Cantan y repentizan y con las palabras construyen castillos, edifican historias, amalgaman las anécdotas reales o inventadas de sus vidas. Villanueva de Tapia canta e improvisa, versa lo más versado y crea nuevas estrofas que se cuelan entre los olivares. Villanueva de Tapia está declarada como la capital mundial de la poesía oral improvisada y ese emérito galardón parece bruñir de palabras sus calles.
Los olivosSe sitúa el caserío de Villanueva de Tapia sobre la ladera de una colina que desciende con suavidad hasta un valle ungulado trufado de olivares. Si en la vecina Villanueva de Algaidas la tierra nutriente de los olivos era rojiza y parda, en Villanueva de Tapia es blanca, blanquísima e inmaculada. Todos los campos que conforman el término municipal son una amplia extensión de olivar, donde conviven los árboles más nuevos, más rectos y envarados, de hileras separadas para su mejor recolección mecánica, con los árboles más viejos, sarmentosos y retorcidos, con el peso de los años a su espalda que los comban y achaparran, su plantación es más frondosa e irregular, más confusa y menos rectilínea.
La llegadaEstacionamos en la plaza de España, frente a la iglesia de San Pedro Apóstol, un edificio que, pese a su aire de modernidad (sobrio, austero, de ladrillo visto rojo intenso) se construyó en el siglo XVII aunque se reformó en profundidad en el siglo XVIII y a finales del XIX, cuando se reedificó la fachada. En su interior, el templo recoge, pormenorizadamente la vida de Villanueva de Tapia. Un archivo excelentemente bien conservado data los empadronamientos y libros de bautismos y matrimonios de la localidad desde 1626. El trazado de Villanueva de Tapia es un conjunto de calles envaradas, levemente curvas que enmarcan el casco urbano entre dos o tres paralelas, dejando que el resto se descuelguen de ellas. Responde la arquitectura popular a la querencia antequerana que nos habla de casas de dos alturas, de techos altos, zaguanes de colorida solería, patios interiores
hechos de sombras, y ventanas y balcones enrejados. Se pueden contemplar algunas fachadas diociochescas, producto de su despegue económico en esa época. Tomamos la avenida de Andalucía, artería principal de Villanueva en la que se encuentran todos los servicios (tiendas, cafeterías y bares, cajeros automáticos, mercados de abastos, ayuntamientos, centro de salud) y que es arteria principal del municipio.
Cante de PoetasAntes de comenzar nuestra andadura, observamos en la esquina que une la plaza de España con la calle Andalucía una placa que indica: “En esta plaza se celebró el X Encuentro-Festival Iberoamericano de la Décima, coincidiendo con el II Festival Internacional de Cantes de Poetas. Con este motivo Villanueva de Tapia fue declarada Capital Mundial de la Poesía Oral Improvisada. 12 de julio de 2001”. Indagamos algo más sobre este peculiar asunto y encontramos en la página web
cantedepoetas.com una explicación acerca del origen de este certamen. “Los investigadores del fenómeno de la improvisación poética suelen definir una "zona de cante de poetas" entre las provincias de Málaga, Córdoba y Granada. En ella se encuentran inmersos municipios de ancestral tradición como Priego, Loja, Iznajar, Villanueva de Algaidas y Villanueva de Tapia, la Capital Mundial de la Poesía Improvisada durante un mágico fin de semana de julio de cada año desde el 2001. ¿Cómo ha llegado este municipio a ser reconocido de esa manera? Un largo proceso aderezado con mucho arte, tradición y un nombre propio: Gerardo Páez "el Carpintero". Denominado por unos "el poeta del pueblo", embajador de Villanueva de Tapia en el mundo poético, “el Carpintero” es un símbolo del municipio, poseedor de una amplia trayectoria bien conocida en los alrededores como trovero,
improvisador, poeta. Sucesivos viajes por la geografía andaluza le llevaron un verano de 1993 a Adra, donde se presentó a la élite del trovo cubano. Una invitación de estos lo llevó a viajar a Cuba, al Festival Iberoamericano de la Décima de Las Tunas (1997). Al año siguiente, otro nuevo viaje y escala en Gran Canaria. Y en 1999, nuevo salto a Iberoamérica y nos lo encontramos en San Luis Potosí, México. Fueron, en definitiva, encuentros, visitas e intercambios decisivos en la forja de una idea: un Festival Internacional de Cante de Poetas, a celebrar en su pueblo, en su casa. El Carpintero fue su principal impulsor, una referencia mundial para los amantes de este arte”. De este modo fue en el año 2001 cuando Villanueva de Tapia acogió por primera vez en el mes de julio su I Festival Internacional de Cante de Poetas. En la propia web de cantedepoetas se pueden contemplar algunas fotografías del festival además de numerosos vídeos del mismo que nos permiten conocer algo más acerca de este arte de la poesía oral improvisada. Éste es un ejemplo.
Hasta la fuente y por la ermitaTomamos la avenida de la Constitución por la hasta llegar al parque, lugar de encuentro de los tapienses gracias a la sabia sombra que proyectan una tupida red de árboles. Charla un grupo de mayores y se oyen ecos de fútbol y algo de política, críticas hacia algún personaje televisivo y alusiones al tiempo y al campo. Hablar pausado, sosegado, con cierto deje cordobés en alguno de los acentos. Los hombres reposan sobre los bancos y charlan animadamente, también un grupo de adolescentes. En la parte
superior del parque se encuentra la ermita de la Virgen de Gracia, un edificio sencillo y recoleto, minúsculo, delante del cual se sitúan cuatro cirios encendidos y en cuyo interior se observan algunos exvotos. Salimos del parque y retomamos de nuevo la avenida de la Constitución para dirigirnos a la fuente de los Allalantes, una sencilla fuente de tres caños, pero que guarda una historia, ya que fue la primera que se construyó en el municipio “sirviendo para abastecer a los vecinos de esta villa. En el año 1795 una riada destruye el puente que conducía a la misma reparándolo el maestro de albañilería Juan García. Villanueva de Tapia. IV Centenario 1602-2003”. En la parte superior del municipio existe un lavadero público, que pese a no tener excesivo interés arquitectónico, sí lo puede tener social, ya que en el murmullo del agua que recorre sus caños parece escucharse la voz de Villanueva de Tapia contando su propia historia.
Despedida
Paramos y descendemos del coche. Nada se oye salvo el susurro de las ramas de los olivos rozando unas sobre otras y entre ellas parece llegar hasta nosotros una voz lejana y antigua. Susurran voces, voces de cantes y cantos, voces que transportan estrofas y versos, voces de acentos diversos y variados, voces que hablan de lo cotidiano, voces que relatan lo extraordinario, voces de poetas, versos improvisados…
Enlaces de interés y consejos útiles
Fiestas: Si necesitáramos una disculpa para visitar Villanueva de Tapia, el calendario podría hacerse pequeño, tal es el ímpetu con el que los tapienses organizan sus eventos, concentrando en sus 1700 habitantes diversas ferias y fiestas con las que agradar al vecino y al visitante. Si ya hemos mencionado el Festival Internacional de Cante de Poetas que se Celebra el tercer fin de semana de julio, no son menos destacables los siguientes eventos.
Real Feria de Ganado: Se celebra desde 1869 y está declarada como fiesta de Singularidad Turística Provincial. Desde hace unos años, se está llevando a cabo una labor de recuperación y potenciación de la feria, a la que se le suma el tradicional mercado de ganado, al que acude gran variedad de razas, exhibición de burros y bueyes, concurso morfológico de razas caprinas. Paralelamente, se celebra una gran feria comercial a base de productos agroalimentarios de empresas de la localidad y de la comarcaConcurso Gastronómico del Chivo Lechal Malagueño: Se incluye dentro de las celebraciones de la Real Feria del Ganado. Durante el concurso los participantes elaboran diversas recetas y platos en los que el ingrediente principal debe ser el chivo. En el concurso participan, además de particulares, restaurantes y alumnos y alumnas de diversas escuelas de hostelería de la provincia de Málaga.
Día del Salmorejo: A mediados del mes de agosto Villanueva de Tapia celebra el Día del Salmorejo, donde se rinde homenaje a este plato típico a través de una degustación popular que se lleva a cabo en la plaza de la Iglesia. En esta jornada se elaboran más de 250 kilogramos de salmorejo que se acompaña de 2.000 kilogramos de chorizo asado. La fiesta termina con música y baile.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Villanueva de Tapia. Destacamos además la página web Cantedepoetas por ser la oficial del certamen.
Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.
73 VILLANUEVA DE TAPIA: RUMOR DE POEMAS
martes, 31 de agosto de 2010
Publicado por Israel Olivera en 0:01 4 comentarios
Etiquetas: aceituna, cante de poetas, ermita, feria de ganado, iglesia, Málaga, olivar, olivares, poemas, poesía improvisada, salmorejo, Villanueva de Tapia
72 VILLANUEVA DE ALGAIDAS: HORIZONTE DE OLIVAR
martes, 24 de agosto de 2010
Algaidas que es una de estas Villas Nuevas. Villanueva de Algaidas. Segregada de Archidona, moderna aceptación de su independencia, de su particularidad como municipio. Algaidas que fue cuna del maestro Berrocal, Miguel Berrocal, nombre propio de la escultura internacional en el siglo XX. Algaidas, cuyo nombre desciende del árabe y que tiene eco de matorral y de monte bajo. Villanueva de Algaidas, de origen conventual y ascético. Algaidas de olivos y olivos y olivos y olivos, de aceite dorada que la ha transformado en el mayor productor de este oro líquido en toda la provincia de Málaga. Villanueva de Algaidas, Algaidas, villa nueva.
La lejanía, de olivosLos olivos callados, silenciosos, aprietan sus sarmientos necesarios contra la tierra, conformando un mar boscoso de verdes plateados. Las ondulaciones de los cerros colmados no permiten ver la tierra rojiza, de colores intensos, que palpita bajo nuestros pies. Aquí y allá se observa la polvareda que tractores y maquinaria levantan en su tránsito por los caminos y las pistas. Se levantan como insectos metálicos las torres donde se almacena el cereal y la aceituna, plantaciones para el tratamiento del aceite que se asemejan a bases lunares sobre un mar verde. El aire se colma de ese olor fuerte y ligeramente dulzón que desprende el prensado de la oliva, un perfume que nos habla de potentes industrias aceiteras, de refinos de oliva, de dorados y untuosos líquidos. Se levantan la calima y el polvo suspendido en el aire más allá del horizonte, haciendo que todo el paisaje tenga un aire irreal, onírico, de sueños en la lejanía.
SituaciónSeguimos dirección centro urbano para encontrarnos con un trazado lineal pero que esconde algunas revueltas en el interior de sus calles. Tomamos calle Málaga y calle Córdoba, donde estacionamos. Villanueva de Algaidas y su vecina Villanueva de Tapia se encuentran prácticamente en la frontera de la provincia malagueña, compartiendo lindes con Córdoba, así que estacionar en la intersección de estas dos calles es como reproducir a escala reducida una realidad más amplia. Contemplamos en seguida las casas de amplios zaguanes, de patios umbríos que se dejan entrever tras las gruesas puertas de madera. Colegimos que los inviernos resultarán recios en esta comarca nororiental de la provincia, inviernos de rocío y de helada, de temperaturas mínimas en la madrugada y en la primera mañana que irán ascendiendo según ascienda el sol. Las casas, algunas de fachada señorial, tienen un máximo de dos alturas, muchas de ellas con una tercera altura que responde a un desván, a un altillo que en tiempos pretéritos se utilizaba como almacén de grano familiar y que en la actualidad ha perdido su uso. Las ventanas y puertas enrejadas con forja negra. Las sombras de las casas se proyectan unas sobre otras, permitiéndonos permanecer de manera permanente al abrigo de la sombra, que nos alivia del sol impenitente que ya acucia en lo alto.
Origen y parroquiaSi en otros lugares la gestación de una población se producía en torno a una fortaleza de defensa, a una torre o un castillo, Villanueva de Algaidas comenzó su andadura moderna al arropo de un conventos franciscano. Tan es así que en el centro urbano, los edificios religiosos se reducen en la actualidad a una iglesia de moderna construcción y relativamente humilde. Como apunta el Patronato de Turismo de la Costa del Sol en su página web, dicho convento franciscano “aglutinó en sus alrededores varios incipientes núcleos que, con el tiempo, requirieron de una organización que necesariamente debía canalizar
una casa consistorial que arbitrara los intereses de esos núcleos dispersos en lo que entonces se llamaba la Rinconá. A poco más de un kilómetro del actual casco urbano se ubicaba el núcleo de la primera villa, lugar que hoy se conoce con el nombre de La Atalaya, amén de otros barrios que fueron surgiendo junto a las zonas más propicias para un determinado tipo de cultivo. La Atalaya, la Rinconá, Zamarra, Albaicín y Parrilla son algunos de esos barrios que acabaron por conformar el actual pueblo de Villanueva de Algaidas, cuyo Ayuntamiento quedó constituido en 1843, después de segregarse de Archidona”. Asi pues, dirigimos nuestros pasos hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación que comenzó a construirse en el año 1904 y se terminó en 1907. Su portada es sencilla, de blanco inmaculado con ribetes de amarillo albero, que culmina en una sencilla espadaña de un solo ojo del que pende una campana. Posee una sola nave y su fachada fue reconstruida parcialmente en el siglo XX. La puerta de la sacristía pertenece al antiguo convento franciscano. El templo está integrado entre las casas de la misma calle como si se tratara de un edificio más. En su fachada luce dos leyendas que dicen “Dichosos los que trabajan por la paz fruto de la justicia” y “Que tu palabra, Señor, cambie mi vida”. Es un templo breve, pequeño, pero activo en el culto, dado el programa de misas y actividades dado el programa que podemos leer colocado en su tablón de anuncios.
Miguel Berrocal, escultorDesandamos los pasos andados, al caminar por las calles nos topamos con un hombre que canta una copla en voz baja apoyado en el quicio de su puerta. Vemos algunas casas solemnes, de cierta trascendencia, y que podríamos situar en el siglo XVIII. Las persianas de madera se desenrollan y protegen del sol el interior de las casas, sirviendo de alivio al permitir pasar las delicadas corrientes de aire. Caminamos hasta la plaza Miguel Berrocal, centro neurálgico de VVAA de Algaidas y recuerdo al que fuera
una de los más destacados escultores del siglo XX, cuya obra rebasó las inmediaciones del municipio y de la provincia para convertirse en patrimonio internacional. La página web Escultura Urbana ofrece un breve semblante del artista: “Miguel Ortiz Berrocal, Miguel Berrocal, para el mundo artístico, nace el 28 de septiembre de 1933 en Villanueva de Algaidas, provincia de Málaga. Se traslada en 1949 a Madrid, donde cursa un año en la Facultad de Ciencias Exactas, para su ingreso en la Escuela de Arquitectura. Abandona sus recién iniciados estudios de arquitectura para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y, posteriormente y como alumno de Ángel Ferrant, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Becado por el Gobiernos francés, reside en París, donde traba amistad con Giacometti, Cárdenas y Picasso en Cannes. En una primera etapa, e influido por la obra de Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, Berrocal realiza piezas en hierro forjado hasta que, a principios de los años sesenta comienza a realizar sus conocidas esculturas "desmontables", que tanta fama de darían. Son obra de pequeño formato realizadas en materiales nobles, pero gracias a su conocimiento sobre nuevos materiales como el kevlar o la fibra de carbono, Berrocal comienza a realizar obra de gran formato. Reside en las ciudades italianas de Roma y Verona hasta su retorno definitivo a Villanueva de Algaidas, donde fallece el 1 de junio de 2006”. La página web oficial Berrocal.net ofrece una extensa información de la vida u obra del autor, así como una muestra de su amplio catálogo artístico.
El convento y la iglesia rupestreRegresamos al lugar donde hemos estacionado el coche con la intención de visitar el origen de Villanueva de Algaidas. Descendemos pro la calle Córdoba hasta una intersección, tomamos la vía de la izquierda sobre la que se nos indica “La Atalaya”, núcleo poblacional posible origen de Villanueva. En el camino encontraremos los restos del convento franciscano. El recinto está vallado y cerrado, pero desde el exterior se pueden apreciar y ver las formas perfectamente definidas del edificio.
Además cuenta con un panel informativo en el que se detalla la historia, origen y construcción del convento. De lo que fuera este magnífico templo tan sólo quedan sus ruinas en las que se puede apreciar la nave de la iglesia y parte de la estructura de los que fuera residencia de los monjes franciscanos. El convento fue inaugurado en 1566 por el primer Duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, convirtiéndose en referente religioso de los pobladores de la zona. Los avatares históricos llevaron a su abandono, lo que ha ocasionado el derrumbe de parte de su estructura. Como curiosidad, señalar que los monjes franciscanos que lo habitaron vivían, en parte, de la venta de madera que extraían de las encinas próximas a la Armada Española. Junto a los restos del convento se encuentra la que fuera antigua ermita rupestre. Datada en el siglo IX, dio cobijo al culto del grupo de mozárabes, cristianos resistentes a la dominación árabe. Se trata de pequeñas cuevas excavadas en la roca, con una nave central con bóveda de cañón. Junto a ellas hay pequeñas salas laterales. Estas ermitas indican que en esta zona debió haber una importante población cristiana.
Despedida
Atrás dejamos los restos de este resplandeciente pasado para zambullirnos en el resplandeciente presente de olivos verdes, donde el gris plateado de sus copas se mece con la cálida brisa del estío. Se pierde el coche entre las curvas, carretera sinuosa, y se sumerge en el olivar, confundiéndose con la tierra rojiza, con el verde ceniciento, con el gris plateado. Somos también aceite.
Enlaces de interés
Miguel Berrocal: Sin duda, la página web oficial del artista Berrocal.net nos ayudará a tener un mejor conocimiento de la trayectoria internacional de este escultor que se codeó con los grandes nombres del arte en el siglo XX llegando a formar parte de ellos. Escogió además Berrocal su localidad natal de Villanueva de Algaidas para pasar sus últimos días, dejando atrás Verona para contemplar los olivos terrenos de su patria chica.
Senderismo: Por Villlanueva de Algaidas, lindante al convento franciscaso discurre el sendero de Gran Recorrido 7 – E4. El GR-7 es un Sendero de Gran Recorrido que parte de Andorra al estrecho de Gibraltar. Como sendero de gran recorrido está balizado con señales rojas y blancas. Se trata del primer sendero de gran recorrido que se señalizó en España (se inició en el 1974); tiene un recorrido que sigue el levante peninsular desde una situación retirada de la costa. Forma parte del sendero europeo E-4 (Tarifa-España); después de cruzar Francia y Andorra (en los dos países también tiene la referencia de GR 7), entra en Cataluña por La Farga de Moles, cruza esta comunidad y continúa por la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía hasta llegar al cabo de Tarifa, cerca de Algeciras, donde acaba su recorrido y en su día se encontrará con el GR-92.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Villanueva de Algaidas.
Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.
Publicado por Israel Olivera en 0:01 2 comentarios
Etiquetas: aceite, aceituna, Berrocal, escultor Berrocal, Málaga, Miguel Berrocal, olivares, olivos, Villanueva de Algaidas
28 ALAMEDA: ¿QUIÉN TEME A "EL TEMPRANILLO"?
martes, 20 de octubre de 2009
Si realmente en alguna ocasión el océano pudiera confundirse con un mar de olivos, este sin duda alguna sería el paisaje que rodea a Alameda. Todas las vistas que asoman en el horizonte, a nuestro alrededor, incluyen ese verde viejo, añoso, centenario de los olivos. Verde de olivo y ocre de la tierra oscura que lo alimenta con sus sustratos. Parece el paisaje inabarcable, inagotable, interminable hasta ocupar todos los espacios posibles. Más tarde, desde el altozano bajo cuya sombra simbólica se cobija Alameda, comprobaremos el hecho insobornable de este horizonte que se
pierde y pierde y pierde y que nunca acaba. Alameda surge entre los olivos como un municipio con actividad, grande, quizá punto neurálgico de su zona de influencia. Observamos, situados en el borde de la carretera, unos indicativos que nos señalan que estamos en la llamada Ruta de "El Tempranillo", bandolero, revolucionario, guerrillero, luchador, ladrón..., una figura mítica dentro del imaginario colectivo y cuyo cuerpo reposa bajo la influencia olivarera de estas tierras. Los accesos a Alameda, con sus monumentos principales, están perfectamente indicados y la mejor de las opciones es seguirlos. El centro urbano nos sorprende con un trazado rectangular, delimitado por calles largas, rectilíneas, que no responden a modo nazarí o árabe que hemos visto en otros lugares de la provincia. Seguidas las indicaciones muy pronto nos encontramos con la iglesia de la Concepción, en cuyas inmediaciones estacionamos.
El TempranilloEchamos la vista atrás, como el flashback de una película, y bosquejamos la figura de El Tempranillo cabalgando por estos lares, perdida su silueta legendaria entre los olivos, escapando de unos y acechando a otros con su perfil recortado sobre el horizonte. Respondía al nombre de José Mª Pelagio Hinojosa, nacido en Jauja (pedanía de Lucena) en 1805, y muerto en Alameda en 1833. Con quince años se bate en duelo de navajas, facones pálidos a la luz de la luna, con un hombre mayor que él. ¿La causa? Venganza, honor, amores son los apellidos que se añadieron a esta disputa. Huye a Sierra Morena, donde se apodera de sus caminos y senderos. Con apenas 20 años ya le acompañaban una quincena de secuaces, muchos de ellos héroes de la Guerra de la Independencia, y en la serranía comete sus múltiples delitos. Dicen que era de trato amable y zalamero con las damas, casi camelador. En 1832 el rey Fernando VII concedió un indulto a todos los bandoleros que quisieran someterse a la ley, "El Tempranillo" acepta. Con 28 años, el 23 de septiembre de 1833, cae muerto en una emboscada organizada por un antiguo compañero. Aquí muere la persona y nace la leyenda. Tan es así que "El Tempranillo" está presente en esta comarca de una manera incontestable. Su figura se prolonga hasta las vecinas Jauja, Corcoya y Badolatosa, pero sin duda, el centro neurálgico de la Ruta del Tempranillo es Alameda, ya que en el interior del patio de la iglesia... se encuentra su tumba.
La visitaPrecisamente aquí nos encontramos con un cartel que será fundamental en nuestra visita al municipio: "Ruta del Tempranillo. Horarios desde octubre hasta marzo de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00, fines de semana de 16:00 a 19:00 horas. Desde abril hasta septiembre de 10:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 20:00 horas, fines de semana de 17:00 a 20:00 horas. Teléfono de contacto: 957.51.90.51". Llamamos. Se nos explica que las visitas a los lugares más emblemáticos de Alameda se organizan desde el Centro de Interpretación de las Termas Romanas, situado, literalmente a la vuelta de la esquina, en la calle En Medio, 19. Caminamos apenas 20 metros para encarar el edificio perfectamente indicado, ascender una veintena de escalera y cruzar la puerta que nos llevará al interior de este museo. Carmen, una de las encargadas, nos explica que con la entrada a las termas romanas también podemos visitar la iglesia y, por supuesto, la tumba de "El Tempranillo", son 2 euros por persona. Por uno más, 3 euros, también podríamos acudir a las vecinas Jauja, Corcoya y Badolatosa y completar la ruta íntegra. Optamos por quedarnos en la provincia de Málaga y disfrutar de lo mucho que nos ofrece Alameda. Coser y cantar.
El Centro de Interpretación de las Termas Romanas nos ofrece la posibilidad de realizar un recorrido por los usos y costumbres que estos recintos ofrecían en la antigüedad. Termas que iban mucho más lejos que un simple baño o masaje y que se transformaban en eje habitual de reunión, de charla, de eventos
sociales, etc... Es un museo moderno, con amplio material audiovisual, con piezas móviles, paneles informativos, reproducciones de antigüedades, incluso un pequeño ejemplo práctico de cómo se desarrolla el trabajo arqueológico y la posibilidad de encontrar un hallazgo romano por uno mismo en una gran cuba de arena. La explicación de los sistemas de funcionamiento resulta muy instructiva y lo mejor es que luego pudimos comprobarlo en la realidad, ya que en el exterior del edificio se encuentran las auténticas termas romanas de Alameda. Cubren una amplia extensión de terreno sobre la que se sitúa un sistema de pasarelas, y gracias a los conocimientos adquiridos en el centro y los paneles explicativos, podemos ubicar zonas como el caldarium, el frigidarium... Terminada la visita a las termas, altamente recomendable, Carmen nos acompaña a la iglesia de la Concepción y a la tumba de "El Tempranillo".
Atravesamos una estancia umbría, donde se observan algunos restos de papel colorido de los trabajos de catequesis, tras una puerta de madera gruesa, salimos a la luz de un patio intensamente colorido, con flores y plantas por doquier, donde resaltan los azulejos blancos y azules y que le dotan de cierto aire clásico y tradicional aunque fuera remodelado a mediados de los años ochenta. Preside este patio la cruz de piedra que indica el lugar donde se sitúa la tumba del bandolero. Recibe muchas visitas, como si de un ídolo de rock se tratara, y es que su fama le precede. Es este un lugar tranquilo, de reposo absoluto, de sosiego y paz, apenas el murmullo de los pájaros otoñales en el cielo. Carmen nos indica un retrato situado en la pared y subraya que es el único fidedigno que existe sobre "El Tempranillo". Aquí es cuando la leyenda se transforma de nuevo en
hombre. José Mª Pelagio Hinojosa, patillas enormes, flequillo, escasa barbilla, pañuelo al cuello, la mirada perdida en el horizonte... La cruz de piedra blanca dice: "Por José Mª El Tempranillo, 20.000 reales ofreció Fernando VII al que lo entregara vivo o muerto. Indultado el 22 de junio de 1833. Muere de un trabucazo por la espalda en Alameda a 24 de septiembre de 1833. RIP. Rey de Sierra Morena". Abandonamos el patio donde reposa el mito y accedemos a la iglesia por una pequeña puerta.
Es un templo recargado, pintado al fresco con multitud de flores en el altar, en sus bóvedas y columnas. Nos cuenta Carmen que ha sido reconstruida en un periodo relativamente reciente y dicha reconstrucción ha resultado ser minuciosa y detallada. En las naves laterales se puede disfrutar de un completo Vía Crucis pintado al óleo, así como distintas imágenes procesionales. Terminamos la visita y aquí nos despedimos de nuestra guía, Carmen, que antes nos indica cómo llegar hasta el mirador de La Camorra y nos recomienda varios restaurantes donde almorzar. Antes de montarnos en el coche, muy próximo, decidimos dar un paseo por Alameda, descubrir otras de sus calles, tomar un aperitivo en El Repullo, charlar con sus gentes. Así, caminamos por la calle En Medio hasta desembocar en la plaza donde nos espera la fuente municipal que,
construida en el siglo XIX tiene una historia que contar. Resulta que dicha fuente está formada por cuatro caños situados a una altura considerable, así que, ante la imposibilidad de llegar al agua de manera ordinaria, las mujeres y hombres de Alameda ingeniaron un sistema que unía la boca del botijo o de la tinaja al caño gracias a una madera hueca ligera y un embudo. Subimos hasta la plaza de la República, donde se erige una torre reloj en homenaje a este periodo histórico... Descubrimos la otra cara de Alameda con sus calles que se extienden hasta perderse entre los olivares. Regresamos al coche y tomamos dirección al mirador de la Camorra a través de la calle Álamos, luego calle Cañada hasta casi salir del pueblo. Enfilado entre una arboleda se inicia la subida hasta el mirador. Merece la pena, es sobrecogedor, impresionante. Deja sin aliento el
horizonte que se divisa desde esta altura, otero privilegiado, en la campiña trufada de olivos. Impresiona el paisaje parduzco con las pequeñas lomas que ascienden con suavidad. Giramos 360º y el paisaje se hace cada vez más complejo, con el espejismo de un caserío allí, la brasa blanca de un cortijo allá. Hasta aquí llegan los sonidos de la recogida de la aceituna. Asimismo divisamos la superficie de la Laguna de la Ratosa, ahora seca y que espejea en los meses primeros de primavera. Sentarse y observar, ver la indefinida línea del horizonte. Se contempla Alameda allá abajo, protegida por la sierra de la Camorra, como si de un vigilante natural se tratara. Diez, quince, veinte minutos acunados por la brisa que asciende desde la campiña. Se nos abre el apetito.
La comidaTras el empacho paisajístico del mirador de La Camorra se nos abre el apetito. Optamos por el Restaurante Cándida entre las diferentes opciones que se pueden barajar. Está a la salida del pueblo, dirección carretera de Mollina. Y además de tener, por su nombre, un componente sentimental familiar,
todas las personas a las que hemos preguntado nos lo han recomendado. El restaurante tiene un pequeño parking a la entrada, un patio cubierto fuera y varios salones interiores. Miramos la carta. Promete. Así nos pedimos una cerveza, una botella de agua de litro y medio, 2 porras antequeranas (12 euros), 1 chivo lechal al ajillo (13,50 euros) y 1 solomillo de ternera a la crema de miel (19 euros). Total 48, 50 euros. Las raciones son muy generosas y la porra antequerana (la influencia de la ciudad con más iglesias de España resulta abrumadora e incontestable) está fresca y deliciosa. Añadimos a todo ello un café con hielo. Tras un ligero reposo...
Despedida
... nos sumergimos de nuevo entre el mar de olivos, entre estas arterias parduzcas, grises, que son las carreteras, de manera casi inmediata perdemos la silueta de Alameda, sólo nos domina la cima de la Camorra, en la que casi podemos distinguir la mirada de dos viajeros que están ahora donde antes estábamos nosotros. Sacamos la mano por la ventanilla y saludamos, saludamos, saludamos....
Enlaces y consejos de interés
La Ruta de "El Tempranillo": Es una de las mejores maneras para conocer la comarca, el personal al cargo es muy servicial y pone a disposición del viajero todas las facilidades. Se puede visitar su página web, muy completa, en la página web de la Ruta del Tempranillo, donde se hace un resumen de la vida del bandolero, se ofrece amplia información sobre hostelería, gastronomía, casas rurales, restaurantes, actividades, etc. El teléfono de contacto con la Ruta del Tempranillo es: 957.51.90.51.
Consejos: No está de más llevar unos prismáticos para disfrutar al cien por cien de las vistas que ofrece el mirador de la Camorra.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Alameda.
Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.
Publicado por Israel Olivera en 0:01 5 comentarios
Etiquetas: Alameda, bandolero, El Tempranillo, La Camorra, Málaga, olivares, olivos, Sierra Morena, turismo activo