y encalada y vuelta a encalar. En nuestro descenso llegamos hasta la plaza baja del municipio y así podemos observar el pueblo en su totalidad, que se eleva como una herida blanca sobre la montaña. Ascendemos ahora por la calle Pasadizo. Más que orientarnos vamos acertando el camino de subida hasta donde hemos estacionado el coche. Nos cruzamos con una empleada de correos y
nos compadecemos de sus subidas y bajadas cargada con los envíos postales. Nos cuenta que está acostumbrada y que así hace buenas piernas. También reparte el correo en Sedella (de hecho a ella preguntamos por un camino hacia la ermita en esa localidad) y todos los días acude hasta Canillas de Aceituno, donde se encuentra la central. Sin duda, ella conocerá los secretos mejor guardados del municipio y tentados estamos de acompañarla en la ronda para descubrirlos todos. Pero pensamos que quizá sea mejor así, haber revelado algunas de sus esencias y dejar para posteriores visitas las otras muchas que esconde. Ascendemos, despacio, parando, disfrutando, charlando, hacia el coche y la despedida.
Dejamos atrás Salares
Nos deja Salares un sabor inconfundiblemente mudéjar en el paladar. Es este municipio una pequeña joya blanca en el corazón abrupto de la Axarquía. Desciende la niebla y, al partir, distinguimos el canto cadencioso del muecín que llama a la oración.
Enlaces de interés y consejos útiles
Ruta Mudéjar de la Axarquía: Gracias a su trazado y a la conservación de su alminar, Salares se incluye dentro de la Ruta Mudéjar de la Axarquía junto con Arenas, Árchez, Sedella y Canillas de Aceituno.
Senderismo: Salares, situado dentro del Parque Natural de Sierra Tejeda, Alhama y Almijara es un punto fundamental para la práctica de este deporte. Desde el propio Salares como de los municipios colindantes parten numerosas rutas de diversos grados de dificultad.
Festival Árabe-Andalusí: En el mes de septiembre Salares celebra el Festival Árabe-Andalusí donde se ofrece al visitante una muestra de la gastronomía, artesanía, cultura, arte e historia del legado de Al-Ándalus en el municipio.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la página web municipal de Salares y el portal de Axarquía Costa del Sol.
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Etiquetas: alminar, Axarquía, Costa del Sol, Málaga, mudéjar, Parque Natural, Salares