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87 SAYALONGA: AROMAS DE SEDA Y NÍSPERO

martes, 7 de diciembre de 2010

Se abraza Sayalonga a sí misma gracias a sus callejas, que se extienden sobre el centro urbano y se cierran unas sobre otras, recogiendo en su regazo un pueblo blanco e inmaculado. Un municipio de aromas esenciales y profundos, de tranquilas sonoridades, que se amolda a la orografía de un barranco, adaptando sus desniveles y sus casas cúbicas a las querencias del terreno. Sayalonga, nombre sanguino y delicado, a fruto tropical, a conjunciones latinas que nos hablan de antiguas sayas largas. Es un misterio el origen de su nombre, la raíz que lo sustenta, su génesis. Más se hablaba en las crónicas musulmanas y cristianas de su anejo, Corumbela que de ella, de la desaparecida Batarxis incluso. Pero ahí está, aparecida tras una curva pronunciada como un fantasma inmaculado, como un jirón de niebla en el otoño, con sus penachos de nubes blancas provenientes de las chimeneas agitándose en el cielo cual banderolas.
Sayalonga.

Una aproximación

Sayalonga se configura como el acceso hacia el interior de la Axarquía desde Torrox, Nerja, Algarrobo o Frigiliana, los municipios costeros más orientales de la provincia de Málaga. Abre un nuevo mundo plagado de barrancos, de tajos ganados a las laderas de las montañas por los que ahora circulan las carreteras y sus coches y en el pasado fueron las trochas de arrieros, carros y caballos. Los pueblos blancos de la Axarquía que se asientan sobre el abrupto terreno, formando algunas de las más destacadas estampas de la provincia. Pequeñas poblaciones como Salares, Sedella, Canillas de Albaida o Árchez hunden sus raíces en estos terrenos desde tiempo inmemorial. Algunas más grandes como Cómpeta forman cabeza de una comarca en la que se entrecruzan, para gozo del viajero, las rutas del mudéjar y del sol y del vino. Una zona para visitar a conciencia y con tranquilidad, sin prisas, para admirar sus rincones insólitos, sus trazados urbanos imposibles, sus joyas en forma de alminar, de antiguas mezquitas, de plazuelas secretas de patios precedidos de adarves. Pertenece Sayalonga a la ruta del sol y del vino, pero bien podría pertenecer también a la del mudéjar, gracias al alminar que se conserva en el anejo de Corumbela.

Inicio del recorrido

Llegamos a Sayalonga desde Algarrobo y obviamos la primera indicación de parking, para llegar algo más arriba en su trazado y aparcar en la parte superior del municipio en un estacionamiento en batería habilitado en una cuesta. En nuestro recorrido ya hemos comprobado la estructura del municipio, adaptada al terreno y aferrada a él. Nos pertrechamos e iniciamos el descenso hacia el centro. Sayalonga posee una página web municipal que facilita muchísimo la visita al viajero. En la misma se especifican los monumentos a visitar y los horarios, se detallan las diversas historias que pueblan sus calles y se puede descargar un callejero en formato pdf completamente actualizado, útil y legible. Aún con todo, las indicaciones en forma de paneles y losetas que aparecen en sus paredes y fachadas casi nos van a hacer obviar el documento que ya nos habíamos impreso.

La iglesia, la ermita y la Alcuza

Seguimos las indicaciones hasta la amplia plaza de Rafael Alcoba. Dos niños juegan con una pelota, un grupo de mayores charla a la querencia del cálido sol de otoño. Junto a la plaza se encuentra el ayuntamiento y desde allí nos adentramos en el laberinto de calles en una visita que, para nuestra sorpresa, realizamos de una manera muy sencilla. En las placas de las calles se puede observar el nombre de la misma y sobre ella, un níspero. Esta fruta es uno de los importantes activos de Sayalonga, tan es así que el primer domingo del mes de mayo se celebra el “Día del níspero” fiesta declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Una jornada en la que se pueden degustar estos productos y sus diferentes variantes gastronómicas. Apenas a veinte metros de la puerta del ayuntamiento nos encontramos con la portada d ela iglesia de Santa Catalina, a su vera, la ermita de San Cayetano y frente a ellas el estrechísimo callejón de la Alcuza. Tanto la ermita como la iglesia son de una sencillez apabullante. Blanco exterior, de formas puras, puerta enrejada la ermita, puerta de madera la iglesia. Sobre el techado de esta última, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita destaca su torre campanario octogonal. Del mismo periodo data la ermita, construida en los tiempos de cohabitación entre cristianos y musulmanes. En su interior se encuentra la imagen e San Cayetano, una escultura del siglo XVIII de gran valor artístico. Frente a ellas, el callejón de la Alcuza, vocablo que proviene del árabe y que significa embudo. “Callejón de la Alcuza. Con una anchura de 56 centímetros en uno de sus extremos, este callejón es el más estrecho de la comarca de la Axarquía”, reza una placa en su entrada. Y estrecho, es. Una persona de talla normal roza con los hombros los laterales que lo conforman. Callejón que entra en competición de estrecheces con el “Callejón de Araceli” en la vecina Canillas de Albaida. Hasta aquí regresaremos más tarde para, a través del Callejón de San Cayetano, llegar al Cementerio Redondo de Sayalonga. Antes, un visita a sus miradores.

El mirador de Morales

Continuamos camino adelante por la senda que nos marcan las placas informativas hacia el Museo Morisco. Llegamos a una bifurcación. A la izquierda al museo, a la derecha al mirador de Morales. Optamos por esta segunda opción. Abrumador es el calificativo que ha de situarse tras el paisaje que se observa desde el mirador de Morales. A la derecha vemos los vaivenes de los montes, cimas y barrancos axárquicos. Sobre ellos parece flotar el anejo de Corumbela con su torre alminar despuntando. Más allá el Parque Natural de las Sierras Tejeda y Almijara, despuntando sobre ellas, la cumbre más alta de la provincia de Málaga, la Maroma, con su cima cubierta de un manto de nieve pulquérrima. Junto a Corumbela, en segundo plano, las fincas y cortijos de Cómpeta y Canillas de Albaida, aunque no se llegan a distinguir los núcleos de población principales. Abajo, en el valle, junto al río se puede intuir Árchez. Nos sentamos en los bancos y dejamos que el fresco de la mañana nos inunde. Bancales de frutales, naranos con sus frutos, limoneros. Se oyen algunos ladridos lejanos. Las columnas de humo de las chimeneas ascienden hacia el cielo, desmadejándose. El mirador posee un panel explicativo en el que se cuenta que: “Esta calle recibe el nombre de Morales porque en esta zona era donde se encontraba una amplia plantación de morales (…) Estos morales se dedicaban a la cría del gusano de seda, exportándose esta seda desde un embarcadero que había en Torre del Mar a numerosos países europeos como Holanda, Inglaterra e Italia. Tal era la cantidad y la calidad de la producción que ésta era una de las zonas más prósperas del Reino de Granada”.

El Museo Morisco

Regresamos el camino recorrido hasta la bifurcación y tomamos la dirección d ela derecha hasta llegar al Museo Morisco de Sayalonga. “La elección de su emplazamiento viene derivada de motivos históricos. El edificio, propiedad del Ayuntamiento, ha tenido varias funciones a lo largo de la historia pues ha servido de escuela, de Ayuntamiento, ha sido taller de artesanía de adelfas... Actualmente sirve de museo tras una remodelación del edificio que ha permitido restaurar su estructura manteniendo en lo posible su configuración original y permitiendo crear un lugar que combina los nuevos adelantos con un estilo rústico, lo que ofrece una imagen de gran belleza. Así, el edificio en sí mismo ofrece una riqueza visual, mostrando arcos de herradura, puertas de gran belleza talladas a mano, paredes que emulan riqueza morisca y colores que impresiona al visitante. Su variedad, su multifuncionalidad y su contenido conforman un edificio muestra de la riqueza cultural de Sayalonga ofreciendo a sus visitantes información sobre cualquier aspecto relacionado con el patrimonio, la cultura y la historia. El edificio cuenta además con todos los avances tecnológicos desde medios audiovisuales, hilo musical... para facilitar cualquier acto que tenga lugar en el punto con ello pretende ser un centro cultural con amplias funciones y con muchas cosas que ofrecer al público”.

El Cementerio Redondo

Desde allí regresamos hasta la plaza de la Constitución, donde se ubican la iglesia y la ermita y tras ella nos ponemos en camino del Cementerio Redondo de Sayalonga. Es curioso, curioso y, efectivamente, redondo. Los muros exteriores del cementerio forma un círculo imperfecto (en realidad es octogonal), ante ellos, los nichos con forma abovedada que nos hacen recordar, un tanto, a los del camposanto de Casabermeja. Estos son más sencillos, quizá más toscos es su acabado, pero igualmente destacados y curiosos. Los nichos abovedados se superponen unos sobre otros y le dan al cementerio cierto aire de panal, de colmena. Son tres o cuatro las hileras superpuestas de manera irregular. La creencia popular atribuye esta forma de enterramiento al deseo de los sayalonguinos de no ser enterrados dándose la espalda unos a otros. En la actualidad, la parte central del cementerio se encuentra ocupada por nichos de corte más convencional. El camposanto de Sayalonga es uno de los lugares más visitados de toda la comarca de la Axarquía, llegando a recibir más de 3.00o al año. Junto a la puerta de entrada, a la izquierda se encuentra el Centro de Interpretación del cementerio. Recorremos sus callejas y sobrecoge el silencio, la estructura, el encerramiento. Contrasta su blanquísimo color con el azul del cielo. Antes de dejar Sayalonga camino de Corumbela, vamos a parar en el mirador del cementerio, desde el que se puede tener una visión perfecta de su redondez.

Corumbela

“La paloma blanca”, así la calificaron los romanos y de ahí proviene su nombre. Corumbela es una pedanía, un anejo de población con no más de 300 habitantes situado a unos siete kilómetros del núcleo principal. Se sitúa en un altozano y parra llegar hasta allí desde Sayalonga hay que seguir el recorrido por la carretera de Cómpeta, desviarse en el acceso a Árchez y desde allí seguir las indicaciones hacia Corumbela. Es una carretera estrecha y plagada de curvas, pero la llegada merece la pena. Por las vistas y por su magnífico alminar. Tenemos querencia en El Color Azul del Cielo por estas torres, normalmente adosadas a las iglesias y que en el pasado fueron las torres de las mezquitas en las que el muecín llamaba a la oración, como las que hemos visto en Salares o en el propio Árchez magníficamente conservadas. La de Corumbela se halla anexa a la iglesia de San Pedro y responde al canon de estructura en fábrica de ladrillo visto. En este caso no se encuentra muy historiada, pero esta sencillez es la que le dota de gran belleza. El templo es una construcción sencilla, de fachada blanca rematados sus doseles en color grana intenso. Desde Corumbela, otero privilegiado, se puede observar el Mare Nostrum, el caserío de Sayalonga, Canillas de Albaida y Cómpeta. Es una pedanía recogida y aislada, tranquila, plena de sosiegos y con un buen par de restaurantes donde comer.

Despedida

Imaginamos cómo teje la seda el gusano en el mirador de la calle Morales. Teje la fina materia prima que se transformará en delicada prensa para la corte de los reyes nazaríes. Viajará a Nápoles y a Venecia, al reino de Granada, a Roma y a Flandes. Viajará al lejano Oriente, a la Provenza francesa. Viajará. Nos sentamos en uno de los bancos de forja negra, contemplamos el paisaje. Llegan hasta nosotros los aromas de la brasa de naranjo, de los pucheros y ollas de otoño. Miramos allá Corumbela, como paloma blanca que es, a punto de alzar el vuelo. Todo es quietud y silencio. Imaginamos, imaginamos como el gusano de seda teje la fina materia prima que se transformará en delicada prenda.

Fiestas, gastronomía y enlaces de interés

Día del Níspero: “Se celebra el primer Domingo de Mayo en plena temporada de recogida del níspero, cuando el fruto está maduro y en todo su esplendor. En este importante día de celebración, también se dan a conocer los productos típicos y derivados del níspero como la mermelada dulce de níspero o el licor de níspero; y los productos típicos del lugar como el vino del terreno. Igualmente se hace entrega de los galardones del níspero a nivel andaluz, comarcal, y local. A lo largo de toda la jornada hay degustación gratuita de vino, nísperos y mermelada; y se venden y exponen los productos de los numerosos cursos que se imparten el pueblo a lo largo del año”, como apunta la web municipal. En cada edición se entrega el Níspero de Oro a todas aquellas personas e instituciones de relevancia que han dado en promulgar los intereses de Sayalonga.
Sopas cachorreñas: “Sin lugar a dudas es uno de los platos más peculiares con los que cuenta la gastronomía de la localidad. Según se dice este plato tiene su origen en Sayalonga popularizándose a continuación en la gastronomía de la Axarquía. Ingredientes: 2 ó 3 dientes de ajo, 1 Cucharada de aceite de oliva, 1 pimiento verde, pan a rebanadas, agua, vinagre (al gusto), sal., 1 huevo por persona. Preparación: Se pone el agua a hervir, cuando ya hierve se le echa el pimiento verde, su ajo machacado, su “mijita” de sal, y su cucharada de aceite. Cuando ya está cocido, se le echa un huevo por persona y se cuaja y se aparta en los platos con su pan picado y su vinagre”, así lo indica la página web de Sayalonga..
Enlaces: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la completísima página web municipal de Sayalonga.

Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.

65 LA VIÑUELA: ESPEJO DEL MAR

martes, 6 de julio de 2010


La Viñuela es un espejismo de aguas verdes. Un espejismo enmarcado por la montaña agreste. Un espejismo que nutre su paisaje con suaves lomas que se elevan gradualmente hasta alcanzar la cota más alta de La Maroma. La Viñuela es su embalse, su pantano, esa lámina de verdes ondulantes que riza su superficie con la brisa. La Viñuela es ocio y esparcimiento a orillas de este especial mar interior que conforma el embalse más grande de la provincia. La Vñuela es un espejismo desde el que no se veía el Mediterráneo y decidió crear el suyo propio.



El pueblo

Pese a llevar su nombre no se refleja La Viñuela en aguas de su pantano, permanece oculta a la fresca vera de un río, entre enormes sauces, a la sombra de sus ramas. Son estrechas sus calles, sinuosas todas ellas. Calles que se adaptan a las veleidades del terreno, al capricho de sus formas. Así, nos dejan rincones umbríos, recodos salida, plazuelas minúsculas por un limonero, por una fuente... Para estacionar hemos atravesado el centro urbano entero hasta llegar a la ribera del río Salia. Aparcamos bajo la sombras de un grupo de sauce. Sobria tranquilidad la que desprende La Viñuela, una calma despaciosa, morosa en la primera hora de la tarde Llega hasta nosotros el rastro de aromas frutales, un percepción de perfumes cítricos. La Viñuela es el municipio más moderno de la Axarquía, en 1764 es nombrado su primer alcalde: D. Juan Lucas García del Rey, de ahí que nos sorprenda su trazado casi morisco. Antes de ascender por la calle principal nos sumergimos en la quietud de sombras de un parque equipado con algunos juegos infantiles y con elementos de antiguas maquinarias de prensas aceiteras. Todo es tranquilidad. Subimos por la calle principal y casi nos damos de bruces con la iglesia de San José, una construcción sencilla, precedida por un patio que vecinos y vecinas han decorado con profusión floral. Fue construida en el siglo XVI y posee planta rectangular con armazón de madera. En el siglo XVIII fue objeto de una reconstrucción en la que se añadió la actual espadaña. Su pared lateral izquierda marca el límite de la calle principal. Un tramo más adelante se halla el bar La Viña, origen y génesis de La Viñuela por ser paso obligado de arrieros. "En el cruce de la Vereda de Granada y Antequera, se construyó esta venta para dar posada a los arrieros que por estos caminos pasaban. Fue una de las primeras casas del pueblo. Tenía en sus alrededores una pequeña viña y empezó a conocerse como Venta de la Viña de donde surgió el nombre del pueblo", así lo indica un panel informativo situado en el entrada del establecimiento. En nuestros oídos se mezclan el trino de los pájaros y el característico sonido de las fichas de dominó golpeando sobre la mesa. Ambiente de tarde y juegos, de partidas de cartas y dominó. Paseamos un tanto más por las calles del centro urbano dejando que nuestra mirada se pierda en las curiosas lámparas, grandes, que decoran las fachadas, en las flores que salpican de color las paredes encaladas, en los callejones... Contemplamos las señalizaciones que indican el inicio de algunas rutas senderistas, como la que nos llevaría al Camino de Las Fuentes, de apenas tres kilómetros en ida y vuelta durante la que podríamos visitar el Cortijo Maquizo o el río Salia. Regresamos al coche.

El embalse, el pantano...

Es un embalse moderno. Un pantano que bebe de las fuentes formadas por los ríos Salia, Benamargosa, Bermuza, Rubite, y el arroyo de la Madre del Llano de Zafarraya y que tiene su corazón y razón de ser en el cauce del río Guaro. "Es el de mayor capacidad de la provincia de Málaga con 170 hectómetros cúbicos, para una cotas máxima de embalse de 230 metros. Cubre el valle que separa a La Viñuela de Los Romanes, la superficie de cuenca regulada por el río Guaro es de 119 km2. Sus aguas abastecen el riego del sur de la Axarquía y en caso de necesidad de agua potable para Málaga capital. La presa es de materiales sueltos, una parte central de arcilla y con taludes exteriores de esquistos y piedras de pizarra, con una altura total de 89 metros y una longitud de coronación de 460 metros, empleándose para su construcción más de 4 millones de metros cúbicos de materiales. La obra se inició a finales del 1982 y fue a finales de 1988 cuando se empezó a embalsar agua", así se nos indica en la página web municipal. El atractivo turístico y la importancia del impacto económico del pantano en el municipio es tal, que se incluye en el escudo de La Viñuela como un elemento integrador de la vida social y cultural de los viñoleros.


El Hotel La Viñuela

Tomamos dirección hacia la lámina de agua, no sin antes desplazarnos hasta el Hotel La Viñuela, galardonado con la Q de calidad y excelencia turística y enclavado en un lugar privilegiado con vistas hacia el pantano. Nos asomamos a la terraza del hotel, nos sentamos, nos relajamos y pedimos un refresco de cola y un café solo con hielo por los que nos cobran 4 euros. A nuestro alrededor varios turistas alemanes e ingleses disfrutan de un surtido de helados con un aspecto excelente, y es que uno de los grandes atractivos de este establecimiento hotelero es su cocina. Cocina que ha sabido conjugar a la perfección la tradición andaluza con la vanguardia culinaria, realizando creaciones como "Gazpacho Andaluz con Virutas de Ibérico y Helado de Aceite de Oliva", "Sopa Colorá Malagueña de Almendras y Cominos con Pintarroja" o "Migas de Pastor con Pimientos del Piquillo Rellenos de Centollo". Los precios son razonables para el tipo de establecimiento y resulta perfectamente posible darse el gusto en alguna ocasión... ¿Cómo resistirse al "Cordero Confitado en Canela y Naranja con Batatas al Vino Dulce"? Sentados en la terraza observamos la lámina de agua. El pantano parece un auténtico mar interior. Espejean sus ondulaciones en cientos de distintos tonos de verde que se mueven, se desplazan, cambian, mutan, haciendo que la lámina de agua sea siempre distinta y la misma. ¡That's life! Que decía la canción. (Fotografías extraídas de la página web del Hotel La Viñuela)

El pantano, el embalse...

Antes de iniciar el descenso hasta el centro urbano de La Viñuela y el hotel del mismo nombre, encontramos el Centro de Visitantes Embalse de la Viñuela que consta de una sola planta con 108 metros cuadrados de superficie divididos en recepción, sala de exposiciones, archivo y tienda de productos típicos. En la sala de exposiciones permanente se muestran diversos paneles interactivos e imágenes de distintos municipios de la comarca, del propio embalse, así como rutas de senderismo y actividades deportivas que se pueden realizar en la localidad. El centro es además el punto de información turística fundamental de La Viñuela y de esta zona de la Axarquía ya que en el mismo se ofrece toda la oferta cultural, gastronómica y turística de los municipios más próximos como la propia Viñuela, Alcaucín, Periana o Riogordo. En la sala reservada a los productos típicos se puede adquirir artesanía o productos gastronómicos locales. El entorno del pantano es una zona de una gran riqueza paisajística con instalaciones para practicar deportes náuticos y zona recreativa con barbacoas, minigolf y campo de fútbol. Para conocer el embalse a fondo existe una ruta que parte desde las proximidades del Hotel La Viñuela y recorre el perímetro del pantano. En el siguiente enlace se detalla la ruta a la perfección: Ruta de los Alrededores del Pantano.

Desde los Romanes

Una de las pedanías que conforma La Viñuela es Los Romanes, uno de los puntos más altos del municipio y que nos va a ofrecer unas vistas excelentes de la comarca. Basten dos detalles: la lámina de agua irisada en el valle y el pico más alto de la provincia de Málaga, La Maroma, al frente. Para acceder a Los Romanes, situada al oeste del embalse hemos de seguir las indicaciones sin posibilidad de pérdida. Ascendemos por una carretera sinuosa salpicada a izquierda y derecha por villas despampanantes, casas con solera, modernas arquitecturas... Todas con el denominador común de formar un balcón sobre el valle en el que se amansa el pantano. Paramos, tiramos un par de fotos, nos deleitamos con los verdes del pantano, con los verdes de los olivos de Periana, con los verdes de los frutales de Alcaucín, vemos la Mesa de Zalía, el Boquete de Zafarraya al frente, La Maroma... Los Romanes es, además, el inicio del camino a la Torre Atalaya, una edificación que hemos visto desde hace tiempo sobre el horizonte, vigilando, oteando los ríos y valles. "Data del siglo XV. Es una torre almenara de construcción árabe para defender las tierras de Zalia de las posibles invasiones de la costa. La Torre está construida con rocas de pizarra formando techadas circulares con mortero de cal. Conserva una ménsula del matacán que defiende una puerta situada a unos 6.5 metros de altura, con jambas de ladrillos y dintel de una piedra, ocultando la medio destruida bóveda de ladrillos. Tiene unos 9.5 metros de altura y según dice la tradición fue construida en una noche con materiales aportados desde los alrededores y agua desde el río Guaro, servía como comunicación desde otras torres vigías a lo largo de la costa y el castillo de Zalia", así reza el panel informativo que nos ofrece las pertinentes explicaciones para llegar hasta ella. Son algo más de cinco kilómetros de recorrido por una pista transitable con turismos ordinarios. Quedado embebidos del paisaje, del tono de sol, del color azul del cielo.

Despedida

Ya nos hemos sumergido en sus aguas. No mucho, tan sólo mojar la palma de las manos, la yema de los dedos, los pies... Es fresca el agua, delicada en coloridos verdes, intensa en aromas. Dos hombres pescan algo más allá, un grupo de niños juegan al fútbol entre dos árboles, una familia charla sentados alrededor de una mesa. Miramos la superficie del agua, este mar interior que parece haber estado siempre ahí. La Viñuela, un pantano, un espejismo de mar.

Enlaces de interés y consejos turísticos

Alojamientos: Además del ya mencionado Hotel La Viñuela, son muchas las opciones que el entorno del pantano ofrece para hospedarse. Desde el Camping La Viñuela, hasta diferentes casas rurales. La oferta es amplia y son muchas las páginas web que nos facilitarán la búsqueda de distintos tipos de alojamientos, para todos los gustos y de todos los precios. La mejor de las opciones es acudir a la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol o teclear "La Viñuela turismo rural" en cualquier buscador.
La Fiesta de la Pasa: Entre las festividades más destacadas de La Viñuela ha de subrayarse la Fiesta de la Pasa, una de las que más solera tiene en la Axarquía, ya que se comenzó a celebrar en los años setenta con la intención de rendir homenaje a este producto, clásico de la comarca y del municipio. La Fiesta de la Pasa se celebra en la segunda quincena de septiembre.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, además de la página web municipal de La Viñuela y la página de Axarquía Costa del Sol.

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60 ALCAUCÍN: LAS LEYENDAS DE ZALÍA

martes, 1 de junio de 2010

Alcaucín de leyendas. Reinas árabes y héroes míticos, ninfas enamoradas. Alcaucín de montañas recias y macetas delicadas, arriates floreados, calles estrechas, rincones umbríos. Alcaucín de fuentes de cinco caños y agua titilante, rumorosa y cristalina, fresca. Alcaucín bajo La Maroma. Alacaucín paso obligado al Boquete de Zafarraya, balcón privilegiado sobre La Viñuela. Alcaucín de Ulises y de Calipso enamorada, de Zalía perfumada, del nazarí sorprendido y capturado. Alcaucín.

El paisaje y la leyenda

Alcacín señorea sobre esta singular zona de la Axarquía, presidida a la derecha por el impresionante tajo del Boquete de Zafarraya y a la izquierda por la lámina d agua que forma el embalse de La Viñuela. Un horizonte salpicado por las motas blancas que son las fincas, cortijos y alquerías entre los campos trufados de olivos. Serpenteamos por la carretera, dejando que el paisaje se abra a nuestra izquierda. Contemplamos la Mesa de Zalía en todo su esplendor, una meseta rocosa, con forma perfectamente trapezoidal y sobre la que se embosca la leyenda. Y es que se cuenta que en esa Mesa de Zalía y el castillo que la precede pudo ubicarse la mítica Odyscia, patria de la ninfa Calypso que recogió a un agotado y desastrado Ulises en su interminable regreso a casa. La ninfa curó sus heridas dulcemente, lavó sus ropas con arrobo y amó tanto al héroe de Troya que no le dejó marchar.
- "Si te quedas conmigo te ofrezco la inmortalidad"
- "Deseo volver a mi hogar, a Ítaca"
- "¿Es Penélope mejor que yo?"
- "Claro que no. Tú eres una diosa. Eres mucho mejor que ella. Pero Penélope es mi hogar, es mi vida".
Esto cuenta la leyenda, los apuntes históricos señalan que en la Mesa de Zalía pudo hallarse la fenicia Zángara, aunque no existen pruebas documentales de ello, lo que sí está claro es que la fortaleza fue ocupada por los árabes y, posteriormente, por los cristianos.

Llegada y desayuno

Llegamos pronto en la mañana, al momento de los desayunos, de los primeros quehaceres cotidianos, de los primeros ajetreos de la mañana. Se mueve el pueblo, la gente, el bullicio. Recomendamos estacionar el coche nada más rebasar un local que nos indica "Punto de Información". A partir de ahí las calles se estrechan y se retuercen y el tráfico, al menos para los visitantes, se complica. Además, Alcaucín es un pueblo para ser caminado, para seré recorrido a pie, para disfrutar de sus callejas y de sus rincones en sombra, de sus perfumes, de sus balconadas que se asoman a la Axarquía. La oferta en restauración es muy destacada, nada más llegar nos reciben el restaurante Rancho Grande y el Restaurante Azafrán. Pero dada la hora de la mañana optamos por sentarnos al fresco, en la terraza del Café Bar Restaurante Enrique, donde pedimos 2 cafés con leche, 1 pitufo mixto y un pitufo bacón queso. Total 5, 60 euros.

La Fuente de los Cinco Caños

Desde el lugar en el que nos encontramos sentados nos llegan los trinos de los pájaros y el arrullo del agua que proviene de la fuente de los Cinco Caños, donde los alcaucineños acuden a llenar enormes botellas de cinco litros de agua fresca para su consumo personal. Y gestos más sencillos: Una mujer de cierta edad sujeta con su mano izquierda en el pecho su camisa, con la derecha se apoya en la pared, se agacha levantado levemente el pie izquierdo y bebe, directamente, un buen trago de la fuente. Sobre los cinco caños, protegidos por un pequeño soportal de cuatro columnas con arcadas de medio punto, decora la pared una solería de tonos cobrizos que refulgen con la luz del sol. Los alcaucineños aseguran que de esta fuente no ha dejado de brotar jamás el agua, ni tan siquiera en los tiempos de la más feroz de las sequías.

El ayuntamiento y la iglesia

Dejamos atrás la fuente, donde su poderosa atracción nos ha obligado a refrescarnos, y caminamos hacia adelante, hasta una bifurcación. Si tomamos la dirección izquierda iremos a la plaza de la Constitución, donde se encuentran el ayuntamiento y la iglesia. Si tomamos el camino de la derecha llegaremos hasta la plaza de Salía, donde hoy, por ser sábado, hay barato, mercadillo. Tomamos el camino de la izquierda. Rebosan las flores en las macetas, geranios, violetas, margaritas... Llegamos así hasta la plaza de la Constitución, donde el poder terrenal y el poder espiritual, ayuntamiento e iglesia, se sitúan colindantes, casi dándose una figurativa mano. La iglesia de Ntra. Señora del Rosario es de una sencillez arrebatadora. Junto al cuerpo central, una lámina de muro se eleva hasta formar una sencilla espadaña de dos ojos, de la que penden dos campanas de distinto tamaño. Fue construida en el siglo XVIII y consta de dos naves demarcadas por tres arcos de medio punto, la nave del evangelio destaca por su camarín con yesería rococó.

La ermita

Nos incorporamos a la calle Calvario con la intención de caminar hasta la ermita. Cuesta arriba, por las calles enredadas, más asusta acometer la subida que luego la realidad de hacerlo, ya que es una pendiente de cierta suavidad. Llegamos en aproximadamente diez minutos. Está situada en la parte más alta del municipio y desde aquí se contempla un paisaje singular definido por la mancha de agua de La Viñuela, el Boquete de Zafarraya y la Mesa de Zalía que como comenta Mª Ángeles Flores Cazorla en un tríptico informativo "parece que esté esperando a una multitud de comensales rodeada de un picacho y dándole alas a mi imaginación, podría ser ésta una de sus patas". La ermita de Jesús del Calvario se edificó en el siglo XVII es de planta cuadrada y su portada está constituida por un arco de medio punto descansando sobre pilastras.

La plaza Salia y el camino al castillo

Descendemos, y al llegar al primer llano, tomamos una serie de escaleras a la izquierda. Escaleras que nos conducirán hasta la plaza de Salia. Sentados en uno de los bancos situados en los flancos se observa el nido de águila de Comares a la izquierda y el caserío blanco de Colmenar a la derecha. Los alcaucineños decoran sus casas con profusión de colores, a base de arriates y macetas, sin una concesión excesiva a las alharacas, propio de un lugar recio y sencillo. No podemos olvidar que Alcaucín está situado en la sierra de Tejeda, a las faldas de La Maroma, pico más alto de la provincia de Málaga con 2.065 metros de altura, hecho que les confiere cierto gusto por el resguardo y la sobriedad. Llegamos hasta la plaza para disfrutar del mercadillo. Antes de regresar al coche nos refrescamos de nuevo en uno de los cinco caños de la fuente. Fresca, cristalina, deliciosa, más ahora que comienza a apretar el sol. Para llegar al castillo de Zalía debemos salir del centro urbano de Alcaucín hasta cruzar el Puente de Don Manuel y tomar, en el acceso a la carretera principal, camino de Granada, hacia la derecha. Donde a unos dos kilómetros de curvas veremos una indicación a la izquierda.

El castillo de Zalía

La fortaleza de Zalía se sitúa como un baluarte ante la Mesa de su mismo nombre. En la antigüedad este era paso obligado para comunicar Vélez Málaga con Granada a través del paso natural del Boquete de Zafarraya. El castillo, por tanto, se encontraba en un punto geoestratégico de vital importancia. La fortificación toma el nombre de la reina Zalia, de la que se decía bajaba diariamente al río para bañarse. Cuenta Wikipedia que "En las noches de luna llena, esta reina mora bajaba a un pequeño estanque situado en la parte más cimera de la fortaleza, llamada La alberca de la reina mora. Una noche, un joven nazarí se acercó hacia la alberca, contemplando el baño de aquella mítica mujer. Mientras la veía sumergirse entre pétalos y nenúfares dentro del agua, fue sorprendido por un guardia y posteriormente fue conducido a La Cerca, donde vivió el resto de sus días recordando aquella mujer, con la piel luminosa, tersa y delicada. Según viejas tradiciones orales, La Cerca sería un antiguo penal, dependiente del castillo de Zalía, donde los musulmanes encerraban a sus enemigos". Quedan del castillo algunas láminas de sus murallas, coronadas por lo que fueron dos torres. Por la configuración de los restos parece que fue una fortaleza de tamaño medio. Las vistas desde aquí (aunque no hay un camino habilitado hasta los restos y la maleza está algo alta) son espectaculares. Se domina el pantano de La Viñuela al frente, a la izquierda el caserío de Alcaucín y La Maroma, la barriada de los Romanos en frente y sobre ella, Comares; a la derecha, Colmenar y todas las suaves lomas que se presentan a nuestra vista, salpicadas de casas, cortijos, alquerías... Por cierto que en las inmediaciones del castillo hay un conjunto de Alojamientos Rurales dignos de ser visitados: Conjunto Rural Castillo de Zalía.

Despedida

Aquí, donde el paisaje resulta embriagador, cerramos los ojos y dejamos que con la brisa suave se mezclen realidad y ficción... Acuden a nuestros oídos los susurros de la ninfa Calypso y de su amado Ulises, nos deleitamos ante la belleza singular de la reina Zalía después de su baño embriagador, situamos la Tángara fenicia entre estos muros y dejamos que la leyenda y la historia convivan por un instante entre las ruinas de este castillo, que desde su posición tanto observó. Ahora hay silencio. Ulises ha marchado en busca de Ítaca.

Enlaces de interés y consejos turísticos

Senderismo: Al estar situado en la Sierra Tejeda, Alcaucin ofrece múltiples posibilidades. Una de las que ofrece la página web municipal es la de Sierra del Alcázar. "Paraje situado en plena Sierra Tejeda, paso obligado en algunas de las que rutas a pie se dirigen al pico de la Maroma, con excelentes instalaciones para poder acampar. Se trata de una zona de acampada, ubicada en la orilla del río Alcaucín. Las pequeñas cataratas que se forman en los primeros metros del cauce de este arroyo y la espesa vegetación que lo rodea son algunos de los atractivos naturales de este coqueto rincón. Llama la atención la impresionante garganta que abre este arroyo metros más abajo, antes de llevar sus aguas hacia el cercano pantano de La Viñuela. La mejor forma de contemplar este cañón natural es acercarse al mirador habilitado junto al camino. Desde allí se pueden ver las bellas formas que ha creado la erosión sobre las zonas más rocosas tanto del cauce del río como de las zonas montañosas que lo rodean". En la misma web municipal nos ofrecen también otras alternativas: Alcaucín.es.
Ruta del aceite y de los montes: Alcaucín forma, junto con Riogordo, Colmenar, Alfarnate, Alfarnatejo, Periana y La Viñuela, la Ruta del Aceite y de los Montes.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la web municipal de Alcaucín y la de Axarquía Costa del Sol.

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