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73 VILLANUEVA DE TAPIA: RUMOR DE POEMAS

martes, 31 de agosto de 2010

Cantan y repentizan y con las palabras construyen castillos, edifican historias, amalgaman las anécdotas reales o inventadas de sus vidas. Villanueva de Tapia canta e improvisa, versa lo más versado y crea nuevas estrofas que se cuelan entre los olivares. Villanueva de Tapia está declarada como la capital mundial de la poesía oral improvisada y ese emérito galardón parece bruñir de palabras sus calles.

Los olivos

Se sitúa el caserío de Villanueva de Tapia sobre la ladera de una colina que desciende con suavidad hasta un valle ungulado trufado de olivares. Si en la vecina Villanueva de Algaidas la tierra nutriente de los olivos era rojiza y parda, en Villanueva de Tapia es blanca, blanquísima e inmaculada. Todos los campos que conforman el término municipal son una amplia extensión de olivar, donde conviven los árboles más nuevos, más rectos y envarados, de hileras separadas para su mejor recolección mecánica, con los árboles más viejos, sarmentosos y retorcidos, con el peso de los años a su espalda que los comban y achaparran, su plantación es más frondosa e irregular, más confusa y menos rectilínea.


La llegada

Estacionamos en la plaza de España, frente a la iglesia de San Pedro Apóstol, un edificio que, pese a su aire de modernidad (sobrio, austero, de ladrillo visto rojo intenso) se construyó en el siglo XVII aunque se reformó en profundidad en el siglo XVIII y a finales del XIX, cuando se reedificó la fachada. En su interior, el templo recoge, pormenorizadamente la vida de Villanueva de Tapia. Un archivo excelentemente bien conservado data los empadronamientos y libros de bautismos y matrimonios de la localidad desde 1626. El trazado de Villanueva de Tapia es un conjunto de calles envaradas, levemente curvas que enmarcan el casco urbano entre dos o tres paralelas, dejando que el resto se descuelguen de ellas. Responde la arquitectura popular a la querencia antequerana que nos habla de casas de dos alturas, de techos altos, zaguanes de colorida solería, patios interiores hechos de sombras, y ventanas y balcones enrejados. Se pueden contemplar algunas fachadas diociochescas, producto de su despegue económico en esa época. Tomamos la avenida de Andalucía, artería principal de Villanueva en la que se encuentran todos los servicios (tiendas, cafeterías y bares, cajeros automáticos, mercados de abastos, ayuntamientos, centro de salud) y que es arteria principal del municipio.


Cante de Poetas

Antes de comenzar nuestra andadura, observamos en la esquina que une la plaza de España con la calle Andalucía una placa que indica: “En esta plaza se celebró el X Encuentro-Festival Iberoamericano de la Décima, coincidiendo con el II Festival Internacional de Cantes de Poetas. Con este motivo Villanueva de Tapia fue declarada Capital Mundial de la Poesía Oral Improvisada. 12 de julio de 2001”. Indagamos algo más sobre este peculiar asunto y encontramos en la página web cantedepoetas.com una explicación acerca del origen de este certamen. “Los investigadores del fenómeno de la improvisación poética suelen definir una "zona de cante de poetas" entre las provincias de Málaga, Córdoba y Granada. En ella se encuentran inmersos municipios de ancestral tradición como Priego, Loja, Iznajar, Villanueva de Algaidas y Villanueva de Tapia, la Capital Mundial de la Poesía Improvisada durante un mágico fin de semana de julio de cada año desde el 2001. ¿Cómo ha llegado este municipio a ser reconocido de esa manera? Un largo proceso aderezado con mucho arte, tradición y un nombre propio: Gerardo Páez "el Carpintero". Denominado por unos "el poeta del pueblo", embajador de Villanueva de Tapia en el mundo poético, “el Carpintero” es un símbolo del municipio, poseedor de una amplia trayectoria bien conocida en los alrededores como trovero, improvisador, poeta. Sucesivos viajes por la geografía andaluza le llevaron un verano de 1993 a Adra, donde se presentó a la élite del trovo cubano. Una invitación de estos lo llevó a viajar a Cuba, al Festival Iberoamericano de la Décima de Las Tunas (1997). Al año siguiente, otro nuevo viaje y escala en Gran Canaria. Y en 1999, nuevo salto a Iberoamérica y nos lo encontramos en San Luis Potosí, México. Fueron, en definitiva, encuentros, visitas e intercambios decisivos en la forja de una idea: un Festival Internacional de Cante de Poetas, a celebrar en su pueblo, en su casa. El Carpintero fue su principal impulsor, una referencia mundial para los amantes de este arte”. De este modo fue en el año 2001 cuando Villanueva de Tapia acogió por primera vez en el mes de julio su I Festival Internacional de Cante de Poetas. En la propia web de cantedepoetas se pueden contemplar algunas fotografías del festival además de numerosos vídeos del mismo que nos permiten conocer algo más acerca de este arte de la poesía oral improvisada. Éste es un ejemplo.



Hasta la fuente y por la ermita

Tomamos la avenida de la Constitución por la hasta llegar al parque, lugar de encuentro de los tapienses gracias a la sabia sombra que proyectan una tupida red de árboles. Charla un grupo de mayores y se oyen ecos de fútbol y algo de política, críticas hacia algún personaje televisivo y alusiones al tiempo y al campo. Hablar pausado, sosegado, con cierto deje cordobés en alguno de los acentos. Los hombres reposan sobre los bancos y charlan animadamente, también un grupo de adolescentes. En la parte superior del parque se encuentra la ermita de la Virgen de Gracia, un edificio sencillo y recoleto, minúsculo, delante del cual se sitúan cuatro cirios encendidos y en cuyo interior se observan algunos exvotos. Salimos del parque y retomamos de nuevo la avenida de la Constitución para dirigirnos a la fuente de los Allalantes, una sencilla fuente de tres caños, pero que guarda una historia, ya que fue la primera que se construyó en el municipio “sirviendo para abastecer a los vecinos de esta villa. En el año 1795 una riada destruye el puente que conducía a la misma reparándolo el maestro de albañilería Juan García. Villanueva de Tapia. IV Centenario 1602-2003”. En la parte superior del municipio existe un lavadero público, que pese a no tener excesivo interés arquitectónico, sí lo puede tener social, ya que en el murmullo del agua que recorre sus caños parece escucharse la voz de Villanueva de Tapia contando su propia historia.

Despedida


Paramos y descendemos del coche. Nada se oye salvo el susurro de las ramas de los olivos rozando unas sobre otras y entre ellas parece llegar hasta nosotros una voz lejana y antigua. Susurran voces, voces de cantes y cantos, voces que transportan estrofas y versos, voces de acentos diversos y variados, voces que hablan de lo cotidiano, voces que relatan lo extraordinario, voces de poetas, versos improvisados…

Enlaces de interés y consejos útiles

Fiestas: Si necesitáramos una disculpa para visitar Villanueva de Tapia, el calendario podría hacerse pequeño, tal es el ímpetu con el que los tapienses organizan sus eventos, concentrando en sus 1700 habitantes diversas ferias y fiestas con las que agradar al vecino y al visitante. Si ya hemos mencionado el Festival Internacional de Cante de Poetas que se Celebra el tercer fin de semana de julio, no son menos destacables los siguientes eventos.
Real Feria de Ganado: Se celebra desde 1869 y está declarada como fiesta de Singularidad Turística Provincial. Desde hace unos años, se está llevando a cabo una labor de recuperación y potenciación de la feria, a la que se le suma el tradicional mercado de ganado, al que acude gran variedad de razas, exhibición de burros y bueyes, concurso morfológico de razas caprinas. Paralelamente, se celebra una gran feria comercial a base de productos agroalimentarios de empresas de la localidad y de la comarca
Concurso Gastronómico del Chivo Lechal Malagueño: Se incluye dentro de las celebraciones de la Real Feria del Ganado. Durante el concurso los participantes elaboran diversas recetas y platos en los que el ingrediente principal debe ser el chivo. En el concurso participan, además de particulares, restaurantes y alumnos y alumnas de diversas escuelas de hostelería de la provincia de Málaga.
Día del Salmorejo: A mediados del mes de agosto Villanueva de Tapia celebra el Día del Salmorejo, donde se rinde homenaje a este plato típico a través de una degustación popular que se lleva a cabo en la plaza de la Iglesia. En esta jornada se elaboran más de 250 kilogramos de salmorejo que se acompaña de 2.000 kilogramos de chorizo asado. La fiesta termina con música y baile.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la web municipal de Villanueva de Tapia. Destacamos además la página web Cantedepoetas por ser la oficial del certamen.

Este blog queda abierto a los comentarios, anotaciones, opiniones que los navegantes deseen realizar. Nos vemos en El Color Azul del Cielo.

72 VILLANUEVA DE ALGAIDAS: HORIZONTE DE OLIVAR

martes, 24 de agosto de 2010

Algaidas que es una de estas Villas Nuevas. Villanueva de Algaidas. Segregada de Archidona, moderna aceptación de su independencia, de su particularidad como municipio. Algaidas que fue cuna del maestro Berrocal, Miguel Berrocal, nombre propio de la escultura internacional en el siglo XX. Algaidas, cuyo nombre desciende del árabe y que tiene eco de matorral y de monte bajo. Villanueva de Algaidas, de origen conventual y ascético. Algaidas de olivos y olivos y olivos y olivos, de aceite dorada que la ha transformado en el mayor productor de este oro líquido en toda la provincia de Málaga. Villanueva de Algaidas, Algaidas, villa nueva.

La lejanía, de olivos

Los olivos callados, silenciosos, aprietan sus sarmientos necesarios contra la tierra, conformando un mar boscoso de verdes plateados. Las ondulaciones de los cerros colmados no permiten ver la tierra rojiza, de colores intensos, que palpita bajo nuestros pies. Aquí y allá se observa la polvareda que tractores y maquinaria levantan en su tránsito por los caminos y las pistas. Se levantan como insectos metálicos las torres donde se almacena el cereal y la aceituna, plantaciones para el tratamiento del aceite que se asemejan a bases lunares sobre un mar verde. El aire se colma de ese olor fuerte y ligeramente dulzón que desprende el prensado de la oliva, un perfume que nos habla de potentes industrias aceiteras, de refinos de oliva, de dorados y untuosos líquidos. Se levantan la calima y el polvo suspendido en el aire más allá del horizonte, haciendo que todo el paisaje tenga un aire irreal, onírico, de sueños en la lejanía.

Situación

Seguimos dirección centro urbano para encontrarnos con un trazado lineal pero que esconde algunas revueltas en el interior de sus calles. Tomamos calle Málaga y calle Córdoba, donde estacionamos. Villanueva de Algaidas y su vecina Villanueva de Tapia se encuentran prácticamente en la frontera de la provincia malagueña, compartiendo lindes con Córdoba, así que estacionar en la intersección de estas dos calles es como reproducir a escala reducida una realidad más amplia. Contemplamos en seguida las casas de amplios zaguanes, de patios umbríos que se dejan entrever tras las gruesas puertas de madera. Colegimos que los inviernos resultarán recios en esta comarca nororiental de la provincia, inviernos de rocío y de helada, de temperaturas mínimas en la madrugada y en la primera mañana que irán ascendiendo según ascienda el sol. Las casas, algunas de fachada señorial, tienen un máximo de dos alturas, muchas de ellas con una tercera altura que responde a un desván, a un altillo que en tiempos pretéritos se utilizaba como almacén de grano familiar y que en la actualidad ha perdido su uso. Las ventanas y puertas enrejadas con forja negra. Las sombras de las casas se proyectan unas sobre otras, permitiéndonos permanecer de manera permanente al abrigo de la sombra, que nos alivia del sol impenitente que ya acucia en lo alto.

Origen y parroquia

Si en otros lugares la gestación de una población se producía en torno a una fortaleza de defensa, a una torre o un castillo, Villanueva de Algaidas comenzó su andadura moderna al arropo de un conventos franciscano. Tan es así que en el centro urbano, los edificios religiosos se reducen en la actualidad a una iglesia de moderna construcción y relativamente humilde. Como apunta el Patronato de Turismo de la Costa del Sol en su página web, dicho convento franciscano “aglutinó en sus alrededores varios incipientes núcleos que, con el tiempo, requirieron de una organización que necesariamente debía canalizar una casa consistorial que arbitrara los intereses de esos núcleos dispersos en lo que entonces se llamaba la Rinconá. A poco más de un kilómetro del actual casco urbano se ubicaba el núcleo de la primera villa, lugar que hoy se conoce con el nombre de La Atalaya, amén de otros barrios que fueron surgiendo junto a las zonas más propicias para un determinado tipo de cultivo. La Atalaya, la Rinconá, Zamarra, Albaicín y Parrilla son algunos de esos barrios que acabaron por conformar el actual pueblo de Villanueva de Algaidas, cuyo Ayuntamiento quedó constituido en 1843, después de segregarse de Archidona”. Asi pues, dirigimos nuestros pasos hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación que comenzó a construirse en el año 1904 y se terminó en 1907. Su portada es sencilla, de blanco inmaculado con ribetes de amarillo albero, que culmina en una sencilla espadaña de un solo ojo del que pende una campana. Posee una sola nave y su fachada fue reconstruida parcialmente en el siglo XX. La puerta de la sacristía pertenece al antiguo convento franciscano. El templo está integrado entre las casas de la misma calle como si se tratara de un edificio más. En su fachada luce dos leyendas que dicen “Dichosos los que trabajan por la paz fruto de la justicia” y “Que tu palabra, Señor, cambie mi vida”. Es un templo breve, pequeño, pero activo en el culto, dado el programa de misas y actividades dado el programa que podemos leer colocado en su tablón de anuncios.

Miguel Berrocal, escultor

Desandamos los pasos andados, al caminar por las calles nos topamos con un hombre que canta una copla en voz baja apoyado en el quicio de su puerta. Vemos algunas casas solemnes, de cierta trascendencia, y que podríamos situar en el siglo XVIII. Las persianas de madera se desenrollan y protegen del sol el interior de las casas, sirviendo de alivio al permitir pasar las delicadas corrientes de aire. Caminamos hasta la plaza Miguel Berrocal, centro neurálgico de VVAA de Algaidas y recuerdo al que fuera una de los más destacados escultores del siglo XX, cuya obra rebasó las inmediaciones del municipio y de la provincia para convertirse en patrimonio internacional. La página web Escultura Urbana ofrece un breve semblante del artista: “Miguel Ortiz Berrocal, Miguel Berrocal, para el mundo artístico, nace el 28 de septiembre de 1933 en Villanueva de Algaidas, provincia de Málaga. Se traslada en 1949 a Madrid, donde cursa un año en la Facultad de Ciencias Exactas, para su ingreso en la Escuela de Arquitectura. Abandona sus recién iniciados estudios de arquitectura para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios y, posteriormente y como alumno de Ángel Ferrant, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Becado por el Gobiernos francés, reside en París, donde traba amistad con Giacometti, Cárdenas y Picasso en Cannes. En una primera etapa, e influido por la obra de Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, Berrocal realiza piezas en hierro forjado hasta que, a principios de los años sesenta comienza a realizar sus conocidas esculturas "desmontables", que tanta fama de darían. Son obra de pequeño formato realizadas en materiales nobles, pero gracias a su conocimiento sobre nuevos materiales como el kevlar o la fibra de carbono, Berrocal comienza a realizar obra de gran formato. Reside en las ciudades italianas de Roma y Verona hasta su retorno definitivo a Villanueva de Algaidas, donde fallece el 1 de junio de 2006”. La página web oficial Berrocal.net ofrece una extensa información de la vida u obra del autor, así como una muestra de su amplio catálogo artístico.

El convento y la iglesia rupestre

Regresamos al lugar donde hemos estacionado el coche con la intención de visitar el origen de Villanueva de Algaidas. Descendemos pro la calle Córdoba hasta una intersección, tomamos la vía de la izquierda sobre la que se nos indica “La Atalaya”, núcleo poblacional posible origen de Villanueva. En el camino encontraremos los restos del convento franciscano. El recinto está vallado y cerrado, pero desde el exterior se pueden apreciar y ver las formas perfectamente definidas del edificio. Además cuenta con un panel informativo en el que se detalla la historia, origen y construcción del convento. De lo que fuera este magnífico templo tan sólo quedan sus ruinas en las que se puede apreciar la nave de la iglesia y parte de la estructura de los que fuera residencia de los monjes franciscanos. El convento fue inaugurado en 1566 por el primer Duque de Osuna, Pedro Téllez de Girón, convirtiéndose en referente religioso de los pobladores de la zona. Los avatares históricos llevaron a su abandono, lo que ha ocasionado el derrumbe de parte de su estructura. Como curiosidad, señalar que los monjes franciscanos que lo habitaron vivían, en parte, de la venta de madera que extraían de las encinas próximas a la Armada Española. Junto a los restos del convento se encuentra la que fuera antigua ermita rupestre. Datada en el siglo IX, dio cobijo al culto del grupo de mozárabes, cristianos resistentes a la dominación árabe. Se trata de pequeñas cuevas excavadas en la roca, con una nave central con bóveda de cañón. Junto a ellas hay pequeñas salas laterales. Estas ermitas indican que en esta zona debió haber una importante población cristiana.

Despedida

Atrás dejamos los restos de este resplandeciente pasado para zambullirnos en el resplandeciente presente de olivos verdes, donde el gris plateado de sus copas se mece con la cálida brisa del estío. Se pierde el coche entre las curvas, carretera sinuosa, y se sumerge en el olivar, confundiéndose con la tierra rojiza, con el verde ceniciento, con el gris plateado. Somos también aceite.

Enlaces de interés

Miguel Berrocal: Sin duda, la página web oficial del artista Berrocal.net nos ayudará a tener un mejor conocimiento de la trayectoria internacional de este escultor que se codeó con los grandes nombres del arte en el siglo XX llegando a formar parte de ellos. Escogió además Berrocal su localidad natal de Villanueva de Algaidas para pasar sus últimos días, dejando atrás Verona para contemplar los olivos terrenos de su patria chica.
Senderismo: Por Villlanueva de Algaidas, lindante al convento franciscaso discurre el sendero de Gran Recorrido 7 – E4. El GR-7 es un Sendero de Gran Recorrido que parte de Andorra al estrecho de Gibraltar. Como sendero de gran recorrido está balizado con señales rojas y blancas. Se trata del primer sendero de gran recorrido que se señalizó en España (se inició en el 1974); tiene un recorrido que sigue el levante peninsular desde una situación retirada de la costa. Forma parte del sendero europeo E-4 (Tarifa-España); después de cruzar Francia y Andorra (en los dos países también tiene la referencia de GR 7), entra en Cataluña por La Farga de Moles, cruza esta comunidad y continúa por la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía hasta llegar al cabo de Tarifa, cerca de Algeciras, donde acaba su recorrido y en su día se encontrará con el GR-92.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol y la página web municipal de Villanueva de Algaidas.

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37 ALOZAINA: EL ESPÍRITU DE MARÍA SAGREDO

martes, 22 de diciembre de 2009

Año 1570. Apenas era una niña, una adolescente. Con decisión subió hasta las almenas del castillo y desde allí tiro una y mil flechas contra aquel tercio de moros que asediaban Alozaina. Los hombres se afanaban en las tareas del campo y pese a que se tocaron las campanas a rebato ante el ataque les era imposible regresar a tiempo para defender sus casas. Mujeres, ancianos, niños y ella, María Sagredo, nadie más había en el interior de las murallas. Vio cómo su padre, Martín Domínguez, moría a manos del ejército invasor. ¿Qué hacer? ¿Cómo repeler el ataque? Con ingenio. María vistió a los pocos pobladores que en Alozaina había con las vestiduras de hombres y los colocó sobre las murallas para simular un ejército y que el temor entrara en las huestes moras. Con valentía inusitada repelió el primer ataque y el segundo y el tercero, poniendo a salvo las vidas de sus vecinos y vecinas. María estaba agotada, el cansancio y el miedo se agitaban en su interior, sentía un frío inmenso en los huesos y la huella de la derrota próxima se comenzaba a dibujar en su cara. La cara se le iluminó. Ordenó recoger las colmenas de abejas que había bajo los alares de algunas casas y las lanzó contra el enemigo. Una, otra, otra... Logrando así repeler el ataque hasta la llegada de refuerzos. Desde entonces, los vecinos y visitantes le decían: "María, que pican las moscas de tu tierra". María Sagredo "mereció que por parte del Rey Felipe II se la nombrara Alférez de los Tercios españoles y le diera unas haciendas de moriscos en Tolox para su casamiento", así se recoge en la pagina web del ayuntamiento de Alozaina. Tan destacado resultó este hecho que está recogido en el Escudo Heráldico de la localidad.

Sierra de las Nieves, llegada

El camino discurre entre olivares encaramados a las sugerentes lomas que algo más arriba de Alozaina irán cobrando incipiente altura hasta transformarse en moles graníticas, en montañas de sólida consistencia que batallan contra el frío en invierno y con un calor que rompe las piedras en verano. Este ecosistema único y sumamente delicado es el que conforma la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves, galardonada en 2008 con el premio EDEN de la Unión Europea al Turismo Sostenible. Un lugar de mágico resonar con una especie arbórea única en el mundo, el pinsapo, al que acompañan olivos, quejigos, castaños... Circulamos por las curvas sinuosas de la carretera que une Coín con El Burgo, y poco a poco, ascendemos más y más. Las casas de labranza salpican las laderas de los montes y observamos algunas señas que indican alojamientos de turismo rural. Vemos cabras pastando en un campo mientras el cabrero las azuza, un hombre encabalgado sobre un burro, una mujer sentada junto a una fuente en el camino. Todo trasciende autenticidad como la esencia misma de lo natural, de lo normal, de la vida cotidiana en esta serranía. Una tierra que acoge al viajero sin caretas ni disimulos, abriendo los brazos para que conozcan, de cerca, su particular realidad. Vemos asomar el caserío de Alozaina en lo alto de un cerro que mira al inmenso valle del Guadalhorce. Entramos.

Alozaina, hacia el corazón de María Sagredo

Estacionamos en la calle principal, Avda. de Andalucía, para adentrarnos a pie en el municipio. Alozaina es un pueblo con forma de alargado cuello de botella que acaba en el recipiente formado por la iglesia y la plaza de maría Sagredo, mostrando en primera instancia la parte más nueva del municipio, para dejar al final del camino la más antigua. Leemos uno de los postes indicativos que nos invitan a escoger en una bifurcación, así se realiza el recorrido por la izquierda a través de la calle Calvario, o por la derecha teniendo como referente la propia Avda. de Andalucía. Nos hemos descargado un plano en la web municipal, y consideramos que la mejor opción para ver todos los puntos de interés es tomar la calle Calvario. Hacia allí nos dirigimos. Caminamos por la parte más moderna de Alozaina hasta llegar a un gran arco de piedra conformado por tres ojos y que sirve como tótem de entrada a la parte antigua del municipio. El Arco de Alozaina es una construcción relativamente reciente, data de mediados del siglo XX y según reza su correspondiente panel informativo... "Esta gran arquería de piedra de tres cuerpos, todos ellos de herradura, y el central más grande que los dos laterales, se construyó a mediados del siglo XX para conmemorar el pasado árabe de la villa, convirtiéndose en pórtico de entrada al pueblo, dándonos paso a una estructura urbanística eminentemente musulmana, sobre todo en su parte más antigua"... Y es que Alozaina, como muchos otros pueblos de la serranía, vivió intensamente la época árabe, así como la posterior reconquista o la rebelón morisca de 1571, imprimiendo todas ellas su particular huella en el municipio. Como se señala en el panel, a partir del arco comienza un bullir de calles que parecen trazadas sin atender a ningún orden cabal, restos de ese pasado musulmán que adaptaba sus edificaciones al terreno, aprovechando los desniveles para cimentar sus casas, buscando en la proximidad de las paredes y su sombra el refugio contra el calor. Nos sumergimos en el corazón de la villa y descubrimos, recién cruzado el arco a la izquierda una pequeña tienda de ultramarinos donde venden postales originales, realizadas por un artista de la localidad. - Un extranjero que vive aquí desde hace varios años las pinta y nos las trae. Son bonitas y también hay especiales para la Navidad-, nos comenta con amabilidad el chaval que atiende el comercio. Adquirimos por dos euros un par de ellas para escribirlas y enviarlas a mil kilómetros de distancia. Huele a brasa y a chimenea, un aroma que se pierde entre las callejas, un perfume rotundo y evocador que huele a pasado antiguo, quizá el mismo que aspirara María Sagredo. Llegados a la plaza del Romero, el suelo se transforma en empedrado. Accedemos a la plaza de la Constitución, donde se ubica el ayuntamiento y el único buzón que, según preguntamos, hay en la localidad. Un grupo de mayores se refugia del sol bajo los arcos del consistorio y pese a que esta no es una plaza grande tiene mucha actividad, Preguntamos por el torreón de María Sagredo y se nos indica que hay que cruzar un pequeño arco que hay en la misma plaza y tomar la primera bocacalle a la izquierda. Eso hacemos, y en apenas veinte metros encontramos los antiguos restos de aquella torre que vivió ese episodio de valentía y guerra. Queda en pie la base de la torre y dos láminas del muro que pertenecía a la construcción defensiva de la ciudad. Miramos hacia arriba y casi podemos imaginar a la heroína, enfundada en traje de hombre y con las colmenas en las manos... Frente a los restos del castillo encontramos una pequeña hornacina con un crucifijo en su interior y decorada con rojos claveles. Tras el torreón se encuentra la iglesia y el parque María Sagredo. La entrada a la iglesia parroquial de Santa Ana está precedida de una pequeña plaza con suelo de adoquín grana en la que desembocan, además de la principal del templo, las entradas a la sacristía y la Hermandad de la Veracruz y la santa Cruz de Jorox. Es un lugar apacible, recogido y reservado, con vistas impresionantes a los cerros preñados de olivos que preceden a los abruptos picos de la sierra y al valle del Guadalhorce. Nos sentamos, reposamos, aspiramos el aire límpido de la mañana serrana, tiramos un par de fotos, charlamos, y nuestras voces casi parecen retumbar hacia el cielo azul. Salimos de la plaza y tomamos la calle Viña, la primera a la derecha, para acceder al parque María Sagredo. La puerta de acceso está formada por un arco de tres ojos con formas de reminiscencia árabe, una vez traspasados nos encontramos con amplio mirador hacia el Guadalhorce, delimitado por unas murallas en forma de almenas y torreones blancas. El parque se sitúa a la sombra de la parroquia de Santa Ana, que con su gran campanario octogonal preside todo el conjunto. Es una plaza amplia, con servicios públicos abiertos y un recinto a la derecha en el que en la celebración de actos festivos sirve como tasca o taberna. Dos niños juegan, se persiguen, corren. Viven en una casa próxima y disfrutan de sus correrías en un marco histórico. Nos sentamos en una de las bancadas de piedra y casi podemos oír los gritos de los moriscos asediando las murallas de la villa, el miedo no nos traspasa, sabemos que el espíritu de María Sagredo está con nosotros. Las vistas desde el mirador se extienden en el horizonte. El Valle del Guadalhorce a nuestros pies, las plantaciones de olivos y los cerros que se pierden en lontananza hasta casi alcanzar el mar. Nos despedimos del mirador y nos perdemos por entre las calles de la parte antigua de Alozaina, donde nos encontramos con casas blancas encaladas de manera impoluta, los arriates de flores y las macetas con geranios, los vecinos y vecinas que se esmeran en sus tareas cotidianas, un perro que ladra, otros dos niños que juegan... Alozaina es un pueblo vivo, donde comparten la historia y la vida cotidiana los mismos sonidos, las mismas calles, los mismos perfumes. La villa pechera resulta un balcón exultante, camino de paso hacia Yunquera y El Burgo, pueblos más altos de Sierra de las Nieves, y hacia Casarabonela, conexión directa con el Guadalhorce... Un cruce de caminos asaltado por la historia...

Adiós, María Sagredo

Escribimos la postal sentados en el parque de María Sagredo, dejamos que el sol temple nuestra piel con una lámina de calor suave y delicada. Contamos en ella las hazañas de la heroína pechera, describimos el arco de entrada, los perfumes de las calles, las paredes encaladas, los arriates festoneados de flores, la vida traspasada por la historia... Escribimos y contamos lo que aquí vivimos y lo que aquí se vivió.

Consejos útiles y enlaces de interés

Pecheros: El gentilicio de Alozaina es pechero, se cuenta en la página web de la villa que este curioso nombre proviene del año 1498 cuando "se acuña el apelativo gentilicio de "pecheros", con el que se denomina a los habitantes de Alozaina. El vocablo "Pechero" viene del tributo "pecho", los primeros en pagar los impuestos".
El Hoyo de los Peñones: Así es como se llama a un asentamiento de cristianos mozárabes del siglo XI que consta de una necrópolis y una pequeña ermita. El enclave se sitúa en el camino de Casarabonela y tiene más interés arqueológico que turístico. El conjunto se completa con la Fuente del Albar, un tosco acueducto que conectaba el nacimiento del río con la fuente del mismo nombre.
Fiestas pecheras: Destacan los carnavales, en los que los pecheros y pecheras además de disfrazarse en enharinan unos a otros, siguiendo una tradición que viene de antaño. También conviene señalar el Día de la Aceituna, en el que se rinde homenaje a este producto del campo que tanta importancia tiene para Alozaina. Se celebra en el mes de septiembre.
Enlaces de interés: Tomamos como referencia la página web del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, la web municipal de Alozaina y la web personal Alozaina.net. Se puede completar la información visitando las páginas de la Reserva de la Biosfera de Sierra de las Nieves y de la Mancomunidad de Municipios de Sierra de las Nieves.

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16 GUARO: DE ACEITES Y LUNAS MORAS

martes, 28 de julio de 2009

Guaro entre aceites. Guaro de olivas tiernas. Guaro de caminantes y condados. Guaro entre las nieves, la blanca, los valles y el horizonte de montañas. Guaro que mira de tú a tú a la luna mora, moruna, árabe, luna de ojos negros, prendada de candiles su mirar. Guaro de caminar estimulante y placentero. Guaro de rincones secretos, modestos, hermosos. Las calles floreadas de Guaro, su aroma antiguo de historias vividas. Guaro devota de San Miguel, santo osado y cazador de demonios. Guaro, encrucijada de caminos.

La aproximación

En la mañana suenan las chicharras agazapadas entre los árboles. Es como un trinar insistente, el anuncio de los rigurosos calores del verano que a su vez nos remite inmediatamente a lo más festivo y colorista de la estación estival. Las chicharras se encaraman a los olivos que pueblan las colinas inmediatas a Guaro. Suaves lomas aquí y allá y la villa y condado que resbala sobre una de ellas. Aquí, desde lo más alto contemplamos un inusitado horizonte en el que se asoma la Sierra de las Nieves hacia el Sur y el este, el Valle del Guadalhorce hacia el norte y los montes de Málaga hacia el oeste. Parece el epicentro de tantas cosas, Guaro, centro de paso de viajeros hacia las cimas serranas, guarecido de las vistas indiscretas tras su farallón de colinas, municipio espinado de olivos que esconden un intrincado dédalo de calles antiguas de sabor auténtico, tradicional, pura esencia malagueña.

Llegada y desayuno

Seguimos las indicaciones de centro urbano y nos acoge una avenida de palmeras, Avenida de Andalucía, que nos lleva hasta le corazón del pueblo. Tras una plaza, las calles se estrechan, así que barruntamos que la mejor opción resulta estacionar en esta misma avenida y caminar apenas 200 metros hasta ese laberinto de calles quebradas. Esta mañana es madrugadora y mostrar las excelencias de los desayunos malagueños es una opción de lujuria gastronómica que se pierde entre molletes, pitufos, tostadas, rebanadas, vienas, mixtos, bacon, tomate, aceite, ajo, sobrasada, paté y, cómo no, los cafés de la tierra y su especial nomenclatura de nubes, sombras, cortos, mitades.... Hoy toca un sombra, un zumo de naranja y dos pitufos, uno mixto y otro con tomate y aceite. Total: 4, 40 euros.

Hacia el núcleo urbano y el Centro Municipal Cultural Al-andalus

Tras recuperar el aliento perdido con el madrugón iniciamos nuestra visita. Accedemos a la avenida y ya intuímos por las vistas de sus calles laterales el intrincado y quebradizo trazado sobre el que se asienta Guaro. Algunas casas lucen patios enrejados y repletos de flores mostrando su mejor rostro a la calle. Antes de acceder al laberinto guareño nos encontramos con con el Centro Municipal Cultural Al-Andalus, el Museo Etnográfico, una torre de estilo mozárabe cuya construcción responde, tal cual reza un panel explicativo, a la tipología de almazara del siglo XIX. En su interior, además de encontrar toda una suerte de folletos explicativos, mapas, listados de alojamientos y documentación acerca de la Sierra de las Nieves, en su piso superior podemos acceder a un auténtico recorrido por el pasado y presente aceitero de la población. De este modo comprobamos un antiguo molino de aceite perfectamente conservado en el que todas sus partes, diferenciadas, se encuentran en exacto estado de revista. Las prensas, las muelas de piedra, los sistemas hidraúlicos y de correajes que permitían ejercer la presión necesaria para obtener el primer aceite de la oliva. Si se solicita se puede verlo funcionar con ese sonido particular como de ronroneo animal que hace al desplazar sus piezas. Este Centro Municipal se utiliza como sala de exposiciones y punto de encuentro para eventos. En esta ocasión de sus paredes colgaban una serie de fotografías de la flora y fauna de Sierra de las Nieves, un completo catálogo de especies florales, insectos y plantas que se pueden encontrar en esta Reserva de la Biosfera, galardonada en 2008 con el Premio EDEN de la Unión Europea a la Excelencia Turística donde primaba la conservación del patrimonio intangible. Es recomendable su visita, instructiva y pedagógica. Además, la profusión de folletos y documentos ayuda a una mejor visita de Guaro y de su entorno. Salimos de esta torre aceitera para adentranos ya en las callejas del municipio.

Callejeamos. Museo del Aceite de Marmolejo

Todo se estrecha. Como succionado por una fueza centrífuga dirigida hacia el centro del pueblo. Así nos adentramos en el laberinto de calles a través de la Avda. de Andalucía. La calle permite el paso de vehículos en dos direcciones, pero el consejo para los visitantes es dejar el automóvil fuera. Las puertas de madera, recogidas, guardan frescos patios en su interior. Secretos umbríos bajo el rumor de las fuentes. Caminamos, en un recodo más amplio nos encontramos con un pilón dedicado a San Isidro, patrón de labradores y venerado también en Guaro por la preeminencia de su economía agrícola. Continuamos el paseo hasta desembocar en la plaza donde se recoge el ayuntamiento, unos cuantos bancos de forja negra y una fuente que refresca con su murmullo toda la plaza. En el camino hemos encontrado un estanco, donde adquirir sellos, en el Centro Municipal Cultural Al-Andalus hemos escogido una postal. A la sombra de la fuente redactamos unas líneas y aprovechamos la presencia próxima de un buzón para introducir nuestra misiva. El próximo objetivo que queremos visitar el Museo de Aceite de Marmolejo. Un antiguo caserón aceitero perfectamente recuperado y restaurado por la familia Marmolejo y que incluye incluso un patio de trojes. Antiguamente se encontraba en las afueras del munipio, pero el crecimiento de Guaro lo ha ido absorbiendo y ya forma parte del casco urbano. Para llegar hasta él hemos continuado por la plaza del ayuntamiento hacia la calle Dr. Millán Peña, para tomar la calle Parras y descender hasta encontrarnos con su entrada. La visita al Museo, al ser de carácter privado, está sujeta a la disponibilidad de los dueños. Durante el Festival de la Luna Mora, que se celebra la primera semana de septiembre, el museo permanece abierto. Regresamos por el camino realizado y llegamos de nuevo a la plaza, desde la cual accederemos a la Iglesia parroquial de san Miguel.

La Iglesia de San Miguel

Ascendemos por la calle Pósito en busca de la iglesia. Las calles se estrechan y se funden unas con otras. Apenas a 20 metros de recorrido nos encontramos con un talud blanco, una pared de altura considerable sobre el que se asienta la plaza de la Iglesia y su parroquia. Accedemos. La parroquia está presidida por una imagen de San Miguel, imponente, venciendo a Lucifer. Ante tal imagen de batalla épica, el viajero no puede más que documentarse para conocer la historia de este santo, incluido dentro de los siete arcángeles y que fue denominado como jefe de la milicia celestial. "... es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno. La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego". El San Miguel representado en el altar del templo de Guaro tiene un aspecto más beatífico que guerrero, pero del mismo modo posa su pie sobre el demonio vencido y luce coraza de lucha y espadón en mano. La Iglesia de Guaro es sencilla, de una sola nave y cuenta su historia que fue construida en 1.505, siendo sus últimas reformas correspodientes al año 1996-1997. Unas mujeres se afanan en su interior para renovar las flores y airear los mantos. -Es que mañana hay boda-, nos dicen. Salimos a la plaza y continuamos caminando por su lateral derecho. Nos perdemos entre sus callejas endulzadas por el penetrante aroma a flores. Ascendemos y descendemos, encontrando rincones insólitos a cada paso. Se escuchan las voces de la vida cotidiana, el trinar de algunos pájaros y el aletear de una asustada bandada de palomas. Nos sorprenden el nombre de algunas calles como "Calle Una Acera" que hacen nombre propio del nombre usual que los guareños las han dado siempre. Algunas fuentes salpican las paredes aquí y allá, refrescando el calor que desprende el sol de mediodía. Precisamente para combatirlo, las puertas permanecen abiertas, cubiertas sólo con una ligera cortina para preservar su intimidad interior, pero que permite dejar el aire correr. Las plazuelas diminutas, como antesalas de los propios hogares están plagadas de tiestos y de flores.

La Luna Mora

Destacar que estas mismas calles que recorremos durante una semana en el mes de septiembre se transforman. Se apagan sus luces con la llegada de la noche y a cambio se encienden quinqués y velas que iluminan todo el casco urbano del munipio. Es el Festival de la Luna Mora, una actividad que ya lleva doce ediciones tras de sí y que conjuga el embrujo de contemplar el pueblo iluminado a la luz de las velas con un ambiente medieval donde priman los puestos artesanos, las representaciones teatrales y cuentacuentos, la gastronomía de tintes árabes y las actuaciones musicales. Posee este festival de los sentidos una magia de armonías perfectas que conjuga el trazado particular de Guaro con la cálida iluminación no eléctrica. Ceca de 20.000 velas todo lo encienden para recibir a artistas de primer orden que delietan al público con su fusión de música andaluza y árabe. Todo se acompaña de talleres, proyecciones, conferencias, narradores, pasacalles, exposiciones, etc. Es, sin duda, una oportunidad para visitar Guaro con otra luz, con otra mirada puesta sobre sus calles.

Despedida

Dejamos atrás el centro urbano y siguiendo el camino del polideportivo llegamos a la ermita de la cruz del Puerto, una construcción sencilla del siglo XVIII, aparejada con unos bancos y una fuente a la que es tradición llegar en romería. Desde la misma se tiene una visión completa del pueblo de Guaro, aferrado a la loma que sustenta su trazado. Si miramos en dirección contraria contemplaremos las estribaciones más altas de la Sierra de las Nieves, un conjunto de picos y cimas blancos de calizas que nos remiten a su nombre directamente. Nos sentamos tras refrescarnos y sin querer imitamos la postura que muchos guareños adoptaron en tiempos más difíciles cuando, camino de otras provincias, esperaban aquí el transporte que les llevara lejos de los contornos de su pueblo.

Consejos y enlaces útiles

Aparcamiento: No intentar llegar al centro del municipio con el coche. Dejando el vehículo en la Avda. de Andalucía, el núcleo se encuentra a escasos 200 metros.
El Aceite: El Centro Municipal Cultural Al-Ándalus posee la virtud de mostrarnos en funcionamiento una de las esencias vivas de Guaro, la fabricación de aceite. este modelo de molino antiguo se puede comparar con los más modernos instalados en la Sociedad Cooperativa Olivarera de Guaro, El Molino de Guaro, donde se puede adquirir aceite de oliva virgen extra de una altísima calidad. El Molino de Guaro se sitúa en Crta. de Guaro a Coín, km. 1 y su teléfono es Tlf. 952 11 29 76 . También puede realizarse compra on-line a través de su página web.
Enlaces útiles: Como referencia tomamos la página del Patronato de Turismo de la Costa del sol occidental y la web municipal del Ayuntamiento de Guaro.

Este blog queda abierto a todas las sugerencias y recomendaciones de sus lectores. Quiere ser una puerta abierta y cuantas más opciones haya, mejor. Os esperamos en El Color Azul del Cielo.